13 feb 2014

EL papel el protagonista de nuestra historia

Prof. María Eugenia Huayanca Cajigao


Después de la expresión oral, la escritura es el principal instrumento de comunicación entre los hombres, permitiendo la supervivencia de su pensamiento a través del tiempo y del espacio.

Cuando la humanidad quiso entenderse por medio de las imágenes y la escritura, tuvo que recorrer un difícil camino, hasta llegar al descubrimiento de un soporte de fácil obtención y almacenamiento, barato, duradero e idóneo para poder plasmar sus inquietudes y saberes: el papel.

El invento del papel proporcionó al hombre un soporte fiel donde habitará la memoria escrita en su recorrido a través de la historia, y gracias a su consistencia y durabilidad, los textos de nuestros antepasados siguen siendo, en la actualidad, un testigo fiel de su tiempo.

La divulgación de la información y de los conocimientos, al que ha llegado la humanidad, no hubiera sido posible sin la invención del papel y la imprenta

PAPEL
Material de origen vegetal compuesto esencialmente por fibras de celulosa. El papel se utiliza como soporte de documentos y para distintas expresiones artísticas.

PERGAMINO
Es una piel animal, sin curtir, sin pelo y limpia, macerada en cal y satinada. En Egipto, el pergamino se usaba ya a mediados del segundo milenio antes de J.C.. Debe su nombre a Pergamon, cuidad del Asia Menor, donde los artesanos especializados lograron mejorar considerablemente su calidad e incrementar su fabricación. Su mayor prestigio esta en toda la Edad Media

PAPIRO
Lo obtenían los egipcios de la médula del tallo del papiro que crece espontáneamente en las orillas del río Nilo.  Una vez cortada en tiras largas y delgadas, se colocaban una al lado de la otra, y encima otras en sentido perpendicular.
La hoja, así formada, se prensaba y golpeaba con un mazo para obtener un grueso uniforme. Su utilización termina en parte por la invasión árabe que paraliza el tráfico de Oriente y Europa y por la competencia del pergamino, de mayor resistencia y durabilidad, iniciada en el siglo II.

TIPOS DE PASTA DE PAPEL

PASTA MECANICA DE MADERA:
   Con la primera elaboración de la madera (primer proceso), se obtiene un producto impuro, porque la celulosa se utiliza mezclada con el resto de los componentes de la madera. Se utiliza para la elaboración de papeles de baja calidad (periódicos por ejemplo, papel prensa), y tiene mas aprovechamiento pero menos calidad. Además tienen escasa consistencia y amarillean al poco tiempo de fabricación.

PASTA MORENA:
   Se obtiene simplemente desfibrando la madera después de haberla lavado y hervido (para eliminar materias incrustantes y facilitar el desfibrado). Se consigue una pasta de fibras largas y resistentes. Se emplea para la elaboración de cartones, papel de embalaje, sacos de papel, etc.

PASTA QUIMICA O CELULOSICA:
   Es para la elaboración de papeles de buena calidad. Los primeros pasos son iguales a los de la pasta mecánica pero luego: se cocina la madera con una solución llamada bisulfito, a gran temperatura. Luego se lava la masa con agua caliente para sacarle los restos de bisulfito, se blanquea y se desfibra, y finalmente obtenemos una buena pasta de celulosa

PASTA DE RECORTES:
   El recorte de papel se mezcla con las pastas para abaratar los costos. Según de donde proceda el recorte se dividen en las siguientes categorías: -de cortes de bobina: en la fábrica al cortar las bobinas, papeles de buena calidad. -de guillotina: aquí se clasifica según la blancura, composición, etc. -recortes domésticos: estos provienen de las oficinas, para elaborar papeles de baja calidad -de la calle o impresos: solo utilizado para fabricar cartón gris.

PASTA DE TRAPOS:
   Al estar compuesto por celulosa pura (libre de cortezas, lignina, etc.) solo se realiza antes del proceso, una limpieza. Se emplean trapos de algodón, cáñamo, lino, yute y seda. Con ella se realizan papeles de primera calidad o clases especiales (papel moneda, fotográfico, dibujo).

Fuente:http://hacialaculturadelacultura.blogspot.com.ar/2013/12/conservacion-documental_13.html

12 feb 2014

El misterioso 'manuscrito de Voynich' podría ser un antiguo libro de los aztecas


Botánicos de EE.UU. revelaron que el 'manuscrito Voynich', un antiguo libro escrito en una lengua todavía no descifrada, contiene una descripción de la flora y fauna del Nuevo Mundo y podría estar redactado al menos parcialmente en una lengua azteca.
Arthur Tucker y Rexford Talbert, de la Universidad de Delaware, publicaron un artículo en la revista del Consejo Botánico de EE.UU. HerbalGram en el que afirman haber encontrado similitudes entre las misteriosas plantas no identificadas mostradas en el famoso 'manuscrito de Voynich' e ilustraciones que aparecen en los antiguos libros botánicos de México. Los autores de la investigación creen que esta semejanza puede indicar que uno de los manuscritos medievales más misteriosos podría tener su origen en el país norteamericano. 

Los científicos lograron identificar 37 de las 303 plantas presentadas en el manuscrito, seis animales y un mineral que coinciden con las ilustraciones mexicanas. Según sus palabras, estos objetos son originarios de los estados estadounidenses de Texas y California y del territorio de Nicaragua, lo que puede significar que el manuscrito contiene una descripción de algún antiguo "jardín botánico que habría estado situado en el centro de México". 

Los botánicos proponen realizar una mayor investigación para comprobar si el documento histórico podría haber sido escrito en alguno de los antiguos dialectos aztecas. Tucker y Talbert suponen que podría tratarse del náhuatl, una lengua que se sigue hablando en varias zonas de México en la actualidad. 

El manuscrito, encontrado por el vendedor de libros Wilfrid Michael Voynich, marido de la escritora irlandesa Ethel Lilian Voynich, en un monasterio italiano en 1912, al parecer data de la primera mitad del siglo XV. El libro contiene más de 400 pequeñas ilustraciones de ninfas desnudas, plantas no identificadas, diagramas astrológicos y páginas de texto escrito en un alfabeto desconocido. 

Los dibujos muestran curiosos arabescos y tubos que parecen intestinos, figuras femeninas desnudas, estrellas y constelaciones y cientos de plantas de extraño aspecto. Asimismo, la abundancia de especímenes vegetales sugiere que puede tratarse de un herbario, un libro de texto mitad científico, mitad mágico, que describía las cualidades místicas y médicas de las plantas y su preparación. 



Fuente:http://actualidad.rt.com/cultura/view/119228-misterioso-manuscrito-voynich-libro-aztecas

La biblioteca de papel

Por: Jaime Muñoz Vargas

Adrede suena este título como a cuento de Borges. Me refiero al problema que ahora plantean las bibliotecas armadas a la usanza tradicional. Ese problema no es problema para los chicos de veinte, pocos años más o pocos menos, dado que crecieron en un mundo en el que prácticamente todo es virtual, salvo la comida. En la computadora está, para ellos, el cine, la música, los juegos, las tareas, los amigos, los novios y, claro, los libros. La computadora, o el celular o la tableta o cualquier otro adminículo con funciones de computadora, está ya tan adherido a la querencia de los jóvenes que nomás la pierden, se descompone o no hay internet, y ya están pegando insoportables berrinches.


Creo que seguimos instalados, todos, en una época de transición en la que la computadora va desplazando poco a poco el uso del papel. Hay en este momento tres grandes tipos de receptor de información: 1) El que sólo la recibe y la manipula mediante aparatos electrónicos, mayoritariamente juvenil, que ya no lee en papeles ni a mentadas; 2) El que se maneja por igual, casi equitativamente, entre la información en pantallas y la información en papel (libros, revistas y/o periódicos), grupo conformado por personas de entre treinta y cincuenta años; y 3) El receptor enemigo de las pantallas, quien sólo lee tinta sobre papel, sector en el que se ubican, sobre todo, lectores de cincuenta años o más.


Esto irá cambiando de manera gradual, a medida que los jóvenes vayan dejando de serlo. El futuro que imagino al respecto está, por ello, lleno de dispositivos electrónicos y cada vez menos lectores del sector 3. Creo que, sin ponerme muy roñoso, me ubico en el inciso 2, pues oscilo entre la lap, el celular y los soportes de papel. Mi problema, a los casi cincuenta años que ya tengo, es el destino de mi biblioteca de papel. ¿A dónde irá a parar? Sospecho que esta pregunta se la han hecho todos los que, como su servidor, han pasado una vida de castores, casi toda dedicada al acarreo de papeles y más papeles hoy amenazados de muerte.

El asunto me preocupa aunque debiera tenerme sin cuidado, pues hasta las canciones vernáculas aconsejan no apegarse demasiado a lo material dado que al colgar los tenis nos llevamos “nomás un puño de tierra”. Pero uno es humano y terco y piensa en el porvenir de algo que, como la biblioteca, ha sido articulado como si la vida fuera a durarnos para siempre. Lo lamentable es lo que he visto dos o tres veces en las librerías de viejo de mi localidad: las bibliotecas, ya desperdigadas, de ciertos personajes renombrados puestas en remate, casi como un símbolo de la vida que se ha pulverizado.

Los hijos (y menos los hijos de ahora) no son, pues, buenos depositarios de una biblioteca configurada en décadas, pues luego de que el dueño se ha despedido de la fanatica da comienzan a salir de casa sus libros y otros cachivaches ya inservibles. Por todo, ya tengo las barbas en remojo. Luego les comparto mi plan de choque.

Fuente: http://www.milenio.com/firmas/jaime_munoz_vargas/biblioteca-papel_18_216158443.html

La historia de los libros prohibidos

l. El escritor Werner Fuld presenta un ensayo sobre los volúmenes y autores denostados. BREVE HISTORIA DE LOS LIBROS PROHIBIDOS Werner Fuld RBA


Las listas negras de autores han existido a lo largo de los siglos, en los que libros condenados han ardido en hogueras que encendieron gobernantes, religiones o escritores que dudaron de sus obras, historias que ha recuperado el alemán Werner Fuld en un ensayo, una «crónica de la victoria de la palabra». Breve historia de los libros prohibidos, editado por RBA, repasa la historia universal de esos libros que, en algún momento, fueron elegidos para su destrucción.
Esta historia de prohibiciones es en definitiva, según asegura su autor, «la historia de la supervivencia de la memoria humana almacenada en los libros» y por ello dedica un recuerdo a las personas que arriesgaron su vida para salvarlos. Algunas de estas obras fueron protegidas a pesar de sus propios creadores. Así, como ejemplo de autor «que aspira a su propia aniquilación», Fuld destaca a Frank Kafka, que quiso que se destruyera sin excepción todo lo que había escrito. En la mayoría de los casos lo que lleva a un autor a la destrucción de su obra es la conciencia de su imperfección, explica Fuld, que recuerda cómo Marcel Proust guardó en una sombrerera las mil hojas rotas en las que había escrito Jean Santeuil, descubiertas 30 años después de su muerte. Y Nabokov pretendía quemar los primeros capítulos de Lolita pero su esposa lo impidió. Nabokov terminó de escribir esta obra maestra de la literatura en 1953, cinco años después de empezar, pero transcurrirían cinco años más para que fuera publicada por una pequeña editorial de libros pornográficos.
Fue el primer libro que, tras Lo que el viento se llevó, vendió más de 100.000 ejemplares en las tres primeras semanas. Prohibido en Inglaterra, provocó también en Estados Unidos estallidos de indignación. En 1960 la justicia alemana denunció el libro por contenido inmoral y en 1965 ejemplares de Lolita ardieron en una hoguera en Dusseldorf. Remontándose siglos atrás, se ignora por qué Virgilio mandó quemar la Eneida en su testamento. Sea como fuere, el emperador Augusto lo impidió. Pero fue Augusto quien ordenó la primera quema masiva de libros en Roma: a finales del año 12 a.c. mandó al fuego más de dos mil libros oraculares, una acción sin precedentes en el Imperio. 
Con estas destrucciones, la autoridad ha aspirado a lo largo de la historia a borrar del mapa los escritos para los que no querían lectores. Así nadie se acordaría de ellos, sostiene Fuld, que rememora en su ensayo La biblioteca de Alejandría. «Pero la curiosidad y la fascinación por lo prohibido siempre ha burlado todas las medidas disuasorias», escribe el autor alemán, que considera la «madre» de todas las listas negras a la relación de libros prohibidos que la Iglesia católica publicó en 1559. La Inquisición fue maestra en quemas masivas de libros. Con la destrucción de todos aquellos que no coincidieran con el dogma cristiano se seguía un plan para provocar la decadencia intelectual. Ni siquiera la lectura autónoma de la Biblia se veía bien ya que podía inducir a la reflexión personal, asegura. El Bibliocausto que tuvo lugar el 10 de mayo 1933 con quemas de libros «antialemanes» en los lugares más destacados de las 22 ciudades universitarias alemanas o cómo Anthony Comstock (1844-1915) inició las hogueras de libros por motivos morales en EE UU son otros de los muchos capítulos de la historia negra de la literatura. En la época de Joseph McCarthy se ordenó la destrucción de 30.000 obras de autores procomunistas: entre ellas obras que 20 años atrás ya habían ardido en hogueras nazis. "La montaña mágica" de Thomas Mann o "La teoría de la relatividad" de Albert Einstein, entre otras muchas.

En España, Franco quiso que se limpiaran las bibliotecas de los autores "degenerados", entre los que incluyeron clásicos como Immanuel Kant, Stendhal, Johann Goethe, Honoré de Balzac e Hebruj Ibsen.

La historia rusa de los libros quemados va de la censura zarista, con cerca de 600 títulos extranjeros prohibidos, a la del régimen soviético, que condenó a "Doctor Zhivago" de Boris Pasternak, por su espíritu "contrarrevolucionario".
Con todos esos antecedentes, Fuld vaticina que los intentos de frenar ciertos libros y contenidos "incómodos" en internet por parte de ciertos países están "condenados al fracaso".


Leer más: http://www.lavanguardia.com/cultura/20131228/54397609187/la-historia-de-los-libros-prohibidos-una-cronica-de-la-victoria-de-la-palabra.html#ixzz2tA3ZxPIT 
Síguenos en: https://twitter.com/@LaVanguardia | http://facebook.com/LaVanguardia
Fuente:http://www.diariodeleon.es/noticias/filandon/historia-libros-prohibidos_856158.html

El libro, un placer único


Por: Karen Lopéz

Encontrar una tarjetita con la leyenda "¡Feliz Cumple! Tu admirador", fechada el 12 de enero de 1990 dentro del tercer tomo de una enciclopedia fue para Miriam Brandan como abrir una cápsula del tiempo.


La tarjetita iba en un ramo de flores que esta escritora argentina había recibido anónimamente para su cumpleaños 24, dos meses antes de su boda con su entonces novio. Días después conoció al admirador, y fue con él con quien terminó casándose hace casi 20 años.

"¿Viste?, hay toda una novela detrás de la tarjetita. Digamos que las cosas se han repartido bien, mi lado intelectual guardó la tarjetita entre sus cosas y mi lado romántico se enamoró de él", escribe Brandan a los lectores del blog www.objetosencontradosenloslibros.blogspot.mx, que recolecta historias derivadas de los libros impresos.

Con la popularidad, portabilidad y economía que ofrecen dispositivos como Kindle y los libros electrónicos se ha reforzado la idea entre lectores modernos de que el libro impreso será cada vez más un objeto de nostalgia.

"El debate global sobre si el libro digital terminará por desbancar al libro impreso sigue rodeado de incertidumbre", declaró el año pasado el escritor peruano Mario Vargas Llosa.

"El espíritu crítico que ha sido algo que ha resultado sobre todo de las ideas contenidas en los libros de papel podría empobrecer extraordinariamente si las pantallas acabaran por enterrar a los libros", dijo el Nobel de Literatura durante su participación en el Congreso Internacional de la Lengua, en Panamá.

Su olor, el placer de hojearlo y la experiencia de sentarse a disfrutarlo entre las manos son cualidades del libro impreso que los ebooks aún no logran igualar. Pero una mayor aún es la oportunidad que tienen de hacer viajar por el tiempo a sus lectores al abrirse.

Desde boletos de autobús o metro, tarjetas con algún dato escrito, hasta una flor o planta seca, esos objetos guardados al interior de sus páginas tienen para muchos un valor simbólico o histórico y escriben una historia paralela a la que las letras cuentan.

"Los niños no se conforman con los dibujos animados en la televisión, iPad u otros dispositivos, por eso también quieren tener el peluche del osito; los libros impresos son los peluches de los adultos", dijo el periodista y escritor español Arcadi Espada en su reciente visita a México.

Sin embargo, para el escritor Román Gubern, la guerra entre el libro impreso y el ebook no tiene razón de ser.

"Es una falsa batalla, una falsa contienda simbólica. Poner lo analógico contra lo digital cuando en la naturaleza coexiste lo analógico y lo digital con sus funciones propias", expresó el autor de Metamorfosis de la lectura en la Feria Internacional del Libro Monterrey 2011.

A pesar de la popularidad de los gadgets y pantallas, hay placeres que el libro impreso ha regalado desde su invención y que las versiones electrónicas no han logrado y quizá no lograrán sustituir.


1. UN DIARIO SECRETO 

Desde cartitas de admiradores, romances prohibidos, tarjetas, anotaciones triviales o profundas al margen hasta dibujitos de tu amigo de la prepa o la universidad puedes encontrar atesorados dentro de un libro viejo.

¿Quién puede olvidar, por ejemplo, ese verso dentro de una antología de Jaime Sabines o de Mario Benedetti que se anotó en las márgenes del libro para no olvidarlo?, ¿o la típica nota llena de valor y cursilería que se escribe para el amado o amada, pero que termina como separador?


También los chistes y las burlas se preservan, pues no faltará el recuerdo patético de ese profesor de química inmortalizado en una caricatura, las respuestas o el "acordeón" de algún examen, o hasta la conversación entre dos amigos en la era pre-WhatsApp.


2. TESORO HISTÓRICO 

Al entrar a una librería de libros antiguos, José Espino, estudiante de literatura y aspirante a escritor, comenzó a revisar los títulos, y entre los polvorientos ejemplares encontró uno que le llamó la atención. Era una primera edición de Aura, de Carlos Fuentes, uno de sus autores favoritos.

Pero no sólo fue ésa la sorpresa, sino un autógrafo y dedicatoria a "Ana" que venían en el interior, lo que dio al objeto un valor más especial.

"Es inevitable preguntarse quién era ella y por qué terminó el libro en una tienda de viejo", dice Espino.

Los libros autografiados siempre darán ese toque "fetichista" a sus hojas, y en muchos casos un mayor valor económico.

"¿Pagar 100 dólares por un poema firmado de (Derek) Walcott, ¿no crees que eso es dar un valor al papel?", dijo la poeta Jeannette Clariond al recordar su experiencia en una feria del libro estadounidense.

3. 'ESTUCHE' DE FLORA Y FAUNA 

No son sólo florecillas u hojas de alguna planta. Dentro de las hojas de los libros se pueden encontrar cosas sorprendentes como mosquitos o hasta ¡una rana!, como le ocurrió a Silvia Ayala, de Santa Fe, Colombia.

"Acomodando unos libros de biología en una biblioteca escolar de la ciudad de Santo Tomé, donde realizaba una pasantía en mi último año de estudio para ser bibliotecóloga, encontré una ¡ranita muerta!", cuenta Ayala en el blog dedicado a los objetos encontrados dentro de libros.

"Parece que quiso esconderse de algún estudiante que la iba a diseccionar, pero bueno, murió igual".

4. ALCANCÍA

Sería un raro golpe de suerte, pero hay quienes usan como separadores billetes de baja y, en algunas ocasiones, alta denominación. Algunos lectores afortunados han encontrado en libros de renta de bibliotecas escolares o públicas dinero en papel que aún tiene validez, así como también billetes de otras décadas y que guardan valor como reliquias.

Dentro de los libros también hay otras curiosidades relacionadas con el dinero, como "cachitos" de lotería, cheques, pagarés o recibos de compras, que si bien no fueron canjeados o perdieron su valor, sí recuerdan un momento específico de la vida de un lector que pasó por esas páginas.

5. UN OLOR INIGUALABLE 

La experiencia de sostener un libro entre las manos y olerlo ha sido alabada por lectores y escritores, entre ellos Ray Bradbury, autor de Fahrenheit 451, ante la creciente ola de libros electrónicos.

"Una computadora no tiene aroma. Los libros tienen dos perfumes. Si un libro es nuevo, huele genial. Si un libro es viejo, huele aún mejor. Huele como el antiguo Egipto. Los libros tienen que oler. Tienes que sostenerlo en tus manos y rezarle. Lo metes en tu bolsillo y caminas con él. Y se queda contigo para siempre. Pero una computadora no hace eso. Lo siento", dijo Bradbury en una entrevista a la revista estadounidense The Paris Review.

Y tanto es el valor que se ha dado a la esencia del papel, que hasta se creó un perfume con olor a libro en una colaboración entre un perfumista, un editor y el diseñador de Chanel Karl Lagerfeld.

6. ESPACIOS ATRACTIVOS

Independientemente de su tema o género, para un apasionado de la lectura no hay nada más atractivo que un librero lleno.

El placer de observar la tipografía sobre su imponente pasta dura, así como el orgullo de poseer primeras ediciones o hasta impresiones especiales, de aniversario, jamás van a poder vivirse al tener un vasto archivo digital.

Incluso, editoriales como Penguin han lanzado colecciones diseñadas especialmente para esos amantes del libro como objeto que sueñan con verlos desplegados en sus libreros.

Y diseñadores de renombre mundial, como Jeffrey Collé, constructor de grandes mansiones en Estados Unidos, han tomado como constante en sus creaciones los libreros decorativos, por supuesto, repletos de tomos especializados y a veces mandados hacer bajo pedido.

Por todas estas razones es que el libro impreso tiene esperanzas de seguir vivo entre sus más fieles seguidores: los lectores de corazón.


Con información de Diego Rodríguez. 


Fujente: http://www.am.com.mx/notareforma/8898

Rata de biblioteca

Por: María del Pino Fuentes de Armas



Siempre que hablo con alguien sobre mi pasión por la literatura utilizo la misma frase: soy una rata de biblioteca. Y no crean que conozco con nombre y apellidos a algún roedor empecinado en anidar en el interior de mi biblioteca. No. Se trata de algo más simple, es la historia de un amor desmedido por los libros, por sus marcas y cicatrices propias, por las historias que en ellos se contienen y que tallaron las mías, porque en la geografía de sus páginas encuentro parte de lo que soy, de lo que leí, dónde lo leí y cómo. Un libro son recuerdos, olores y momentos, el lugar perfecto para ver pasar la vida, para que una rata atraída por el aroma del papel le encuentre sentido al anidar en sus páginas y roer sus sueños.

Hagan el ejercicio de ordenar la biblioteca, abran los libros al azar y busquen las huellas olvidadas, las dedicatorias de los que fueron y no son, los recuerdos de mo mentos y lugares donde los leyeron, todo aquello que le confiere un carácter particular y una vida propia que, en mi caso, espero sobreviva a la mía. Nadie puede arrebatarnos lo leído. Así que, en cada revisión para ordenarlos o limpiarlos, aprovecho para repasar las huellas que han quedado en ellos. Los libros deben pasar a otras manos cercanas que se enriquezcan con sus historias y que les proporcionen el consuelo de la palabra. Es triste pensar que -como muchas posesiones temporales- puedan acabar sus días en un tenderete de rastro o en una librería de segunda mano. Algo que siempre es preferible a la idea de imaginarlos condenados al fuego o a la destrucción, pero prefiero soñarlos abrazados por alguien que busque entre sus caracteres el roce de mis manos, recordándome.

En su interior y por descuido, dejamos marcadores: tarjetas de embarque de líneas aéreas, algún papel con notas al dorso, acreditaciones de prensa, credenciales de un congreso, facturas del taxi, una volandera con publicidad de un restaurante... casi todo fue utilizado a modo de señal de lectura. También se encuentran otra clase de huellas: subrayados, marcas antiguas deliberadas o involuntarias, notas que a veces nada tienen que ver con la materia del libro, marcas de suciedad, manchas de lluvia o agua salada, restos de arena de una playa. Incluso una huella de sangre de la que nada recuerdas; ni siquiera si es propia o ajena... restos del naufragio de posibles dramas olvidados. Y es que para mí un libro no es sólo un libro. Es también, entre otras cosas, el consuelo que me dio en cada momento, la diversión, la compañía, el mundo que me mostró, los lugares que no visité. Hojeándolos compruebo que muchos de los títulos, autores, contenidos, lugares y momentos los olvidé; pero que otros siguen claros en mi cabeza, y que basta con releer algunas líneas para recordar de golpe el sonido del mar al romper en la playa de la Isla, el lametazo de las olas sobre las que planeaban las gaviotas... y aquella mujer triste que lloraba en el contraluz rojizo del atardecer, emborronando levemente la tinta de la dedicatoria autógrafa del autor; una mujer sola y olvidada de la mano de Dios que pisaba sus propias huellas en la arena, temblando de miedo ante una historia, la suya, que se rompía en mil pedazos y que nada tenía que ver con la de los protagonistas del libro que aferraba entre las manos.

Esta mujer emprendió su último viaje sin dejar atrás su tesoro de papel, cargó con sus libros como equipaje y, cada día, se pierde en las miles de vidas contadas que -por mucho que se esfuercen los autores- jamás caminarán paralelas a la suya. Su realidad supera a la ficción, por eso -convertida en rata de biblioteca-, busca incansablemente el final de su propia historia.

Fuente:http://eldia.es/criterios/2014-02-10/5-Rata-biblioteca.htm

11 feb 2014

Si quieres aprender algo deja de leer y ponte a escribir

Por: Jorge

El exceso de información que produce Internet puede ser contraproducente. Escribir puede ser una mejor forma de aprender y pensar que el simple consumo sistemático de contenidos.
Sí, lo se, es una ironía que te pida que dejes de leer en el título y ahora siga escribiendo con la intención de que me lea….¿oye?, ¿Hola, hay alguien? Qué susto, pensaba que me habíais dejado solo. Vamos a hacer una cosa, primero leéis este post y luego ya me hacéis caso si queréis y os ponéis a otra cosa.
¿Cuántos post lees a diario? ¿Cuántos tuits? ¿Cuántos vídeos de Youtube ves? Sí, ya sabemos que hoy más que nunca hay que estar informado, y hay que reciclar continuamente nuestros conocimientos para no quedarnos atascados laboralmente. Pero el tiempo que consumes diariamente en estar constantemente “al día”, es tiempo que pierdes en producir algo propio. Lo ideal es encontrar un buen equilibro entre la información que consumimos y la que producimos, porque escribir ayuda a aprender, vamos a verlo en profundidad:

Leer no siempre es bueno

Nos han impuesto la idea de que hay que leer, lo que sea, cuanto más mejor. Ninguna madre castigaría a un hijo que se pasara las horas muertas rodeado de libros en vez de videojuegos. No voy a ser yo el que diga que leer es malo, en absoluto, pero me gustaría matizar este cliché. Leer es una manera de conseguir información, ni más ni menos, y por lo tanto no deberíamos quedarnos con el elogio a la simple acción de leer, sino plantearnos la calidad de lo leído, de la información consumida. Si presumes de que te gusta leer, pero lo que tienes en la mesilla de noche es el libro de Belén Esteban… quizás no deberías alardear tanto de tus costumbres lectoras.
También tenemos el caso opuesto, puede que lo que leas sea contenido de calidad, útil, interesante, divertido y bien redactado. Pero si solo te quedas en la lectura, sin una reflexión posterior ni una interiorización de los contenidos, es simple consumo intrascendente.

Leer en Internet, o el dios de la Procrastinación

Seguro que tienes un montón de suscripciones a fuentes de información en medios digitales especializados, como 40defiebre, que seguirás con regularidad. Ya sea en programas como Feedly o Pocket, newsletters, o en listas de Twitter, la cantidad de información no deja de fluir. ¿Es esto malo? Pues no y sí. Evidentemente estar al día de las novedades de su sector laboral es una buena forma de crecer como profesional, el problema está en el momento en que la cantidad de información es desbordante y dedicamos demasiado tiempo a consumirla. Nuestro cerebro apenas es capaz de retener tanta información, y lo que descubrimos hoy raramente lo recordaremos en una semana.
internet addict2 Si quieres aprender algo deja de leer y ponte a escribir
Además de la saturación informativa y de la superficialidad de lo aprendido, el consumo pasivo de información nos volverá vagos intelectualmente, pues la falta de tiempo con la que leemos hace que muchas veces no nos cuestionemos lo que se nos dice y nos acabemos formando una opinión basada en torno a lo que leemos, y como siempre leemos de las mismas fuentes, nuestra visión estará bastante limitada.
Leer, después de cierta edad, desvía la mente demasiado de sus actividades creativas. Cualquier hombre que lee mucho y usa su propio cerebro demasiado poco cae en hábitos perezosos de pensamiento.
-Albert Einstein
Frente a este consumo pasivo basado en desbordantes suscripciones podemos optar por la búsqueda activa. Es decir, hacernos preguntas y buscar las respuestas. De esta forma nuestro cerebro estará más interesado en retener lo que encontremos y además encontraremos opiniones de diferentes medios por lo que no solo tendremos un punto de vista. Además es importante cuestionar todo lo que leemos, ser como el niño preguntón de la clase y dudar constantemente de todo. La duda, la curiosidad y la búsqueda activa fomentarán nuestra creatividad y nuestro pensamiento lateral. Por último, para terminar de construirnos una opinión y fijar lo aprendido sería muy interesante que escribieras, ¿aún no tienes tu propio blog?

Escribir ayuda a pensar

Escribir en un blog no solo es útil para enseñar a los demás, sino también para aprender uno mismo. ¿Recuerdas cuando te hacías una chuleta en el cole y cuando terminabas de hacerla te dabas cuenta de que ya no la necesitabas porque acababas de memorizar su contenido? Pues esto es lo mismo, para escribir necesitas buscar información, esquematizar y explicarla de forma convincente. Una forma activa, y muy efectiva, de aprender.

Escribir un post en un blog ayuda a:

  • Documentarte
  • Buscar información activamente en diferentes medios y a ser posible tomar notas.
  • Construir argumentos
  • Estructurar los puntos clave de forma que todo tenga sentido y sea entendible por los demás.
  • Fijar conceptos
  • Construir opiniones propias, entender lo que antes desconocíamos y aprender a largo plazo.
  • Enriquecerse con el feedback
  • Los comentarios de la gente te ayudarán a crecer y a corregir tu contenido. Además, con suerte podrás generar un debate al respecto al tema que te interesa.

Conclusión

El objetivo de este post no es fomentar la no lectura, sino fomentar la lectura crítica y activa. El consumo constante de información a veces puede ser contraproducente para nuestro objetivo de aprendizaje o información, la sobreestimulación produce ruido. Te invito a ser más selectivo con lo que lees, a que te lo cuestiones todo, y a que construyas, si aún no lo tienes, el hábito de escribir regularmente para ayudarte a pensar, entender y aprender. Y quién dice escribir, dice dibujar, construir, etc…parafraseando uno de los lemas de la Bauhaus:
La mejor forma de aprender es aprender haciendo

Fuente:http://www.40defiebre.com/si-quieres-aprender-algo-deja-de-leer-ponte-a-escribir/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=si-quieres-aprender-algo-deja-de-leer-ponte-a-escribir 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...