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Consejos para tener el hogar seguro durante las vacaciones, trucos para simular que hay gente en casa

Si abandonamos nuestra casa durante un periodo de tiempo más o menos largo ésta se convierte en un posible objetivo de los ladrones.
Aunque hay grupos especializados en asaltar viviendas habitadas, lo cierto es que la mayoría de los robos en las casas se producen cuando están deshabitadas.
Por eso uno de los primeros objetivos que debemos buscar cuando dejemos nuestra casa por una temporada es, precisamente, intentar que no lo parezca. Para eso es recomendable que sigas algunos consejos:
- No cortar la conexión de suministro eléctrico. Es algo muy común que solemos hacer, quizás para evitar el consumo de energía o para evitar algún tipo de accidente, pero lo cierto es que los ladrones lo tienen así más fácil para detectar que nuestra vivienda está vacía.
- Bastará con que llamen al timbre para comprobar que no suena, así de fácil.
- Tampoco es recomendable bajar completamente las persianas cosa que tampoco es muy inteligente. Lo ideal es dejarlas medio bajadas a distinta altura, darán una sensación de haberlas bajado precipitadamente y dificultarán que una vigilancia prolongada les muestre que las mismas no se mueven.
- Recoger el felpudo tampoco. Es cierto que nos arriesgamos a que alguien se lo lleve. Pero hay que pensar que es preferible que perdamos un felpudo a facilitar que entren directamente en nuestra casa.
- Otro pequeño truco que suele disuadir bastante es dejar algún tipo de ropa tendida, al menos para muchos, pero puede ser contraproducente, ya que si pasan varios días sin que desaparezca de su sitio podría dar la imagen que no queremos dar precisamente.
- Y otro elemento esencial para no mostrar que nuestra casa está deshabitada es la correspondencia. Aquí no hay otra solución que dejar la llave del buzón a un vecino para que nos la retire de manera frecuente. Es la mejor opción, de paso si este vecino al que le dejaremos nuestra llave es de confianza podemos también pedirle que de manera periódica entre en nuestra casa y deje durante un tiempo una luz encendida, la televisión, radio, etc.
- Aunque para esto último también existen unos enchufes programables en el mercado que nos permiten programar que uno de los electrodomésticos (preferiblemente que haga ruido) se enciende durante un periodo de tiempo.
1 nov 2009
Seguridad en bibliotecas

Por: Juan José Prieto Gutiérrez
¿Por qué es necesaria la seguridad, entendida ésta como calidad de seguro?
Debido, de algún modo, a varios factores; por un lado a la incertidumbre de preservar y mantener los tres elementos señalados con anterioridad, el acervo bibliográfico, los edificios y los ciudadanos que acuden; por otro, debido al reciente conocimiento de robos y expolios de documentos históricos producidos recientemente en bibliotecas como la Nacional en España y la Nacional de Argentina, donde se robaron mapas antiguos, la Nacional de Uruguay, la biblioteca principal del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, que “perdió” en los últimos años más de 200 libros de altísimo valor histórico de los siglos XVI, XVII y XVIII, la Biblioteca Nacional de Francia y un sin fin de bibliotecas, sin contar los expolios producidos en países azotados por guerras y catástrofes naturales; y por último, la inestabilidad percibida por la humanidad debido a los atentados terroristas ocurridos en diferentes partes del mundo que ha obligado de una manera u otra a incrementar los sistemas de seguridad, especialmente en los edificios de carácter público, como las bibliotecas.
¿Cómo se soluciona y cómo se puede llevar a la práctica?
Lo más eficiente es la realización y puesta en marcha de un Plan de Seguridad dirigido a las tres partes mencionadas, debiendo contar con procedimientos y protocolos documentados, brindando al personal de seguridad y staff habilidades para llevar a cabo acciones ordinarias así como bajo condiciones de elevada amenaza.
Seguridad sobre el Miniado del Monasterio de Guadalupe
En este documento se describirían políticas, principios y normas que en materia de seguridad se consideren esenciales y orientadas por un lado a actuaciones ante emergencias y accidentes provocadas por causas intrínsecas y extrínsecas al centro (siendo necesario el establecimiento de la jerarquía de responsabilidades en la gestión de la seguridad, manuales de intervención, puntos de encuentro, informaciones sobre simulacros, disposición de planos de emergencias de la biblioteca visibles, señalizaciones, protocolos de equipos de evacuación de ciudadanos y documentos, responsabilidad de los activos, manejo de utensilios como extintores, listines de teléfonos, etcétera) y combatir la desaparición y robos de material bibliográfico (atajados mediante el empleo de los diferentes sistemas de seguridad). Las referencias sobre las legislaciones vigentes y los documentos de detalle donde se encuentran desarrolladas las normas son de vital importancia, al igual que la comunicación de las políticas a todo el staff del centro, siendo comprensibles para todos ellos.
Es necesario tener en cuenta tres puntos de vista relativos a la tipología de la organización de la seguridad que se considera, disponiendo de:
1. Sistemas gestionados por la propia biblioteca.
2. Accesos de terceras partes (asistencia técnica, por ejemplo).
3. Sistemas de información externalizados.
Es evidente que un buen trabajo en la prevención y en el desarrollo de los planes de seguridad servirán no sólo para reducir las primas que las bibliotecas abonan a las aseguradoras, sino, sobre todo, para garantizar la tranquilidad a usuarios, empleados, a la biblioteca en su conjunto y para mantener los fondos documentales íntegros.
Todo Plan debe definir los sistemas de seguridad que desea implantar en el centro, clasificándose en manuales y electrónicos e interiores y exteriores, y siempre bajo la mirada de personal humano. Algunos sistemas redundan en lo racional, como la creación de condiciones físicas óptimas del entorno, diseño y arquitectura del edificio beneficioso para la aplicación de un plan, normas visibles, conocimientos de los procedimientos legales, instalación de carteles y señales, identificación en accesos, duplicado de fondos, taquillas, arcos antihurto, personal de seguridad y vigilancia, etcétera; pero muchos centros carecen de ellos provocando altos índices de pérdidas de documentos. La implantación de sistemas de seguridad electrónicos comenzó a popularizarse en las bibliotecas hacia 1970 que, en combinación con los sistemas manuales, buscaban la reducción o anulación de los deterioros y robos de bibliografías. Hoy en día, la mayoría de las bibliotecas disponen de ellos.
El control y detección del perímetro exterior referente a la seguridad de las bibliotecas es vital, ya que el acceso al centro proviene del exterior del mismo; destacando detectores asociados a vallas, por microondas, protección perimetral con CCTV, detectores de campo eléctricos, de línea bajo tierra sísmico-magnéticos, de infrarrojos y detectores puntuales. Sin olvidar que las nuevas tecnologías y el gran poder de los procesadores actuales se han unido para crear la vídeo inteligencia artificial. En definitiva, los sistemas, hoy en día, pueden ver y mirar.
La particularidad de las bibliotecas, como se ha explicado con anterioridad, radica en que suelen encontrarse emplazadas en el interior de edificios, por lo que la seguridad exterior compete a varios sectores o departamentos y no en exclusiva a la biblioteca. Si bien, los detectores indicados pueden instalarse igualmente para detectar anomalías e intrusiones al centro.
Las condiciones físicas del entorno deben ser estudiadas, igualmente, para la elección del equipo más óptimo según las características del centro.
Internamente, las medidas aplicadas hacia las distintas situaciones para llevar a cabo los protocolos de seguridad varían dependiendo de si el centro se encuentra abierto o cerrado al usuario, diferenciándose incluso según los distintos perfiles de acceso. Esto teniendo en cuenta que la mayoría de los actos de robos y mutilaciones ocurren prácticamente en su totalidad a la luz del día y con la biblioteca abierta, por lo que las medidas y personal de seguridad deben estar operativos en todo momento.
Es conveniente destacar las siguientes medidas internas:
▪Cámaras de videovigilancia.
▪Tornos para controlar el acceso mediante un documento o carné.
▪Alarmas.
▪Arcos de seguridad antihurto.
▪Detectores de metales.
▪Sistemas antihurto para documentos.
▪Sensores volumétricos y de proximidad.
▪Sensores inteligentes.
▪Notificaciones.
▪Vigilancia física mediante presencia y rondas.
En una sociedad cada vez más tecnificada y automatizada destaca el interés, y en muchos casos la necesidad, por la identificación, control y localización de objetos y personas, destacando la radio frecuencia (RFID) y la biometría, permitiendo incrementar la caracterización, lo cual redunda en mayor seguridad, reduciendo perdidas y robos de documentos, extendiendo la posibilidad de acceso a los mismos. Ambas técnicas son usadas cada vez con más frecuencia en bibliotecas de todo el mundo.
En definitiva, el futuro de la seguridad documental ha de contemplar la reducción de los siniestros, bien por robo o bien por pérdida. La tecnología se encuentra presente para satisfacer las funciones de preservación y accesibilidad de las colecciones en las bibliotecas.
Las tradicionales bibliotecas convivirán con los nuevos modelos virtuales, adaptándose la seguridad gracias a las nuevas tecnologías, proporcionando soporte a los usuarios que acceden tanto a la biblioteca como a los documentos. Los servicios disponibles online ofrecerán protección frente a hackers, crackers, cibercriminales, etcétera salvaguardando la información bibliográfica almacenada y protegiendo a los usuarios.
En cuanto a la seguridad de usuarios y personal, en el año 2007, el Ministerio del Interior, mediante Real Decreto 393/2007 aprobó la Norma Básica de Autoprotección, siendo necesaria en aquellos centros, establecimientos y dependencias dedicados a actividades que puedan dar origen a situaciones de emergencia. Dicha Norma abarca desde la seguridad relativa a los trabajadores, regulada por la Ley 31/1995 de de Prevención de Riesgos Laborales, así como a todas las personas que hay en el interior de la biblioteca, todo lo cual viene a su vez regulado por la Ley 2/1985 de Protección Civil. La Norma Básica de Autoprotección aplicada a bibliotecas, establece la obligación de elaborar Planes para la autoprotección a través de Planes de Emergencias y de Evacuación.
Los usuarios que acuden a las bibliotecas difieren de los que acuden a otros centros culturales como museos y archivos, debido a que es un público que repite, que acude al centro con frecuencia y asiduidad, adquiriendo conocimiento de hábitos y debilidades de los bibliotecarios y de los sistemas de seguridad. Ante este escenario, es imperativo el cumplimiento de normas y protocolos dirigidos a la consulta de fondos valiosos, debiendo ser acatados tanto por unos como por otros. Respecto a los perfiles de los que cometen actos ilícitos destacan tres categorías de “ladrones”: coleccionistas compulsivos, delincuentes eventuales y de ocasión y los pertenecientes a redes profesionales internacionales.
Finalmente, es importante destacar que los controles de seguridad resultan considerablemente más económicos y eficaces si se incorporan en la etapa de especificación de requerimientos y diseño.
Fuente: http://www.borrmart.es/articulo_seguritecnia.php?id=2137
30 jul 2009
Plan de evacuación del patrimonio documental en bibliotecas
Última modificación: 2009-07-21
Resumen
Resumen:
En caso de que la biblioteca sufra un desastre, originado por cualquier índole natural o de conflicto, que afecte a los documentos bibliográficos depositados en su interior, la evacuación de los mismos es clave para la preservación de patrimonio cultural. Los pasos a seguir ante estas situaciones es clave para conseguir el salvamento y recuperación del material. Gracias a la colaboración y cooperación de diversos organismos y entidades de ámbito internacional el acceso a los medios documentales y técnicos alcanza profundos grados y resultados.
Palabras clave: Bibliotecas, evacuación, emergencias, seguridad, catástrofes.
Texto completo: PDF





