18 jul 2009
17 jul 2009
"La expulsión sirve, la escuela tiene que enseñar a respetar la ley"
Mario Oporto: Profesor de Historia, titular de cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires
Analiza la crisis del sistema actual y no duda en establecer los principios de una solución posible: advierte que los maestros deben recuperar la autoridad frente a los alumnos y animarse más a sancionar las transgresiones, que debe restablecerse la alianza de la escuela con la familia y que la escuela debe enseñar que las normas y las leyes están para cumplirse.
Docentes con temor, humillados y agredidos por sus propios alumnos. Exactamente esto es lo que puso de manifiesto el episodio del adolescente que prendió fuego al pelo de una docente y encendió definitivamente la mecha de una polémica instalada desde hace algún tiempo.
Por un lado, hay padres que enfrentan a las autoridades escolares para defender a sus hijos de lo indefendible. Por otro, hay padres que, asustados, reclaman mayor severidad en las medidas disciplinarias. En cada rincón de las aulas del país se repiten situaciones de desorden, violencia y desorientación.
Mario Oporto (55), profesor de Historia y –desde diciembre del año pasado– ministro de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires (función que ya había ejercido desde 2001 hasta 2005), recibió a Para Ti en su residencia de la ciudad de La Plata para hablar de maestros, padres y alumnos: los tres pilares de una comunidad educativa en permanente estado de crisis y con reiterados episodios de desborde. Como el que ocurrió la semana pasada, cuando Sandra Arrigó, profesora de Inglés de la Escuela Media Nº 8 de Lomas de Zamora, Temperley, se convirtió en una triste estrella fugaz a través de un video tomado desde la cámara del celular de un alumno (luego subido a Internet por ellos mismos) que mostraba cómo le colocaban un preservativo en la cabeza mientras intentaban quemarle el pelo. Las imágenes recordaron otra situación ocurrida algunos días antes, cuando Kevin López (16) fue expulsado de la Escuela Comercial Nº 19 de Caballito tras burlarse de una manera semejante –en este caso, incluyendo obscenidades– de Alicia Martínez, su profesora de Historia.
–¿Qué opinás acerca de estos incidentes? ¿Creés que se trata de hechos provocados por la crisis de autoridad que existe en los colegios?
–Hoy asistimos a una crisis de autoridad en la escuela, pero también en la casa y en el Estado. Hay un cuestionamiento y una desobediencia a la autoridad muy grandes. Porque picardías, travesuras y actos de mala educación hubo siempre, y todo esto no es algo nuevo. Andá a cualquier cena de egresados de hace treinta o cuarenta años y vas a escuchar las anécdotas que cuentan… Siempre estuvo el profesor de quien se mofaban y al que le pintaban el auto. Claro que ahora hay un mayor grado de agresividad en la sociedad en general, y por lo tanto en la escuela. Eso es indudable. Por ejemplo, la televisión ayuda a expresar y difundir este “clima de época”, porque actualmente muchos programas están basados en las cámaras ocultas, en la necesidad de reírse del otro y en la falta permanente de respeto.
–¿Te parece que lo que sucedió en el colegio de Temperley fue una “travesura”? Intentar quemarle el pelo a una profesora es más que eso…
–Cierto, el hecho superó los límites y lo que ocurrió requiere de una sanción muy grande. Pero eso depende de la escuela, porque no hay reglas generales.
–¿Un hecho de estas características merece una expulsión?
–Creo que la expulsión sirve para separar a alguien de una institución cuando el alumno ha demostrado que está perjudicando al conjunto, pero en todos los casos se debe buscar el equilibrio entre la severidad y la inclusión, porque el colegio no puede abandonar al chico. Porque detrás de cada alumno siempre hay una historia de vida. En la escuela los alumnos tienen que aprender a convivir con otros, y cada chico debe saber que va a recibir un castigo si actúa mal. En ese caso la expulsión sirve, y la escuela tiene que enseñar a respetar la ley.
–Pero lo que se percibe hoy es que los maestros y profesores tienen miedo, y que pocos se animan a aplicar medidas disciplinarias para que no se los considere “autoritarios”.
–Eso forma parte del serio problema que sufre la sociedad argentina y los adultos que confunden autoridad con autoritarismo. Si uno cruza un semáforo en rojo y lo para la policía, lo primero que hace es enojarse… Y si no paga los impuestos y lo intiman para que lo haga, también se enoja. Cuando el semáforo está en rojo, no significa que el semáforo “esté opinando” que vos no podés pasar, y vos podés opinar lo contrario. Acá parece que la ley es una opinión más y no un deber. En ese sentido la escuela tiene el deber de enseñar a cumplir las normas, de enseñar a trabajar, lo que no significa solamente enseñar a manejar el torno, sino a aprender a ser puntual, a trabajar en equipo, a aceptar consignas, a saber que hay jerarquías, y también le corresponde transmitir que uno puede opinar, pero siempre con respeto.
–¿Creés que puede resultar efectivo ser más estricto e intensificar el régimen de amonestaciones?
–No, para nada, porque una amonestación funciona como advertencia, y este sistema se deformó tanto que empezó a traficarse con ellas, al punto de imponerse con una arbitrariedad casi infantil. Entonces se escucha decir: “Te pongo 24 así no te echan”. Pero lo positivo es que se cumplan los regímenes de convivencia de los colegios, con reglas de juego sabidas por chicos y padres, que se contemplen sanciones fuertes, pero también que se le dé al chico la posibilidad de arrepentirse, por ejemplo formando parte de un acto solidario.
–Durante tu vida escolar como alumno, ¿tuviste alguna sanción disciplinaria?
–Sí, siempre tuve bastantes amonestaciones, pero más que nada por reírme o hablar en el momento que no era indicado. Yo me divertía mucho en la escuela, pero hacía las clásicas pavadas juveniles. Las indisciplinas entre comillas más grandes estuvieron vinculadas a mi actividad política, como cuando hice paros para apoyar “El Córdobazo” (en mayo de 1969).
–Recién hablaste de la televisión. ¿El celular modificó la actividad escolar?
–Es que no deberían permitirse dentro del aula, así como no se puede llevar una radio a clase. El chico tiene que saber que está en un momento de aprendizaje. Cuando vas a un cine o a un teatro también te dicen que lo apagues. Yo si estoy en una reunión con mis colaboradores pido que por favor los apaguen. Debería ser una regla básica de convivencia.
Entre lo público y lo privado
En pareja por segunda vez desde hace más de cinco años, y padre de tres hijos –Martín (30), Daniela (26) y Guadalupe (24)–, Oporto cuenta que para sus hijos había elegido colegios públicos tradicionales, la misma decisión que habían tomado sus padres para él. Estudió en el Leandro N. Alem de Flores, y después en el Instituto Mariano Acosta de Once. Y en 1976, en el Instituto Nacional Joaquín V. Gonzalez, se recibió, con el mejor promedio de su clase, como profesor de Historia. Sin embargo, su gestión como director del colegio Ward, un establecimiento cristiano de Ramos Mejía, provocó un salto de lo público a lo privado en la educación para sus hijos.“Fue complicado hacerlo por mis principios, yo pretendía que todos fueran a un colegio público –admite–. Pero la realidad era que nosotros teníamos una casa ahí dentro (en el predio escolar), muchos amigos de los chicos estaban ahí, y todos los días tenía que sacarlos de ese lugar para llevarlos a otro colegio, que quedaba a cinco cuadras. Además, por ser director me hacían un gran descuento, y eso determinó el cambio”.
–¿El colegio público garantiza una educación mejor y más confiable que el privado?
–No me parece que haya que hacer divisiones tajantes, creyendo que todos los buenos deben ir a un lado y todos los malos, a otro. Hay muchos mitos en torno a eso: que los privados son mejores, que en los públicos se exige más porque los alumnos no pagan…
–Volviendo al tema de la autoridad, ¿cómo te autoevaluás como padre?
–No sé si fui tan bueno, ni sé si me ocupé tanto como debía. Quizás trabajaba mucho y tuve demasiados intereses propios. A veces tener muchos objetivos personales no es lo mejor… Me acuerdo que cuando me pedían ayuda en temas de historia que yo conozco mucho, me apasionaba tanto que los hartaba y huían. Ellos querían respuestas cortas y rápidas, y eso a veces es complicado. De todas formas, me parece que aprender es trabajoso, el conocimiento por momentos puede ser divertido pero no necesariamente debe serlo. No me parece bueno esto de que aprender tiene que ser entretenimiento puro, ni que todos somos amigos y compinches. Los chicos necesitan adultos, tener papá, mamá y docentes que se comporten como tales, y que no sean aliados de ellos. Necesitan que los maestros les marquen los límites y que los padres vayan al colegio y participen, que les pregunten cómo andan, miren el cuaderno y hagan un seguimiento.
–Con tres chicos imagino que alguna vez te llamaron del colegio. ¿Respondiste a la convocatoria?
–Sí, muchas veces, por desobediencias o travesuras y rebeldías del tipo “yo quiero que me explique tal cosa, y si no me dice por qué, no lo hago”. Entonces iba yo o la madre. El cuestionamiento es rico, pero a veces puede convertirse en falta de respeto. Yo creo mucho en los modos: a veces uno tiene razón, pero los malos modos pueden hacerte perder la razón.
–¿Y cuando ibas al colegio cuestionabas las medidas que aplicaban contra tus hijos?
–Reconozco que a veces me daba la sensación de que lo que me decían en el colegio no tenía mucho sustento, pero nunca se los confesé a los chicos. Es lo peor que uno puede hacer. Siempre que exista un conflicto entre un docente y un alumno es mejor darle la razón al docente.
–Y del otro lado, como docente también habrás recibido a padres recelosos y a la defensiva…
–Siempre fui muy severo, y si tenía que poner una mala nota lo hacía. No me preocupaba si después venían a rogarme, se enojaban o me puteaban. Ojo, tampoco disfrutaba haciéndolo, ni me gustan esos profesores que creen que son buenos porque el primer día de clases avisan: “conmigo se va a ir a examen el 90 % de los alumnos”. No es positivo que el chico piense que hay atajos y que hay cosas para hacerlo zafar. Siempre vas a encontrar a un padre que cree que se lleva el mundo por delante, pero hay que pararle el carro y marcarle que en el colegio la autoridad es del maestro. El docente es el que tiene que decir si un alumno sabe o no sabe, nadie más le puede decir la nota que le tiene que poner al chico. Y también es quien debe marcar los límites disciplinarios. Pero hoy el gran problema es que hay una ruptura en la alianza familia y escuela, que es una ligadura necesaria para aprender.
–¿Qué pensás cuando ves colegios “tomados” por los alumnos, algo muy frecuente en el Nacional Buenos Aires?
–No creo que sea un buen método, me parece que siempre hay mejores caminos alternativos para solucionar las cosas que la protesta permanente. Los caminos extremos tienen que darse en situaciones extremas y no ser un primer paso.
–Hablás de la necesidad de recuperar el respeto a la escuela y, en particular, hacia los maestros. Pero ¿qué pasa cuando chicos y padres cuestionan las capacidades de algunos profesionales?
–A los que supuestamente “no saben” hay que cuestionarlos, pero siempre desde el respeto, haciendo planteos serios y con el aprendizaje como meta. Uno tiene que exigir buenos profesores que le exijan a uno ser buen estudiante, y alumnos y docentes tienen que exigir al Estado tener lo básico para poder aprender. Que los docentes cuenten con buenos sueldos es estratégico porque fortalece las vocaciones y la calidad educativa. No puedo hablar de una cifra concreta ya que es muy difícil de medir, pero tienen que ser sueldos que impliquen una perspectiva de progreso.
Copiar y pegar, la nueva forma del plagio en la universidad

Por Silvina Premat LA NACION
Cuando las respuestas de sus alumnos dan más información de la solicitada, revelan un nivel de conocimiento superior al esperado o están escritas en un lenguaje y estilo diferente al habitual del estudiante, el docente sospecha. ¿Estará frente a un texto copiado de Internet?
El apropiarse de ideas, afirmaciones o textos enteros -acción más conocida como copiar y pegar - es cada vez más habitual en el ámbito universitario. Lo que hasta hace pocos años era un temor considerado exagerado por algunos es ahora cosa de todos los días, alentada por la facilidad de acceso a los sitios de Internet y la multiplicación de portales que ofrecen textos académicos, monografías y tesis.
"El copy/paste está siempre. Los profesores no se cansan de decirnos que, si sacamos algo de Internet, pongamos bien las referencias, pero ellos qué saben. Las posibilidades en la Web son infinitas", dijo con desparpajo Victoria, estudiante de 5° año de Medicina de la UBA y contó: "Hace poco, haciendo un trabajo en grupo para Historia de la Medicina, encontramos un párrafo perfecto para lo que queríamos decir. Por suerte una de las chicas se avivó y sugirió reescribirlo usando sinónimos y nadie se dio cuenta".
En una recorrida de LA NACION por distintas facultades y en consultas telefónicas se constató que la preocupación por esta práctica está en los docentes y las autoridades.
"El concepto de plagio en la universidad está en contradicción con lo que ella es en cuanto transmisión y generación de conocimiento atravesado por valores como el respeto a la verdad", dijo María José Fittipaldi, coordinadora de la Secretaría Académica del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Allí trabajan en la prevención del plagio desde el comienzo de las carreras y, cuando se dan casos, además de la sanción disciplinaria, se hace con un alumno un trabajo para ayudarlo a tomar conciencia de lo que hizo.
Por eso, hay programas, como en la Universidad Virtual de Quilmes, que dedican dos clases de una licenciatura en Administración, a explicar qué es el plagio y cómo evitarlo. Otras, como la Universidad de Belgrano, incluyen esos contenidos en materias como Trabajo Final. En la Universidad Católica Argentina (UCA), y en otras, el copy/paste es considerado una falta grave que puede ser sancionada no sólo con desaprobar la materia, sino también con suspensión y hasta expulsión.
"Nos preocupa que el alumno percibe la Red como un conocimiento global que pertenece a todos. Por eso ponemos mucho énfasis en este tema", explicó Ana Kunz, titular de la materia Trabajo Final de la UB.
Gonzalo Alvarez, secretario académico de la Facultad de Derecho de la UBA, explicó que a veces "no se trata de plagio con intención dolosa, sino de extracción de fuentes de bajo nivel académico y de dudosa proveniencia", que, de todas formas, debe ser sancionado por "hacer propio algo que no lo es".
De su experiencia como docente recuerda un caso. En un trabajo de la materia Régimen Jurídico de la Educación -a mitad de la carrera de abogacía-, se repetía la expresión "en nuestra Constitución", que sorprendió a Alvarez porque se refería a Uruguay. Pensó que el alumno era de ese país, pero lo descartó tras chequear el documento del estudiante. Buscó algunas frases en Google y encontró el texto íntegro. "Le hice rehacer el trabajo, pero no lo sancioné porque consideré más importante que aprenda que eso no se debe hacer."
Un profesor de Filosofía de la Universidad de La Plata contó que el año pasado tuvo un 20% de calificaciones CP ( copy/paste ). Cuando percibía algo extraño en los textos, los "googleaba" y, al constatar que eran copias, les ponía esa nota. "A todos los que tenían un CP como nota les costó mucho aprobar el final", afirmó el docente y agregó que este problema lo obligó a formular preguntas más precisas en los trabajos.
Los docentes también encuentran ayuda en la Web. Hay software que compara archivos de Word con toda la Red y estima el porcentaje de originalidad de los contenidos o confronta entre sí varios archivos -los trabajos prácticos de alumnos de un mismo curso- para detectar repeticiones.
Muchos estudiantes no ven nada malo en el copy/paste y hay otros que se sienten impunes. Como el caso que contó María C., estudiante de Sociología: "En Filosofía Política, un compañero entregó un trabajo copiado íntegramente de Internet. La profesora lo descubrió y, además de bocharlo, lo escrachó frente a todos. El caso es grave porque ese chico ya estaba graduado como abogado".
Claves
Recursos a mano. En Internet hay varios sitios que ofrecen textos escritos sobre un gran universo temático, como http://www.rincondelvago.com/ , http://www.monografÃas.com/ y http://www.alipso.com/ .
Consejos. Para evitar el plagio involuntario, los docentes recomiendan entrecomillar siempre las frases copiadas y mencionar a los autores de las ideas usadas aun cuando se las parafrasee.
Recursos a mano. En Internet hay varios sitios que ofrecen textos escritos sobre un gran universo temático, como http://www.rincondelvago.com/ , http://www.monografÃas.com/ y http://www.alipso.com/ .
Consejos. Para evitar el plagio involuntario, los docentes recomiendan entrecomillar siempre las frases copiadas y mencionar a los autores de las ideas usadas aun cuando se las parafrasee.
Fuente: http://images.google.com.ar/imgres?imgurl=http://rcdtx.lanacion.com.ar/anexos/fotos/92/1005792.jpg&imgrefurl=http://www.lanacion.com.ar/nota.asp%3Fnota_id%3D1134065&usg=__Tg5KbIfIfRwAVwHvKBW-lFPbBLU=&h=400&w=576&sz=59&hl=es&start=63&sig2=2zGPGAt2NkpXbJerdyTtfQ&tbnid=qzPB5MtbCLuoNM:&tbnh=93&tbnw=134&prev=/images%3Fq%3Dcopiar%2By%2Bpegar%26gbv%3D2%26ndsp%3D20%26hl%3Des%26sa%3DN%26start%3D60&ei=0m9gSvW5O5LclAfQ-73gCQ
La generación "copiar y pegar" es un desafío para educadores

Con la ayuda de internet, cada vez más estudiantes recurren al copy–paste para "elaborar" sus trabajos prácticos. Esto, además de perjudicarlos, desnuda una falencia en el sistema de enseñanza.
Seleccionar + Copiar + Pegar + Imprimir.
Hoy, para muchos estudiantes, esta es la fórmula perfecta para realizar un trabajo práctico, con la invalorable ayuda de internet.
Esta práctica se está volviendo cada vez más frecuente entre los alumnos de cualquier nivel de enseñanza (primario, secundario, universitario). Incluso quienes no tienen computadora e internet en sus casas se las arreglan para hacerlo desde un ?ciber′ o en la casa de un amigo.
La técnica es sencilla: entrar a un buscador (el más utilizado es Google), escribir el tema, darle Enter y automáticamente aparece una larga lista de sitios donde se desarrolla el tópico buscado.
Algunos –los menos– leen, analizan y resumen la información, citando la fuente. Otros –la mayoría– se limitan a copiar y pegar, o como también le dicen: a "copypastear", sin siquiera leerlo, para presentarlo luego como un trabajo propio. ¿Cómo abordar este problema?
ASUMIR LA TECNOLOGÍA.
Para la profesora Verónica Villalba de Amarilla, docente y vicedirectora de Educación Media del Colegio Johannes Gutenberg, hay que partir de que la tecnología forma parte natural de la vida de los jóvenes. "Eso nos obliga a encarar nuestra tarea de manera diferente, con otra mentalidad, y a manejar esta herramienta. Quizás a muchos docentes les cueste un poco, pero tenemos que incorporar la tecnología a nuestra labor", explica.
El profesor José Antonio Galeano, educador universitario y promotor cultural, coincide con estos conceptos. "El problema también pasa por la reticencia del profesor a entrar en el tema informático. Si el docente no está en condiciones de evaluar hasta qué punto el alumno utiliza esas herramientas con propiedad, definitivamente no puede enseñar en el siglo XXI", apunta.
A criterio de Galeano, hoy no se concibe un maestro que no maneje herramientas informáticas elementales, como el acceso a internet, saber cómo buscar, qué es un link, conocer lo que significa que unas letritas aparezcan en azul, cuando que todo el texto está en negro ("eso es una pegatina absolutamente grosera de cualquier página web")."Hay que estar a la altura de lo que estos tiempos requieren de nosotros", recalca.
ÉTICA Y APRENDIZAJE.
Esta situación tiene dos aristas. Por un lado, constituye un problema ético, ya que el apropiarse de un trabajo realizado por otro y presentarlo como si fuera propio es deshonesto e implica un plagio. Por otro lado, le afecta al estudiante en su formación académica, ya que al recurrir a esta práctica deja de adquirir habilidades fundamentales como: comprensión lectora, capacidad de síntesis y de redacción.
RECURSOS WEB.
Actualmente, hay algunos recursos gratuitos en internet, para ayudar a los docentes a detectar cuándo los contenidos de un trabajo son copiados.Una de las formas más sencillas para descubrir este tipo de prácticas es introducir una frase exacta del trabajo en un buscador de internet: aparecerá cualquier referencia coincidente con el trabajo. Pero antes que detectar y sancionar, es más importante prevenir que los estudiantes lleguen a esto, resalta la profesora Villalba. Es por ello que la manera en que se plantean los trabajos es fundamental. "La clave está en darle buenos indicadores de evaluación, que les lleven a leer, a razonar y a analizar", afirma.
RECURSOS PARA DETECTAR COPIONES
Approbo (http://approbo.citilab.eu). Esta aplicación informática diseñada por la empresa Symmetric permite verificar si un texto es original o se trata de una copia extraída de internet. Es gratuito y puede usarse desde cualquier computadora con acceso a internet. –Educared (www.educared.net). Este sitio ofrece un software gratuito antiplagio, que debe instalarse en la computadora. El programa recorre sitios web para detectar plagios.
CONSEJOS PARA EVITAR EL "COPYPASTEO"
-Valorar la opinión personal, las reflexiones, ideas y comentarios de los alumnos. Utilizar términos como: "explica con tus propias palabras", "da tu opinión sobre", "cita ejemplos", etc. –Pedir a los alumnos que elaboren una introducción y una conclusión del trabajo. (Esto solo puede hacerlo quien leyó y analizó la información.)–Exigir que citen todas las fuentes de información, tanto de libros impresos como de sitios en internet.
–Pedir que complementen la redacción con otras acciones de comprensión, como resúmenes, mapas conceptuales, entrevistas sobre el tema, ilustraciones, fotos, etc.–Aclararles que la información debe ajustarse estrictamente a lo solicitado. (Algunos estudiantes copian y pegan cosas de las que solo leen el título y unas pocas líneas, pero que tienen muy poco que ver con lo que se les pidió.)
"DARLES UNA BUENA GUÍA DE TRABAJO"
"El copiar y pegar se puede regular y prevenir con una buena guía de trabajo elaborada por el docente. Las preguntas o instrucciones de la guía deben estar formuladas de tal manera que el alumno no esté frente a una pregunta de mero conocimiento sino que le lleve al análisis, al razonamiento, a elaborar su propias conclusiones.
Porque si una guía de trabajo es muy básica y las preguntas se quedan en ¿qué es tal cosa?, cualquiera abre un diccionario y contesta. También hay otros indicadores para evaluar la organización de la información: uno puede pedir, por ejemplo, que la información esté procesada. Eso significa que el alumno debe leerla, analizarla y sintetizarla. Otro aspecto que les ayuda muchísimo a elaborar la información –y a evitar copiar y pegar– es pedirles una introducción y una conclusión del trabajo. Esa es una manera de ver si el alumno realmente leyó y entendió", explica Verónica Villalba de Amarilla, docente.
"NO ACEPTAR TAREAS SIN BIBLIOGRAFÍA"
"Las nuevas tecnologías plantean nuevos retos para el maestro. Hoy ya no podemos pedir trabajos prácticos de la misma manera que lo hacíamos hace 20 años. Tienen que ser otras las coordenadas y las indicaciones y hay que ser muy firmes a la hora de exigir que los trabajos se ajusten a esos parámetros.
Personalmente, aliento la utilización de internet, pero por eso mismo, yo no acepto jamás un trabajo práctico sin bibliografía: exijo que pongan tanto los textos impresos consultados como las páginas de internet utilizadas, incluso los links. De este modo, aleatoriamente el profesor puede entrar a alguna de esas páginas web y ver hasta qué punto ese estudiante copió y pegó.
El docente no debe quedarse en el deslumbre que puede producir una información copiada y pegada. Y por otra parte, tampoco se les puede decir a los estudiantes: no usen internet", comenta el educador José Antonio Galeano.
¿Nos encontramos ya en la era 3.0?
Por María Isabelle Nieto Ramos
A través de este artículo LEARNING REVIEW pretende dar una idea de lo que será la continuación de la web 2.0 y cómo nuestras vidas se verán influenciadas por una web más colaborativa y semántica.
En una entrevista realizada a Juan Miguel Gómez, Profesor del Departamento de Informática de la Universidad Carlos III de Madrid, aseguraba que la llegada de la web 3.0 sería progresiva entre 2010 hasta 2020. Para algunos puede sonar un poco apresurado, dado que no se han adaptado a la web 2.0 aún, y qué decir de aquellos que ni siquiera salieron de la 1.0.
Empecemos relatando la transición de web 2.0 a 3.0, su definición, qué aplicaciones se le está dando y qué influencia tendrá en nuestro trabajo, educación y vida diaria.
Hacia la tercera versión
Se puede decir que la web 1.0 fue la web de los documentos; la web 2.0 es la de las personas, en la que individuos y organizaciones generan contenido; y la web 3.0 será la de los datos, en donde individuos, organizaciones y máquinas generarán contenido que puede ser reutilizado y en donde habrá fácil acceso a la información.
Esta versión será más colaborativa y participativa, quizás un poco más inteligente, en donde los buscadores podrán distinguir y entregarnos resultados diferenciados. Esta nueva y sofisticada manera de usar el Internet se llama Web Semántica.
Gracias a esta web extendida podremos encontrar respuestas a nuestras preguntas de manera más sencilla y rápida. La idea es dotar a la web de significado, o sea, hacerla más semántica, con una información mejor definida, apoyada en un lenguaje universal en el que se puedan compartir, procesar y transferir datos. Mediante esta interconexión de redes de datos se podría fácilmente encontrar una respuesta personalizada a un determinado requerimiento, por ejemplo, obtener información de manera fácil y sin que nos aparezcan miles de respuestas inútiles.
Aplicaciones
Las tecnologías de la web 3.0 han llegado para que logremos una manipulación de datos más eficiente. Con la incorporación de lenguajes estandarizados como SPARQL y de interfaces de comunicación y programación de aplicaciones API, se trata de hacer que los datos sean accesibles y enlazables al igual que las páginas web.
La idea es que los datos sean accesibles utilizando un Marco de Descripción de Recursos RDF, es decir, una estructura de soporte de metadatos y así dar mayor significado semántico y ontológico a la World Wide Web.
"(...) la web 3.0 será la de los datos, en donde individuos, organizaciones y máquinas generarán contenido que puede ser reutilizado y en donde habrá fácil acceso a la información".
La Web Semántica no es diferente de la WWW, simplemente realza la utilidad de la Web, cuando gente inmersa en un determinado campo o vocación concilian sobre esquemas comunes de clasificación de la información que les interesa. Mientras más grupos desarrollen estas categorizaciones, las herramientas de la web semántica les permitirán vincular sus esquemas, expandiendo gradualmente el número de personas y comunidades cuyas web puedan entenderse entre sí automáticamente.
Con la creación de la web 2.0 el usuario pasó a ser un protagonista en la red y webs como Flickr, Youtube o Facebook posibilitaron la carga de contenido para compartirlo con el mundo. En esta nueva era, el consumidor es el que hace uso de las herramientas de sistematización y de organización de flujo según sus propias necesidades e intereses. Quizás el ejemplo más visible sean los sistemas de etiquetación o tagging como del.icio.us, Meneame, Digg, Technorati, etc., en la que, al utilizar términos comunes para describir información que encontramos o publicamos en sitios web, estamos contribuyendo de cierta manera a que los programas y buscadores encuentren y entiendan la información etiquetada.
Sin embargo, este sistema no es eficiente a la hora de la búsqueda en toda la web; es más efectivo dentro del mismo sistema. Es por este motivo por el que las personas se están movilizando hacia la construcción de una Web Semántica en donde se puedan establecer relaciones entre cualquier elemento de información existente entre software y computadoras.
Contribuyendo al cambio en la educación
Las ventajas que la web 2.0 ha representado para la educación son muchísimas. No sólo ha impulsado experiencias más enriquecedoras, sino que también ha permitido que alumnos y profesores se valgan de cualidades interactivas que anteriormente no se podían imaginar.
"La Web Semántica no es diferente de la WWW, simplemente realza la utilidad de la Web, cuando gente inmersa en un determinado campo o vocación concilian sobre esquemas comunes de clasificación de la información que les interesa".
Se trata de una web más social que tecnológica, tomando en cuenta que el alumno no sólo aprende en el aula sino también fuera de ella. Y para ello se basa y forma parte de la colaboración en distintos sitios. El primer gran ejemplo es la enciclopedia libre Wikipedia, la cual tiene base en los conocimientos colectivos de las personas y en donde los usuarios pueden agregar, modificar o eliminar contenido a voluntad.
Otro ejemplo es Yahoo! Answers, que sirve como un espacio donde la gente hace preguntas y obtiene respuestas que no vienen de un equipo de expertos, sino de otras personas. La retroalimentación está dada por todos los involucrados en el proceso, y con ello enriquece la respuesta.
Ejemplos como éstos hay muchos, y es que los wikis, edublogs, redes sociales, foros, etc. son herramientas que permiten que los estudiantes discutan y analicen temas de clase, obteniendo una vasta gama de respuestas e información. Las nuevas tecnologías permiten que esta obtención de información sea en tiempo real, para lo cual los dispositivos móviles y ordenadores portátiles conectados a Internet se han convertido en un apoyo educativo.
Silicon News asegura que "los buscadores del futuro ya no serán buscadores, sino pequeños oráculos de Delfos que responderán a las cuestiones que torturan a sus usuarios. ¿Cuánta es la distancia entre Nueva York y Alaska? El site dará los kilómetros completos". WolframAlpha es un portal de búsqueda de información que ha supuesto un nuevo paso para que otras empresas se interesen por implementar y mejorar sus herramientas de búsqueda.
Dijimos que la web 3.0 tendría más servicios colaborativos, en donde la gente participaría añadiendo recursos, comentarios, buscando información más organizada, en tiempo real. Sin embargo, es un poco apresurado definir los beneficios que representará esta evolución. Les invitamos a que visiten algunos sitios de interés para que vayan familiarizándose con lo que se aproxima en cuanto a web semántica se refiere: Twine, W3C, searchmonkey, freebase, powerset.
Fuente: http://www.learningreview.es/tecnologias-para-e-learning-09/1347
15 jul 2009
Estimados colegas y amigos
Es un orgullo para mí anunciar que llegamos a las 50.000 visitas de colegas de 80 países.Saludo a quienes nos visitan con asiduidad o esporádicamente, por que todos contribuyeron a llegar a esta importante cifra, como así también agradecer los comentarios recibidos de distintos países. Su proporción es superior a la que esperaba.
Los invito a seguir visitándolo.
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