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15 ene 2017

14 beneficios de la lectura para tu cuerpo y tu mente


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Hemos escrito decenas de artículos hablando de los beneficios de esta actividad. Sí, quizá no seamos precisamente los más objetivos e imparciales, pero la ciencia nos da la razón. Diferentes estudios han demostrado que leer mejora la memoria y la empatía, que nos hace sentir mejor, más positivos, que repercute en la salud ayudando a combatir la depresión y a reducir el estrés y las posibilidades de desarrollar alzhéimer. Tan poderosa es la literatura que puede influir en las decisiones que tomamos en la vida real. Aunque, eso sí, es necesario practicarla sino a diario de forma regular.

   The Expert Editor, una empresa de edición y corrección profesional con sede en Parkdale, Australia, ha elaborado una infografía donde se recogen catorce beneficios de la lectura, tanto para el cuerpo como para la mente. Muchos de ellos, por no decir casi todos, los hemos mencionado en algún momento, pero ahora los volvemos a recoger a modo de recopilación. Estos son catorce de los muchos beneficios que la ciencia ha demostrado que aporta la lectura.

1. La lectura estimula las conexiones neuronales existentes en el cerebro.

2. Leer poesía de gran complejidad ?por ejemplo, Shakespeare? ayuda al cerebro a permanecer elástico y activo.

3. Mantener el cerebro en funcionamiento con actividades como la lectura disminuye el deterioro mental de los ancianos en un 32%.

4. Cuando lees un libro te obliga a recordar un montón de cosas, incluyendo los diferentes personajes, y también la trama principal y cualquier subtrama a lo largo de la historia. Leer un libro crea nuevos recuerdos para tu cerebro, lo que significa que se crean nuevas sinapsis y se fortalecen las ya existentes. Por lo tanto, la memoria a corto plazo y la capacidad para recordar mejoran.

5. Un estudio demostró que los pacientes deprimidos mostraron una mejoría cuando se les recomendó leer historias en voz alta. Dijeron que se sentían mejores y más positivos.

6. En el caso de la depresión, libros de autoayuda son un buen recurso porque las personas consiguen intervenciones de baja intensidad. Aunque los libros de autoayuda pueden ser buenos para esto, no solo son los únicos que ayudan a los pacientes con depresión sino que leer otro tipo de libros también puede resultar beneficioso.

7. Hay estudios que han demostrado que la lectura puede reducir el estrés aproximadamente en un 68%.

8. Los ancianos que hacen juegos de desafío mental o leen libros de forma regular pueden ser dos veces y media menos propensos a desarrollar alzhéimer.

9. Crear un ritual a la hora de acostarse, como leer, le hace ver a tu cuerpo que es hora de relajarse e ir a dormir. Sin embargo, esto sólo se aplica a los libros de papel y no a los electrónicos que pueden tener el efecto contrario, mantenerte despierto y hacer que tu calidad de sueño empeore.

10. Los niños que leen desarrollan una mayor capacidad para comprender conceptos abstractos, para aplicar la lógica en distintas situaciones, para reconocer la causa y el efecto y para utilizar el juicio crítico.

11. Numerosos estudios han demostrado que los estudiantes que están expuestos a la lectura antes de preescolar tienen más probabilidades de hacerlo bien en todas las facetas de la educación formal.

12. Un libro para niños muestra un 50% más de palabras a un niño que al ver un programa de televisión.

13. Los investigadores han descubierto que aquellos que leen acerca de los personajes que hacen algo tienen más probabilidades de hacer esa actividad en la vida real. Esto significa que te puedes sentir más motivado para pedirle un aumento de sueldo a tu jefe o para cumplir esos objetivos que otra persona sí ha alcanzado.


14. Identificarse con los personajes de un libro también ayuda a experimentar emociones, sensaciones y sentimientos que se tendrían en la vida real y con personas reales. Por ejemplo, te puedes identificar con las personas tímidas si lees acerca de un personaje tímido.


Fuente bibliográfica
14 beneficios de la lectura para tu cuerpo y tu mente. La piedra de Sísifo [en línea], 2016. [Consulta: 15 enero 2017]. Disponible en: http://lapiedradesisifo.com/2016/12/04/14-beneficios-de-la-lectura-para-tu-cuerpo-y-tu-mente/. 

12 nov 2016

Libros de autoayuda. ¿Ayudan de verdad o son un fiasco?




El pasado día 20 de octubre se puso a la venta el último libro de Albert Espinosa, Los secretos que jamás te contaron, que ya está entre los más vendidos. Pero son incontables los títulos de autoayuda, motivación o crecimiento personal que hay en el mercado. Copan estantes de librerías de barrio o de grandes cadenas. Se hacen presentaciones multitudinarias, entrevistas en televisión a los nombres más mediáticos… En fin, están y llevan mucho tiempo de moda. Y seguro que continuarán teniendo éxito.

Pero ¿ese éxito es merecido? Sí, tratan de ayudar, aconsejan, recomiendan o solamente cuentan una experiencia de superación que los autores creen de verdad que ayudará a los demás. Y por supuesto es totalmente lícito que se puedan sacar un beneficio por ello. Simplemente el tiempo -para cualquier escritor- ya tiene un precio invaluable. Pero ¿es así realmente? ¿Habéis leído alguno? ¿Pensáis que funcionan? Yo confieso que no he leído ninguno. Quizás es que (aún) no los he necesitado. Veamos…

La red está plagada de frases inspiradoras (anónimas o no), mensajes positivos con fondos de paisajes idílicos y cielos azules. Todos los leemos, a veces con más interés, otras con escepticismo, con ganas de creerlo o con simple curiosidad. Los alérgicos a la cursilería pública y en público padecemos de urticaria con la mayoría, pero aceptamos su realidad y ¿por qué no?, que a los demás les pueda funcionar para inspirar y expirar un día más. Así que ¿por qué no que puedan funcionar en forma de libros?

Vi hace poco a Albert Espinosa en El hormiguero. Ya conocía sus Pulseras rojas o su Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven. Y, como todo el mundo, conozco su formidable historia de superación personal que, sin duda, es admirable al cien por cien.

Yo misma he participado de forma altruista en un libro solidario en el que la fotografía y la literatura se mezclan para contar 30 historias de 30 niños con diversas enfermedades raras. Pero un libro solidario no es un libro de autoayuda. Solo se pretende dar a conocer esos casos de vidas luchadoras, y los beneficios económicos suelen destinarse a la causa. En este libro se trata de recaudar fondos para mejorar la calidad de vida de estos niños.

Los libros de autoayuda o motivación tienen el fin más directo. Todos pasamos por rachas malas o grises, todos buscamos una respuesta, un razonamiento o una idea cuando las cosas se tuercen en algún momento. Y atendemos al mensaje que estos libros nos proporcionan: Mira lo que me pasó a mí o mira lo que sé, lo que he aprendido, lo que me ha servido, lo que puedes aplicarte. A mí me ha funcionado. Prueba tú. ¿Por qué no te va a funcionar también? 
Así que yo también he echado un vistazo a varios títulos más como los de Rafael Santandreu, los de los Punset (padre e hija) o los Bucay de turno con su ficción incorporada. O ese El poder del ahora: una guía para la iluminación espiritual, del que ya va la sexta edición. ¡Qué lejano queda ya el de ¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson! Pero claro, esos títulos inducen al vistazo.

Y he acabado haciendo un sondeo entre amigos y conocidos. Algunos, con pasado de duros golpes vitales propios o muy cercanos a ellos, han podido encontrar formas de capear la tormenta emocional con lecturas como estas. Algunas respuestas han sido que para guiarse entre tanta palabra de motivación y ánimo han preferido valorar al autor por su preparación o conocimiento profesional. Así, son los psicólogos o psiquiatras de reconocido prestigio los que suelen llevarse la palma de la credibilidad. Un ejemplo serían Luis Rojas Marcos o el mencionado Santandreu. De hecho, sus libros están entre los más valorados y vendidos.

No obstante, quizás la luz que puedan arrojar no sea tan potente o tan real. Y a la hora de una verdadera rehabilitación emocional haya que acudir al profesional también más real que las mejores, más inspiradoras y más motivadoras palabras impresas. ¿Sí o no? ¿Se puede conseguir ver esa luz a través de estos libros cuando andamos en una crisis de negrura? Ahí lo dejo.

Fuente bibliográfica
DÍAZ-CANO ARÉVALO, MARIOLA, 2016. Libros de autoayuda. ¿Ayudan de verdad o son un fiasco? Actualidad Literatura [en línea]. [Consulta: 13 noviembre 2016]. Disponible en: http://www.actualidadliteratura.com/libros-autoayuda-ayudan-o-no/. 

15 sept 2016

Leer un capítulo por día de un libro: la fórmula para vivir más



El hábito de leer trae muchos beneficios para la salud (Shutterstock)


Investigadores de la Universidad de Yale estudiaron a tres mil personas durante 12 años para comprobar si los hábitos de lectura tenían incidencia en la salud. Cuánto tiempo se debe dedicar a un libro para extender la vida.


El hábito de leer genera muchos beneficios para la salud a nivel mental, espiritual y social: se desarrolla una mejor respuesta cognitiva en el cerebro, mejora la memoria, se reduce el estrés, aumenta el vocabulario, la concentración, la capacidad de imaginación y hasta se previene el Alzheimer.

Sin embargo, no había evidencia concreta de que esta actividad pudiera efectivamente mantener alejada a la muerte, hasta ahora: la ciencia comprobó que un capítulo por día puede mejorar la calidad de vida al punto de reducir las chances de morir.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Yale, publicado en la revista Social Science & Medicine, concluyó que "los lectores asiduos de libros experimentaron una reducción del 20 por ciento en el riesgo de mortalidad durante los 12 años de seguimiento en comparación con quienes no eran lectores".

Los datos se obtuvieron a partir de una estudio longitudinal del panel científico del Health and Retirement Study patrocinado por el National Institute on Aging donde se evaluaron más de 3 mil sujetos, mayores de 50 años a quienes dividieron en tres grupos: los que no leen libros, los que leen hasta 3,5 horas a la semana y los que leen más de 3,5 horas a la semana. Así fue que se descubrió que los lectores de libros sobrevivieron hasta dos años más que quienes no mostraron interés alguno por la lectura.

Los lectores asiduos de libros experimentaron una reducción del 20 por ciento en el riesgo de mortalidad (Shutterstock)
Para analizar los datos se contabilizaron variables tales como el nivel de educación, ingresos y estados de salud de los participantes y se reveló que quienes leen libros más de 3,5 horas por semana son un 23 por ciento menos propensos a morir durante ese período y los que leen hasta 3,5, aproximadamente un promedio de media hora al día, tenían 17 por ciento menos de probabilidades.

En otras palabras, al igual que llevar una dieta saludable y hacer ejercicio, los libros parecen promover una "ventaja significativa en la supervivencia", según concluyeron los autores. Lo que todavía no pudo determinarse es exactamente el porqué o una relación causal entre los libros y la longevidad.

Resultado de imagen para  la lectura alarga la vida


No obstante, la ciencia no ha hecho más que reforzar el efecto positivo de leer en las investigaciones más recientes. Otra investigación reciente liderada por científicos de la Universidad de Emory en Georgia, Estados Unidos, mostró que la lectura, especialmente de novelas, parece mejorar tanto la conectividad cerebral como la empatía.



Fuente bibliográfica
2016, 23 De Agosto De, [sin fecha]. Leer un capítulo por día de un libro: la fórmula para vivir más. Infobae [en línea]. [Consulta: 15 septiembre 2016]. Disponible en: http://www.infobae.com/tendencias/2016/08/23/leer-un-capitulo-por-dia-de-un-libro-la-formula-para-vivir-mas/. 

1 ago 2016

Biblioterapia: el poder de un libro sobre tu cerebro

Por: Jesús Méndez 


Recomendar un libro puede ser un arte y una responsabilidad. Una iniciativa basada en lo que se conoce como biblioterapia pretende ofrecer ayuda a través de libros adecuados para cada persona y situación.


¿Qué sabe la ciencia sobre los efectos que tiene la lectura en el cerebro? ¿Hay diferencias entre la alta y baja literatura, entre la ficción y la no ficción?

El término biblioterapia se estrenó en 1916 en un artículo publicado en la revista The Atlantic Monthly. / SINC

“La vida es demasiado corta como para leer un mal libro”.

“Pero teniendo en cuenta que se publica un nuevo libro cada treinta segundos, puede hacerse difícil saber por dónde empezar”.

La primera frase la dijo, al parecer, James Joyce. La segunda es la forma de completarla que tienen en The School of Life, una iniciativa creada en Inglaterra por el filósofo Alain de Botton y que, bajo la apariencia de una librería, ofrece toda una batería de servicios (cursos, talleres, charlas) para educar en lo que “no se tiene en cuenta en la escuela o en la universidad”, esto es: “Cómo deberíamos vivir bien”.

Uno de esos servicios se ha hecho particularmente famoso, y su nombre es ya de por sí explicativo. Lo llaman biblioterapia. La idea es simple: usar los libros para ayudar a la gente.

De libros y cataplasmas

El término biblioterapia parece estrenarse en 1916 en un artículo publicado en la revista The Atlantic Monthly. En él se habla de un tal doctor Bangster, que receta libros a quien los pudiera necesitar. Esto era lo que decía sobre ellos: “Un libro puede ser un estimulante, un tranquilizante, un irritante o un soporífero. La cuestión es que debe hacerte algo, y tú tienes que saber qué es. Un libro puede ser de la naturaleza de un jarabe calmante o puede ser una cataplasma de mostaza irritante”.

La biblioterapia se extendió tras la I Guerra Mundial, cuando se recomendaban libros a los soldados con estrés postraumático.

El uso de la biblioterapia empezó a extenderse después de la I Guerra Mundial, sobre todo en los Estados Unidos. Allí, varias iniciativas empezaron a recomendar libros a los soldados que retornaban, muchos de ellos con estrés postraumático, en un intento por mejorar su convalecencia.

Hoy día, guías clínicas como las desarrolladas en el Reino Unido por el National Institute and Care Excellence (NICE) recomiendan la biblioterapia en casos de depresión o trastornos de ansiedad. Lo definen como un tipo de terapia cognitiva de baja intensidad que puede ayudar en casos leves, pero no es exactamente lo mismo a lo que se refería Bangster.

Estas recomendaciones se basan en libros de autoayuda convenientemente seleccionados a través de iniciativas para prescribir solo aquellos considerados de “alta calidad”. Lo que Bangster proponía, y lo que en The School of Life hacen, es extender y enriquecer la prescripción: sus recomendaciones se basan en libros de ficción.

Novelas que levantan el ánimo

La sección de biblioterapia de The School of Life depende de Susan Elderkin y Ella Berthoud, dos licenciadas en Literatura inglesa por la Universidad de Cambridge. Según comenta Elderkin a Sinc, así surgió la idea: “Ella y yo empezamos a pasarnos libros con un propósito terapéutico cuando éramos estudiantes en la universidad y vivíamos en habitaciones contiguas. A veces llegábamos a casa y nos encontrábamos una novela en la puerta: una novela pensada para subirnos el ánimo cuando lo teníamos bajo o, muchas veces, para espabilarnos y echarnos un rapapolvo”.

Surgió de ver la literatura como un recurso, algo que puede abrir puertas cuando nos sentimos atascados y ayudar a cambiar de perspectiva. Creo que mucha gente ha experimentado este poder, pero normalmente es algo que sucede por casualidad, tropezando con el libro adecuado en el momento adecuado casi por accidente. Nosotros quisimos organizar la literatura para que no dependiera del azar, para que cualquiera que necesitara un recordatorio de que no estaba solo pudiera encontrarlo cuando lo necesitara”.

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El funcionamiento es sencillo. Consiste en rellenar un cuestionario con preguntas sobre hábitos y preferencias de lectura junto con otras más personales, como el tipo de vida, las principales preocupaciones e ilusiones o lo que uno espera estar haciendo dentro de diez años. Después se fija una entrevista que puede ser incluso por teléfono o Skype y al final uno recibe una lista con seis o siete libros recomendados. La biblioterapia funciona como una suerte de librero emocional, que alguno podría ver como un escalafón superior, o simplemente diferente al del librero tradicional.

La web The School of Life funciona como un librero emocional: rellenas un cuestionario, haces una entrevista y te prescribe libros de ficción.

También se recomiendan libros de no ficción, pero según Elderkin “preferimos prescribir novelas”. Algunas que suelen recomendar, según la persona y la situación, son El Evangelio según Jesucristo, de José Saramago; Henderson, el Rey de la Lluvia, de Saul Bellow; Siddharta, de Herman Hesse o Un hombre afortunado, de John Berger.

Para Elderkin, “después de todo, hay pocas cosas que puedas experimentar por las que no haya pasado ya un personaje de ficción. En mi opinión, Matar a un Ruiseñor es un maravilloso estímulo para hacer lo que uno de los mejores libros de autoayuda nos habría dicho: sentir el miedo y hacerlo de todas maneras”.

Por el momento no existen buenos estudios que prueben el valor de este tipo de biblioterapia en la salud, pero cada vez hay más evidencias de lo que sí puede provocar la lectura en nuestro interior.

Qué le pasa al cerebro cuando lee

Si al leer nos transportamos y entramos en lo que el libro nos cuenta, si nos imaginamos y de alguna manera vivimos la historia de sus personajes aun encerrados en nuestra habitación, algo debe suceder en nuestros cerebros que lo permita. La mejor manera de saber qué es lo que tiene lugar es mediante pruebas de neuroimagen, técnicas que discriminan las áreas cerebrales que se activan cuando leemos lo que leemos. Desde hace unos años se han sucedido los experimentos desde lo aparentemente más simple a procesos más complejos.

Esto es algo de lo que han observado.

En el año 2006, investigadores españoles en la universidad Jaume I de Castellón dieron a leer diversas palabras a una serie de voluntarios mientras les practicaban una resonancia cerebral. Algunas de esas palabras evocaban olores intensos, eran palabras como ajo, canela o jazmín. Otras eran palabras neutras, sin ningún tipo de olor asociado. Lo que vieron fue que, al leer, todas ellas activaban las áreas cerebrales responsables del lenguaje, pero las primeras hacían trabajar además a las áreas olfativas, las responsables de oler en la realidad.

Si al leer nos transportamos a la historia que el libro nos cuenta, algo debe suceder en nuestro cerebro que lo permita.

Investigaciones similares parecían certificar algo que por otra parte parece concluirse de forma intuitiva: al leer, de alguna (cerebral) manera, reproducimos lo que las palabras evocan del mundo real. Por ejemplo, cuando leemos palabras como chupar, agarrar o pegar una patada, se activan respectivamente las áreas de la corteza premotora relacionadas con la cara, los brazos y las piernas.

En cierta forma es lo que hacen los saltadores de altura, que cierran los ojos e incluso ladean la cabeza antes de cada salto visualizando cada uno de sus movimientos. Esa visualización activa algunas de las áreas que luego les permitirán elevarse y las entrena, aumenta su eficacia. 

De ahí la siguiente suposición: si al leer reproducimos lo que sería la historia en la realidad, y si son tantas las variantes a las que podemos acceder, ¿podría de alguna manera la lectura entrenarnos para la vida real?
Historias y personajes que entrenan la empatía

La empatía puede definirse como la capacidad para captar las emociones y ponerse en el lugar de otro. Es un concepto amplio que engloba lo que se conoce como teoría de la mente, y es una de las bases que permiten la vida en sociedad. Algunos experimentos ya habían mostrado que, al menos de forma temporal, leer pasajes de un libro de Chejov alteraban los rasgos de personalidad de los lectores respecto a si se leía la misma historia pero de forma neutra, en estilo documental.

David Comer Kidd y Emanuele Castano, investigadores en la New School for Social Research en Nueva York, fueron un paso más allá. En un artículo en Science mostraron que leer la considerada como alta literatura (sus ejemplos eran Don DeLillo o Alice Munro, entre otros) mejoraba de forma ligera pero evidente las puntuaciones de los participantes cuando se sometían a tests de empatía, algo que no sucedía con la considerada baja literatura, como las novelas románticas de Danielle Steel, o con los libros de no ficción.

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Un estudio de investigadores de Inglaterra e Italia afirmaba que leer novelas de Harry Potter ayuda a superar prejuicios hacia grupos discriminados.

  
Aunque el estudio recibió algunas críticas, son ya varios los trabajos que apuntan en la misma dirección. “Nosotros creemos –explica Castano– que la complejidad de los personajes, que se rebelan a ser estereotipados, obligan al lector a hacer un esfuerzo para entenderlos como individuos únicos, y eso es probablemente la causa de los resultados que encontramos”.

Recientes estudios aseguran que la buena literatura mejora la capacidad de sentir empatía porque es un simulador de la realidad.

De alguna manera la literatura (la buena literatura) funcionaría como un simulador de la realidad: un campo de pruebas sin riesgo donde pueden darse y practicarse condiciones particulares y extremas a las que normalmente no accedemos con asiduidad.

Incluso un estudio de 2014 sostenía que leer las novelas de Harry Potter hacía que los estudiantes mejoraran su actitud respecto a grupos estigmatizados como inmigrantes o refugiados.

Algunas conclusiones periodísticas de estas investigaciones afirmaron, extrapolando estos efectos, que leer ficción puede hacernos mejores personas. Parece una extensión exagerada, pero Castano no la rechaza:

“Yo creo que la empatía es un componente clave del comportamiento social y de la moralidad en general. Para mí sí, la empatía te hace una mejor persona”.

Los beneficios de la no ficción

La mayoría de los estudios previos se basaban en novelas o cuentos, pero la literatura de no ficción también encierra la promesa de múltiples beneficios. El principal de ellos parece ser –aparte del propio bagaje cultural que aporten– el aumento de la reserva cognitiva, una especie de colchón neuronal que protege de desarrollar síntomas como los asociados a las demencias.

Por ejemplo, en enfermos de esclerosis múltiple cuanto mayor era el hábito de lectura a la edad de veinte años –tanto de ficción como de revistas, periódicos o ensayos–, mayor es el tamaño del hipocampo aun con el avance de la enfermedad, lo cual se relaciona también con una mejor memoria. Curiosamente, esta asociación no aparecía con otros hobbies como tocar un instrumento, ni siquiera con el nivel de educación.

La literatura de no ficción aumenta la reserva cognitiva, un colchón neuronal que protege de síntomas asociados a las demencias.

En otro trabajo, el llamado estudio de las monjas, se tuvo acceso a los diarios de juventud de 670 religiosas que habían donado su cuerpo a la ciencia. Tras los estudios patológicos se observó que aquellas con un lenguaje más rico a los veinte años –muy probablemente obtenido a través de mayores y mejores lecturas de todo tipo– mostraban muchos menos signos de demencia.

Estos datos están lejos aún de ser definitivos y concluyentes, pero psicólogos como Castano se muestran convencidos: “Leer no ficción tiene montones de beneficios, tanto en términos del desarrollo cognitivo como de su mantenimiento, ¡así como por lo que aprendes al leer!”

La terapia y el placer

Entonces, ¿tiene sentido la biblioterapia? ¿Puede desempeñar un papel en el cerebro? “Sí, creo que puede”, sostiene Castano. “Son beneficios diferentes a los que mis investigaciones estudian, pero al fin y al cabo leer ficción es una parte de lo que nos hace humanos”.

Y si no, e independientemente, siempre nos quedará la experiencia de la lectura. “¿Dónde salvo en la ficción podemos experimentar lo que es ser alguien de otro género, o vivir en otra época, o haber nacido en algún país lejano?”, se pregunta Elderkin. Luego añade lo siguiente: “Las novelas ofrecen una narrativa ampliada, con múltiples capas; requieren tiempo y atención sostenida para leer y entender y disfrutar. Entrar en una historia de esta forma es tremendamente relajante para nuestros cerebros fragmentados”.


Eso ya parece bastante.


Fuente bibliográfica
MÉNDEZ, JÉSUS,  2016. Biblioterapia: el poder de un libro sobre tu cerebro. [en línea]. [Consulta: 1 agosto 2016]. Disponible en: http://www.agenciasinc.es/Reportajes/Biblioterapia-el-poder-de-un-libro-sobre-tu-cerebro. 

18 oct 2015

¿Qué sucede con tu cuerpo después de empezar a leer un libro?

 Por: Alejandro Gamero


Últimamente se han puesto de moda los artículos que explican qué le sucede a tu cuerpo después de tomar distintas sustancias ‒una Coca Colaun Big Macun café, etc.‒. Con motivo de la Semana de los Libros Prohibidos la biblioteca de la Universidad de Virginia ha elaborado una infografía donde muestra, con bastante humor, su peculiar versión de «qué le sucede a tu cuerpo después de» aplicado a leer un libro. La principal diferencia, aparte de incidir en aspectos menos materiales, es que los efectos de un libro pueden permanecer en el cuerpo durante años. Además, es perfectamente combinable con otros placeres: imagina, por ejemplo, los efectos de leer un libro mientras tomas de una taza de café.
   A continuación una traducción al español de la infografía. Estos son los efectos que tiene en el cuerpo leer un libro; ya no hay excusa para correr a por uno.
En los primeros 10 minutos
   Estimulación instantánea del sistema. El tacto del objeto, el impacto visual de la tipografía y el sentido de un nuevo comienzo logran transportar al usuario a un plano diferente. El sentido del olfato también puede ser estimulado ‒incluso el usuario experimentado puede ser abrumado por el «olor a libro viejo»‒. Los efectos iniciales en el cerebro pueden incluir entusiasmo al encontrarse con una voz narrativa desconocida, desorientación ante la nueva terminología, resistencia temporal a las nuevas ideas y, en general, un aumento de la actividad neuronal.
En 30 minutos
   Los efectos aumentan y se pueden experimentar alucinaciones auditivas y visuales. La mayoría de los usuarios empiezan a percatarse de la existencia de una voz persistente en la cabeza, y muchos afirman haber tenido visiones fantásticas, a veces con intensa claridad. Hay usuarios que incluso describir cómo son transportados a un tiempo y a un lugar diferentes. En ese momento muchos se sienten obligados a intervenir físicamente en el objeto: usan pósits e instrumentos de escritura para anotar, subrayar o resaltar el texto.
En 60 minutos
   Inmersión total en el libro. El usuario puede experimentar efectos agudos que van desde la risa incontrolable al profundo dolor. Algunos usuarios de ficción hablan de una profunda conexión psicológica con los personajes y los acontecimientos del libro como si fueran un mundo real. Los usuarios se sienten cada vez más superados y pueden hacer pausas periódicas simplemente para mirar a la nada. Se cree que dicha actividad es la prueba de la existencia de efectos secundarios, tales como la exposición a hechos e ideas nuevas y una mayor comprensión de la condición humana. Esto se conoce como «aprendizaje».
Después de 60 minutos
   El libro ahora lo consume todo, y la separación del mismo causa al usuario una gran irritabilidad y despiste. La conexión de los usuarios con el libro ahora puede ser tan fuerte que no son capaces de dejar de leerlo y algunas necesidades humanas básicas, tales como la alimentación o el sueño, puede llegar a descuidarse.
En las siguientes horas, días y semanas
   El tiempo exacto transcurrido depende del usuario y del libro, pero en a partir de este momento el libro se da por terminado. Esto puede causar una intensa melancolía. De hecho, muchos usuarios vuelven a leer el libro por una segunda o una tercera vez, tratando de recuperar la sensación que tuvieron con la primera lectura. Hay usuarios que afirman que querrían volver a la vida que tenían antes de leer el libro, cuando el mundo quizá parecía menos complicado. Paradójicamente, estos usuarios suelen buscar libros más complicados después de un breve período de recuperación.
En los próximos años

   Todavía se sienten los efectos del libro. Muchos usuarios se han convertido en lectores habituales, cargados con un mayor nivel de conocimientos y atrapados en un ciclo constante de formación permanente, iluminación continua y con una mayor curiosidad intelectual.

Fuente bibliográfica
GAMERO, ALEJANDRO [sin fecha]. ¿Qué sucede con tu cuerpo después de empezar a leer un libro? La piedra de Sísifo [en línea]. [Consulta: 16 octubre 2015]. Disponible en: http://lapiedradesisifo.com/2015/10/13/que-sucede-con-tu-cuerpo-despues-de-empezar-a-leer-un-libro/. 

26 sept 2015

La lectura retrasa el Alzheimer





Entre mayor sea el gusto por la lectura y el estudio, las personas tendrán menor probabilidad de desarrollar la enfermedad del Alzheimer cuando sean adultos, aseguró el neurólogo clínico Hugo Navarrete Báez.

En entrevista, dijo que la lectura previene el padecimiento, por lo que recomendó que, si no les gusta estudiar, por lo menos lean una hora diaria, ya que puede ayudar a producir más arborizaciones y conexiones neuronales.

En el marco del Día mundial del Alzheimer, indicó que, de alguna forma, la lectura retarda la aparición de la enfermedad del Alzheimer si llegara a presentarse, o la previene a largo plazo, cuando una persona ya está marcada genéticamente no se puede hacer nada.

El especialista comentó que las medidas como la dieta, el ejercicio, la terapia cognitiva, la lectura y el estudio pueden retrasar la aparición del Alzheimer o, si se presenta, hacer que se vaya más lento el padecimiento.

Mencionó que, “por ejemplo, los desprotegidos o pobres de la calle son los que están más expuestos a presentar Alzheimer, por tener poca o nula educación. Cuando una persona se encuentra constantemente leyendo o estudiando se van creando más conexiones”.

Además, el neurólogo Navarrete Báez expresó que el Alzheimer es una enfermedad degenerativa progresiva, la cual se presenta de forma muy frecuente en personas de los 65 años de edad, aunque se puede presentar en jóvenes.

Estadísticamente, de los 80 años en adelante, una de cada tres personas presenta esta enfermedad. La edad más joven en que se puede presentar es alrededor de los 40 a 65 años.

Actualmente, expuso, la pirámide poblacional, la base, la parte más amplia es de menores de 10 años. Para 2050, va estar igual, menores de 10 años y gente alrededor de los 80 años, por lo que es importante delinear esta enfermedad.

Las medidas de prevención que pueden disminuir la velocidad de progresión del padecimiento, en un momento dado, no evitarlo pero por lo menor retardar su aparición.

“Se puede retardar la aparición por medio de marcadores genéticos y otros tipos de marcadores que se estudian en el líquido cefalorraquídeo. Es el líquido que corre a través del cerebro hacia la medula espinal”, comentó.

Existen pruebas genéticas que pueden determinar cuando una persona tiene Alzheimer desde que nace, en personas que son negativas para las pruebas genéticas se recomienda hacer ejercicio y evitar todos las adicciones, sobretodo el tabaquismo, alcoholismo, drogas.

Hay laboratorios en Europa y Estados Unidos donde se puede mandar hacer el examen para detectar el Alzheimer cuando nace un bebé, pero no de manera rutinaria.

El promedio aproximado de duración con Alzheimer es entre 10 y 12 años, se recomiendan medicamentos que no curan, pero si tienen nivel de eficacia comprobada moderada. Hay cuatro que son: Rivastimina, Galantamina, Donepezilo y la Memantina.

Estos medicamentos ayudan a recuperar parte de la memoria. Son neuroprotección, protegen las neuronas y pueden retrasar la velocidad de progresión del padecimiento. “No lo curan, protegen y retrasan la pérdida de función cognitiva, memoria y lenguaje”.

En la mayoría de la veces, dijo, la persona no se da cuenta que tiene la enfermedad del Alzheime. Los familiares son los que empiezan a notar, se dan cuenta por la falla en la memoria en forma constante y que preguntan lo mismo de forma repetitiva.

Para darse cuenta si es la enfermedad del Alzheimer o un síntoma de la edad, se tiene que acudir al médico para que le realicen pruebas neuropsicológicas. Éstas son pruebas especiales que incluye la memoria de forma primordial.

El diagnóstico para determinar el Alzheimer es a base de fallas de memoria constantes que va a perturbar al paciente en sus actividades, no puede realizar bien su trabajo o actividad de casa.

Aunado a eso, tienen que hacerse pruebas neuropsicológicas y estudios de sangre, al igual que pruebas de imagen y radiografías especiales como son tomografías o resonancias magnéticas cerebrales.

“A la larga, si no se trata medicamente y adecuadamente, también la depresión severa o prolongada es un factor de riesgo donde se puede presentar Alzheimer”.

Una persona de 30 o 40 años podría tener Alzheimer si es por marcador genético. “Si no, la probabilidad es muy baja, a un 2% a esa edad. Generalmente cuando hay problemas de memoria es por la tensión”, concluyó el especialista.




Fuente bibliográfica
La lectura retrasa el Alzheimer | 24 Horas. [en línea] [sin fecha]. [Consulta: 27 septiembre 2015]. Disponible en: http://www.24-horas.mx/la-lectura-retrasa-el-alzheimer/. 

30 jul 2015

Biblioterapia: buscando la felicidad con los libros

Por: Alfredo Álamo
  • ·         La biblioterapia se viene aplicando desde principios del XX.
    ·         Los lectores duermen mejor y tienen menos estrés.
Taza de té sobre un libro con una flor de papel.
Leer es beneficioso, y no sólo para nuestro ocio o cultura, sino también para nuestro bienestar. Y no estamos hablando de libros de autoayuda, sino de cualquier tipo de libro, ya que estos ayudan a que nuestro cuerpo se relaje. De hecho, un estudio de la Universidad de Sussex indica que la lectura es un elemento que alivia el estrés mejor que la músicao un largo paseo.

Tan sólo seis minutos de lectura provocan que el estrés baje un 68%. Impresionante, ¿verdad? Al parecer, leer pone al cerebro en un estado similar al de la meditación o al sueño profundo, con todos los beneficios que este tipo de relajación y paz interior nos provoca. Aquí no puedo dejar de preguntarme si la lectura es igual de buena para el estrés con un libro en papel o en un ebook. Sería interesante que alguien hiciera un estudio que lo detallara.

Por eso no es de extrañar que desde el mundo de la psicología se haya prestado una especial atención al mundo de los libros. La biblioterapia es una terapia que se basa en la relación del individuo con el contenido de novelas, poemas o ensayos y que ha mostrado ser muy efectiva en el tratamiento de la depresión.

Pero esta noción no es moderna, sobre la entrada a la biblioteca real de Ramsés II se podía leer «Esta es la casa de la curación para el alma» y durante la época clásica se consideraba fundamental tener una buena biblioteca en todo centro de sanación. En cualquier caso, la psicología moderna acuñó el término en 1916 y desde entonces su uso ha ido creciendo hasta que ya en los años 60 y 70 se crearon varias organizaciones alrededor de la biblioterapia.

Además de esa rebaja del estrés, también se ha estudiado que la lectura de ciertos libros nos hace comprender mejor otras posturas, otros sentimientos, que quizá en nuestra vida normal hemos sido incapaces de ver. Esta otra vertiente de la biblioterapia es utilizada ahora de manera habitual y ha dado interesantes resultados, mejorando la sociabilidad de los pacientes.

Así que ya sabéis, leer es una terapia que podéis practicar vosotros solos cuya única medicina es un buen libro y algo de tiempo libre.

Vía: Refinery29
Visto en: Google+ (Rosa María Merino)
Fuente bibliográfica
ÁLAMO, ALFREDO 2015. Biblioterapia: buscando la felicidad con los libros. Lecturalia [en línea]. [Consulta: 30 julio 2015]. Disponible en: http://www.lecturalia.com/blog/2015/07/14/biblioterapia-buscando-la-felicidad-con-los-libros/. 

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