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15 may 2016
Confirmado: el dinero hace la felicidad
El viejo refrán dice “el dinero no hace
la felicidad”, pero un nuevo estudio ha demostrado lo contrario.
Científicos de la Universidad de
Cambridge han confirmado que no es la cantidad de dinero que tienes, sino cómo
lo gastas.
En colaboración con un gran banco
internacional, los investigadores encuestaron a más de 600 clientes con
cuestionarios de personalidad y medidas de satisfacción de vida. También
analizaron más de 76.800 transacciones de los 625 participantes durante más de
seis meses para estudiar el comportamiento del gasto de las personas.
Resultó que aquellos cuyas compras se
ajustaban mejor a sus motivaciones y necesidades personales se mostraron en
general más felices y más satisfechos con sus vidas.
“Décadas de investigación han demostrado
que el dinero por sí mismo no conduce necesariamente a una mayor felicidad y
satisfacción con la vida”, dijo la autora del estudio, Sandra Matz. “Sin
embargo, nos sugiere que en realidad podemos comprar la felicidad si lo
gastamos ‘bien’. Con esto queremos decir que se trata de gastar dinero en algo
que nos permite mantener un estilo de vida que está en línea con nuestras
motivaciones psicológicas más fundamentales”.
Para demostrar que la relación entre el
consumo en concordancia con la personalidad y la felicidad es, de hecho,
causal, los científicos condujeron una prueba de seguimiento. Se le
pidió a grupos de estudiantes extrovertidas e introvertidas que gastaran dinero
de un bono, ya fuera en un bar de estudiantes o en una tienda de libros.
Los resultados mostraron que los
extrovertidos eran más felices de pasar tiempo en el bar donde podían
socializar, mientras que los introvertidos optaron por pasar el tiempo solos
leyendo un libro.
“Pasamos muy poco tiempo pensando en
cómo podemos utilizar el dinero que tenemos en una forma que beneficie a
nuestra felicidad”, agregó Matz. “Nuestra investigación sugiere que en vez de
comprar cosas que nuestros amigos han comprado o que nuestra impulsividad nos
lleva a comprar, debemos preguntarnos si realmente nos ayudará a llevar el
estilo de vida que queremos”.
En el futuro, científicos quieren
descubrir por qué algunas personas son mejores que otras en el gasto de dinero
de una manera que se adapte mejor a su personalidad.
Por ejemplo, las personas con ingresos muy
bajos simplemente no tienen el lujo de gastar su dinero en productos que se
adapten a ellos. Del mismo modo, aquellos que dependen altamente de las
opiniones de los demás tratan de comprar las cosas que los hacen “verse bien”,
pero, al hacerlo, no están cumpliendo con sus motivaciones personales.
“Estamos deseosos de encontrar nuevas
oportunidades para encontrar conjuntos de datos de gran escala para demostrar
aún más estas ideas”, concluyó Matz.
Fuente bibliográfica
METRO, 2016. Así reaccionó Internet después del suicidio de una mujer en vivo vía Periscope. www.publimetrotv.cl [en línea]. [Consulta: 15 mayo 2016]. Disponible en: http://www.publimetrotv.cl/publimetrotv/noticias/todos/asi-reacciono-internet-despues-del-suicidio-de-una-mujer-en-vivo-via/2016-05-12/210003.html.
7 ene 2016
Ahorro: Variaciones sobre el reto de las 52 semanas
¿Te cuesta ahorrar? Hace tiempo que se popularizó en EE.UU. el reto
de las 52 semanas. La idea tuvo tanto éxito que se extendió a
otras partes del mundo.
Por si no lo conoces, el reto consiste en guardar en tu hucha (alcancía) la cantidad
de dinero que corresponda a la semana del año. Semana 1 =1 € (o
la moneda en la que te manejes); semana 2 = 2 €; semana 3 = 3 €… Hasta
llegar a la última semana del año: semana 52 = 52 €.
Si eres disciplinado y cumples con el plan, al final del año
tendrás en la hucha 1378 €, que podrás destinar a lo que tengas pensado.
Ventajas de esta idea son: (1) que convierte
el ahorro en un juego (con
un jugoso premio al final) que, para mayor motivación, puedes compartir con
otros que también participen del reto y (2) que entrenas tu paciencia y tu
capacidad para hacer algo consistentemente.
Una desventaja es que, para quienes tenemos unos
ingresos raquíticos,se complica según van pasando los meses. En mi caso,
aguantaría el ritmo hasta junio como mucho.
Pero, como la idea del ahorro periódico es muy
buena, siempre podemos hacer variaciones para adaptarla a nuestra
situación. Por ejemplo:
·
Ahorrar en conjunto: Si compartes el reto con tu pareja, cada uno pone
dinero en la hucha en semanas alternativas.
·
Cortar la cantidad: En lugar de ahorrar 1 € en la semana 1, lo partes
por la mitad: 50 céntimos en la semana 1; 1 € en la semana 2; 12 € en la semana
24, etc.
·
Ahorrar hasta una
fecha determinada: ¿Te ves cumpliendo el plan sólo
hasta junio? Pues hasta junio. Sin agobio, habrás juntado 351 € en la semana
26.
·
Ahorrar una
cantidad fija: Para repartir el esfuerzo durante
el año, estableces echar en la hucha 10 € a la semana (15 a la quincena, 40 al
mes… o como gustes).
Según mi experiencia como ahorradora, la última es
la más sencilla. Yo utilizo ese procedimiento para cubrir los gastos
imprevistos (que no son tan imprevistos, porque siempre surge alguno).
Tengo programada una transferencia automática
mensual (pequeñita) a una cuenta de ahorro de un banco distinto al que utilizo.
Cuando surge un gasto no contemplado en el presupuesto, acudo a la cuenta
salvavidas.
Y ahora te voy a contar cómo y para qué utilizo el ahorro
de la hucha, por si te gusta la idea.
¿A qué vas a dedicar el dinero de tu hucha?
El ahorro ha de tener una finalidad: unas vacaciones, una boda, gastos imprevistos, tu
retiro, etc. Para que sea más fácil ahorrar, has de partir de ahí. Y, después,
encontrar el método que a ti te funcione para llegar al objetivo.
Yo utilizo distintos métodos para ahorrar, según el
objetivo que me trazo. El de la hucha es muy divertido y gratificante: hacer
un sorteo para la familia el día de Nochebuena.
En este caso, el procedimiento también es simple:
Empiezo a ahorrar en enero. Durante el año, voy guardando en la hucha pequeñas
cantidades. No me pongo una cantidad fija. Una semana puedo echar 5 €, otra
2 €, otra 5 céntimos, etc.
Si veo que alguien de la familia necesita alguna
cosa y yo puedo regalársela, se la regalo. Pero no les compro regalos de
cumpleaños ni de Navidad. Ésos van a
la hucha.
Conforme va acercándose el día del sorteo, todos
ellos están contentos pensando en qué van a hacer con el dinero si les toca.
Y yo estoy contenta durante todo el año pensando en
lo bien que le va a venir ese fondo al agraciado que, como todos en la familia,
está pasando por estrecheces económicas.
El sorteo de la hucha (alcancía) se ha
convertido en una tradición familiar bastante simpática donde todos compartimos
ilusión. Y el ganador, además, puede destinar el dinero a lo que de veras necesita.
Es mi versión del reto de las 52 semanas,
aunque conocí el original después de iniciar mi tradición de la hucha. (Por
cierto, como estamos en enero, estoy estrenando una nueva.)
La idea esencial de todo lo escrito es que, ahorres
para lo que ahorres, busques la manera de ponértelo lo más fácil
posible. Y, si lo puedes hacer divertido, tanto mejor. ¿Qué te parece?
Fuente bibliográfica
Ahorro: Variaciones sobre el reto de las 52 semanas. Tus Buenos Momentos [en línea], [sin fecha]. [Consulta: 8 enero 2016]. Disponible en: http://tusbuenosmomentos.com/2016/01/ahorro-reto-52-semanas/.
11 dic 2014
3 pasos a seguir cuando el dinero no alcanza
Por: Nicolás Litvinoff
Finalizando el 2014, podemos afirmar que hay mayor preocupación porque el dinero no alcanza para cubrir los gastos mensuales que en diciembre del año pasado: las políticas de ajuste implementadas por el Gobierno para frenar la inflación luego de fuerte la devaluación de enero hicieron que se profundice la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, al aumentar los mismos en menor cuantía que el alza en los niveles de precios de los bienes y servicios de la economía.
Finalizando el 2014, podemos afirmar que hay mayor preocupación porque el dinero no alcanza para cubrir los gastos mensuales que en diciembre del año pasado: las políticas de ajuste implementadas por el Gobierno para frenar la inflación luego de fuerte la devaluación de enero hicieron que se profundice la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, al aumentar los mismos en menor cuantía que el alza en los niveles de precios de los bienes y servicios de la economía.
Pero más allá de la complejidad del contexto económico, intentaremos en esta columna ofrecer soluciones para aquellos que sienten que el dinero no les alcanza.
PRIMERO PASO: DETERMINAR SI EL PROBLEMA ES DE INGRESOS O DE GASTOS
En este caso, la matemática es muy simple: si el dinero no alcanza es porque sale más de lo que entra (se gasta más de lo que ingresa). Para volver a encontrar el equilibro en esta ecuación se requiere de a) aumentar los ingresos manteniendo constantes los gastos o b) disminuir los gastos manteniendo o aumentando además el ingreso.
El tema es que, nuevamente, no podemos generalizar en lo referente a las finanzas personales: la sensación de que el dinero no alcanza puede darse en personas que ganan 7000, 15.0000 o más de 20.000 pesos por mes, y en cada caso el abordaje será distinto.
El primer paso entonces es analizar con precisión si lo que tenemos es un problema de ingresos o de gastos. A todos nos gustaría ganar más, pero la cuestión aquí pasa por usar el sentido común y determinar si nuestro nivel de ingresos actual debería ser suficiente como para que podamos llegar bien a fin de mes o si, por el contrarío, lo que ganamos hace que ello sea una misión imposible.
Un método es preguntar a compañeros de trabajo o amigos con niveles de ingresos similares acerca de la situación de su economía doméstica, como para tener un punto de referencia. Mínimo se debería contar con 3 testimonios distintos para poder sacar una conclusión válida.
Si de este pequeño research nos da como resultado que personas con similar nivel de ingresos y situación familiar (en término de si se poseen hijos o no, si la pareja también trabaja, etcétera) no padecen las mismas angustias económicas que nosotros, entonces estamos ante un problema de gastos.
Si, por el contrario, vemos que la gran mayoría está en la misma situación, el problema viene más bien por el lado de los ingresos.
En algunos casos, incluso podría ser un problema de estos dos factores combinados: bajos ingresos y gastos elevados. Con ese diagnóstico claro, estamos en condiciones de buscar equilibrar nuestras finanzas.
SEGUNDO PASO: TRANSFORMAR EL GASTO PERSONAL
Nótese que la consigna aquí no es reducir el gasto, que es el "lugar común" en cualquier libro básico de economía o finanzas personales, sino transformar el mismo, para pasar de gastos improductivos a gastos inteligentes.
¿Como podemos transformar los gastos improductivos en gastos inteligentes? El camino más sencillo es el entender los dos errores más comunes que se comenten a la hora de gastar dinero.
El primero es el error de marcos de referencia, en donde el consumidor invierte todas sus energías en comparar bienes o servicios similares en vez de analizar la importancia del mismo en cuanto a la calidad de disfrute que le otorgará. Ejemplo: estoy pensando en comprarme un microondas y dedico el poco tiempo libre que tengo a comparar tres modelos distintos en vez de detenerme a analizar si este bien producirá o no una mejora importante y permanente en mi calidad de vida.
El segundo error es el de acostumbramiento o trampa de estatus, que es cuando una persona se acostumbra a un determinado gasto (productos de marca, bienes santuarios, etcétera) que piensa que lo define o le brinda cierto sentido de pertenencia, cuando está demostrado que el gasto en este tipo de bienes o servicios produce una euforia transitoria, para luego producir un proceso de habituación en el que se pierde rápidamente el interés y la insatisfacción vuelve a emerger.
Este comportamiento se conoce también como trampa de estatus porque la persona gasta dinero en bienes de posicionamiento, que de alguna manera ratifican su pertenencia dentro de un determinado nivel social. Como el gasto no cambia el estatus de la persona, su bienestar tampoco aumenta al no modificar su posición relativa y la satisfacción se evapora rápidamente.
Transformar el gasto personal para pasar de gastos improductivos a gastos inteligentes tiene que ver con investigar, preguntar y evaluar la satisfacción de largo plazo que producirá cada peso gastado en nuestra felicidad y en la economía doméstica al mismo tiempo.
TERCER PASO: TRANSFORMAR EL INGRESO PERSONAL
Aconsejar el aumento de los ingresos sería una obviedad que aportaría poco a nuestro objetivo de transformación planteado. No se trata de ganar más dentro de un esquema de ingresos lineales sino de buscar un objetivo más ambicioso al poder incorporar en nuestras finanzas los ingresos residuales, que es el gran secreto de aquellos que logran triunfar en el plano económico.
Se dice que un ingreso es lineal cuando el empleado es remunerado por la cantidad de horas trabajadas, mientras que los ingresos residuales tienen que ver con la capacidad de generar ingresos de manera permanente por un trabajo hecho de una sola vez.
El gran problema de los ingresos lineales es que los sueldos reales disminuyen año a año, no solamente en la Argentina a causa de la inflación sino a nivel global gracias a las innovaciones tecnológicas, entre otras causas.
Los ingresos residuales provienen de inversiones financieras, franquicias, royalties, alquileres y venta de intangibles sin servicio de posventa a través de Internet.
Es importante probar cosas nuevas y sería ideal que nos entusiasme hacerlas. No se trata aquí de realizar "un salto al vacío" desde la generación de ingresos lineales a residuales, sino de orientar parte de nuestra energía hacía la concepción de ingresos extras que no dependan exclusivamente de nuestro trabajo como empelados.
Para lograrlo es importante modificar la noción en cuanto a la relación existente entre sacrificio e ingresos que tiene la mayoría: en vez de esforzarse de manera permanente y gradual por cada peso ganado existe otra forma que tiene que ver con realizar todo el esfuerzo de golpe para luego obtener ingresos de manera pasiva. Este no es un tema tan simple porque se centra en creencias firmemente arraigadas con respecto al trabajo, el esfuerzo y la retribución.
Convencernos de que podemos generar ingresos residuales, investigar sobre el tema y dedicarle un tiempo fijo semanal a este objetivo puede transformar nuestra economía antes de lo que imaginamos.
Fuente:http://www.lanacion.com.ar/1750581-3-pasos-a-seguir-cuando-el-dinero-no-alcanza?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+devexel-lanacion+%28La+Naci%C3%B3n+-+RSS%29
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