13 nov 2010

Los 20 libros más vendidos de la historia.



Para los qué somos amantes de la lectura, es innegable qué cada libro es un tesoro que nos sumerge en mundos a los cuales,quizás nunca podamos aspirar en la vida real.




Estos son los 20 libros que se considera son los más vendidos de la historia.

¿Cuál de ellos te has leído?

¿Cuál, de ellos te ha sorprendido que aparezca en la lista?

¿Cuál creías que sería uno de los libros más vendidos de la historia y no está en la lista? 



1.- La biblia.


Autor: Muchos como para nombrarlos.
Primera edición: Desconocida
Idioma original: Hebreo, Arameo, Griego.
Copias vendidas: ~5 a 6.000.000.000





2.- Harry Potter (series)


Autor:J.K. Rowling
Primera edición: 1997
Idioma original: Inglés
Copias vendidas:~1.000.000.000






3.-Citas del presidente Mao Tse-Tung


Autor: Mao Tse Tung
Primera edición: Chino
Idioma Original: 1966
Copias vendidas: ~1.000.000.000






4.- Peter Rabbit (cuentos infantiles)


Autor: Beatrix Potter
Primera edición: 1902
Idioma Original: Inglés
Copias vendidas: ~150.000.000






5.- El señor de los anillos (series)


Autor: J. R. R. Tolkien
Primera edición: 1954
Idioma Original: Inglés
Copias vendidas: ~100.000.000






6.-Las Crónicas de Narnia (series)


Autor: C.S. Lewis
Primera edición: 1949
Idioma Original: Inglés
Copias vendidas: ~100.000.000






7.-American Spelling Book (Webster’s Dictionary) (libro de lectura para escuelas)


Autor: Noah Webster
Primera edición: 1783
Idioma Original: Inglés
Copias vendidas: 100.000.000






8.-El libro de los Records Guiness (el libro con copyright más vendido del mundo)


Autor: ------
Primera edición: 1955
Idioma Original: Inglés
Copias vendidas: ~94.000.000






9.-Miffy (personaje infantil)


Autor: Dick Bruna
Primera edición: 1955
Idioma Original: Holandés
Copias vendidas: ~94,000,000






10.-World Almanac (Libro que recoge anualmente hechos históricos, proezas deportivas, etc …)


Autor: ----
Primera edición: 1868
Idioma Original: Inglés
Copias vendidas: ~73.500.000







11.- El Código Da Vinci


Autor: Dan Brown
Primera edición: 2003
Idioma Original: Inglés
Copias vendidas: ~60.500.000







12.- The McGuffey Readers (series) 


Autor: William Holmes McGuffey
Primera edición: 1853
Idioma Original: Inglés
Copias vendidas: ~60.000.000






13.-El libro de los bebés y el cuidado de niños 


Autor: Dr. Benjamin Spock
Primera edición: 1946
Idioma Original: Inglés
Copias vendidas: ~50.000.000







14.- El Alquimista


Autor: Paulo Cohelo
Primera edición: 1988
Idioma Original: Portugués
Copias vendidas: ~50.000.000






15.-El principito


Autor: Antoine de Saint-Exupéry
Primera edición: 1943
Idioma Original: Francés
Copias vendidas: ~50.000.000







16.- Un mensaje a García (un pequeño ensayo, sobre un heroe de la guerra de Cuba)


Autor: Elbert Hubbard
Primera edición: 1899
Idioma Original: Inglés.
Copias vendidas: ~40.000.000






17.- El Valle de las muñecas (Su autora escribió la novela en una máquina de escribir rosa chicle)


Autor: Jacqueline Susann
Primera edición: 1966
Idioma Original: Inglés
Copias vendidas: ~30.000.000






18.- In His Steps: “What Would Jesus Do?” (discurso sobre dilemas y el como usar la Biblia en el día a día)


Autor: Charles Monroe Sheldon
Primera edición: 1896
Idioma Original: Inglés
Copias vendidas: ~30.000.000







19.- Lo que el viento se llevó



Autor: Margaret Mitchell
Primera edición: 1936
Idioma Original: Inglés
Copias vendidas: ~28.000.000






20.- El mundo de Sofía


Autor: Jostein Gaarder
Primera edición: 1991
Idioma Original: Noruego
Copias vendidas: ~23.000.000 



Fuente: http://www.taringa.net/posts/info/7910168/Los-20-libros-mas-vendidos-de-la-historia_.html

12 nov 2010

La magia de las bibliotecas

Atraen cada vez más a chicos y grandes, y suman socios sin parar. Los colegios hacen visitas guiadas y los vecinos allí reciben talleres. Son elegidas sobre internet por la veracidad de los textos y la tranquilidad.

Por:CRISTIAN DEFEO


"¿Quién dice que a los chicos no les gusta leer? Acá, todas las semanas vienen grupos de colegios y te puedo asegurar que se vuelven locos. Primero se sorprenden por el silencio, y después porque jamás vieron tanta cantidad de libros, lo ven como algo místico. A los cinco minutos te están pidiendo que les des libros de dinosaurios, de extraterrestres, alguno para dibujar...”. El que relata con entusiasmo, casi orgulloso, es Juan Desiderio, de la biblioteca pública Estanislao del Campo, en el corazón de Parque Chacabuco. Y la historia oficia de muestra para lo que pasa en la mayoría de las bibliotecas de Capital, donde la actividad en pleno siglo XXI, aunque no parezca, sigue vigente y, en algunos lugares, con más trabajo y asociados que hace varios años.

“Desde hace uno o dos años que nuestro establecimiento está en franco crecimiento. La gente se asocia más”, revela María Morí, de la biblioteca popular Juan María Becciú. Vale distinguir dos tipos de bibliotecas: las públicas y las populares. Las primeras pertenecen a una red de 29 bibliotecas de Capital y están a cargo del Gobierno porteño. Esa red determina que cuando uno se hace socio (este trámite es gratuito) de alguna de ellas, puede retirar un libro de cualquier otra. La Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura es la encargada de la compra de los ejemplares y la distribución a esos establecimientos. Alejandra Ramírez, titular de ese ente, reconoce el crecimiento de usuarios de bibliotecas y señala un motivo: “En la vorágine que vivimos, la gente encuentra un refugio donde estar tranquila. Muchos jóvenes que no tienen el espacio en sus casas van a esos lugares”. Con respecto a las populares, están nucleadas por la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP), creada en 1870 por Domingo Sarmiento (Ley 419). Se estima que hay cerca de 2.000 en el país y más de 50 en la Ciudad. Para asociarse cobran una cuota mínima, siempre menor a los $5 por mes.

La era de Internet, coinciden casi todos los bibliotecarios, llegó para reforzar estos establecimientos y no para reemplazarlos. “En un principio se habló de Internet como un espacio que no estimulaba la lectura, y es todo lo contrario. Leer es leer, no importa en dónde. Las bibliotecas también se van aggiornando, desde lo arquitectónico hasta el servicio. Sería muy productivo que un chico también vaya a navegar y buscar información en Internet. Además, muchas agregaron actividades y pasaron a ser un lugar de pertenencia”, sostiene Martín Caneva, secretario de CONABIP. Desde esa comisión se maneja un proyecto que incluye subsidios de hasta $ 7.550 para que cada institución se integre con equipamiento (conectividad, telefonía a través de Internet, catalogación virtual) al mundo digital.

“Hay algo a favor que es que en la web no toda la información es fidedigna. Los jóvenes siguen estudiando de los libros. Muchos los buscan en Internet y luego los vienen a retirar acá”, agrega Miguel Ribas, de la Miguel Cané, ubicada en Boedo y donde supo trabajar durante diez años Jorge Luis Borges. Ese lugar mantiene unos tres mil socios.

A esa reconfiguración y otras actividades a las que se refieren los involucrados en el rubro son, por ejemplo, a los múltiples talleres de todo tipo que se realizan cada vez más en las bibliotecas y que acercan a los vecinos de los barrios: desde cursos de idioma pasando por debates de cine hasta talleres de plástica y teatro.

9 nov 2010

Escoger entre la tableta y el e-reader

A pesar de sus diferencias técnicas, estos dispositivos cada vez tienen más características comunes



El consumo de contenidos culturales digitalizados y de ocio cambia a pasos agigantados. Hasta ahora, el ordenador personal era el principal dispositivo de reproducción de tales archivos. Sin embargo, las tabletas y lectores de libros electrónicos -"e-readers"- han modificado la forma en que las personas consumen este tipo de cultura. ¿Qué sistema ofrece más rendimiento: la tableta o el lector? La decisión depende de las prioridades del usuario, pero no son aparatos excluyentes, sino cada vez más complementarios.
  • Por ANTONIO DELGADO
  • 8 de noviembre de 2010
- Imagen: Amazon -
A pesar del dominio actual de los ordenadores personales y sus sistemas operativos, en los próximos años este tipo de dispositivos perderán terreno en los hogares en favor de otros portátiles y dedicados en exclusiva al consumo de ocio. Para muchos usuarios, la tableta y el "e-reader" serán la mejor opción para consumir contenidos y participar en redes sociales sin tener que estar atados a la silla del despacho o cargar con un pesado portátil.

¿iPad o Kindle?

En la actualidad, los dos modelos más conocidos de cada uno de estos segmentos son la tableta iPad fabricada por Apple y el lector de libros electrónico Kindle, desarrollado por Amazon. Mientras que el iPad tiene un precio que parte desde los 488 euros, el Kindle 3 más básico tiene un coste de 139 dólares (unos 100 euros).
Cada una de estas propuestas tienen características diferenciadas e interesantes, en función del tipo de uso que se les quiera dar y de los hábitos de los usuarios. No obstante, decantarse por un dispositivo no excluye al otro, ya que ambos pueden convivir con fines y propósitos diferentes. Mientras que las tabletas como el iPad están pensadas para un uso multipropósito, los libros electrónicos como el Kindle sólo pueden utilizarse para la lectura de textos, ya sean libros, documentos o algunas páginas web adaptadas a este aparato.
- Imagen: Apple -

El iPad es el producto de electrónica de consumo que más rápido han adoptado los usuarios, por delante del reproductor de DVD. Desde el pasado mes de abril, Apple ha vendido más de siete millones y medio de iPad en todo el mundo. Ante tal éxito, fabricantes de ordenadores, teléfonos móviles e incluso cadenas de tiendas especializadas en productos de electrónica preparan sus novedades.
Más de una treintena de tabletassaldrán al mercado en los próximos meses. Hasta el fabricante japonés Sharp ha anunciado que dejará de fabricar ordenadores para centrarse en lanzar este tipo de dispositivos. Samsung Galaxy Tab, HP Slate y BlackBerry PlayBook son las tabletas quemayor expectación han levantado en el mercado.

Las características y funcionalidades de estos dispositivos los acercan más a los "smartphones" que a los ordenadores personales. En un primer momento, los grandes perjudicados de su avance serán los ordenadores de bajo coste y capacidad, como el segmento de los netbooks.


Cambio en los hábitos de consumo

El 31% de los usuarios de iPad utiliza la tienda de Amazon para comprar libros y las ventas del Kindle han aumentado a pesar de la llegada al mercado de la tableta de Apple
Según la consultora Cowen, el 31% de los usuarios de iPad utiliza la tienda Kindle para comprar libros y las ventas del "e-reader" de Amazon han aumentado a pesar de la venta de la tableta de Apple. Por su parte, los usuarios de Kindle sólo pueden acceder, desde su dispositivo, a la propia tienda.Según datos de Amazon, que no ha proporcionado cifras concretas, los diez libros electrónicos más vendidos en su tienda doblan en número a las unidades vendidas en su edición impresa. 

La librería de Amazon dispone en su catálogo de más de 670.000 títulos, revistas y blogs, entre otros contenidos.
Un estudio de consumo de Nielsen sobre hábitos de uso del iPad revela que las aplicaciones más descargadas para esta tableta son las relacionadas con videojuegos, libros y música. Los usuarios acceden de forma regular a noticias, música, libros, programas de televisión y películas. Hasta la industria de Hollywood se prepara para adaptar sus contenidos audiovisuales a este tipo de aparatos.

Fnacbook: la propuesta europea para vender libros

Contará en un primer momento con un catálogo de 80.000 títulos de la tienda on line de Fnac
La digitalización de los contenidos culturales obliga a que los intermediarios entren en el negocio digital con sus propias propuestas. De esta forma, se puede entender que la cadena de productos de consumo Fnac haya anunciado la salida al mercado francés de su primer lector de libros electrónicos, denominado FnacBook
Éste contará en un primer momento con un catálogo de 80.000 títulos de la tienda on line de Fnac, accesible mediante conexión 3G y wifi. En cuestión de hardware, tiene una pantalla de tinta electrónica táctil de seis pulgadas. Además, Fnac también lanzará una tienda propia de libros para Android, iPad e iPhone. El precio del FnacBook será de 199 euros.

Nook Color: lector de libros electrónicos en una tableta

- Imagen: Amazon -
Mientras la industria se prepara para la llegada de diferentes propuestas basadas en tinta electrónica a color, algunos fabricantes han apostado por utilizar otras tecnologías en sus modelos de lectores de libros electrónicos. Barnes&Noble presentó hace pocas semanas un nuevo modelo de lector de libros electrónicos que se suma a su primer modelo Nook. 

La nueva versión, denominada Nook Color, no utiliza una pantalla de tinta electrónica, sino una pantalla de siete pulgadas LCD retroiluminada, con tecnología IPS táctil y con resolución de 1024 × 600 píxeles a 16 millones de colores, lo que le permite mostrar contenido multimedia, así como revistas y periódicos, con gran cantidad de gráficos y fotografías, junto con funcionalidades que van más allá de la lectura de libros. En cuestión de software, Nook Color dispone de una versión del sistema operativo Android, idóneo para implementar las aplicaciones disponibles dentro del Android Market de Google.

Pero como todas las pantallas LCD, las usadas por las tabletas tienen la desventaja de una menor duración de la batería. Los lectores de libros con tinta electrónica son preferibles en este aspecto, ya que su eficiencia energética es mucho mayor. Ahora bien, al carecer de pantallas retroiluminadas, por la noche se necesita una fuente de luz para leer. Nook Color es compatible con los formatos de lectura PDF y ePub, pero no con las tecnologías propietarias con DRM, como las utilizadas por Amazon. El precio de Nook Color es de 250 ólares.

Diferencias de tecnología en la pantalla

En cuestión de hardware, el aspecto más importante es el tipo de pantalla que utiliza cada tecnología. Mientras iPad usa una del tipo multitáctil de 9,7 pulgadas con retroiluminación LED, tecnología IPS, una resolución de 1024 × 768 píxeles y 132 puntos por pulgada, el último modelo de Amazon, el Kindle 3, dispone de una pantalla de seis pulgadas que emplea tinta electrónica. Esto lo hace bastante más delgado y ligero y permite su portabilidad, algo que en el iPad no está demostrado que sea tan factible. Así lo corroboran las palabras del fundador de Facebook Mark Zuckerberg, quien aseguró que en su opinión iPad no puede considerarse un dispositivo móvil.

No obstante, debido a la velocidad de refresco de la tinta electrónica, su uso no está indicado en la actualidad para la visualización de contenidos multimedia como fotografías o vídeos, pero si para texto escrito, ya que su resolución es similar a la de un libro impreso. De ello se deriva también que cansa mucho menos la vista que la lectura en pantallas LCD.

Cuenta con la desventaja de que es necesario disponer de una luz externa para leer la pantalla, mientras que la pantalla del iPad y otras tabletas basadas en tecnología LED retroiluminada permiten su lectura sin necesidad de una fuente de luz externa. Sin embargo, su utilización al aire libre es más complicada debido a los reflejos generados por la luz del sol sobre este tipo de pantallas. Por otra parte, las ventajas de la tinta electrónica respecto a las pantallas LED están en el peso de los aparatos, en el contraste de las letras y en la duración de la batería, ya que con una sola carga un lector de libros electrónicos es capaz de tener una duración de varias semanas de uso intensivo.

8 nov 2010

Un dilema que ahora se suscita ¿La Internet entorpece?


Muchos se preguntarán si navegar bastante tiempo en la Internet puede disminuir la capacidad intelectual. Frente al tema existen teóricos y estudiosos que tienen opiniones diferentes.


Para muchos la Internet es el mejor invento del siglo pasado. El hecho de tener al alcance de un ‘clic’ casi cualquier tipo de información que pudo haber llevado me ses hallar en varios cen tros de documentación, es realizar un sueño que sólo existía en la imaginación de unos pocos. El escritor argentino Jorge Luis Borges, por ejemplo, imaginó en un cuento la idea de un universo compuesto de una biblioteca con todos los libros posibles, arbitrariamente ordenados y preexistentes al hombre, una biblioteca donde se pudiera encontrar absolutamente todo. 

Hoy muchas personas no pueden vivir sin co­nectarse a la Red, por lo menos un par de minutos para revisar el correo electrónico, buscar una información o ver lo último que ha pasado en la red social. 

Por supuesto, por el impacto que ha significado su aparición, la Red ya ha sido objeto de múltiples estudios. Unos halagan lo que representa y otros critican la basura que contiene. 

A mediados de este año el investigador estadouni dense Nicholas Carr, pu­blicó un libro llamado ‘The Shallows’, que ha causado gran polémica y dividió opiniones con respecto al efecto pernicioso o no del uso de esta herramienta.

Una de las conclusiones a las que llegó Carr, fue que las personas, gracias a la Internet, han aumentado su capacidad para tomar decisiones rápidas, pero que a cambio han te nido mayor dificultad para centrarse, siendo menos in­trospectivas y con mayores dificultades para perdurar sus posturas en el tiempo. 

Para Carr, la “cacofonía de estímulos” proveniente de la Red, ha aumentado “la lectura insustancial, el pensamiento rápido y distraído y el aprendizaje su­perficial”, en contraste con la era del libro en la que las personas eran anima das a ser contemplativas e imaginativas. Para muchos, es una gran ventaja hacer varias cosas a la vez, como les ocurre a los individuos que nacieron en la era digital, pero este es tudio plantea que esta característica mata muchas capacidades, como la de la reflexión. 

El nudo del asunto 

Y es que este tema no sólo ha preocupado a investiga dores. Madres incluso ven asombradas cómo sus hijos en ocasiones prefieren estar frente a la pantalla de la computadora, ya no buscando lo necesario para su tarea escolar, sino navegando en sitios que ofrecen música, videos o juegos. 

Así lo percibe el profesor de Tecnología e Informática Jesús Aguirre, del Ins­tituto Educativo Maestro Pedro Nel Gómez. Según él, los muy jóvenes son los que menos saben aprovechar bien los beneficios de la Internet. 

“Los muchachos tienen la costumbre de ‘copiar’ y ‘pegar’ y traer la tarea, y uno advierte, a la hora de verlos sustentar, que en realidad han hecho una lectura simple; uno como docente se esfuerza por hacerles comprender que en la Red pueden hallar información muy valiosa para su formación, pero hacen caso omiso”, comenta Aguirre, quien añade que para él, el uso de la Internet no entorpece, aunque piensa que los jóvenes, al utilizarla mal, están expuestos a información superflua que no les servirá de nada en el futuro y mucho menos en sus estudios superiores. 

Según Carr, si bien la Red es una excepcional herramienta para la inves­tigación y el estudio, este beneficio no es gratuito. Como señaló el teórico de la comunicación Marshall McLuhan en los años se senta, los medios de comu­nicación no son canales pasivos de información: éstos suministran la materia para el pensamiento, pero también conforman el proceso del pensamiento. 

“Lo que la Red parece estar haciendo es socavar mi capacidad de concen­tración y contemplación. Mi mente espera ahora captar la información del modo en que la Red la distribuye: en una corrien te departículas en rápido movimiento”, escribió Ni cholas Carr en un artículo titulado ‘¿Está Google es­tupidizándonos?’, publicado en el 2008 en la revista Atlantic. 

Lo cierto es que la Internet en los últimos años ha puesto a disposición nuevas herramientas como el video, el podcast y la animación interactiva, ha ciendola más dinámica. 

El Ministerio de Edu cación no ha sido ajeno a este elemento y promue ve la utilización de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comu nicación, las TIC, con el propósito de que a través de estos nuevos medios, el estudiante pueda ex perimentar el conocimiento de una manera que resultaría imposible utilizando fuentes de referencia tradicionales. 

Contradictor 

Uno de los mayores con tradictores de la hipótesis de Nicholas Carr es el vi­cerrector de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (Unad), Roberto Salazar, estudioso de las teorías de la comunicación. 

Según él, es normal que aparezcan investigadores que buscan la manera de ganar popularidad con pensamiento que van en contra corriente a lo que científicamente no está comprobado. 

Para explicar este fenómeno, Salazar expone que cada vez que aparece un nuevo medio de comunicación, éste termina siendo estigmatizado. En la época de los griegos, cuando se inventó el alfabeto, los pobladores más tradicionalistas vieron en la escritura una amenaza para su costumbre de transmitir el conocimiento a través de la tradición oral. 

Lo mismo pasó con la aparición de la imprenta de Gutenberg. La alta aris­tocracia y los sacerdotes de la época creyeron que con este reproductor co­menzarían a aparecer escritos profanos, además de brindar la oportunidad de que muchas más personas pudieran aprender a leer, a escribir y a conocer infor mación que hasta entonces era de unos pocos. 

Algo parecido pasó con la televisión. Según Salazar, por mucho tiempo este medio de comunicación fue llamado la “caja atontadora”, porque las familias que tenían un televisor en casa terminaban perdiendo costumbres tan placenteras como salir a caminar o realizar deporte. 

“Por supuesto, la Red es una herramienta maravillosa. Entrar a ella no idiotiza, por el contrario te hace más inteligente. Se sabe que allí hay mucha información basura, así que para escoger lo mejor, a la hora de realizar una tarea, tienes que desarro llar conocimiento, en ese sentido, la Internet te desa rrolla la capacidad de poseer juicios de valoración. A los niños les motiva la atención, y se acercan a la solución de problemas”, comenta el vicerrector de la Unad. 

Para concluir, Salazar hace la aclaración que todo en exceso es malo, estar todos los días frente a un computador por horas enteras no es bueno porque termina por distraer la atención. 

“La Internet es sólo una herramienta, la vida también es salir al campo, compartir con los amigos, leer libros, todos esos son verdaderos placeres”, concluye.


Se sabe que muchas personas pasan horas metidos en la Internet sin darse cuenta que fuera de ella también hay todo un mundo por vivir.

Quemar antes y después leer

Por: Francisco Machuca




Yo sostengo que el libro no es destruido como objeto físico sino como vínculo de memoria. Ese vínculo poderoso entre libro y memoria hace que un texto deba ser visto como pieza del patrimonio cultural de una sociedad, y, por supuesto, de la humanidad entera. Hacia el año 213 a. C., el emperador Shi Huandi hizo destruir todo libro que pudiera recordar el pasado. 

En su novela 1984, George Orwell presentó un Estado totalitario donde su departamento oficial se dedica a descubrir y borrar todo pasado. Pero no siempre fue así. Es un error frecuente atribuir las destrucciones de libros a hombres ignorantes. 

Por ejemplo, Platón quemó obras y hay suficientes razones para pensar que llegó hasta el extremo de negar todo discurso que no fuese valorado por la verdad (la verdad de su sistema). Eróstratos comenzó su incendio (El Templo de Ártemir) en el interior del templo, en el área de los registros escritos, donde estaba el libro de Heráclito. Uno de los fragmentos de Heráclito anunció: "Todas las cosas juzgará el fuego al llegar y condenará a todos." Es irónico que su manuscrito haya sido destruído por una irreverente devoción hacia esta máxima apocalíptica. Séneca, quién atribuyó a las tropas de Julio César la quema de cuarenta mil libros, restó importancia a las destrucciones, porque le disgustaba los "demasiados libros". "Sufrimos de exceso de literatura, como el exceso de todas las cosas." 

La caída del Imperio Romano empeoró la paciente labor de conservación.Alarico tomó Roma con sus hordas bárbaras el 410 d. C. Desde el 24 de agosto, día del suceso, hasta una semana después, la ciudad fue saqueada sin piedad. Los papiros sirvieron como lumbre en las orgías.

La quema de libros es un tema que ejerce una tremenda fascinación sobreRay Bradbury. Se ha referido a él en varios de sus cuentos y en su famoso Fahrenheit 451. Lo que Bradbury crea es una distopía bastante ingenua. Su personaje, un bombero que tiene la obligación de quemar libros, cuyos antiguos propietarios son enviados al hospicio o la cárcel. A pesar de sí mismo, Montang tiene aspiraciones intelectuales y poéticas. Es un libro muy directo, una explosión de cólera contra la manipulación de los medios de comunicación masiva del siglo XX. Televisión, música pop, historietas, compendios, el deporte como mero espectáculo: Bradbury está en contra de todo eso, y si hubiera escrito el libro cincuenta años más tarde, habría incluído, sin duda alguna, los videojuegos, el ordenador, internet y Facebook. No puede extrañar que el mensaje de esta novela haya atraído a los maestros de escuela y otros "Guardianes de la Cultura" en todo el mundo.


Bradbury no escribió una novela del futuro sino del pasado. Desde las tablillas de arcilla, pasando por el papiro y acabando en la Segunda Guerra Mundial, se destruyeron muchos libros, pero después de la guerra el proceso de destrucción se encaminó hacia otra vertiente más sutil que Bradbury no supo ver. La mayor ironía es que no hubo un país en el mundo que condenara con tanto ahínco las quemas de los nazis como Estados Unidos, que después de la Segunda Guerra Mundial, también quemó libros. Bradbury no vio que incluso sociedades democráticas pueden ser extremadamente totalitarias y procurar la destrucción fortaleciendo la negación de la propia identidad.


Leemos en Memorias de un turista, de Stendhall: "Salida a Montparnasse en busca de libros. Es extraño: los autores que busco, los que me interesan, no se encuentran por ninguna parte." Y decíaStéphane Mallarmé: "Maldición; mis sentidos, mis sentidos, están tristes, ¡y ya he leído todos los libros!." Es decir, lo que él consideraba buenos libros ante la avalancha de los muchos malos. La realidad viene a ser otra muy diferente al mundo totalitario de Bradbury. 

Hagamos la cuenta de la vieja: si lees un libro a la semana, empezando a los cinco años, y vives ochenta, habrás leído un total de 3.900 libros, un poco más de una décima parte del uno por ciento de los libros actualmente disponible. Quizá resulte un poco prematuro que los críticos sociales anuncien la muerte de la cultura escrita

Estamos inundados de libros. Las mismas editoriales dedicadas a defender la lectura y los libros se ven obligadas a destruir numerosos ejemplares usándolos como pasta de papel o quemándolos. Esta práctica editorial, condena todos los libros invendibles. En determiandos casos, las editoriales procuran mantener en secreto esta información porque hay autores cuyos niveles de ventas no son lo que declaran.


Siempre he creído que la literatura no superará jamás su gratuidad. Por otra parte, la verdadera literatura, los verdaderos lectores, de siempre, han sido minoría. Dijo Lichtenbert: "Los buenos libros hacen más ingenuos a los ingenuos, más inteligentes a los inteligentes, y los otros, varios millones, permanecen inmutables." Nada insustancial ha cambiado desde Homero o Platón hasta hoy, pasando por Goethe o Kafka. Sigue habiendo gente que se sienta a escribir y gente que se sienta a leer. Ninguna forma represiva ha podido impedirlo, ninguna quema de libros ha sido capaz de interrumpir este ciclo.


No quiero, al elogiar el acto de leer, hacer una tarea de postulado, ni siquiera recomendarlo, ya que toda pasión tiene sus peligros. El que valga para leer, leerá. El amor a la lectura, como todos los demás amores, no se puede imponer. Una vez respondió Fernando Savater a la pregunta de cómo se imaginaba a alguien que no lee: "Su cabeza debe ser como un desván vacío." También discrepo de ello.


Fuente:http://fmaesteban.blogspot.com/2010/11/quemar-antes-y-despues-de-leer.html

Si los libros de papel se mueren, será muy despacio.

Por: BLANCA TORQUEMADA

Paul Holdengraber es director de programas de la Biblioteca Pública de Nueva York

Se define como «agitador de lectura».
-Sí. Cuando llegué a la biblioteca, hace cinco años, me pidieron que la oxigenara. «Ya sabes -me dijo el presidente-, tenemos dos leones ante el edificio. ¡Quiero que rujan!». Y me empeñé en que una institución con tanto peso, con 52 millones de libros, sirva a la gente para cambiar su vida.
-Desde entonces no es una biblioteca al uso.
-Porque invito a casi todo el mundo. En estos días a Angela Davis y Toni Morrison, a Keith Richards de los Rolling Stones... Y también han pasado por aquí escritores españoles como Javier Marías o Antonio Muñoz Molina.
-¿Son tertulias a lo grande?
-Lo que quiero es que la palabra cambie a la gente. ¡Tú no te puedes hacer cosquillas a ti mismo! Pasamos un tiempo infernal delante de un ordenador y necesitamos tener conversaciones de tú a tú donde se puedan palpar la ironía y las sutilezas.
-¿Más españoles han toreado en su ruedo?
-Ferran Adrià. Y disfrutó mucho. Lo único malo es que en esa ocasión me invitó a su restaurante y dos meses después ya no había restaurante.
-¿Son necesarios estos «happenings» para que las bibliotecas no mueran en la era digital?
-Es verdad que la gente ya no lee de la misma manera. Pero yo digo que el mundo digital y el de papel pueden vivir juntos. Y muy bien.
-¿Hasta cuándo? La evolución es vertiginosa.
-A quien me habla de esto le recuerdo lo que dijo Paul Valéry: que el futuro ya no es lo que era. ¡Cambia siempre! Lo que nunca va a cambiar es la pasión de saber, porque es muy excitante, casi un afrodisiaco. Para mí, leer es una pasión privada, pero yo hago que durante un rato se haga pública. Así cuando Norman Mailer estuvo aquí con Günter Grass (fue la última vez que Mailer habló en público) la gente vino y después se fue a su casa a leerlo. Y escuchar al escritor cambia en buena medida la experiencia que tienes de sus libros.
-Encuentros con los autores aparte, leer en una biblioteca también es de por sí diferente.
-Naturalmente. Porque leemos en un espacio. Proust dijo en su ensayo «Sobre la lectura» que el libro es importante, pero el sitio donde lees también. Y como le molestaba tanto que su madre le interrumpiera con «¡Marcel, a comer!», decidió leer cuando todos estaban durmiendo. Y en un espacio público como una biblioteca también cambia la experiencia. «Oyes» a otras personas leyendo.
-¿Los e-books (libros electrónicos) están ya zampándose a los de papel en Estados Unidos?
-Ya Amazon vende más e-books que libros, pero creo que el futuro no hace que lo importante desaparezca. Yo soy un poco un dinosaurio y me gusta la experiencia táctil de los libros, tocarlos. Y hay negocios editoriales que desaparecen, pero otros crecen. Recibo cincuenta libros nuevos al día. Si los libros de papel se mueren, será muy despacio.
-Pero las bibliotecas pueden terminar convirtiéndose más en espacio para bibliófilos que para lectores en general.
-Nunca una biblioteca ha sido para todo el mundo. Ahora ha cambiado la manera en que tenemos acceso al conocimiento, pero no cambia ese momento magnífico en el que un libro te da placer.
-Dieciocho millones de visitantes al año. ¿Quizá porque la institución en la que trabaja se ha convertido. además. en atracción turística?
-Puede. Y la conversión, ya sea religosa o a la lectura, no les sucede a todos. Pero esta biblioteca es también un lugar en el que la gente se siente en su casa. Hay turistas, naturalmente, pero hay mucha gente que viene aquí porque es un tercer pulmón para ellos, otra manera de vivir.
-En todo caso, al que entra intenta captarlo.
-Siempre. Me considero una especie de «intelectual público» y estoy convencido de que un libro puede cambiar tus contingencias y la manera en la que ves el mundo.

Desde el ágora del siglo XXI

Fuente:http://www.abc.es/20101108/cultura-libros/biblioteca-201011080339.html

4 nov 2010

"No es bueno que nuestros chicos vean a Fort, es mejor que lean un libro"

El gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, pidió “cerrar el televisor cuando aparecen algunos personajes que deterioran la cultura argentina“, porque, afirmó, “no es bueno que nuestros chicos vean a Ricardo Fort“.

El mandatario santafesino se despachó contra el mediático empresario chocolatero en un acto de entrega de viviendas a empleados textiles, en Reconquista.
Las viviendas entregadas contaban cada una con una biblioteca con variada bibliografía, lo que aprovechó Binner para continuar pegándole al millonario.

“Hay libros de historia argentina, hay diccionarios, cuentos para niños”, disparó el mandamás santafesino. “¿Cuál es la intención de todo esto? Que a veces cerremos el televisor cuando aparecen algunos personajes que deterioran la cultura argentina. No es bueno que nuestros chicos vean a Ricardo Fort. Es bueno que lean un librito, que nosotros les leamos un libro a ellos, y allí vamos a encontrar realmente un atractivo más en lo que es la familia, en lo que es el barrio, en lo que es la comunidad”, aseguró Hermes Binner.

Para el hombre que usa la razón, los libros son más estimables que las riquezas.
En muchas ocasiones la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre, decidiendo el curso de su vida.
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Ralph Waldo Emerson (1803-1882) Poeta y pensador estadounidense.



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