
La biblioteca escolar debe prestar servicios no sólo a los miembros directos de la comunidad escolar, es decir, alumnos y profesores, sino a todos aquellos colectivos cuyos miembros puedan ser usuarios potenciales de ella, como los padres de los alumnos, exalumnos, el personal no docente.
Es necesario que la biblioteca lleve a cabo una política de cooperación que puede darse tanto en lo interno como en lo externo con otros centros educativos, bibliotecas públicas, organismos gubernamentales y no gubernamentales.
El horario debe ser asequible a las necesidades de los usuarios, asegurando una asistencia regular de toda la comunidad educativa.
Es recomendable tener un sistema de acceso libre, aunque este, sólo se puede realizar si se cuenta con un bibliotecario a tiempo completo que facilite el desarrollo de autonomía bibliotecaria para los lectores.
Lo deseable es que la biblioteca pueda estar abierta por un periodo de tiempo diario superior al horario de clase, y que durante todo este tiempo también se puedan prestar todos los servicios que permitan orientar y formar a los lectores.

