23/10/2014

Siete maneras de combatir el estrés laboral


Identificar los factores de estrés y buscar apoyos dentro y fuera de la empresa para superarlo son algunas de las claves.

 Todos hemos sentido en algún momento ha sentido la presión del estrés asociada al trabajo. Incluso aunque tengamos la suerte de disfrutar con nuestro trabajo, cualquier empleo puede presentar elementos estresantes.

Según la Asociación Americana de Psicología, las fuentes más comunes de estrés laboral son los sueldos bajos, la sobrecarga laboral, las pocas oportunidades de promoción, los trabajos que no implican o suponen un reto, la carencia de apoyo social o no tener control sobre las decisiones de trabajo entre otras.

Cuando el estrés laboral se vuelve crónico puede ser perjudicial y dañar la salud física y emocional y esta situación es también más común de lo deseable, señalan los psicólogos americanos. Desde esta institución estadounidense, apuntan los siguientes pasos para gestionar el estrés asociado al trabajo:

1. Identifica aquello que te estresa. 
Mantén un diario durante una semana o dos para identificar qué situaciones te crean más estrés y cómo respondes a ellas. Registra tus pensamientos, sentimientos e información sobre el ambiente, incluyendo las personas y circunstancias implicadas, la situación física y cómo reaccionaste. 

Aspectos como si elevaste la voz, si decidiste ir a por un tentempié o a dar un paseo pueden ayudar a encontrar patrones entre aquello que te estresa y cómo reaccionas ante ellos.

2. Desarrolla respuestas saludables
En vez de intentar combatir el estrés con comida rápida o alcohol, elige opciones saludables cuando sientas que sube la tensión. El ejercicio es un gran liberador de estrés. El yoga puede ser una buena opción pero cualquier forma de actividad física es beneficiosa.

Además, busca tiempo para tus aficiones y aquello que más te gusta hacer. Ya sea leyendo una novela, acudiendo a conciertos de música o disfrutando de tu familia, asegúrate de que dejas tiempo para hacer las cosas que te producen placer.

Dormir bien también es importante para gestionar el estrés. Crea hábitos de sueño sanos limitando la cafeína por la tarde y reduciendo actividades estimulantes como ver la tele o utilizar el ordenador por la noche.

3. Establece límites.
En el actual mundo de las relaciones digitales, es fácil sentirse angustiado ante la posibilidad de estar disponible las 24 horas del día. Establece algunos límites entre trabajo y vida personal. Esto podría significar no consultar el mail desde casa por la tarde o no contestar al teléfono horas después de terminar la jornada laboral. Fijar límites claros entre la vida laboral y personal reduce el estrés asociado a los posibles conflictos de conciliación.

4. Tómate descansos.
Para evitar los efectos negativos del estrés crónico y el cansancio laboral necesitamos tiempo para recuperarnos y volver al nivel de rendimiento anterior al estrés. Este proceso de recuperación requiere 'desconectar' de la actividad laboral cuando no se está trabajando.

Siempre que sea posible tómate tu tiempo para descansar para poder volver al trabajo listo para ofrecer lo mejor de ti. Cuando no te sea posible desconectar al menos desconecta tu teléfono y centra tu atención durante un rato en actividades no ligadas al trabajo.

5. Aprende a relajarte.
Las técnicas como la meditación, los ejercicios de respiración profunda y la conciencia plena (un estado en el que observas de forma activa las experiencias del presente y tus pensamientos sin juzgarlos) pueden ayudar a liberar estrés.

Comienza con unos pocos minutos cada día para centrarnos en una actividad simple como la respiración, caminar o disfrutar de una comida. La habilidad de ser capaz de centrarse de forma consciente en una única actividad sin distraerte se volverá más fuerte con la práctica y descubrirás que puedes aplicarla a muchos aspectos diferentes de tu vida.

6. Habla con tu jefe.
Los empleados saludables suelen ser más productivos por lo que tu jefe tiene en este sentido un incentivo claro para crear un ambiente de trabajo que promueva el bienestar de los empleados.

Empieza por entablar una conversación abierta con tu jefe. El propósito no es presentar una lista de quejas sino comenzar con un plan eficaz para controlar aquellas situaciones de estrés que hayas identificado para poder realizar mejor tu trabajo.

Aunque algunas áreas de este plan deberían estar diseñadas para mejorar tus habilidades en áreas como la gestión del tiempo, otros elementos podrían incluir la identificación de aspectos que te hagan sentir mejor en tu puesto de trabajo como clarificar qué se espera de ti, conseguir más ayuda de tus colegas, enriquecer tu trabajo con tareas que supongan un reto o que tengan sentido para ti o hacer cambios en tu ambiente de trabajo físico para hacerlo más confortable y reducir las tensiones.

7. Consigue apoyo.
Aceptar ayuda de amigos de confianza y miembros de la familia puede mejorar tu capacidad para manejar el estrés. En tu empresa podría existir un programa de prevención de riesgos laborales en el que se incluya un protocolo de actuación sobre el estrés laboral con información, consejos y casos en los que se aconseja la derivación a profesionales de la salud mental, si fuera necesario.

Si aún así continúas sintiéndote sobrepasado por el estrés laboral, quizás fuera buena idea hablar con un psicólogo, que puede ayudarte a manejar el estrés y cambiar el comportamiento para responder ante él. 

“Siete Maneras de Combatir El Estrés Laboral.” Equipos&talento. Accessed October 23, 2014. http://www.equiposytalento.com/noticias/2014/10/23/siete-maneras-de-combatir-el-estres-laboral/.

Ejercicio aeróbico intenso: una opción rápida para mejorar nuestra memoria

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Según un estudio publicado este mes de octubre de 2014 en  Acta Psychologica, el ejercicio aeróbico “agudo”, puede ser beneficioso para la formación de la memoria episódica (memoria a largo plazo o de formación de recuerdos).

Al leer esto pareciera que no se está diciendo nada nuevo, pues es casi universal reconocer que quienes practican ejercicio aeróbico con regularidad mejoran su condición física, así como también el  rendimiento de su memoria y de su función cerebral. Sin embargo, les invitamos a detenerse en la palabra “agudo”.
Muchos estudios previos han demostrado que la memoria puede ser mejorada por varios meses (> 6) de ejercicios aeróbicos, como correr, montar en bicicleta o nadar. Sin embargo se ha empezado a estudiar sistemáticamente los efectos del ejercicio aeróbico a corto plazo.
De acuerdo a este interesante trabajo es posible conseguir los mismos efectos benéficos del ejercicio a largo plazo en un período mucho más corto, pero intenso, de  ejercicios aeróbicos o de ejercicios de resistencia como levantamiento de pesas, flexiones y abdominales: 20 minutos dos veces a la semana.
Otro aspecto significativo de este trabajo es lo sencillo del diseño experimental en el cual no se hicieron costosas exploraciones con resonancia magnética funcional (que permite mostrar en imágenes las regiones cerebrales que ejecutan una tarea determinada),  y sin embargo, los resultados  dan una idea de qué áreas del cerebro podrían estar  involucradas sustentando los beneficios de memoria inducidos por el ejercicio.
El efecto beneficioso del ejercicio en la memoria es causado porque produce una respuesta fisiológica similar a la producida por el estrés físico el cual está comprobado que aumenta la memoria episódica, particularmente cuando hay emociones involucradas.
En este trabajo se investigó si una sola sesión de ejercicio de resistencia puede producir beneficios de la memoria episódica 48 h más tarde.
Para el experimento se reclutaron  46 participantes (29 mujeres y 17 hombres) que fueron asignados al azar en dos grupos: activos y pasivos.
Para la primera parte del experimento a todos los participantes se les presentó una serie de 90 imágenes en una pantalla de ordenador. Se utilizaron imágenes IAPS (por sus siglas en inglés: International Affective Picture System  que conforman una base de datos de más de 1000 imágenes a color que se utilizan para producir una gama de emociones).
Las fotos fueron clasificadas como a. Positivas (por ej. niños en un tobogán de agua, parejas felices el día de su boda, etc.), b. Negativas (imágenes dramáticas, por ej. cuerpos mutilados) y  c. Neutras (por ej. relojes).
A continuación, los participantes pasaron a  máquinas de ejercicios de resistencia  para hacer flexiones de piernas. Los “activos” realizaron al menos 50 flexiones con el máximo esfuerzo personal de cada participante, el otro grupo (pasivo ó control) se sentaba en la máquina pero era la máquina la que movía sus piernas.
48 horas después de la ronda de ejercicio, los participantes regresaron al laboratorio y se les presentó una serie de 180 imágenes (las 90 originales y 90 nuevas fotos que veían por primera vez.)
Para evaluar la respuesta fisiológica al ejercicio se monitoreó  el ritmo cardíaco y la presión arterial de cada uno de los participantes así como también se midió la alfa amilasa salival (un biomarcador de norepinefrina central que es un neurotransmisor relacionado con el estrés).
Para evaluar la memoria episódica emocional se les pidió a los participantes recordar las imágenes que habían visto.
El grupo control recordó el 50% de las fotos de la primera sesión mientras que los que habían  hecho ejercicio con su esfuerzo personal recordaron alrededor del 60% de las imágenes. Es decir, el grupo “activo” que realizó el ejercicio tuvo mayor precisión global de reconocimiento de imágenes que el grupo pasivo (en una sola sesión).
Todos los participantes (activos y pasivos) tuvieron mejor desempeño en recordar las imágenes positivas y negativas que las neutras. Pero esto fue significativamente más cierto para los participantes activos.
Los investigadores sugieren que esto se debe a que las personas son más propensas a recordar las experiencias emocionales que siguen a un estrés a corto plazo.
Los autores concluyen que los ejercicios de resistencia al ser realizados durante la etapa de consolidación -cuando la memoria a corto plazo se convierte en  la memoria a largo plazo-benefician la memoria.
La gran conclusión práctica es que no se requieren muchos meses ejercitándonos para dar a un impulso positivo a nuestro cerebro y mejorar la memoria, lo cual es otra excelente razón para ir al gimnasio.
Otro estudio reciente generó resultados muy alentadores acerca de los beneficios del ejercicio a corto plazo, si bien el período de estudio fue de 12 semanas: A Los participantes (adultos sedentarios entre 57 y 75 años)  se les asignó un programa de entrenamiento físico aeróbico –bicicleta estática o cinta caminadora durante una hora, tres veces por semana durante 12 semanas– y un  grupo control que siguió sin realizar ejercicio.
El grupo que se ejercitó mejoró el rendimiento de la memoria y hubo un incremento en el flujo sanguíneo del cerebro en el hipocampo, región que es afectada por la enfermedad de Alzheimer. En este caso se emplearon técnicas de imagen cerebral y se observó  que en las personas del grupo que practicó ejercicio se mejoró el rendimiento de la memoria y se produjo previamente un incremento en el flujo sanguíneo del cerebro en el hipocampo. 
Silve Bear. “Ejercicio Aeróbico Intenso: Una Opción Rápida Para Mejorar Nuestra Memoria.” Mirador Salud. Accessed October 23, 2014. http://miradorsalud.com/site/ejercicio-aerobico-intenso-una-opcion-rapida-para-mejorar-nuestra-memoria/.


Cómo dejar de procrastinar y sabotear tu vida sin razón aparente

Por: Gabriela Gonzalez

Todos llevamos por dentro un procrastinador desalmado que no nos deja avanzar, algunos son más poderosos que otros, pero nadie puede vencerlo más que tu mismo.



cómo dejar de procrastinar

No fue sino ya bien entrada en mis 20 que descubrí que existía una palabra para describir la forma en la que había logrado ingeniármelas por años para no hacer nada la mayoría del tiempo y vivir lamentándome por todo el potencial que desperdicié: procrastinar. Si bien era capaz de lograr las cosas haciéndolas a última hora en momentos de pánico y cuando ya no quedaba más remedio, siempre te queda la certeza de que de haberlas hecho con calma y aprovechando el tiempo correctamente habría traído mejores resultados.
Al procrastinador le cuesta mucho vivir la vida de forma organizada, se le hace difícil completar hasta la tarea más simple porque siempre existe un "más tarde" o "mañana", el "no es urgente" "no es tan importante" "puedo hacerlo luego fácilmente". En cambio las cosas que traen un gramo de satisfacción instantánea como ver vídeos de gatitos en YouTube, o ir a Facebook a entrometerte en la vida de gente con la que no hablas en años parecen ser más atractivas. Algo que me pasaba mucho en mi antiguo trabajo era que en lugar de prepararme para salir y recoger todo lo que debía llevarme, me distraía con el programa más absurdo que pasaban en la televisión y de pronto parecía lo más entretenido del mundo frente a la alternativa de tener que hacer las cosas que hay que hacer.

Mientras menos te guste lo que tienes que hacer, más vas a procrastinar

Ser un procrastinador es vivir con ansiedad y sintiéndose culpable, porque en el fondo el procrastinador sabe que lo que está haciendo para ignorar sus tareas y responsabilidades no tiene nada de sentido y bien podría estar ocupándose de su vida, pero decide "relajarse un rato" porque hay "tiempo de sobra" y todo siempre puede hacerse después. Al fin y al cabo, esos GIFs animados si que no pueden esperar.
Mientras menos te guste la actividad que tienes que realizar, es más probable que la pospongas.
De estudiante solía dejar las tareas para el último momento, la noche anterior, la misma mañana de clases, o hasta en el mismo colegio 1 hora antes de que llegara el profesor. En la universidad fue peor, no tener a tus padres preguntando si tienes examen o si hiciste los deberes solo puede intensificar la procrastinación en alguien que no ha aprendido a administrar su vida y su tiempo, ¿y quien sabe hacer eso a los 20?
Con los años he descubierto que mientras menos me gusta la actividad que tengo que realizar, es más probable que la posponga. Cambiar de trabajo y comenzar a hacer algo por lo que si sientes pasión puede cambiar muchas cosas en tu vida, tanto que en lugar de procrastinar a veces vas a querer hacer todo por adelantado y la sensación que eso te deja no tiene precio. Cuando haces algo que no te gusta, usualmente vas a despertar del letargo cuando se acerca la fecha limite, cuando entra el pánico de que ya no puedes postergar más las cosas, y es hacerlo todo en una noche apurado o perder el trabajo, sacar un cero, o pasar una gran vergüenza.
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Las cosas simples también cuentan

No se trata solo de hacer las "cosas importantes", se trata de hacer todo lo que tenemos que hacer. Los procrastinadores son como los políticos, les encanta hablar de todo lo que van a hacer y al final no hacen nada. No se trata solo de planear, la planificación excesiva puede arruinar tu productividad, y el que procrastina ama hacer planes, porque hacer planes no implica realmente lograr nada y solo soñar en lo lindo que se verían esas listas de tareas marcadas.
Los procrastinadores son como los políticos, les encanta hablar de todo lo que van a hacer y al final no hacen nada.
Sacar la basura cuando hay que sacar la basura, lavar la ropa cuando está sucia y no cuando ya solo tienes para ponerte una funda de almohada y una bufanda. Comprar la comida, bañar al perro, lavar el auto, hacer los deberes, completar las tareas del trabajo, llamar a tu madre. Las cosas simples son más difíciles aún porque no generan momentos de pánico, el mundo no se va a acabar por no limpiar la caja de arena del gato hoy ¿cierto? Mientras más fácil se vea dejar algo para luego, más se alimenta el ego procrastinador.

Prioridades

cómo dejar de procrastinar
La lista de tareas puede ser la peor enemiga del procrastinador, si haces una sola lista para todo lo que debes hacer, es probable que dejes lo que es verdaderamente importante para después. Si al procrastinador le encanta planificar, de seguro va a meter hasta "aprender a tejer algún día" en su lista de tareas. Esto es procrastinación garantizada, dejar de hacer lo que debe hacerse hoy, para hacer "otra cosa importante" de la lista, solo porque está en la lista, aunque no tenga ni sentido.
A veces simplemente debes dejar de planificar y solo hacer las cosas.
A veces dejar de planificar y comenzar a simplemente hacer es la mejor manera de afrontar las cosas. Hacer, y al final del día repasar lo logrado, una lista anti-tareas que te recompense con la satisfacción de un día productivo.

Relajarse de verdad

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No hay nada que le guste más al procrastinador que decir que va a tomarse 5 minutos, que un descansito ayuda a despejar la mente, que ver un capítulo más de The Walking Dead nunca hizo mal a nadie. Relajarse de verdad para despejar la mente es magnifico para aumentar la productividad, pero el premio no viene primero, el trabajo sí. Cuando entrenamos a un perro no le damos a comer las galletas antes de que hagan el truco sino luego, premiarte a ti mismo antes de siquiera lograr un objetivo solo te condiciona a pensar en que no tienes ni que esforzarte por la recompensa.
Comenzar a cumplir tareas y entre una y otra premiarte de alguna manera, te da un boost, empezar a procrastinar desde un principio solo te va a dejar inmóvil el resto del día. Si solo funcionas bajo un alto nivel de estrés y no es hasta que llega el momento de gritar de pánico que tu cerebro entra en modo "ahora si voy a hacer las cosas", entonces vas a tener que buscar la manera de darte a tu mismo ese empujón que en otros casos solo el miedo te da.
Si odias tu trabajo actual tal vez renunciar al él y entrar en pánico sea lo único que te motive a conseguir uno nuevo. Dejar de procrastinar es aprender a tomar decisiones y actuar.
        Gonzalez, Gabriela. “Cómo Dejar de Procrastinar.” Bitelia. Accessed October 23, 2014.    http://bitelia.com/2014/10/como-dejar-procrastinar.

17/10/2014

El hábito de la lectura, un tema clave de nuestra educación

Por: Rafael Lucio Gil
Un indicador clave para conocer los niveles culturales de cualquier país, es poder apreciar el nivel de hábito de lectura que tengan sus habitantes. Un dato interesante es observar, en otros países, cómo jóvenes y adultos, profesionales y personas diversas, acompañan sus viajes leyendo un libro o revista.
Lo cierto es que en nuestro país, aunque no contamos con datos precisos acerca de este indicador, la experiencia de educador nos evidencia a menudo que niños, niñas, adolescentes, jóvenes, estudiantes de todos los niveles, profesionales, etc., leen muy poco.
Este déficit refleja y acumula, en el tiempo, un vacío cultural muy profundo que tiene implicaciones presentes y futuras para el desarrollo del país. Cierto es que el entorno cotidiano, las pocas bibliotecas existentes, las pocas y caras librerías, la ausencia de locales comunales con bibliotecas, etc., no contribuye a que la lectura se vuelva un hábito en la sociedad, lo que empobrece sensiblemente los niveles culturales de la ciudadanía.
Podríamos afirmar que existe una relación directa entre la poca cultura de lectura que existe, y la pobre capacidad de la ciudadanía para comprender lo que está ocurriendo en su entorno social, político, cultural y económico; para argumentar sus propias ideas con fundamento científico básico y no con superficialidad, y aportar críticas constructivas y propuestas que contribuyan a mejorar el entorno social y político, el funcionamiento del estado y de sus instituciones.
La educación recibida por cada quien, desde su niñez, imprime la tónica fundamental que preside la actuación de niños y niñas, ya como adolescentes, universitarios y profesionales.
El adultismo está presente en cómo se enseña la lectura, principalmente, en la primaria y también en la secundaria. Son los intereses de los autores de libros de texto y de maestras y maestras, los que presiden el escenario de enseñanza de la lectura, utilizando temas muy alejados de los intereses de niños, niñas y adolescentes.
La enseñanza de la lectura no logra encantar a niños y niñas, motivándoles a continuar leyendo por su propia cuenta, y desarrollando en ellos y ellas “hambre de leer, de aprender”. Los métodos de su enseñanza se quedan en la periferia, sin tocar las venas profundas motivacionales y de comprensión de los estudiantes. Y lo peor es que, en dependencia de cómo algunos maestros y maestras de primaria y de secundaria enfocan las lecturas literarias de autores nacionales y extranjeros, sin mediación pedagógica alguna, ni utilización de recursos didácticos motivacionales, terminan por crear un rechazo hacia la lectura.
Los medios de comunicación le hacen también el juego a esta realidad, acabando por presentar algunos periódicos de versiones superficiales, lecturas e informaciones con muy poco peso y sustento crítico científico. La TV, la radio, el celular, y las redes sociales, tal como se utilizan, acaban por destrozar las normas básicas de lectura y escritura, reducen contenidos al máximo, cambiándolos por imágenes, disminuyendo, así, la racionalidad del saber, por una racionalidad ligth, superficial, de imágenes. Así, medios concebidos para ayudar a pensar, naufragan en la superficialidad de lo vano y supérfluo, renunciando a las páginas culturales para incrementar su mercado.
Siendo así, muchos niños, niñas, adolescentes, universitarios y profesionales acaban detestando la lectura por cansada, aburrida e ininteligible, desarrollando en ellos la alergia, que les vacuna en contra del hábito de la lectura.
Es así como el amor por la lectura acaba siendo sofocado, frente a tantas inclemencias que concurren, gestando una subcultura de rechazo al conocimiento, y regresando progresivamente a “la cultura del silencio”, y no a la “cultura de la palabra”, contrario a lo que Paulo Freire nos planteara. Al final, se desarrolla lo que podríamos llamar “analfabetismo del saber”.
Es preciso hacer algo para contrarrestar esta dinámica involutiva y depredadora del conocimiento, la cultura y el desarrollo. Es necesario poner un alto a este derrotero. Ya existen algunos programas, muy pocos, para inyectar esta alegría y gozo de leer, pero se requieren cambios de fondo y forma al interior de los currículos, principalmente del nivel primario y secundario. Animamos a todas las instituciones educativas, sociales, empresariales, estatales a unir esfuerzos e iniciativas, para lograr que en todo el país desarrollemos, desde los primeros años de vida, "hambre de saber, de leer". Que logremos reencantar a la población con la lectura, haciendo plausible la "cultura de la palabra y el saber", para que renuncien a la “cultura del silencio”.

Fuente: http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/330241-habito-de-lectura-tema-clave-de-nuestra-educacion

Pasar mucho tiempo frente la computadora puede ser peor de lo que se piensa


La formación de coágulos en arterias y venas puede ser muy peligroso y poner en riesgo la vida. Foto: Archivo 
Pasar largas horas sin moverse frente a la computadora o el televisor y en la butaca de un avión o colectivo puede ser más grave de lo que se piensa o se siente, por nombrar el simple cosquilleo de una pierna dormida.
Y es que el sedentarismo, asociado a la falta de ejercicio, la edad y una escasa hidratación, además de otros factores médicos como un largo posoperatorio o factores hereditarios pueden derivar en la aparición de un coágulo en las arterias o en las venas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo existen tres enfermedades vasculares que encabezan el ranking de muertes: Infarto Agudo de Miocardio, Accidente Cerebrovascular (ACV) y la Enfermedad Tromboembólica Venosa. Esta última, cuyo Día Mundial se celebra hoy, es la menos conocida, pero su impacto es altísimo.
Tan alto es que encabeza la lista de muertes prevenibles en los pacientes internados. Si bien las personas no la conocen tanto por su nombre, se caracteriza por la aparición de un coágulo sanguíneo en las arterias o en las venas. Y es tan grave, que produce más fallecimientos por año que el SIDA, los accidentes viales y el cáncer de mama y próstata juntos.

 
Foto: Archivo 

Se estima que unas 60.000 personas en la Argentina sufren un Tromboembolismo Venoso (TEV) por año. Aproximadamente 48.000 de ellos se manifiestan como Trombosis Venosa Profunda (TVP) y unas 15.000 personas desarrollan un Tromboembolismo Pulmonar (TEP o Embolia Pulmonar).
Según los especialistas, teniendo en cuenta que la tasa de mortalidad del TEP es de hasta 30%, esto se traduce en unas 4300 muertes por año en el país. Frente a este panorama, la OMS se propuso reducir las muertes prematuras por enfermedades no transmisibles (dentro de las cardiovasculares, la trombosis en sus diferentes manifestaciones) en un 25% para 2025.

LOS PELIGROSOS TROMBOS

"La enfermedad se caracteriza por la aparición de un coágulo sanguíneo en las arterias o en las venas. En el tromboembolismo venoso, el coágulo se forma en una vena [por lo general, en una pierna]. Pero cuando se produce en un vaso sanguíneo se llama "trombo", puede desprenderse, desplazarse hasta los pulmones y provocar embolia pulmonar: una condición grave, que puede amenazar la vida y requiere atención médica inmediata," explicó a LA NACION la doctora Andrea Rossi, médica hematóloga del plantel del Servicio de Hematología del Hospital Universitario Fundación Favaloro.

 
Consecuencias de una trombosis en la pierna. Foto: Archivo 

Según la especialista, algunos de los factores que pueden aumentar el riesgo de formación de coágulos son la edad -una persona de 80 años de edad tiene un riesgo cinco a seis veces mayor que una de 40-, la obesidad y el sobrepeso, las medicaciones que contienen estrógeno, como los anticonceptivos orales y la terapia de reemplazo hormonal, y los antecedentes familiares de trombosis. También existen situaciones que pueden provocar la formación de un coágulo, como la inmovilización prolongada o ciertas cirugías.
Por su parte, Cecilia Colorio, también hematóloga y miembro del mismo equipo de la Fundación Favaloro, precisó que es fundamental la realización de controles médicos periódicos con el fin de detectar si tenemos riesgo de padecer trombosis, y así acceder a un diagnóstico y tratamiento temprano. "Lo más importante es que la trombosis puede evitarse", advierte.

SÍNTOMAS PARA ADVERTIRLA A TIEMPO

La doctora Patricia Casais, médica Hematóloga y presidenta del Grupo Cooperativo Argentino de Hemostasia y Trombosis (CAHT) - explicó que cuando se produce un coágulo de sangre en alguna vena (Trombosis Venosa Profunda), los signos de alarma son dolor o sensibilidad (por lo general comienza en la pantorrilla), hinchazón que abarca el tobillo y el pie, y el enrojecimiento y/o calor en un lugar determinado de la pierna.

 
Trombosis en pierna. Foto: Archivo 

"En cambio, cuando ocurre un Tromboembolismo de Pulmón, éste se lo identifica a través de síntomas tales como falta de aire sin explicación aparente, el aumento de la frecuencia respiratoria; dolor de pecho que puede empeorar al respirar profundo, mareos o desmayos. Ambas afecciones requieren de la consulta médica temprana para evaluación e inicio de tratamiento anticoagulante, que previene la progresión del cuadro clínico, las complicaciones y disminuye la mortalidad", indicó la especialista.
En cuanto a la prevención, Casais indicó que lo más importante es llevar una vida saludable, realizar actividad física regular dado que una larga inmovilización aumenta el riesgo de desarrollar un coágulo en la sangre. "Aquellos pacientes que deben someterse a una cirugía, el médico evaluará previamente el riesgo de trombosis debido al reposo y tomará las medidas necesarias. Además, en caso de presentar alguno de los síntomas antes mencionados, recurrir inmediatamente al centro de salud más cercano", finalizó.

 
La prolongada inactividad física atenta contra la salud. Foto: Archivo 

MEDIDAS PARA REDUCIR EL RIESGO DE UNA TROMBOSIS

  • Respetar las indicaciones (tiempo, dosis, frecuencia) del médico en relación a la ingesta de medicamentos
  • Retomar el movimiento tan pronto como sea posible después de una cirugía o una enfermedad, de acuerdo a la recomendación del médico. Moverse reduce las probabilidades de formar coágulos
  • Ejercitar los músculos de la pantorrilla durante viajes largos o largas horas de reposo o inactividad física frente a la computadora, o en su trabajo diario habitual
  • Si tiene dudas, o presenta hinchazón, dolor, entumecimiento, o cambio de color ya sea del miembro superior o inferior consulte a su médico
  • Si se va a operar o a internar por cualquier causa consulte a su médico sobre la conveniencia de recibir prevención en el pre o en el postoperatorio
  • Si en la familia directa hay antecedentes de trombosis no olvide hacérselo saber a su médico y que este le aconseje como protegerse
  • Movilizarse e hidratarse son dos herramientas que, también, ayudan a prevenir la trombosis


http://www.lanacion.com.ar/1735005-pasar-mucho-tiempo-frente-la-computadora-puede-ser-peor-de-lo-que-se-piensa

¿Sufres acoso laboral?



¿Sufres acoso laboral?La encuesta realizada para el Barómetro Cisneros sobre acoso laboral revela que un 13% de los trabajadores en activo declaraban sufrir 'mobbing', una cifra que se ha incrementado un 43% en sólo dos años. Las reducciones de personal, las fusiones empresariales o el miedo a perder el puesto de trabajo se encuentran detrás de un clima laboral que constituye un caldo de cultivo para el acoso.
Entre las causas que están detrás de este acoso laboral que el código penal considera delictivo, el Barómetro Cisneros señala la envidia por parte del acosador (33%); el éxito profesional de la víctima (26%); y la reivindicación de derechos laborales y el éxito personal por parte de quien lo sufre (16%).
Según explica Elisa Sánchez, psicóloga, técnica en Prevención de Riesgos Laborales y coordinadora del Grupo de Salud Laboral del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, a quien más le interesa solucionar el problema del acoso laboral es a la propia empresa, a quien genera pérdidas en productividad y de cara a los clientes muy mala imagen.
Según señala Sánchez, los últimos datos indican que en 2014 han sufrido acoso laboral un 15% de los trabajadores y se estima que un 60% de los trabajadores sufrirá acoso a lo largo de su vida laboral. "El mobbing tiene costes morales, sociales y económicos que empresarios, directivos y accionistas deberían tener muy en cuenta", señala.
"Estamos hablando de un delito tipificado en el código penal que compete no sólo al acosador sino también al jefe o a la empresa que lo permiten", señala la psicóloga que apunta a que existen protocolos de actuación que las entidades tienen la obligación de desplegar para prevenir, detectar e intervenir ante el acoso laboral.
Las consecuencias del acoso laboral se trasladan a todas las esferas de la vida de la persona. El acoso laboral genera problemas de insomnio, ansiedad, fobia al trabajo y síntomas similares a la depresión por el estrés mantenido. Los problemas emocionales pronto se trasladan al ámbito físico e incluso repercuten en su sistema inmune.
Según señala Sánchez, quienes pueden detectar antes el problema son los médicos de cabecera que, ante las visitas a consulta por síntomas como falta de sueño, alteraciones en el apetito o dolores de cabeza pueden consultar sobre la situación personal y laboral de la persona y plantear la sospecha.
En cuanto a los sectores profesionales afectados, Sánchez señala que es más común en la administración, donde los cambios de puesto laboral o de localización del puesto de trabajo son más difíciles de realizar, en organizaciones muy cerradas propias de un género o en aquellas con valores corporativos muy estrictos en los que mostrar opiniones diferentes puede convertirse en blanco de acoso.
¿CÓMO SON ACOSADO Y ACOSADOR?
El acoso laboral está tipificado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene del Trabajo como violencia psicológica dentro del contexto laboral, ejercida por alguien que tiene cierto poder sobre el acosado y no es necesariamente su jefe.

"No es algo puntual sino frecuente y mantenido en el tiempo. No es un conflicto entre dos, sólo una de las partes mantiene esta actitud y el objetivo es el desprestigio o que se abandone el puesto de trabajo", explica Sánchez.
Según apunta la especialista en prevención de riesgos laborales, el perfil del acosador está a veces más definido que el del acosado. "Es fácil identificar a un acosador porque una vez que ha conseguido su objetivo con una persona desplaza su atención a otra".
Los acosadores suelen ser personas con un estilo agresivo de comunicación, impositivos, autoritarios y que no toleran la frustración. Suelen tener una personalidad egocéntrica en la que existen miedos e inseguridades que son la principal fuente del acoso que ejercen.
Por su lado, el acosado acostumbra a ser un buen profesional, que suele destacar y que puede percibirse como una amenaza laboral para el acosador. Además, su estilo de comunicación es menos asertivo, no reaccionan frenando el acoso sino que suelen aguantar ya que no tienen habilidades para afrontar la situación.
"En muchos casos son personas en situación de vulnerabilidad y que tardan en ser conscientes de que sufren acoso, buscan otras explicaciones a la situación o incluso cuando lo comentan a familiares y amigos no encuentran respaldo e incluso terminan sintiéndose culpables", explica Sánchez. Los acosadores suelen buscar este perfil, ya que les resulta más fácil actuar con impunidad.
TIPOS DE ACOSO LABORAL
Sánchez apunta a diversas modalidades en lo que se refiere a violencia psicológica:
* Vertical ascendente (del trabajador al jefe): aunque poco frecuente, se da cuando el jefe no asume bien sus funciones, no tiene capacidad de liderazgo, no toma decisiones y son sus capacidades técnicas las que le llevan a ocupar el cargo. En estos casos un miembro del equipo suele tomar la iniciativa y las decisiones y comienza a desprestigiarlo.

* Vertical descendente (del jefe al trabajador): el denominado 'síndrome de Ulises' se produce cuando el jefe puede considerar que su puesto está en peligro frente a un trabajador a su cargo que podría sustituirle.
* Horizontal (entre colegas con estatus similar): es el más frecuente. Con la situación de crisis ha aumentado el miedo a perder el trabajo, se dan reducciones de plantilla o fusiones de empresas. La situación lleva a no compartir información, excluir de la dinámica de trabajo, etc.
* Institucional (de la empresa al trabajador): constituye una línea orquestada desde la dirección que busca que un trabajador deje el puesto de trabajo de forma voluntaria, evitando el despido, y así abaratar los costes.
* A la maternidad (ligado a reducciones de jornada): aunque existen empresas que gestionan bien los cambios asociados a la conciliación laboral, otras presionan a las madres o crean un clima de sobrecarga laboral para el resto de compañeros que contribuye al acoso.
Cómo actuar frente al 'mobbing'

Sánchez apunta los pasos a seguir para encontrar ayuda y resolver una situación de acoso laboral:
1. Hay que estar seguros de que se trata de acoso laboral
Existen criterios que se han establecido como propios de 'mobbing' que competen al Instituto Nacional de Seguridad e Higiene del Trabajo (Nota técnica 854) y a la Inspección del Trabajo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Criterios claros como no llamar a una reunión de trabajo, quitar trabajo o asignar alguno por encima o por debajo de las competencias, una reubicación del puesto no apropiada, etc., van más allá de los malos modos de un jefe a un trabajador.

2. Pedir ayuda a las personas competentes: acudir a los organismos competentes de la empresa de prevención de riesgos laborales (departamento específico, Recursos Humanos o delegados sindicales) para preguntar cómo actuar.
3. Cuando hay cambios importantes en el día a día laboral: se debe pedir que quede por escrito la actuación del responsable, ya sea un cambio en el tipo de trabajo que se va a realizar, de ubicación del puesto de trabajo o de carga laboral. Es mejor dejar constancia aunque sea vía correo electrónico de los cambios o de las situaciones laborales que puedan considerarse una agresión.
4. No actuar por impulso y de forma explosiva: hay que evitar entrar en conflicto con la persona que nos acosa, evitar las malas maneras o darse de baja sin dar explicaciones. "Cómo lo gestiones es lo que va a condicionar cómo evoluciona la situación y las consecuencias que tendrá en tu salud y en una posible sentencia", señala la psicóloga.
5. Buscar apoyo social: los acosados temen compartir con familiares y amigos su situación porque suele ser minimizada, lo que les lleva al aislamiento para evitar comentar sus preocupaciones que se ven como quejas sobre el trabajo cuando la situación económica no ayuda.
Fuete:http://www.lagacetadesalamanca.es/salud/2014/10/15/sufres-acoso-laboral/129184.html

13/10/2014

Cómo ayudar a los estudiantes a buscar información en Internet


Por: Carina Cabo


En el proceso de enseñanza y aprendizaje lo importante no es la tecnología, sino lo que hagamos con ella, lo que enseñemos sobre sus usos, posibilidades y sobre sus límites
Trabajar con textos digitales en el aula es una práctica de avanzada a la que hay que atender.
Trabajar con textos digitales en el aula es una práctica de avanzada a la que hay que atender. ()Ampliar Imágenes

Algunos suponen que los grandes problemas que tenemos se solucionan poniendo computadoras en todas las escuelas y comprando un buen software educativo. Sin embargo, es necesario aclarar que en el proceso de enseñanza y aprendizaje lo importante no es la tecnología, sino lo que hagamos con ella, lo que enseñemos sobre sus usos, posibilidades y sobre sus límites.

Trabajar con los textos digitales en el aula es una práctica de avanzada, pero es necesario no caer en ciertos errores. El problema de este tipo de textos es netamente pedagógico-didáctico. Las dificultades de empleo escolar no provienen de la lógica informática sino de la estructuración de los contenidos, sus formas de presentación y las modalidades didácticas que tienen incorporados.

Las enciclopedias virtuales, al igual que algunos textos escolares, muestran la dominancia de la trama descriptiva y los relatos situados y cronológicamente precisos en sus explicaciones. Esto llevaría a la tendencia a una “inflación documental”, que es susceptible de tentar a los alumnos a prácticas conocidas de seleccionar, copiar bloques, unir e imprimir. Por tanto, es necesaria la experimentación cuidadosa para evaluar las competencias de estos soportes en la tarea de guiar el trabajo autónomo de los alumnos en tareas más complejas que las de informarse.

Cómo ayudar a los estudiantes a buscar información en Internet

Es necesario seguir ciertos ítems para garantizar una buena búsqueda

  • Autoridad: La selección de recursos educativos debe centrarse en materiales provenientes de fuentes confiables y prestigiosas. La autoridad está dada por la persona, conjunto de personas u organismo responsable del sitio. Es conveniente consultar al profesor los sitios más recomendables con la disciplina que están estudiando.
  • Actualización: Esta dimensión orienta en la selección de información actualizada y válida en función de las modificaciones periódicas que reciba el sitio.
  • Navegabilidad: La navegación se ve facilitada o dificultada en función de la estructura del sitio, su diseño y los recursos que ofrece. Este criterio nos orienta en la búsqueda de recursos que resulten “amigables” para el usuario. El profesor podrá recomendar.
  • Organización: La organización dada a los contenidos resulta fundamental para el usuario, por eso debemos tender a la selección de sitios que presenten una organización clara y recursos que faciliten la consulta, como títulos, índices, etcétera.
  • Selección de contenidos: En este punto debemos considerar el tratamiento dado a los contenidos, el modo en que se enfocan los temas, su relevancia y su pertinencia para el proceso de enseñanza-aprendizaje. En esta dimensión resulta también relevante el cuidado puesto en la elaboración de los textos y la ausencia de errores gramaticales y sintácticos.
  • Legibilidad: Un recurso resulta legible cuando presenta una buena utilización de elementos gráficos tales como combinación de colores, ilustraciones, estilos y tamaño de letras, etcétera.
  • Adecuación al destinatario: dado que son materiales para contextos y lectores específicos, debemos considerar muy especialmente si los recursos que analizamos resultan adecuados para estos lectores, en esta institución.
Fuente:http://www.rosario3.com/educacion/noticias.aspx?idNot=153193&C%C3%B3mo-ayudar-a-los-estudiantes-a-buscar-informaci%C3%B3n-en-Internet

El 70% de los argentinos siente que no le alcanza el tiempo

Por: Gisele Sousa Dias


Sacrifican el desayuno o duermen menos para ser más “productivos”. El síndrome de los “impacientes permanentes”.

INFOGRAFIA. Así se divide un día promedio para los argentinos que trabajan jornada completa. (Clarín)


El trabajo, y ni hablar si necesitás tener más de un trabajo. Los chicos, y sus tareas, sus peloteros. Terapia, el gimnasio. Y la casa, y comprar comida para no morir de inanición, y limpiar porque la mugre no deja ver a través de los vidrios y cocinar, después de todo eso, cuando ya no das más. Hacemos tantas cosas que sentimos que el día no alcanza, no usamos los “ratos muertos” para descansar sino para adelantar más tareas y creemos que algunas escenas de la vida cotidiana –una web que se cuelga, un embotellamiento, una fila para un trámite– se complotan para robarnos más tiempo. ¿Qué sacrificamos? El desayuno, horas de sueño y la actividad física, entre otras cosas. Ahora bien, ¿nos queda corto el día o sólo nos sentimos bien cuando nos sentimos productivos?
Una encuesta hecha por D’Alessio IROL mostró que 7 de cada 10 argentinos sienten que les quedan tareas pendientes al finalizar el día, y que sólo un 16% dice que “le sobra el tiempo para el ocio”. “La manera dominante que tenemos de vivenciar el tiempo es la que se conoce como ‘tiempo lineal’. Esa idea tiene consecuencias valorativas: si el tiempo es lineal tiene que ser productivo, porque a lo largo de esa línea se va desplegando nuestra realización en el mundo y todo lo que vamos haciendo es una inversión a largo plazo”, introduce el filósofo Darío Sztajnszrajber, protagonista de la obra “Desencajados”.
“Otra de las características de este tiempo lineal –continúa– es que el tiempo es cuantitativo, que lo podemos medir. Pero lo cierto es que eso lo lleva más cerca de la esfera de la economía que de la humanista, y así el tiempo se parece más a una cadena de montaje donde se supone que nos estamos produciendo a nosotros mismos. Lo que creo es que tenemos que dar una pelea y conectarnos con el tiempo cualitativamente: así, perder el tiempo no sería algo negativo sino una manera de emanciparse de esa obsesión productivista de que el tiempo debe producir resultados”.
Es que el concepto de “tiempo muerto” como ese rato para parar y almorzar, dormitarse en una sala de espera o leer en un colectivo también cambió: el 94% de los encuestados usa esos ratos entre una actividad y otra para recuperar “tiempo perdido” (planifica el resto del día o contesta mails de trabajo, por ejemplo). “Hay quienes están todo el tiempo en acción y se llenan de actividades y eso puede ser un modo de escapar de sí mismos o de no contactar con aspectos depresivos propios. Los ‘tiempos muertos’ podrían ser, por el contrario, tiempos muy vitales, momentos de vacío donde uno puede pensar sobre uno mismo, interrogarse y tener resultados muy fecundos”, opina Juan Tesone, médico psiquiatra, integrante de la Asociación Psicoanalítica Argentina.
Vivir a mil no es gratis: cuando las horas no alcanzan lo primero que se sacrifica son actividades que afectan directamente a la salud. “Para muchos, dormir, desayunar, comer sentados, hacer una cola, esperar que bajen los mails o dormir una siesta puede vivirse como una terrible infracción, un absurdo, una pérdida inadmisible de tiempo”, dice Enzo Cascardo, director del Centro de Investigaciones Médicas en Ansiedad. Se termina el día agotado y en la búsqueda desesperada por dejar de perder minutos se pierde el eje: hacer una fila para hacer un trámite y que justo se caiga el sistema, esperar mucho en un consultorio, en un embotellamiento o a que nos atiendan en un call center puede sacar lo peor de nosotros.
Es que cuando no se sabe delegar, poner prioridades o preguntarse ‘¿qué quiero hacer hoy?’ y sólo aparece la satisfacción en el mandato de completar a tiempo la lista de objetivos diarios, perdemos la capacidad de esperar y nos convertimos en impacientes permanentes: “Esa impaciencia genera mucha irritabilidad en las relaciones interpersonales, porque cuando llegás a tu casa y las cosas no están como querés en el momento en que querés, tirás la bronca. Quienes se vuelven tan impacientes bajan mucho la tolerancia a la frustración”, dice Cascardo. “Vivir a mil, la sobreinformación que tenemos en la cabeza, la necesidad de estar en todos lados a la vez son todas situaciones que se oponen al ocio, y el ocio es imprescindible para reparar ese gasto de energía que significa estar conectados a todo. Yo no los llamo ratos para ‘no hacer nada’ sino al revés: ratos ‘para hacer nada”.
Rogamos, finalmente, porque llegue el fin de semana y ¿qué hacemos cuando llega? La mitad de los encuestados o se llena el día de tareas pendientes o siente que si lo usa para descansar “está desperdiciando el tiempo”. Dice Sztajnszrajber: “Recordar todo el tiempo que nos vamos a morir no debería ser algo negativo sino liberador, porque podemos romper con ese tiempo lineal y recuperar la idea del momento, del instante”. Este fin de semana debería ser al menos eso: un instante para parar la línea de producción.


Fuente:http://www.clarin.com/sociedad/argentinos-siente-alcanza-tiempo_0_1228077310.html
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