Lo
primero, empezar por nosotros mismos. Es lo que suelo decir y hacer en los
talleres y grupos de trabajo con docentes de todos los niveles (desde Infantil
a la Universidad) con los que aprendemos sobre este tema. Resulta curioso cómo la mayoría descubre
por primera vez que su habilidad de escucha tiene mucho margen de mejora, y
como no se puede enseñar lo que no se tiene, las primeras (muchas) horas de
práctica forman parte de un proceso de desarrollo personal relacionado con la
escucha. Y de ahí, claro está, volvemos a la escuela o la universidad
y a la práctica de nuevas formas de escucha con nuestros colegas y,
especialmente, con nuestros estudiantes, a quienes también acompañamos en el
desarrollo de sus propias habilidades. He aquí diez ideas clave que
consideramos para estimular la escucha activa y que tu mismo podrías intentar
en el aula.
Mostrando entradas con la etiqueta dificultades aprendizaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dificultades aprendizaje. Mostrar todas las entradas
30 may 2016
“Sin escucha no hay aprendizaje”. Pautas para conectar con los estudiantes
Todavía
recuerdo aquel día en el que, al volver del colegio, pregunté a una de mis
hijas, que por entonces tenía 8 años: ¿qué has aprendido hoy? Cuando respondió “nada” pensé que era la típica
respuesta evasiva de quien no quiere hablar en ese momento, pero para mi
sorpresa continuó: “estuve desconectada”. ¿Desconectada? Y ahí vino la
explicación: “Sí, te sientas recta, mirando a la profesora, sonríes, de
vez en cuando asientes con la cabeza… y sigues pensando en tus
cosas”. Claro que sabía que estas cosas pasaban (y muy frecuentemente) en
clase, pero ese día el impacto fue tan grande que desde entonces no he dejado
de investigar y trabajar en este tema.
¿Cuántos
alumnos y alumnas “desconectados”
tenéis en vuestras clases?
Es fácil
que pasen desapercibidos, porque no interrumpen, no molestan, generalmente
aprueban e incluso sacan buenas notas; sin embargo, ¿tiene sentido condenarles a pasar tantas horas muertas e improductivas
en el aula? ¿Nuestro fin último no es que todos los estudiantes aprendan?
Si es así, deberíamos considerarlo, porque como decía Nadine Dolby en
un artículo publicado en 2012: “Cuando
nadie escucha, nadie aprende”. Puede que parezca una obviedad,
pero ¿cuántos de nosotros hacemos algo, deliberadamente, para asegurarnos
de que los estudiantes están escuchando y no simplemente oyendo lo que decimos
como un murmullo de fondo? ¿Deberíamos hacer algo? Y si es así, ¿qué
podríamos hacer?
Lo
primero, empezar por nosotros mismos. Es lo que suelo decir y hacer en los
talleres y grupos de trabajo con docentes de todos los niveles (desde Infantil
a la Universidad) con los que aprendemos sobre este tema. Resulta curioso cómo la mayoría descubre
por primera vez que su habilidad de escucha tiene mucho margen de mejora, y
como no se puede enseñar lo que no se tiene, las primeras (muchas) horas de
práctica forman parte de un proceso de desarrollo personal relacionado con la
escucha. Y de ahí, claro está, volvemos a la escuela o la universidad
y a la práctica de nuevas formas de escucha con nuestros colegas y,
especialmente, con nuestros estudiantes, a quienes también acompañamos en el
desarrollo de sus propias habilidades. He aquí diez ideas clave que
consideramos para estimular la escucha activa y que tu mismo podrías intentar
en el aula.
1. Conoce a tus estudiantes y deja espacio
para que ellos te conozcan.
Aunque
esto puede parecer una obviedad, según pasan los años los alumnos y las alumnas
comienzan a convertirse en seres cada vez más anónimos en nuestras aulas. Es más probable que los estudiantes escuchen
a aquellos docentes que se toman un tiempo para conocerles y crear una relación
empática. Preocúpate por aprender sus nombres, por saber algo sobre
sus intereses y por permitir que te vean como una persona cercana. ¿Aprenderías
algo de alguien a quien no conoces o en quien no confías?
2. Habla menos e incluso aprende a
callar cuando no hay nada que decir o cuando toca escuchar.
Independientemente
del tamaño de tu clase, recuerda que tu meta es que los estudiantes aprendan y
escuchar lo que tienes que decirles no siempre garantiza el aprendizaje. Me
atrevería incluso a decir que, en muchas ocasiones, es probable que aprendan más si escuchas lo que ellos mismos tienen que
decir. Si en algunos momentos tienes que explicar algo o dar algún
tipo de lección magistral, asegúrate de que sea lo más breve posible y de que
entre una explicación y otra hay tiempo para el diálogo, las discusiones en
pares o pequeños grupos, etc.
3. Deja que los otros hablen.
En
muchas ocasiones, escuchar a los propios compañeros y compañeras hablando de
sus dificultades para resolver un problema, o de cómo lo han conseguido, o dar
tiempo para que compartan sus puntos de vista puede enseñar a los estudiantes
tanto (o incluso más) que escuchar a sus profesores. De hecho, como decía David
Burns, profesor de la Universidad de Pennsylvania: “El mayor error que puedes
cometer cuando intentas expresar algo de manera convincente es que tu principal
prioridad sea expresar tus ideas y sentimientos. Lo que realmente quiere la mayoría de la gente es ser escuchada,
respetada y comprendida. En el instante en que las personas perciben que las
entienden encuentran la motivación para comprender tu punto de vista.”
4. Intenta que los estudiantes tengan
una razón para escuchar y sean responsables de su propia escucha.
En
aquellas ocasiones en las que realmente necesitamos que nos escuchen, debemos
darles buenas razones para que lo hagan o, al menos, evitar darles razones para
que “desconecten”. Decirles “ahora tenéis que escuchar atentamente” no parece
ser la solución.
5. Apaga la pantalla.
A pesar
de que las ayudas visuales pueden ser importantes, en algunas escuelas y
universidades se desaconseja el uso de la pizarra digital o de las
presentaciones en PowerPoint, puesto que se considera que no promueven la
escucha activa. ¿Puedes imaginar por qué?
6. Pregunta, pregunta y pregunta.
Son las preguntas, y no las explicaciones
interminables, las que promueven el aprendizaje, y como decía Einstein, “lo importante es no dejar de
hacerse preguntas”. Ahora bien, intenta que las preguntas no sean solo un
mecanismo para controlar si te han escuchado o si han entendido lo que acabas
de decir (¿alguien piensa que la respuesta afirmativa a un “habéis entendido”
es la mejor manera de comprobar la comprensión de lo que se ha dicho?) sino que
sean preguntas capaces de promover la reflexión y formas de pensamiento
más complejas.
7. Modela el comportamiento de un buen
oyente.
No se
trata de explicar a los estudiantes en qué consiste la escucha activa, sino de
predicar con el ejemplo. ¿Cuántas veces interrumpimos a los estudiantes?
¿Cuántas veces mostramos desinterés por lo que tienen que decirnos? ¿Es nuestra escucha, cuando ellos hablan,
realmente activa? Un recurso sencillo para concentrarnos en lo que dice
un estudiante y demostrar que estamos escuchando es parafrasear lo que acaba de
decir. “Entonces, si he entendido bien, has dicho que…”.
8. Deja un tiempo para que comprueben
lo que han entendido.
Si
explicas algo en el aula, lo más probable es que no todos entiendan lo mismo o
que algunos pierdan parte de la información. Deja unos minutos para que, en parejas, puedan comprobar sus notas o
simplemente conversar sobre lo que has explicado.
9. Evita la monotonía.
Nada
favorece más la distracción que la monotonía. Mucho se ha dicho sobre este
tema, pero a en algunas clases poco parece haber cambiado. ¿De verdad piensas que un alumno es capaz
de escuchar a un docente que habla sin parar durante 20, 30 o 50 minutos?
10. Escucha con los ojos.
Recuerda
que las palabras pueden representar una parte muy pequeña del mensaje, y
algunas veces lo que se dice transmite menos que el cómo se dice. Observa lo que hacen tus alumnos y alumnas
mientras te hablan y aprende a “escuchar con los ojos” observando las
congruencias e incongruencias entre su lenguaje verbal y corporal.
Y, si has llegado hasta aquí, recuerda que
ninguno de estos diez puntos es una receta, sino simplemente una invitación a
reflexionar sobre cómo escuchamos y cómo nos escuchan y, si lo deseas, a dar
algunos pasos para mejorar esta habilidad fundamental para la comunicación
dentro y fuera del aula.
Fuente bibliográfica
GIRÁLDEZ, ANDREA, 2016. «Sin escucha no hay aprendizaje». Pautas para conectar con los estudiantes, por Andrea Giráldez. Educación 3.0 [en línea]. [Consulta: 29 mayo 2016]. Disponible en: http://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/educacion-emocional/sin-escucha-no-aprendizaje-pautas-conectar-los-estudiantes-andrea-giraldez/35443.html.
14 sept 2015
Cómo enseñar a estudiar a tus hijos en 10 pasos
A menudo los malos resultados académicos no tienen tanto que ver con la capacidad intelectual del estudiante, como con su escasa concentración o su nulo manejo de las técnicas de estudio. Muchos padres observan con desesperación cómo su hijo puede pasarse horas delante del libro, para luego recibir malas notas en el examen. Este problema, sin embargo, tiene solución. No se trata de estudiar más, sino de estudiar mejor. Te mostramos cómo enseñar a estudiar a tus hijos en diez sencillos pasos.
PREVENIR EL FRACASO ESCOLAR
Cuando un alumno se sienta ante un libro, las técnicas con las que afrontará el estudio son tan importantes como descansar o comer bien. Sin un método adecuado, las horas de estudio resultan poco productivas y pueden conllevar malos resultados que en último término desmotiven al alumno. La desmotivación y la ausencia de unos hábitos de estudio adecuados son algunas de las causas del temido fracaso escolar.
Según datos recabados por la oficina europea de estadística Eurostat, en 2013 el porcentaje de fracaso escolar en España asciende al 24,9 %. Es decir, casi una cuarta parte de los jóvenes de entre 15 y 24 años abandonan los estudios de una forma prematura. Las técnicas de estudio son una herramienta eficaz para luchar contra estas cifras. Estas se sustentan sobre cuatro pilares fundamentales:
- • La planificación del estudio.
- • La concentración y los elementos que la favorecen.
- • La comprensión de los contenidos a estudiar.
- • Las herramientas o técnicas que se utilizan para procesar o fijar el aprendizaje.
Con el desarrollo adecuado de estos cuatro pilares, constancia y práctica, verás cómo tus hijos aprovechan mejor sus horas de estudio y obtienen mejores resultados.
ENSÉÑALES A APRENDER EN DIEZ PASOS
Te damos una serie de consejos y requisitos que debes trabajar con tus hijos para que adquieran unos hábitos y métodos de estudio adecuados:
- 1. Crea un espacio adecuado al estudio. Es esencial que tu hijo disponga de una mesa con espacio suficiente, donde tenga los materiales necesarios a mano y el entorno sea tranquilo. Debe contra también con una buena iluminación y una silla adecuada. Hay que evitar distracciones como la tele, los videojuegos o la radio.
- 2. Facilita su concentración. Evita distracciones a su alrededor, como el móvil, los videojuegos o la televisión. Intenta que distribuya su estudio en periodos de 45 o 50 minutos, durante los cuales debe evitar las interrupciones al máximo. Siempre que puedas, encuentra un estímulo o un gancho para motivarlo.
- 3. Enséñale a planificarse. En la Red hay muchas herramientas que puede utilizar para anotar sus deberes y trabajos y planificar sus propios horarios de estudio. Por ejemplo, Google Calendar. De los 7 a los 12 años es bueno que dedique a estudio entre una y dos horas al día entre semana; de los 13 a los 18 deberá aumentar su horario de estudio una hora al día. Deja que él mismo organice sus tareas.
- 4. Atención a los apuntes. Tomar apuntes exige una tarea de atención y síntesis que puede facilitar mucho a tu hijo el estudio. Enséñale a anotar las ideas principales que se traten en clase, así como los datos concretos que requieran memorización. Recuérdale que le será más fácil si incluye títulos y apartados o si utiliza sus propias abreviaturas.
- 5. Ayúdale a realizar una lectura comprensiva. Por mucho que relea un tema, no le servirá de nada si no lo entiende. Para que la lectura sea efectiva, debe comprender lo que se explica. Esto facilitará su aprendizaje. Si no entiende algún término, puede consultar enciclopedias online como la Gran Enciclopedia planeta o diccionarios como el de la RAE. Acciones como subrayar o autoevaluarse con cuestionarios realizados por él mismo también pueden serle de mucha ayuda.
- 6. Enséñale a subrayar. El subrayado puede ser muy útil a la hora de sintetizar ideas. Sin embargo, muchos estudiantes no lo hacen bien. Deben destacar solo las ideas más importantes. Si en un texto está prácticamente todo subrayado, este no servirá de nada. En la página Aprender a estudiar hay varios ejercicios para practicar el subrayado.
- 7. Descúbrele herramientas como los esquemas o los mapas conceptuales. Son muy útiles a al hora de procesar la materia de estudio y ayudan a su comprensión y posterior memorización, En esta página del Ministerio de Educación te enseñan a realizar esquemas y con herramientas como Creately o Mindmeisterpueden realizar mapas conceptuales online.
- 8. Anímale a realizar resúmenes. Es importante que sepa sintetizar y ordenar sus ideas, ya que esto le será muy útil a la hora de expresar lo aprendido en un examen. En el portal Educando te enseñan cómo hacer un buen resumen. http://www.educando.edu.do/articulos/estudiante/cmo-hacer-un-buen-resumen/
- 9. Ayúdale a ejercitar su memoria. En la web Aprender a estudiar te dan consejos y trucos para que tu hijo saque el mayor partido a su memoria.
- 10. Muéstrale cómo preparar un examen. Lo ideal es que pregunte al profesor de qué tipo será el examen y que no estudie a última hora. Si pone en práctica los pasos dados hasta ahora, seguro que le será mucho más fácil. Durante la prueba es esencial que lea las preguntas con tranquilidad y conteste primero a las más fáciles. Si tiene alguna duda, que pregunte al profesor.
Fuente bibliográfica
Cómo enseñar a estudiar a tus hijos en 10 pasos. aulaPlaneta [en línea] [sin fecha]. [Consulta: 13 septiembre 2015]. Disponible en: http://www.aulaplaneta.com/2014/03/10/en-familia/como-ensenar-a-estudiar-a-tus-hijos-en-10-pasos/.
Etiquetas:
alumnos
,
colegio
,
consejos de estudio
,
dificultades aprendizaje
,
educación
,
escuelas
,
estudiantes
,
estudio
,
exámenes
,
metodología de estudio
,
técnicas de estudio
,
tips para estudiar
15 jun 2015
Cinco trucos para preparar nuestra mente ante los exámenes:
Por: Ainhoa Cilveti
Nos encontramos en plena época de exámenes, inmersos en el estado de nervios que envuelve a estudiantes. Pero, los exámenes, son simplemente una fase más del curso, una etapa que hay que afrontar con ánimos para poder superarlos de la mejor forma posible. Por esta razón, quiero sugerir 5 trucos que nos van a ayudar a sobrellevar mejor esta etapa y poder obtener los resultados deseados.
- Pensar que es posible: Es muy importante considerarlos como un reto que se quiere superar con la mejor de las cualificaciones. Si los vemos como algo posible, que está a nuestro alcance, y que además nos permite demostrar lo que hemos aprendido y lo que nos hemos esforzado durante el curso, los veremos de forma más accesible. En los casos en los que se es consciente que durante el curso no se ha hecho todo lo que uno debería, también es importante considerarlos como un obstáculo accesible, siempre diciéndonos a nosotros mismos que somos capaces de hacerlo. Con este primer paso, ya tenemos mucho ganado a la hora de sentarnos a estudiar.
- Visualizarse estudiando y haciendo tranquilamente el examen:Es también otra forma de entrenar nuestra mente, el que nos visualicemos a nosotros mismos estudiando de forma eficiente y pudiendo hacer tranquilamente los exámenes. El fijar esta idea en nuestra cabeza nos va a permitir que se haga realidad de forma más sencilla.
- Utilizar el modelo de estudio más adecuado para cada asignatura:Tenemos que tener en cuenta, que no todos somos iguales, y que cada uno, tiene su método de estudio que mejores resultados le ofrece. También, tenemos que tener en cuenta, que no todas las asignaturas necesitan nuestros mismos recursos, y que por lo tanto, no podemos estudiarlas de la misma forma. Conocer este aspecto de nosotros mismos es fundamental a la hora de afrontar cualquier tipo de estudio o formación.
- Relajarse antes de dirigirse al examen:Ha llegado el momento crucial, y como somos más eficaces y fructíferos cuando nos enfrentamos ante una situación de forma relajada y tranquila, saber mantenernos serenos, nos ayuda a poder disponer mejor de nuestra mente y nuestros recursos, y de esta forma obtener mejores resultados.
- Leer y repasar bien las preguntas:Puede parecer una obviedad, pero a veces, las prisas nos juegan malas pasadas, y contestamos aquello que no nos preguntan o decimos o escribimos lo que no queríamos. Repasar es cuestión de unos minutos y nos puede ser de gran ayuda en nuestro resultado final.
Fuente bibliográfica
CILVETI, AINHOA 2015. Cinco trucos para preparar nuestra mente ante los exámenes: | El trampolín de tu vida. diariovasco.com [en línea]. [Consulta: 15 junio 2015]. Disponible en: http://blogs.diariovasco.com/trampolin-vida/2015/06/10/5-trucos-para-preparar-nuestra-mente-ante-los-examenes/.
Etiquetas:
alumnos
,
colegio
,
consejos de estudio
,
dificultades aprendizaje
,
educación
,
escuelas
,
estudiantes
,
estudio
,
exámenes
,
metodología de estudio
,
técnicas de estudio
,
tips para estudiar
11 nov 2014
6 malas prácticas de estudio que deberías evitar
Por: Daril de la Nuez
¿Alguna vez te ha sucedido que preparas un examen durante el tiempo que supuestamente es necesario como para tener claro todo el contenido, y aún así has tenido que dejar partes en blanco al no recordar nada? Pues si así es, debes saber que esto le sucede también a otros muchos estudiantes de todo el mundo durante la dura etapa de exámenes, y suele causar una sensación de inseguridad e impotencia que, para algunos, puede ser difícil de superar. Sin embargo, por lo general esto se debe a malas prácticas de estudio, que puedes corregir sin demasiadas dificultades si te lo propones. Compartimos contigo 6 de ellas.
6. El estudio pasivo
Leer tu libro de texto es un primer paso, muy importante y necesario cuando vas a estudiar cualquier materia, pero solamente leerlo no es suficiente. A esa mala práctica de estudio se le llama “estudio pasivo”. Para estudiar con eficacia, tienes que interactuar de manera activa con tu libro. Mientras más trabajes con la información que este te da mediante la lectura, la escritura, el dibujo, la esquematización y buscando las respuestas precisas a preguntas que te hagas, más recordarás luego lo que has encontrado en sus páginas.
5. Estudiar sin seguir una estructura
Tu profesor te ha impartido cada tema en clases siguiendo siempre algún tipo de estructura lógica, usualmente recogida en bloques, capítulos o cualquier otro orden de los conocimientos que debes dominar. Tómate tu tiempo para examinar la estructura en que el material que estás estudiando se te ha presentado y síguelo siempre cuando estés estudiando… ¡sé ordenado!
4. Estudiar demasiado contenido a la vez
Los recuerdos se refuerzan con la repetición. No caigas en el gravísimo error de creer que te puedes aprender todo el material que va a un examen en un solo día. Parte de esa información la absorberás, por supuesto, pero ten la seguridad que otra parte se evaporará de tu cerebro y no la recordarás en el examen. Cuanto más se vuelve a visitar la información, más se absorben y retienen los conocimientos. Estudia con tiempo y con calma todos los contenidos, y si quieres, al final, haz una sesión maratónica de toda la materia, pero nunca te conformes solo con esto último.
3. Ignorar las imágenes
Un error muy común que los estudiantes realizan es pasar por alto las imágenes y los gráficos en sus lecturas. Esas imágenes son elegidas para formar parte del libro por una razón, y los profesores a menudo incluyen contenidos presentes en ellas en los exámenes. La próxima vez que estudies algún capítulo de tu libro para un examen, asegúrate de observar bien las imágenes e intentar comprender bien todo lo que ellas te dicen, siempre están cargadas de mucha información clave.
2. No emplear tarjetas para estudiar
Las tarjetas son herramientas de estudio muy efectivas, lo mismo que las notas o las fichas, pero tienes que aprender a usarlas de manera correcta, con el fin de aprovechar al máximo tu tiempo. Una manera útil para usar eficientemente las tarjetas es, por ejemplo, poner los términos o fechas clave para tu examen a un lado y las definiciones en el otro. A partir de ahí, intenta asociar cada una de ellas con la correspondiente tantas veces como puedas, y ya verás como quedarán grabadas en tu memoria y lo recordarás con mayor facilidad durante tu examen. ¡Ah, y son muy útiles para hacer comparaciones!
1. Estudiar hasta tarde la noche antes de la prueba
Muchos estudiantes suelen quedarse despiertos hasta tarde estudiando, pero esto es una práctica peligrosa si es la noche antes de un examen. A menudo, para lograr mantenerse despiertos, muchos toman café u otras bebidas energéticas que van acumulando sus efectos en el cuerpo, además de la adrenalina que nos produce el estrés. Cuando esto sucede, se corre el riesgo de dormir muy poco y de hacer el examen como si fuéramos unos zombies. Esto puede echar por tierra todo nuestro esfuerzo previo. Cuida de tu cerebro y dale el descanso que necesita la noche antes de la prueba.
¿Cuál de estas malas prácticas sueles hacer cuando estudias para un examen?
Fuente bibliográfica
NUEZ, DARIL DE LA [sin fecha]. 6 malas prácticas de estudio que deberías evitar. Ojo Curioso [en línea]. [Consulta: 4 noviembre 2014]. Disponible en: http://curiosidades.batanga.com/7301/6-malas-practicas-de-estudio-que-deberias-evitar.
Etiquetas:
consejos de estudio
,
dificultades aprendizaje
,
estudiantes
,
estudio
,
exámenes
,
metodología de estudio
,
técnicas de estudio
28 mar 2013
Dificultades de aprendizaje, cómo pueden ayudar los padres
Los padres cuyos hijos tienen dificultades de aprendizaje han de ser comprensivos con ellos y exigirles de manera razonable a sus dificultades.
http://www.consumer.es/web/es/educacion/escolar/2012/10/12/213685.php
Comienza el curso y los padres quieren que los hijos obtengan buenos resultados académicos desde el principio. Sin embargo, en ocasiones se detecta que tienen dificultades para comprender la materia o no siguen el ritmo del resto de la clase. ¿Qué hacer en ese caso? En el siguiente artículo se detallan los síntomas de alerta para los padres y cómo deben actuar ante las dificultades de aprendizaje detectadas en los hijos. Una de las premisas, quizá la más importante, es ser comprensivos, entender el verdadero motivo de esta situación y realizar exigencias razonables a las capacidades de los jóvenes. En ningún caso funciona la presión.
Síntomas que alertan de problemas de aprendizaje
Un niño que no sigue el ritmo de sus compañeros en el colegio no es siempre un niño vago, sino contrastornos de aprendizaje. Estos son "dificultades específicas para aprender y desempeñar un rendimiento adecuado a su grupo de edad en las diferentes habilidades académicas, como lectura, escritura y cálculo, pese a tener una capacidad intelectual dentro de los límites considerados normales". Así lo explica Beatriz Gavilán, neuropsicóloga en la Unidad de Rehabilitación Infantil del Hospital Beata María Ana de Madrid.
Se debe acudir a un especialista cuando las dificultades impiden que el niño siga el curso con normalidad
El cociente intelectual no siempre está relacionado con el rendimiento académico. En ocasiones, incluso, los estudiantes condificultades específicas de aprendizaje tienen un cociente "ligeramente por encima de la media para su grupo de edad", destaca Gavilán.
Sin embargo, la mayoría de los padres confunden el comportamiento de sus hijos. Creen que son niños perezosos, a quienes les cuesta o no quieren realizar las tareas escolares. A partir de su experiencia, Beatriz Gavilán asegura que muchos de los estudiantes que acuden a su consulta, y a quienes se considera "vagos", son en buena parte "niños con dificultades escolares" detectadas de manera errónea y "con la suficiente importancia como para impedir que el pequeño siga su curso con normalidad".
Esta experta detalla que "los niños quieren ser como sus compañeros y poder realizar las mismas tareas que ellos". Esto implica que, cuando no siguen el ritmo del resto, a menudo, se debe a dificultades que les impiden poder hacerlo, "no a la falta de esfuerzo". La confusión con la posible pereza de los pequeños se debe a que, en general, muestran un "rechazo a aprender", sobre todo, en las áreas donde tienen más dificultades. Otros rasgos característicos son:
- Falta de motivación en los estudios.
- Disminución de la autoestima.
- Falta de interés por ir al colegio o no querer hacerlo.
- Problemas de conducta.
- Quejas somáticas, como dolor de cabeza o de estómago.
- Enuresis nocturna.
Cómo deben actuar los padres ante las dificultades detectadas en los hijos
Cuando detecten problemas de aprendizaje, los padres deben acudir a un especialista y no esperar hasta que las dificultades sean importantes
Las pistas para que los progenitores identifiquen las dificultades de aprendizaje de sus hijos proceden de la información que reciben del colegio y del propio comportamiento que observan en casa. Los profesores pueden detallarles el rendimiento y conducta del niño en la escuela, pero ellos tienen la oportunidad de seguir su rendimiento en las tareas escolares y su conducta en el hogar. Pueden comparar y colaborar con los profesores. Estos conocen el ritmo de aprendizaje del pequeño y su evolución durante el curso. "Son quienes mejor pueden identificar qué niño no sigue el ritmo de la clase", explica Beatriz Gavilán.
Entre las dificultades que afectan al ritmo de trabajo en el aula, no solo destacan las relacionadas con el aprendizaje, sino que en ocasiones los pequeños están condicionados por otros factores, como aspectos motivacionales, dificultades de atención o problemas de conducta. "Por ello -considera Gavilán-, es fundamental atender esta situación en cuanto se detecte y acudir a centros específicos donde puedan realizar las exploraciones que sean pertinentes".
- Es esencial que los padres acudan a un especialista en cuanto detecten los primeros síntomas. "La prontitud con la que se realice esta atención es fundamental, ya que los resultados siempre son mejores cuanto antes se efectúe el diagnóstico y la intervención adecuada", señala la neuropsicóloga. Muchos padres toman medidas a partir de Secundaria, "cuando la situación escolar es insostenible". Sin embargo, Beatriz Gavilán advierte de que no se debe esperar hasta entonces, "ya que las lagunas académicas causadas por las dificultades son ya muy importantes".
- Los padres han de ser comprensivos. En casa, los padres juegan un papel fundamental. Deben mostrarse comprensivos y entender que el hijo tiene unas dificultades específicas que provocan que no pueda aprender y realizar las tareas con la misma facilidad que el resto. Un periodo clave son losexámenes. Los niños con dificultades de aprendizaje viven este momento con tensión, ansiedad e, incluso, estrés, por lo que los padres serán un apoyo fundamental en esta época.
- Ajustar las expectativas a la nueva situación. Una vez que se diagnostican problemas de aprendizaje, los padres deben ser conscientes de la realidad y adaptarse. Esto supone realizar a los hijos exigencias razonables a su capacidad y nunca presionarle.
- Encontrar un colegio adecuado para los hijos. No siempre es fácil escolarizar al pequeño en un centro que cuente con los recursos y el personal suficientes para atender sus necesidades. Conviene localizar una escuela cuya enseñanza se adecue a las particularidades de los niños con dificultades de aprendizaje, además de contar con departamentos de orientación y apoyo.
Pautas para localizar un centro que atienda los trastornos de aprendizaje
Además de recibir apoyo en el colegio, los padres han de acudir con sus hijos a centros específicos que atiendan los trastornos de aprendizaje. Pero al igual que ocurre con la búsqueda de colegio, los padres requieren saber unas pautas para encontrar el centro que se adapte a las exigencias de sus hijos.
- Es preferible que el centro cuente con un equipo multidisciplicinar. Con el fin de responder a las necesidades específicas y evolución de cada niño, conviene que el centro cuente con un equipo formado por varios especialistas. La Unidad de Rehabilitación Infantil donde trabaja Gavilán dispone de un médico rehabilitador, médicos colaboradores (neuropediatra, neurooftalmólogo y traumatólogo), neuropsicólogo, logopeda, terapeuta ocupacional y fisioterapeuta.
- El centro debe tener profesores o profesionales de apoyo. Estos ayudarán a los menores a superar sus dificultades, si bien "necesitan un apoyo de profesionales especialistas fuera del colegio, donde se trabajen las bases de sus dificultades y se den pautas tanto a padres como a profesores", explica la neuropsicóloga.
La terapia que inician los niños en estos centros se ajusta a sus necesidades. Además, se requiere que los padres acudan a las sesiones, o al menos a algunas de ellas, para que aprendan cómo trabajar con sus hijos, pautas para mejorar su rendimiento y cómo ayudarles a superar o disminuir sus dificultades. También es adecuado el contacto con el colegio, puesto que el trabajo de cada sesión se debe reforzar en casa y en el centro para obtener los mayores logros.
http://www.consumer.es/web/es/educacion/escolar/2012/10/12/213685.php
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)



