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22 may 2015

La delgada línea entre bibliotecas públicas y el uso compartido de archivos

Por: Rick Falkvinge


El propósito de las bibliotecas públicas es el mismo que el efecto que tiene el uso compartido de archivos. No se puede defender uno y atacar el otro.





Las bibliotecas públicas comenzaron a aparecer a mediados de 1800. En ese momento, las editoriales enfurecieron, pues llevaban un tiempo haciendo lobby para que el préstamo de libros fuera ilegal porque, en su opinión, leer un libro sin haber pagado antes era “robar”. Como consecuencia, consideraban que las bibliotecas públicas del momento eran un hervidero de criminales y robos (aquellas instituciones eran llamadas “bibliotecas por suscripción”, así que se les tildaba como organizaciones con ánimo de lucro, además).

En ese momento, el Parlamento británico, a diferencia de los políticos de hoy, estuvo en sabio desacuerdo con el lobby de la industria editorial. Los legisladores vieron el valor económico de tener un público educado y culto e introdujeron una ley que permitía la existencia de bibliotecas públicas gratuitas en 1850.

En otras palabras, hicieron excepciones explícitas al monopolio del derecho de autor para beneficiar el acceso a la cultura y el conocimiento. En buena parte de la legislación sobre derecho de autor actual dice explícitamente que los dueños de los derechos no pueden objetar la lectura y préstamo de sus trabajos en el contexto de las bibliotecas públicas. Este hecho puede ser rastreado hasta las discusiones de 1850.

¿Esto como difiere de la práctica de compartir archivos de hoy, de la manufactura de una copia propia del conocimiento y la cultura derivada de otras fuentes? ¿Hay alguna diferencia?

Sí, son diferentes. Son diferentes en cuanto a la eficiencia. Allí en donde las bibliotecas públicas pueden educar a un ciudadano a la vez por cada libro original, el uso compartido de archivos tiene el potencial de hacerlo con millones a la vez, todo con el mismo esfuerzo que ya se invierte.  
Las bibliotecas y el uso compartido de archivos no son diferentes en términos de pagos ante los titulares de derechos de autor (ante los dueños del monopolio). Es muy común escuchar que los autores reciben regalías cuando sus libros son prestados en una biblioteca. Esto no es cierto. Los autores reciben una porción de dinero muy diluida en la mayoría de países europeos, que está basada en las estadísticas de lectura de estas instituciones, pero no es una forma de compensación por la actividad en esa biblioteca en particular. La diferencia es crucial.

En cambio, ese dinero “proveniente de las bibliotecas” es una especie de subvención que se otorga de forma unilateral cuando se utilizan los datos estadísticos de las bibliotecas. No es cierto que los autores reciban dinero cuando sus libros son prestados. En algunos casos sí sucede, pero esto es apenas una coincidencia. Cuando un libro de Harry Potter es pedido en préstamo en una biblioteca pública en Suecia, por ejemplo, J.K. Rowling (la autora) no recibe un solo centavo por esto. Cosa que sí pasa con el traductor, como parte de un apoyo para promover la disponibilidad de la cultura en el idioma local, no para compensar al autor. La conexión entre préstamos y compensaciones puede ser derrotada con ejemplos triviales.

Las bibliotecas y el uso compartido de archivos no son diferentes en  el fin que persiguen. El propósito de estas instituciones es poner la cultura y el conocimiento gratuitamente a disposición de tantas personas como sea posible, tan sólo por los grandes beneficios socioeconómicos de tener una población educada y culta. ¿En qué difiere esto de lo que sucede cuando se comparten archivos?

Uno simplemente no puede defender las bibliotecas públicas y oponerse al uso compartido de archivos. Ambas cosas hacen parte del mismo fenómeno, sólo que uno es vastamente más eficiente que el otro. 

Durante la discusión de 1850, un editor argumentaba que, parafraseándolo, “no se puede permitir que la gente simplemente lea libros gratuitamente. Si hay una ley que avale esto, entonces ningún autor va a volver a recibir un centavo por sus libros de nuevo. No se van a escribir más libros si esta legislación es aprobada”. Tristemente, he perdido la fuente original de esta cita, que llegó a mí en febrero de 2009.

En efecto, ningún libro ha sido escrito desde 1850. Y ninguna película o pieza musical ha sido creada desde que, alrededor de 1999, se comenzaron a compartir archivos a gran escala a través de internet. La cosa ha sido así o, más bien, estos argumentos son falaces.

Hemos construido la biblioteca pública más grande de todos los tiempos. Toda la humanidad puede acceder al conocimiento colectivo de la especie 24 horas al día, siete días a la semana, y además contribuir a este repositorio comunitario. Todas las herramientas y la infraestructura necesarias están listas. No hay que invertir un solo centavo en dinero de los contribuyentes para lograrlo. Lo único que se necesita es remover las restricciones que hay para acceder a estos servicios. 

¿Por qué permitimos que una industria se interponga en el camino?


FALKVINGE, RICK 2015. La delgada línea entre bibliotecas públicas y el uso compartido de archivos. ElEspectador [en línea]. [Consulta: 22 mayo 2015]. Disponible en: http://www.elespectador.com/tecnologia/delgada-linea-entre-bibliotecas-publicas-y-el-uso-compa-articulo-560194. 

6 ago 2013

¿Qué ocultan los archivos secretos del Vaticano?

 Sus textos superan la cifra de 150.000 -puestos en hilera alcanzarían una distancia de 65 kilómetros- y en ellos hay actas, correspondencias y textos que datan del siglo VIII en adelante

¿Qué esconde la Santa Sede? ¿Por qué hay documentos a los que sólo el papa puede acceder? Los Archivos Secretos del Vaticano son una de las fuentes de conocimiento más vastas y menos públicas de hoy en día. Sus textos superan la cifra de 150.000 -puestos en hilera alcanzarían una distancia de 65 kilómetros- y en ellos hay actas, correspondencias y textos que datan del siglo VIII en adelante y que, según los amantes de las teorías conspirativas, podrían poner en jaque a la Iglesia Católica Apostólica Romana tal como la conocemos hoy en día.
¿Cuáles son los misterios más grandes que estarían ocultando?
LA MUERTE DE JUAN PABLO I
El 28 de septiembre de 1978, solo 33 días después de haber ocupado el cargo de Sumo Pontífice, Juan Pablo I fue encontrado sin vida en su habitación dentro del Vaticano. El parte oficial habló de un infarto agudo de miocardio producto de una mala dosis de un medicamento. Sin embargo, su médico negó esta versión ya que no le había recetado nada al Papa, aduciendo que tenía buena salud. Otro detalle es que quien lo encontró en su lecho, Sor Vicenza, aseguró que el cuerpo yacía en posición de reposo y con el rostro calmo, algo imposible de haber tenido un ataque cardíaco.
Quienes no quieren creer en la versión oficial, piensan que Juan Pablo I habría sido objeto de un atentado gestado entre la propia Iglesia y la mafia italiana, luego de que manifestara su intención de reorganizar el Banco Vaticano, en una lucha directa contra la mafia y la masonería. Lo cierto es que la investigación fue rápidamente clausurada y que a su resultado tan sólo el Papa de turno puede acceder.
EL ATENTADO A JUAN PABLO II
El 13 de mayo de 1981, Juan Pablo II sufrió un atentado a manos del terrorista turco Alí Agca. Dos años después, el Papa lo visitó en prisión y ambos tuvieron una charla de veinte minutos. De los temas conversados nunca se supo en detalle debido a que el Sumo Pontífice se limitó a declarar a los medios de prensa que ese era "un secreto que no le pertenecía y que debía respetar", o sea que consideraba al diálogo una confesión.
A raíz del secretismo se elaboraron numerosas suposiciones, dos de las cuales habrían sido confirmadas. Por un lado, Agca habría confesado quiénes fueron los autores intelectuales del hecho. Consultado al respecto tiempo después daría diferentes versiones: que se trató de un plan del servicio secreto búlgaro y de la KGB por el declarado anticomunismo del Papa; que la orden provino del propio Vaticano; y, actualmente, que fue a pedido del ayatolá iraní Jomeini.
Por otro lado, el secretario personal de Juan Pablo II monseñor Stanislaw Dziwisz señaló que Agca estaba solamente interesado en la tercera profecía de la Virgen de Fátima -la cual hablaría sobre el fin del mundo- y que el Papa se negó a hablar al respecto, diciendo que la verdad sería revelada a tiempo -hecho que ocurrió en el 2000, aunque varios se niegan a creer en la completitud de la revelación.
DOCUMENTOS PROHIBIDOS
Entre estos textos se encontrarían evangelios apócrifos -aquellos excluidos del canon de la Iglesia Católica-; investigaciones sobre las acusaciones de pederastía en la Curia; y documentos polémicos como los que se dice que encontró el historiador John Cornwell cuando pudo acceder a parte del archivo para hacer una biografía del Papa Pío XII, al que terminó vinculando con el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial.
Por fuera de las especulaciones están quienes dicen que el término "secreto" (secretum) se debe a que en el siglo XV el mismo se utilizaba para definir a las personas o instituciones cercanas al príncipe, en este caso al Papa. por lo que la denominación expresaría que este es el archivo "personal" del Pontífice.
Otros se limitan a acotar que no es diferente a lo que ocultan otros países u organizaciones como la CIA, tan sólo que por ser el Vaticano se busca un halo de misticismo que en realidad no tiene.



Fuente: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=-xLXipXTfy8

20 may 2013

El futuro del patrimonio cultural


Por: Jomar Díaz Delbert

Mucha de la documentación histórica que actualmente se considera patrimonio cultural surgió con otros propósitos muy diferentes a rol patrimonial que cumplen actualmente, por ejemplo, archivar la información oficial de los gobiernos en determinadas regiones de la antigüedad, servir de registros poblacionales, ensalzar la figura de un político o líder religioso. Estos son solo unos reducidos ejemplos de los objetivos iniciales de las diferentes tipologías de documentos y, que sin embargo, al paso del tiempo y el lógico cambio de mentalidades se reconceptualizan. Lo que ayer pudo ser un documento pagano, perseguido, ocultado hoy puede formar parte del patrimonio y orgullo cultural de una nación. Esto demuestra que las creaciones humanas son entendidas y valoradas de formas muy diversas y diferentes de como lo fue en sus inicios lo que permite una recreación y reflexión del pasado y presente, respectivamente.
La era digital ha permitido, junto con la creación de muchos tipos y cantidades de contenidos que componen el acervo cultural digital presente, el desafío de preservar ese acervo cultural y que solo las futuras generaciones determinarán si lo consideran su patrimonio cultural con sus diferentes taxonomías o no. La UNESCO en el año 2003 redactó la “Carta para la Preservación del Patrimonio Digital” donde se proponen las bases de lo que se percibe como el patrimonio digital y la validez de su preservación.
Si en el pasado la información tenía una relación inherente con el soporte, por lo que conservar éste implicaba también hacerlo con la información, con la era digital esta relación se diluye y surge el reto de preservar una información que puede estar en varios soportes al mismo tiempo y a su vez no estar ligada a ninguno. Entonces, ¿cómo preservar en los entornos digitales una información que puede ser parte del patrimonio cultural y que se heredará al futuro? ¿Cómo mantener esos objetos digitales auténticos, fiables, íntegros y accesibles? ¿Puede un repositorio digital desarrollarse para preservar información con carácter patrimonial a futuro?
Los objetos digitales y sus atributos: Autenticidad, Fiabilidad, Integridad y Accesibilidad del patrimonio digital
Con el advenimiento y rápido desarrollo de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación, la producción de información ha crecido exponencialmente, lo cual implica que las instituciones de información además de recoger, almacenar y difundir la información digital, se pretende que la misma esté disponible, sea recuperable y perdure a lo largo del tiempo sin que se vea afectada por los inevitables cambios tecnológicos producidos a velocidad vertiginosa.
En términos generales los documentos digitales son considerados como objetos o sea unidades significativas de información que haya sido registrada en un soporte que permita su almacenamiento y posterior recuperación, es necesario precisar que los objetos digitales (OD) son según Thibodeau (2002) son unidades de información que puedan ser representadas a través de una secuencia de dígitos binarios.
Se concuerda con Ferreira (2009) en que esta definición es lo suficientemente abarcadora como para aceptar la información nacida digitalmente así como la información digital obtenida a partir de soportes analógicos (objetos digitalizados).
Para Rocha (2009) los objetos digitales son cadenas de bits registrados a partir de una información de representación que es visible y comprensible a través de una combinación de hardware, software, soporte y personal.
Según López (2007) los objetos digitales tienen una naturaleza compleja y dinámica, son objetos ″vivos″ que tienen diferentes ubicaciones en la red, se agregan y mantienen relaciones entre sí, y cuyas necesidades de almacenamiento, gestión, acceso, difusión y reutilización, en un entorno de trabajo en colaboración, requieren un sistema escalable y flexible, capaz de tratar y representar esa complejidad y adaptarse a los más que previsibles cambios tecnológico. Se clasifican según la siguiente tipología:
  • OD heterogéneo: puede representar muchos tipos de unidades de información al unísono (objetos textuales, imágenes, libros electrónicos, objetos multimedia, datasets, metadatos, etc.).
  • OD complejo: soporta la agregación en un único OD más de un componente con cualquiera de los tipos especificados anteriormente. Esos componentes pueden estar incluidos en el objeto o bien estar referenciados mediante Uniform Resource Locator (URL).
  • OD dinámico: disponen de métodos asociados (otro tipo de OD) capaces de actuar sobre él. Por ejemplo, ofrecer la vista ampliada de una imagen o la tabla de contenidos del documento libro obtenido mediante su generación en tiempo de ejecución. Estos OD suelen llamarse también jerárquicos.
El soporte es el objeto físico susceptible sobre el cual se pueden grabar y recuperar los datos. Pueden ser magnéticos, electrónicos u ópticos:
  • Discos duros y Disquetes como magnéticos,
  • Memorias flash como electrónicos y
  • CD, DVD como ópticos.
En los soportes magnéticos varía su capacidad de almacenamiento, son más estables y el contenido puede ser fácilmente modificable. Los soportes ópticos tienen una capacidad de almacenamiento fija y el contenido no es modificable salvo en algunos casos como los CD/DVD rescribible aunque son más endeble e inseguro que los solamente escribible.
Los formatos de archivo son el conjunto de reglas o especificaciones mediante las cuales se pueden organizar datos de diversa naturaleza, para poder acceder posteriormente a estos a través de los intérpretes (programas) adecuados, o sea un formato es la estructura usada para grabar datos en un fichero. Existen muchos formatos de objetos digitales según Lara P, G, Castro T, A, López G y otros (2008), por ejemplo: para almacenar texto sin formato (TXT), imagen vectorial, mapa de bits y texto (PDF), imágenes (JPG, PNG, etc.) y audio y/o video (MP4, WMV, etc.) entre otros.

1 nov 2012

La memoria ya es digital


POR: Horacio Tarcus

Un experto en documentación y archivos explica cómo es el tránsito inexorable del documento encarpetado al formato virtual e intangible. Sin embargo, el fetichismo del papel no debe ser reemplazado por el del chip, advierte Tarcus.




Archivos, documentos, carpetas, ficheros, almacenamientos, permisos de acceso, solo lectura, copias de seguridad… Buena parte de la jerga propia de la archivística, utilizada hasta hace poco tiempo por celosos archiveros o atribulados empleados de un despacho judicial, se ha extendido en los tiempos de la digitalización al habla cotidiana de la mayor parte de la población.

Hasta hace unos pocos años nuestra percepción de los “archivos” remitía a interminables pasillos poblados de anaqueles atiborrados de empolvados papeles, debidamente clasificados y encintados en viejas carpetas, con su correspondiente etiqueta manuscrita.

Hoy la palabra “archivo” nos remite a un uso mucho más cotidiano: el “archivo digital” de nuestro procesador de texto.

Se parecen en mucho, pero no son lo mismo. Nuestro archivo tiene hoy páginas pero no hojas, tiene tamaño y color, e incluso peso, pero de él no emanan olores ni se acumula polvillo: es apenas un gélido conjunto de bits almacenados en un dispositivo.

Sin embargo, la noción de “archivo digital” nace por analogía con el mueble archivero de una oficina o institución: una unidad constituida por cajones, que a su vez contiene carpetas, dentro de las cuales se guardan documentos. Lo que hoy llamamos “archivo digital” equivale en verdad al documento considerado en su unidad, mientras que el conjunto de archivos y carpetas que se organiza de modo jerárquico y arborescente constituye lo que se denomina un “sistema de archivos”.

Lo curioso es que hay una asimetría en esta duplicación virtual: en el archivo real, el de los anaqueles, los biblioratos y el polvillo, la unidad es el documento, reservándose la designación de archivo, o mejor, de fondo de archivo, a la totalidad de la documentación reunida por una institución o una persona. O se llama coloquialmente archivo a la institución que lo resguarda. En cambio, en la era digital, “archivo” es la unidad.

Pero la archivística no sólo se ha conmovido por esta apropiación de su jerga en la era de la información: es que la sola posibilidad de la digitalización de los fondos de archivo abre un horizonte extraordinario en lo que hace a la preservación, la administración, la visibilidad, la accesibilidad y la reproducción de un patrimonio cultural hasta hace poco, difícilmente accesible. No sólo se ha revolucionado la labor de los archivistas, sino también nuestra propia experiencia como lectores, eventuales o profesionales, de papeles de archivo. ¿Quién no ha experimentado emoción y alegría al encontrar colgada en la Web la copia digital de un antiguo o remoto documento histórico que de otro modo acaso nunca hubiera visto jamás, o al abrirse con apenas un clic la imagen de la carta manuscrita o el borrador de un escritor querido?

Pero aquí justamente comienza el problema. Es que un documento encontrado en la Web luego de afanosa búsqueda, por emocionante que sea el proceso y sobre todo el hallazgo, y por más elocuente que nos parezca en sí mismo, es siempre una pieza dentro de una totalidad. 

La moderna archivística se fundó, precisamente, sobre el principio de que el documento dice sobre todo en relación al conjunto de los documentos que componen un fondo. Entonces, no se trata sólo de descifrar el texto o las imágenes del documento que tenemos a la vista, sino también y sobre todo de saber cuál es su procedencia: de qué fondo proviene, qué persona o institución conformó ese fondo, qué lugar ocupa dentro de su estructura / jerarquía y, además, cuál es la institución que hoy nos garantiza la autenticidad del documento, que nos informa de su organización, que recupera la historia archivística de ese fondo, que nos autoriza o no a leerlo, o a reproducirlo, completo o en parte. Aquello que Derrida ha designado como “el poder arcóntico del archivo”, recordándonos que archivo proviene de arkhé , el comienzo, y se vincula al arkheîon , la casa, la residencia de los arcontes, bajo cuya tutela se guardaban los documentos oficiales. El documento de archivo remite pues al arkhé , al comienzo, al olvido y la conservación de la memoria; y también a la institución que lo guarda, esto es, al poder. El documento aislado es la prenda del fetichismo del coleccionista; el investigador, en cambio, trabaja con el documento integrado en un fondo, resguardado y catalogado por una institución.

Desde luego, el problema del documento aislado se nos presenta tanto de modo real como virtual. El librero de viejo o el rematador de bienes culturales nos ofrecen habitualmente piezas sueltas valorizadas no sólo por el prestigio del autor (una carta de Borges, un dibujo de Rafael Alberti, un poema manuscrito de Neruda) sino por el aura de la pieza única y original. Normalmente son piezas desgajadas de un fondo y destinadas al fetichismo coleccionista. Pero en el mundo virtual de la Web el problema se acentúa, pues nuestra pantalla nos ofrece a menudo sólo la imagen de un documento, una pieza suelta y sin el contexto que le da sentido.

Pero al fetichismo de la pieza suelta se ha sumado el fetichismo de la digitalización. Hay quienes creen muy seriamente, por ejemplo, que al caos de nuestro Archivo General de la Nación debemos enfrentarlo meramente con un programa de digitalización total. Ignoran que la digitalización no hace milagros: se limita a reproducir de modo virtual el orden o el desorden del original. Sea en papeles, carpetas y anaqueles, o sea en bits y en discos rígidos, la identificación y catalogación de los fondos es ineludible.

En conclusión: aunque me gustan los estrechos pasillos amenazados por empinados estantes, biblioratos que amenazan caerse sobre nuestra cabeza, los pisos de parquet que crujen bajo mis pasos y me emociona desatar el moño de la cinta para abrir una carpeta que atesora viejos papeles, no quiero ignorar que no ya el futuro, sino el presente avanza hacia la digitalización y virtualización de los archivos. Nuestras viejas prácticas de manos llenas de polvo quedarán en unas pocas decenas de años para la memoria, el cine y la literatura.

Los centros mundiales más avanzados en archivística vienen desarrollando sistemas integrales de catalogación, descripción y digitalización de fondos de archivo que apuntan a resolver los problemas arriba señalados. En Buenos Aires, desde el CeDInCI venimos experimentando en uno de ellos: ICA-Atom (acrónimo de International Council on Archives-Access to Memory).

Entre tanto, y hasta que la digitalización integral de los archivos se normalice y se expanda por el mundo, la Web se nos aparece hoy como una versión gratuita de esas subastas de libros firmados, manuscritos y fotos autografiadas: una caótica oferta de infinitas y maravillosas piezas sueltas.

4 feb 2012

Administrador de archivos Manifiesto de 2,0


Inspirándonos en Laura Cohen Biblioteca Manifiesto 2.0 , los siguientes 12 declaraciones fueron acordadas por los contribuyentes a un foro en línea alojado en el expedientes Management2.0 red social Ning.
El objetivo de este manifiesto es animar a los profesionales a los registros de manera positiva aprovechar las oportunidades y desafíos presentados por el creciente uso de las tecnologías en línea (diversas denominaciones, como Web 2.0, Office2.0 software social, el cloud computing y Software as a Service) dentro de sus organizaciones y de manera activa en cuenta sus implicaciones para la teoría de gestión de registros y la práctica. 
De esta manera esperamos fomentar el debate dentro de la profesión, promover la investigación y estimular la innovación - por lo tanto potenciar los administradores de registros para jugar una contribución completa e importante para la conformación de este nuevo e importante paradigma de IT. 
La lista completa de los que han contribuido a la elaboración de este manifiesto se incluye en la parte inferior de este documento. 
1. Reconozco que el mundo de la cultura de la información está cambiando rápidamente y que la gestión de registros debe responder positivamente a estos cambios para proporcionar los sistemas, políticas, asesoramiento y servicios que son útiles para mi organización, mi equipo y mis compañeros. 
2.Me voy a educar sobre la cultura de la información de mis usuarios y buscar formas de incorporar lo que aprendo en las soluciones de gestión de documentos que ofrecemos. 
3. Voy a dejar de lado prácticas anteriores, si hay una forma mejor de hacer las cosas ahora y trabajará activamente en la elaboración y formulación de nuevos principios y prácticas. 
4. Aunque reconozco la necesidad de que la calidad final de la seguridad en los sistemas de registro no debe inhibir la constante experimentación, innovación y desarrollo. 
5. Voy a ayudar a los usuarios tomar ventaja de la Web 2.0 los servicios que necesitan para ofrecer los beneficios de acuerdo con nuestra organización. 
6. Voy a evitar que los usuarios tengan a ver las cosas en términos de gestión de registros, sino que daré forma a los servicios para reflejar las preferencias de los usuarios y las expectativas. 
7. Reconozco que la gestión de documentos no tiene todas las respuestas y trabajar abiertamente, en colaboración y de forma constructiva con otros IM y profesionales de TI para hacer frente a los problemas que enfrentamos. 
8. Reconozco que no es fácil para los usuarios de mantener registros y se esforzará por desarrollar soluciones integradas y automatizadas RM a fin de no añadir una carga innecesaria para su vida laboral. 
9. Voy a trabajar para mejorar la capacidad de la organización del mantenimiento y la comprensión de sus registros de la medida de lo posible, al tiempo que reconoce que nunca tendremos la solución perfecta para capturar y gestionar nuestros archivos. 
10. Yo, en todo momento, me esfuerzaré por mantener un equilibrio entre las necesidades de mis usuarios y los requisitos legales, reglamentarias y de funcionamiento de mi organización. 
11. Reconozco que aunque la tecnología se mueve rápidamente, las organizaciones suelen cambiar lentamente y trabajará para acelerar nuestra respuesta ante los cambios, cualquiera que sea su ritmo. 
12. Voy a tratar de ofrecer un servicio tanto a los usuarios y la gestión se puede confiar y que sea transparente y abierto a todos los interesados. 
Han contribuido a la redacción de lo anterior incluyen: Steve Bailey, Brown Mateo, Cowling Clare, Franklin Nicola, Hardiman Rachel, Haworth Tony, James Lappin, Lomas Elizabeth, Ton de Looijer, Munzer Tom, Ruston Phillip, Nicole Schulz 
Actualmente estamos explorando la posibilidad de que este manifiesto oficial "aprobado" por algunos de nuestros cuerpos profesionales y nos gustaría escuchar de los representantes de estos organismos. 
También estaría interesado en escuchar lo que los profesionales de los registros individuales de pensar en el manifiesto y la mejor manera de promover aún más su contenido a nuestros compañeros de profesión 

6 may 2011

Normas para edificios destinados a archivos y bibliotecas



Normas ISO publicadas de interés para archivos y bibliotecas:

ISO 9706:1994 Información y documentación - Papel para -documentos - Requisitos de permanencia.
ISO 11108:1996 Información y documentación - Papel para - archivo permanente - Requisitos de permanencia y durabilidad. Publicada en abril de este año.
ISO 11800:1998 Información y documentación - Requisitos - para materiales de encuadernación y para los métodos usados en la manufactura de libros.

Normas ISO en proyecto de interés para archivos y bibliotecas:
ISO/FDIS 11798 - Permanencia y durabilidad de los escritos, - impresos y copias en papel - Requisitos y métodos de comprobación.
ISO/DIS 11799 - Requisitos para el almacenamiento de - documentos
ISO/DIS 14416 - Requisitos para la encuadernación de libros, - documentos en papel para uso en periódicos, revistas y otros archivos y bibliotecas - Métodos y materiales
ISO/CD 15659 - Cartones para archivo permanente - Test de -migración de archivo para documentos en ISO/WD 16245 - Cajas y cubiertas  - papel


¿ Cómo seria un edificio ideal para su uso como archivo según la BS 545?

1) Ubicado en un lugar donde no exista ninguno de los peligros identificados en la norma para los documentos a causa de la ubicación, el entorno, el fuego, el agua, los almacenamientos inadecuados, los robos, el vandalismo, el terrorismo...

2) Rentable y con poco coste energético, valorado para toda su vida planificada (mínima de 20 años) y, preferentemente, con espacio para ampliaciones más allá de la duración planificada.

3) Que no dependa excesivamente de equipamientos y maquinaria de alta tecnología para mantener un entorno estable donde los equipos funcionen siempre correctamente.

4) Donde exista una estrategia ?global de protección contra incendios, 
preferentemente con un sistema de extinción incendios automático mediante rociadores de agua o un gas homologado (en las tres bibliotecas nacionales –la británica, la escocesa y la galesa- se han instalado rociadores de agua por su efectividad, menor coste y mayor respeto ecológico).

5) Con la zona de almacenamiento tan definida y controlada ?que queden minimizados todos los riesgos de incendios e de inundaciones, especialmente los derivados de las salas, máquinas de los sistemas de climatización.

6) Donde cada tipo de material se almacene en el entorno más apropiado  (requisitos especial para los materiales fotográficos, sobre todo con respecto a su climatización antes de su consulta).

16 mar 2010

La corrupción también se combate con documentos


Por: José Raúl Vaquero Pulido

Lo primero para combatir la corrupción es entender de qué estamos hablando y no confundir términos, pues no todos los abusos implican corrupción. Así, debemos distinguir el robo (apropiación ilegal de una suma de dinero u objeto sin dar ningún favor a nadie), el fraude (engaño que se realiza en perjuicio contra otra persona u organización), extorsión (obligar a una persona, por la fuerza o la intimidación, a realizar u omitir una acción), o la malversación (utilización indebida de caudales ajenos). Todos ellos son delitos socialmente inaceptables, pero en ningún caso es corrupción. En la corrupción deben darse obligatoriamente dos condiciones: la intencionalidad de realizar un acto fuera de la ley (por ejemplo, que un funcionario público ofrezca información imperfecta de forma accidental, no implica corrupción); quien la realiza espera obtener alguna ventaja, que puede ser recibir dinero (lo que entendemos por soborno), o aceptar regalos costosos u otros favores a cambio de su acción ilegal.

Los efectos de la corrupción son muy graves para cualquier país donde se asienta, por lo que los ciudadanos no deberíamos conformarnos con aceptar que la corrupción sólo nos afecta como mucho a una noticia de 2 minutos en el noticiario, donde nos hemos acostumbrado a ver desfilar a sinvergüenzas con corbata expertos en usar sus cargos para obtener beneficios personales y/o familiares.

La corrupción no conoce límites políticos ni geográficos, y atraviesa a todos los sectores sociales; exige enormes costos de transacción, los cuales son reales (cuantificables económicamente aunque ocultos públicamente) provocando que en países con corrupción generalizada los ejecutivos gasten alrededor de un 20% de su tiempo de trabajo negociando acciones relacionadas con la corrupción. La corrupción se deja sentir en todos las dimensiones de la sociedad, en especial en la económica (reduciendo los ingresos fiscales, descendiendo el PIB, y distorsionando el gasto público), comercial (arruinando el libre comercio, frenando la innovación, y espantando a los inversionistas), social (acentuando las diferencias sociales y en especial perjudicando a los más desfavorecidos), y política (generando progresiva pérdida de legitimidad del sistema político en su conjunto, y fortaleciendo la sensación de impunidad), creando con el tiempo un círculo vicioso que de no detenerse puede crecer hasta volverse incontrolable. La corrupción viola el estado de derecho, y el estado de derecho es un prerrequisito de la economía de mercado. Si no existe estado de derecho, no hay protección de los derechos de propiedad privada ni cumplimiento de los contratos.

En definitiva, la corrupción paraliza un país y las posibilidades de crecimiento de sus ciudadanos, así como limita sus derechos y libertades. Por ello, en estos días en los que desde todos los círculos políticos y sociales se está hablando de las medidas para salir de la crisis en España, es inconcebible que ninguno esté planteando tomarse en serio acabar con la corrupción que parece haberse asentado en algunos entornos de nuestra sociedad provocando la decadencia de lo público.

Existen distintas recetas para luchar contra la corrupción, las cuales tienen como fondo común construir sociedades verdaderamente democráticas, abiertas y participativas. Para ello es importante contar con leyes de transparencia y acceso a la información que obliguen por una parte a los entes y personajes públicos (o aquellos que reciben fondos públicos) a dar cuentas a la sociedad de sus acciones, gestiones, retribuciones y gastos; por otra, leyes que habiliten a los ciudadanos la capacidad de inspeccionar lo público sin necesidad de justificar su acción de control. También es importante contar con una ciudadanía educada en modelos culturales/morales de respeto, espíritu de esfuerzo y trabajo, donde las acciones cívicas sean premiadas y fuertemente castigadas aquellas que atenten contra el bien social, ya que no debemos olvidar que la corrupción implica un conjunto de relaciones de complicidad y permisividad.

Lamentablemente, no vemos por ejemplo en muchos de los canales de nuestra televisión, que se potencien actos y pensamientos ciudadanos contra la corrupción, sino más bien todo lo contrario, donde se premian los "pelotazos" rápidos, se enaltecen a los violentos y se profundiza en lo macabro de la sociedad en vez de los aspectos positivos que cada día ocurren en la misma.

Y en esta lucha efectiva contra la corrupción tiene un papel vital todo lo que tenga que ver con la gestión profesional de los documentos, estén estos en el soporte que estén (papel o digital), ya que son el instrumento tangible sobre el cual se asientan los actos intangibles que los corruptos realizan. De hecho, la importancia de la gestión documental es tan importante que casi todos los estados del mundo, desde la antigüedad hasta nuestros días, han querido borrar sus acciones corruptas destruyendo los documentos (normalmente mediante el uso del "fuego purificador"), evadiendo así sus responsabilidades y ocultando su rostro de quienes puedan exigirles cuentas en el futuro.

Los documentos públicos son esenciales para el desempeño de las funciones del Estado, y las unidades de información (entendidas estas como archivos, bibliotecas o centros de documentación) son centros de información al servicio del ciudadano, así la administración y la cultura se ven afectados por la falta de eficiencia, eficacia y equidad en la gestión de los documentos. La desorganización de los documentos testimonios de las actividades de las entidades crea oportunidades para que se de la corrupción ya que facilita a los corruptos una "baja probabilidad de ser descubiertos", crea sensación de impunidad, resta efectividad a los controles, dificulta el desarrollo de los procesos judiciales, y con frecuencia conduce a fallos desacertados.

Por todo lo expuesto en esta columna, permítame el lector acabar con la reflexión de que debemos exigir a nuestro políticos que se dediquen a tomar medidas efectivas para atajar la corrupción; por una parte aplicando leyes de transparencia y acceso a la información (es verdaderamente notorio que España no tenga todavía una ley de acceso a la información, cuando el acceso es un derecho humano reconocido por el derecho internacional, por muchas constituciones, y por más de 80 leyes nacionales alrededor del mundo); por otra, y en relación con la anterior, dotando a las unidades de información españolas (archivos, bibliotecas y centros de documentación) y sus profesionales, de instrumentos modernos de gestión de documentos, así como capacitación y presupuestos para realizar sus tareas, ya que un país que vive de espalda a sus documentos es un país condenado a la pobreza y el embrutecimiento.

Los corruptos temen a los documentos y la información en ellos contenida, ya que les delatan, por eso buscan debilitar nuestros centros de la cultura y la información. No caigamos en su engaño de pensar que un archivo es un lugar donde se acumulan "papeles viejos e inservibles" o una biblioteca es un espacio para "leer sólo la prensa" ... los centros de información y sus profesionales (archiveros, bibliotecarios, documentalistas) son los faros que iluminan y saca a luz los actos ilegales de aquellos que nos dañan a todos los Españoles. No les permitamos salirse con la suya y exijamos leyes y centro de información habilitados para luchar contra la corrupción.

José Raúl Vaquero Pulido
Presidente Fundación Ciencias de la Documentación
Miembro Club de Roma - Capítulo Español
Analista asuntos Iberoamericanos

Fuente:

http://www.extremaduraaldia.com/jose-raul-vaquero/la-corrupcion-tambien-se-combate-con-documentos/98096.html

9 ene 2010

Los archivos secretos del vaticano II






“En el Vaticano, lo que no es sagrado es secreto”

Para muchos su existencia es materia de innumerables novelas y teorías conspirativas, para otros, no es más que un órgano que posee cualquier Estado en el mundo. Sin embargo, el secretismo con que en muchos casos es resguardado así como el extremo celo con que los documentos son cuidados, hacen pensar a muchos que el archivo del Vaticano oculta más que registros y papeles históricos, sino información tan valiosa y trascendente que su conocimiento público podría incluso cambiar la percepción de los fieles frente a su Iglesia.

¿Pero cuáles son los documentos más importantes de este archivo? ¿Cuáles son los que tanto investigadores, periodistas y escritores, mueren por conocer?

La muerte de Juan Pablo I

El 28 de septiembre de 1978, y tras 33 días ocupando el cago máximo de la Santa Sede, el Sumo Pontífice, Juan Pablo I, fue hallado muerto en su habitación del Vaticano. Según informaciones oficiales, el Papa Luciani habría fallecido debido a un infarto agudo de miocardio producto de una mala dosis de su medicamento, sin embargo, algunos investigadores sostienen que lejos de una muerte natural, el llamado Papa de la sonrisa, habría si objeto de un atentado gestado en los círculos más internos de la Iglesia y la mafia italiana.

Cabe destacar que el cuerpo del Papa pasó por un necropsia forense que concluyó que la muerte se había producido por la ingestión de una dosis fortísima de un vasodilatador recetado por teléfono por el doctor de cabecera, Da Ross, sin embargo, el médico rechazó prontamente tal información al aclarar que no le había recetado nada al Papa aquella noche, ni las anteriores, debido principalmente a que éste gozaba de buena salud.

Asimismo, la religiosa que encontró al Santo Padre en su lecho, Sor Vicenza, aseguró que Juan Pablo I, yacía en su cama extrañamente con el rostro calmado y en una posición de reposo, algo que no coincide con la violenta muerte que supuestamente hubiera tenido si tuviera un ataque cardíaco.

Los que apoyan esta teoría conspirativa sostienen que ni bien obtuvo el Papado, Juan Pablo I expresó su férrea voluntad realizar una reorganización general del Instituto para Obras de Religión (IOR) o Banco Vaticano, y la lucha directa en contra de la mafia y la masonería.

Los archivos referentes a la muerte del Santo Padre así como la investigación realizada en torno a ella, están guardados en estos archivos en donde ninguna persona, tan sólo el Papa de turno puede acceder.

Alí Agca y Juan Pablo II


Otro de los principales documentos estaría referido al sucesor de Juan Pablo I, el llamado Papa del Pueblo,Juan Pablo II.

Luego de sufrir el atentado del 13 de mayo de 1982 a manos del terrorista turco Alí Agca, Juan Pablo II, siete meses después, tuvo un encuentro de 18 minutos con su atacante.

El tema de la conversación entre ambos personajes es hasta el día de hoy un misterio, es más, el propio Papa luego de su entrevista declaró a los medios de prensa que aquel encuentro era “un secreto que no me pertenece y que debo respetar".Esto indicaba que Juan Pablo II le dio a la plática categoría de Confesión, es decir, a partir de ese momento era imposible que fuera revelado al público.

Sin embargo, y según fuentes oficiales, el Sumo Pontífice le habría relatado al entonces Cardenal y hombre de confianza, Luigi Poggi, los pormenores de dicha conversación. A su vez, Poggi habría redactado un informe en donde detallaba los puntos tocados en esa extraña reunión. El documento actualmente se encuentra en los archivos vaticanos y tiene la categoría de Secreto Pontificio, es decir, que nadie, salvo el Papa, puede leer, publicar, difundir o dar a conocer el citado archivo al público.

Sin embargo, muchos investigadores han especulado sobre los posibles temas que pudieron tratar, para algunos, el Papa habría tenido un gran interés por conocer los motivos que propiciaron a Alí Agca ha llevar tal acto, según estiman estos investigadores, la idea de que el atentado estaría vinculado con el Tercer Secreto de Fátima, era algo que provocó en el Papa tal interés.

Otros, señalaban que Juan Pablo II quería como es lógico, conocer la identidad de los autores intelectuales del crimen, esto se desprende porque en el libro “Memoria e Identidad” el Santo Padre asegura que Agca “no era más que un asesino a sueldo”, desechando así las teorías que sugerían que el turco habría actuado por iniciativa propia.

Justamente, los nombres y los países involucrados en este atentado internacional estaría en el informe escrito por Luigi Poggi.

No obstante, el Monseñor Stanislaw Dziwisz, secretario personal de Juan Pablo II en ese entonces, señaló que a Agca “sólo le interesaba el Tercer Secreto de Fátima” y las profecías vinculadas al Fin del Mundo, es más, le pidió a Juan Pablo II que le diga algo al respecto pero el padre se negó a comentarle algo señalando simplemente, que el secreto sería revelado a su debido tiempo.

Libros apócrifos y cartas polémicas

Por último, el archivo guarda documentos importantes para la historia como son los primeros evangelios prohibidos o los que hasta la fecha son considerados apócrifos y no son conocidos ni por investigadores ni estudiosos, así como diversas actas firmadas, cartas y documentos de la diplomacia vaticana, entre éstas las más importantes la petición de la anulación matrimonial del Rey Enrique XVIII de Inglaterra cuya negación provocó el rompimiento de las relaciones entre el Vaticano y Gran Bretaña, así como documentos del Papa Pío XII y sus presuntos lazos con el nazismo en la Segunda Guerra Mundial. Es más, el último investigador que tuvo el permiso para investigar los archivos fue el historiador John Cornwell, quien con la excusa de escribir un libro biográfico del citado padre publicó el libro titulado El Papa de Hitler, hecho que provocó polémica dentro de la Iglesia Católica, a partir de esa fecha, el Vaticano consideró que los documentos podrán ser solicitados luego de 70 años de ocurridos los hechos a investigar.

Datos a tomar en cuenta

Como dato extra se sabe que los archivos completan cerca de 50 kilómetros de estanterías, comprendidos por más de 50 mil volúmenes de los cuales miles aún se encuentran sin clasificar, es decir, que su contenido aún no ha sido revisado ni siquiera por los propios miembros del Vaticano incluidos el propio Pontífice.

Los archivo Secreto Vaticano I


Benedicto XVI alaba el "servicio desinteresado y ecuánime" del Archivo Secreto Vaticano “alejado de estériles y a menudo débiles visiones históricas de parte” y ofreciendo a los investigadores material documental ordenado con seriedad y competencia.

<<¡Cuánto anhelaba trabajar entre las obras maestras que recorren la historia de la humanidad y del cristianismo!» En su visita a la Biblioteca Apostólica y al Archivo Secreto Vaticano esta mañana, Benedicto XVI ha destacado la apertura a investigadores de todo el mundo, sin distinción de religión y cultura.

También en esta visita, el Papa ha anunciado que ha nombrado presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso al cardenal Jean Luis Tauran, hasta hoy Archivero y Bibliotecario de la Santa Iglesia Romana. Le sucede Mons. Raffaele Farina.

Benedicto XVI ha realizado esta mañana una visita a la Biblioteca Apostólica Vaticana y al Archivo Secreto Vaticano. «Dos instituciones que, por el importante servicio que brindan a la Sede Apostólica y al mundo de la cultura, cuentan con una merecida y especial atención por parte del Papa», como ha destacado el Santo Padre que, además - en el curso de esta visita - ha anunciado que ha nombrado Presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso al cardenal Jean Luis Tauran, que, hasta este lunes, era Archivero y Bibliotecario de la Santa Iglesia Romana.

Asimismo, el Papa ha dado a conocer el nombramiento del nuevo Archivero y Bibliotecario de la Santa Iglesia Romana, en la persona de Mons. Raffaele Farina, promoviéndolo al mismo tiempo a la dignidad arzobispal. Hasta la fecha, era Prefecto de la Biblioteca Apostólica Vaticana, cargo que el Pontífice encomienda ahora al que fuera Vice-prefecto de la Biblioteca Ambrosiana, Mons. Cesare Pasini.

Tras reiterar su profundo aprecio por «el singular servicio que brindan a la Iglesia y, en especial al Papa», Benedicto XVI ha destacado también la acogida que la Biblioteca Apostólica Vaticana y el Archivo Secreto Vaticano ofrecen a los investigadores de todo el mundo: «En el curso de los siglos, la Biblioteca Vaticana ha asimilado y afinado esta misión suya con una característica inconfundible, hasta llegar a ser lo que es hoy: una acogedora casa de ciencia, de cultura y de humanidad, que abre sus puertas a estudiosos provenientes de todos los rincones del mundo, sin distinción de proveniencia, religión y cultura. Vuestra tarea, queridos amigos que cotidianamente trabajáis aquí, es la de custodiar la síntesis entre cultura y fe, que mana de los preciosos documentos y tesoros que custodiáis, de los muros que os rodean, de los museos que tenéis cerca y de la espléndida basílica que se ve resplandecer desde vuestras ventanas».

Benedicto XVI ha señalado que conoce muy bien, asimismo, el importante trabajo que se desarrolla en el Archivo Secreto: «Conozco muy bien además el trabajo que se lleva a cabo, con humilde y casi escondido empeño cotidiano, en el Archivo Secreto, meta de tantos investigadores provenientes del mundo entero: en los manuscritos, menos solemnes de los ricos códigos de la Biblioteca Apostólica, pero no menos relevantes por su interés histórico, ellos investigan sobre las raíces de tantas instituciones eclesiásticas y civiles. Estudian la historia de tiempos lejanos y recientes, pueden delinear los rasgos de figuras ilustres de la Iglesia y de la civilización y hacer conocer mejor la obra multiforme de los Pontífices Romanos y de tantos Pastores».

Destacando el interés demostrado por enteras generaciones de historiadores de todo el mundo que han consultado el Archivo Secreto Vaticano, el Papa ha recordado que diversas naciones europeas han fundado en la Ciudad Eterna especiales institutos culturales para profundizar en los importantes documentos que se conservan en este «tan antiguo y rico cofre de la Iglesia de Roma».

No sólo para investigar sobre periodos lejanos, sino también sobre épocas más cercanas, ha señalado Benedicto XVI, recordando el gran interés suscitado por la apertura, que él mismo decidió el año pasado, de los documentos del pontificado de Pío XI.

Alabando luego el servicio desinteresado y ecuánime que el Archivo Secreto Vaticano ha ofrecido - «manteniéndose alejado de estériles y a menudo débiles visiones históricas de parte y ofreciendo a los investigadores, sin preclusiones y prevenciones, el material documental en su posesión, ordenado con seriedad y competencia», el Papa ha mencionado las manifestaciones de aprecio y estima de Institutos culturales y de investigadores particulares de diversas naciones. En particular, Benedicto XVI ha contado que él mismo tenía el anhelo de poderse dedicar a la investigación de estos documentos que atesoran la historia de la humanidad y del cristianismo: «Confieso que, al cumplir mis setenta años de edad, hubiera anhelado que el amado Papa Juan Pablo II me concediera poderme dedicar al estudio y a la investigación de los interesantes documentos y hallazgos que custodiáis con esmero, verdaderas obras maestras que ayudan a recorrer la historia de la humanidad y del cristianismo. En sus diseños providenciales, el Señor ha establecido otros programas para mi persona y heme aquí, hoy, entre vosotros, no como apasionado investigador de antiguos textos, sino como Pastor llamado a alentar a todos los fieles a cooperar en la salvación del mundo, cumpliendo cada uno la voluntad de Dios, allí donde él nos coloca para que trabajemos».

En su discurso, el Santo Padre ha recordado que, como es sabido, la Biblioteca Vaticana se apresta a afrontar importantes obras de restauración y ha terminado sus palabras recordando que los que trabajan en esta institución y en el Archivo Secreto tienen el cometido de realizar su vocación cristiana en contacto con ricos testimonios de cultura, de ciencia y de espiritualidad.

A los que cumplen este importante servicio al público y a los organismos de la Curia Romana, en el que cuentan también con avances técnicos e informáticos, Benedicto XVI los ha exhortado a considerar su trabajo como «verdadera misión, desarrollándola con pasión y paciencia, amabilidad y espíritu de fe». Preocupándose siempre por «ofrecer una imagen acogedora de la Sede Apostólica, con la conciencia de que el mensaje evangélico pasa también a través del coherente testimonio cristiano».

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