16 ene. 2019

Los usuarios adictos a las redes sociales tienen comportamientos similares a un alcohólico


Por: J. M. Sánchez


Facebook es una de las mayores redes sociales del mundo
En casos extremos se pueden tomar decisiones que pueden ser perjudiciales para su salud y derivar en depresiones de acuerdo con un nuevo estudio de la universidad de Michigan, que vuelve a poner en cuestión el uso excesivo de servicios como Facebook.
Las redes sociales tienen componentes que pueden enganchar. Por ejemplo, desde hace un tiempo reciben incluso el tratamiento de enfermedad en casos extremos. El «enganche» entre algunos usuarios, sobre todo, entre el público más joven, no se limita únicamente a estar pendiente de cada notificación o mensaje publicado por un contacto.

Los efectos van más allá del siempre cotilleo. Varios estudios en los últimos años ponían de relieve que puede ocasionar en ciertos usuarios más volubles sufrir una depresión. La necesidad de estar revisasndo constantemente lo que hacen los demás, sumado al excesivo «postureo» en donde es difícil discernir si realmente una persona está presumiento de algo real, está detrás de las crisis emociones de muchas personas asiduas a estos servicios digitales.

Un nuevo estudio echa más leña al fuego al poner énfasis en los hábitos asimilados por parte de los usuarios. Una investigación realizada por la universidad de Michigan subraya que los usuarios que hacen un uso intensivo de plataformas como Facebook o Twitter mostraron un deterioro en sus decisiones similar al comportamiento de un adicto a las drogas.

Durante el experimento entre 71 personas, los investigadores observaron que aquellos usuarios que tomaban decisiones más arriesgadas pasaban tiempos muy prolongados en redes sociales. Para ello realizaron varias pruebas como la elección a partir de una baraja de cartas. Con los resultados se obtuvieron algunos patrones de conducta y una correlación que, luego de hacer un cribado por usuarios que reconocían tener dependencia de Facebook, explicara un comportamiento más atípico.

«La toma de decisiones a menudo se ve comprometida en personas con trastornos por uso de sustancias», apunta Dar Meshi, investigador de la universidad de Michigan. «A veces no aprenden de sus errores y continúan por una senda de resultados negativos. Pero nadie ha visto este comportamiento anteriormente en relación con el exceso de algunos usuarios en redes sociales, por lo que investigamos esta posible relación entre aquellos que lo usa en exceso y los consumidores de drogas».
Peor percepción de la salud

El uso de Facebook está vinculado a peores percepciones sobre la salud física de los usuarios, principalmente porque se comparan con el resto de personas que integran esta red social, según las conclusiones de otra investigación, en este caso de la Universidad de Surrey (Reino Unido).

En el primer estudio de este tipo, publicado en la revista «Heliyon», los investigadores analizaron la relación entre Facebook y las percepciones de los usuarios sobre su salud física. Así, 175 participantes, todos ellos usuarios de esta red social, participaron en una encuesta en la que identificaron sus tasas de autoestima, salud física percibida y satisfacción con la vida.

Los investigadores descubrieron que los participantes que se comparaban con otros en Facebook tenían mayor conciencia de las dolencias físicas, como los problemas del sueño, el cambio de peso y la tensión muscular. «La comparación social es un proceso en el que nos equiparamos con otros para evaluar nuestras vidas, y es más probable que ocurran cuando no estamos seguros de nuestra situación», explican los científicos.

Además, se descubrió que las mujeres y las que experimentaban ansiedad o depresión también percibían más síntomas. Los participantes que estaban más satisfechos con sus vidas y tenían altas tasas de autoestima se asociaron con menos síntomas físicos. Los responsables del estudio creen que el mayor uso de redes sociales puede estar asociado con más oportunidades para compararse desfavorablemente con otros que se perciben «en mejor situación» que uno, tanto en el estilo de vida como en la salud.

«Compararse con otros no es un concepto nuevo; sin embargo, con el auge de las redes sociales se está convirtiendo en parte de nuestra vida cotidiana. El efecto a largo plazo que tiene Facebook sobre sus usuarios es desconocido, pero está claro que la comparación con otros está asociada con las percepciones de mala salud», considera Bridget Dibb, una de las autoras. «Los usuarios deben ser conscientes de cómo se sienten cuando usan este tipo de redes sociales, y reconocer los peligros de las comparaciones en este contexto».


Fuente bibliográfica 
SÁNCHEZ, J. M., 2019. Los usuarios adictos a las redes sociales tienen comportamientos similares a un alcohólico. abc [en línea]. [Consulta: 17 enero 2019]. Disponible en: https://www.abc.es/tecnologia/redes/abci-facebook-usuarios-adictos-redes-sociales-tienen-comportamientos-similares-alcoholico-201901140215_noticia.html.

4 ene. 2019

Consejos para que este año (al fin) cumplas tus propósitos


Hacer ejercicio: uno de los propósitos de Año Nuevo más recurrentes
Hacer ejercicio: uno de los propósitos de Año Nuevo más recurrentes

Razones de nuestro fracaso y trucos para alcanzarlos en este 2019

Cada año llega ese momento en que se acerca el 31 de diciembre, seguido de un nuevo 1 de enero. Es tiempo de celebración familiar, pero también de reflexión personal: de hacer el balance de lo bueno y malo, que diría Mecano. Nos ponemos nostálgicos, pensamos en todo lo que ha pasado en los 365 días anteriores y echamos un vistazo a esa lista mental o escrita que elaboramos con nuestros propósitos. ¿Qué ha ocurrido? Seguramente, no los hemos cumplido.

Según un estudio realizado por la Universidad de Scranton, solo entre un 8% y un 12% de la población que se plantea propósitos de año nuevo los cumple. Entre el 80% y el 90%, de hecho, abandonaron su objetivo a las seis semanas de empezar el año. Es decir, para mitad de febrero ya dejaron de ir al gimnasio o volvieron a fumar.

La buena noticia es que este fracaso nos lo tomamos con humor, como ha observado Amstel Index, una herramienta que mide el reconocimiento en redes sociales y lo expresa en una escala de 0 a 100. La conversación virtual se llena de propósitos en estas fechas, propósitos nuevos y viejos. El 28% de los usuarios de Twitter comenta los no cumplidos en vez de plantearse otros nuevos. Y el 19%, sin estrujarse la cabeza, decide volver a intentar las mismas resoluciones el año siguiente.

Esa es una buena señal y una mejor decisión, apuntan los psicólogos. “La perfección es inalcanzable. Recuerda que los pequeños traspiés cuando estás alcanzando tus objetivos son completamente normales”, dicen desde la American Psychological Association. “Todo el mundo tiene sus altos y bajos, recupérate de tus errores y vuelve a tu camino”.

Evitar la frustración es importante para poder seguir planteándonos propósitos cada nuevo año y no odiarlos porque nunca los logramos. El problema no son los propósitos, sino la forma en la que se plantean.

Establecer pequeños objetivos alcanzables a lo largo del año, en lugar de un único objetivo abrumador el 1 de enero puede ayudarte a conseguir todo por lo que te esfuerzas”, dice la psicóloga Lynn Bufka. “Lo que importa no es cuánto cambias sino el acto de reconocer que un cambio en el estilo de vida es importante y trabajar hacia él paso a paso”.

 El 1 de enero ibas a dejar de fumar... claro / Peter Zelei (Getty)

Teniendo clara la radiografía general del fracaso al cumplir nuestros propósitos, miremos ahora las razones más concretas, ¿por qué no lo logramos? Y sobre todo, busquemos las soluciones, ¿cómo podemos conseguir cumplirlos?

1. No seas ambicioso
Si tu lista de propósitos se parece más a una lista de la compra, algo falla. Una lista de propósitos debe ser breve. “Cuando tienes varias resoluciones, cada vez que intentas mantener una usas algo de la valiosa fuerza de voluntad que se necesita para las otras. Es decir, tener muchas resoluciones va en contra de ellas y debilita la posibilidad de éxito en cada una”, explica el psicólogo social Roy Baumeister, autor del libro Fuerza de voluntad.

Los propósitos, además, deben ser realistas, alcanzables y muy concretos. “Decir voy a perder peso no es fácil de lograr, es más sencillo seguir un plan que diga no voy a comer patatas fritas o helado en seis semanas”, continúa Baumeister. O en vez de apuntarte al gimnasio, decide ir los lunes a spinning, los miércoles salir a correr…

2. Descubre por qué quieres cambiar algo
Según Amstel Index, los propósitos más habituales de este año son los de que incluyen el término “dejar” (un 27%): dejar de fumar, dejar de beber… y todos los malos hábitos y vicios posibles.

El 24% hacen referencia a aprender algo: apuntarse a talleres, cursos, volver a estudiar. Después, aparecen los objetivos físicos (18%): ir al gimnasio, perder peso. Viajar (12%), la salud (11%) y ahorrar más (8%) cierran la lista. Todos son muy válidos, pero en busca de esa concreción de propósitos, uno de los principales problemas a resolver es identificar si de verdad los necesitamos.

La psicóloga Shainna Ali sugiere que te hagas tres preguntas cada vez que te planteas un nuevo propósito: ¿Sabes de dónde sale? ¿Por qué es importante para ti? ¿Cómo conseguir ese objetivo influirá en tu vida? “Si no puedes contestar estas preguntas fácilmente, puede que necesites considerar aclararlos antes de establecerlos. La incertidumbre hacia tus objetivos crea espacio para la indiferencia, confusión y distancia entre tus objetivos y tus aspiraciones”, explica.

3. No lo plantees como obligaciones
En su libro How to Get Sh*t Done, la coach Erin Falconer explica que a la hora de cumplir tareas, objetivos o propósitos hay que desterrar del vocabulario el verbo should, en español “debería”, porque está relacionado con una idea de “culpa, vergüenza, falta de toma de decisiones”.

Y, además, habla en condicional por lo que le resta realidad a la resolución. En vez de decir: “Debería apuntarme al gimnasio”. Falconer sugiere: “Voy a apuntarme al gimnasio”. Un cambio de lenguaje que puede conllevar un cambio de actitud y actividad.

4. Recurre a la paciencia y a la capacidad de disfrute
La mayoría de los propósitos que nos planteamos implican un cambio en nuestros hábitos o adquirir otros nuevos. Estas tareas no se conquistan en una hora, un día o una semana. El doctor Maxwell Maltz, gurú de la autoimagen en su libro Psycho-Cybernetics, escribió que se necesitaban 21 días para que “la mente humana se ajustara a un gran cambio de vida”.

Un estudio de la University College London subió a 66 los días que se requieren para romper un antiguo hábito. Moraleja: hay que ser paciente. Revisar los propósitos a lo largo del año, en varios momentos, no solo cuando se acerque el día 31, es otro consejo habitual.

Y con la paciencia, añaden los expertos, hay que incluir otro factor: el disfrute. Si te planteas objetivos de los que consigues inmediato disfrute, será más fácil conseguirlos. Y si los consigues, sigue disfrutando, celébralo. En vez de castigarte tanto por no cumplir los propósitos, celebra más los que sí has conseguido. Aunque como decíamos, el Amstel Index destaca que no solemos tener mucha carga de conciencia si no lo conseguimos: preferimos echar mano del humor e intentarlo de nuevo al año siguiente.

Fuente bibliográfica
PAÍS, E.E., 2019. Consejos para que este año (al fin) cumplas tus propósitos. Verne [en línea]. [Consulta: 4 enero 2019]. Disponible en: https://verne.elpais.com/verne/2019/01/02/articulo/1546429403_374750.html

2 ene. 2019

Seis clases de personas tóxicas que debes apartar de tu vida en 2019

Por: Brittany Wong




Seis clases de personas tóxicas que debes apartar de tu vida en 2019
¿Por qué no te comprometes este año a ser más racional y distanciarte de las personas tóxicas que conoces?


No por casualidad el mes pasado el Oxford Dictionary seleccionó toxic (tóxico) como palabra del año 2018, debido al aumento del 45% en las búsquedas de este término.

"Para la mayoría de la gente, las personas tóxicas y las malas relaciones pueden convertirse en una adicción, un hábito difícil de romper, porque te encuentras emocionalmente unido y esa parte de ti que está unida quiere seguir intentándolo", explica Tina Tessina, psicoterapeuta y coautora de How to Be a Couple and Still Be Free. "Sin embargo, la parte racional de tu mente sabe que necesitas dejarlo".

¿Por qué no te comprometes este 2019 a ser más racional y distanciarte de las personas tóxicas que conoces? Tessina y otros expertos enumeran las seis clases de personas tóxicas que deberías dejar atrás:

1. El amigo que desaparecen de ti


No solo existe en el mundo de las citas: es la clase de amigo que antes era fiable y comunicativo y ahora nunca te responde.
Si tus propuestas de quedar caen siempre en saco roto, puede que sea hora de dejar de contar con ese amigo.

"Las relaciones con este tipo de personas suelen ser unidireccionales: desaparecen con facilidad, se aíslan sin avisar", indica Talia Wagner, terapeuta matrimonial y familiar. "A la mayoría de las personas tóxicas que hay en nuestra vida, incluidas las que nos ignoran, se les da bien recibir (tiempo, recursos, energía, empatía, compasión), pero no se les da tan bien devolver".

2. El adulto que siempre depende de los demás
En todos los grupos de amigos hay alguien a quien todo el mundo quiere, pero que parece no haber madurado todavía. Hay que ayudarle a salir de sus problemas económicos, responder a sus llamadas a las 3 de la mañana borracho y ayudarle a salir de líos amorosos en los que nunca debería haberse metido.

Llega un momento en el que la relación con esa persona parece más un episodio de Queer Eye (o peor, de Intervention) que una amistad.
"La cosa es que este adulto tóxico nunca deja de depender de los demás", sostiene Susan Pease Gadoua, terapeuta y coautora de The New I Do: Reshaping Marriage for Skeptics, Realists and Rebels. "Siempre tiene un drama a la vuelta de cada esquina".

Aunque no tiene nada de malo ayudar a los amigos cuando están pasando por un mal momento, es importante pensar con detenimiento y evaluar la amistad: ¿Ese amigo especialmente dependiente te muestra la misma atención y amabilidad o vuestra amistad se ha convertido en una relación de amigos codependientes?

"¿Está ahí ese amigo para ti cuando estás pasando por un mal momento? Esta clase de personas tóxicas tienden a ser intolerantes con las necesidades de los demás. Las amistades sanas son capaces de reciprocar la ayuda", expone Pease Gadoua.

3. La persona narcisista
Narcisista es un término que se viene utilizando mucho últimamente. Dado que se ha extendido tanto su uso, es necesario destacar que el narcisismo se da en un espectro y que no todos los vanidosos o ligeramente egoístas son narcisistas.

Sin embargo, incluso una ligera conducta narcisista puede resultar molesta si tienes que afrontarla cada día o cada semana, asegura Tessina.
"Quienes solo reciben y nunca dan piensan que el mundo gira en torno a ellos. Te drenarán emocionalmente como vampiros. No les dejes espacio en tu vida", advierte.

4. El amigo que no deja de criticar
El tiempo que pasas con tus mejores amigos debería ser revitalizante y libre de críticas. Si tienes un amigo que no deja de criticar tus decisiones, puede que sea hora de reconsiderar el lugar que ocupa en tu vida, afirma Laura Heck, terapeuta matrimonial y familiar y copresentadora de Marriage Therapy Radio.

"¿Alguna vez te has visto en la obligación de guardarte detalles de la persona con la que sales o de un cambio en tu carrera profesional solo para evitar las críticas? Nunca deberías tener que protegerte por ser quien eres. Hay mucha gente en este mundo que acudirá a tu luz y te hará brillar más. No tiene sentido atenuar tu luz para que los demás se sientan más cómodos", defiende Heck.

5. El que quiere ser el centro de atención
Estas personas viven como si todos los días fueran su cumpleaños (o la semana de su cumpleaños, porque les suele gustar esa clase de cosas). El problema es que resulta agotador estar cerca de una persona tan indulgente consigo misma, sobre todo cuando monopoliza la conversación y dicta tus planes.

"Estas personas suelen ser arrogantes y controladoras", explica la terapeuta familiar Becky Whetstone. "Saben lo que es mejor para todo el mundo y te dirán lo que necesitas, aunque no les hayas preguntado. Si no lo aceptas o si se aburren contigo, buscarán a otra persona que preste atención a sus gracias".

6. La persona que echan leña al fuego
Todo el mundo tiene un amigo al que le gusta sacar pequeños trapos sucios. Si hay algún cotilleo en tu círculo de amigos, te enterarás gracias a esa persona. Sin embargo, puedes estar seguro de algo si estás cerca de una de estas personas: en algún momento te tocará ser su víctima.

Puede que no quieras alejarte por completo de esta persona (la diversión que aporta con sus chismes no tiene parangón), pero está claro que debes tener cuidado con cuánta información le cuentas, avisa Wagner.

"No suelen ser de confianza ni fieles en las relaciones, y lo demuestran en innumerables pequeños detalles. Simplemente, no olvides que estas personas instigadoras triunfan cuando generan división, dudas e incertidumbre", zanja la experta.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.



Fuente bibliográfica
WONG, BRITTANY, 2019. Seis clases de personas tóxicas que debes apartar de tu vida en 2019. El Huffington Post [en línea]. [Consulta: 2 enero 2019]. Disponible en: https://www.huffingtonpost.es/2019/01/01/seis-clases-de-personas-toxicas-que-debes-apartar-de-tu-vida-en-2019_a_23617964/
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