4 jun 2015

Buscar y pedir libros, un hábito que no afloja

Pese a internet y las nuevas tecnologías, los centros de lectura reciben cada día más personas interesadas en leer en papel.
























Muchos tal vez crean que el avance de internet haya decretado poco a poco la muerte de la bibliotecas. La idea no parece tan exagerada, pero si alguien la tuvo o la tiene debería saber que está muy pero muy equivocado: a pesar de lo que se pueda suponer, en plena era digital las bibliotecas públicas de la Ciudad gozan de buena salud y, lejos de perder protagonismo, atraen cada vez a más lectores.

Desde los centros populares más modestos que se expanden por los barrios hasta la imponente biblioteca de la UNLP con sus más de medio millón de títulos, en casi todas se pinta el mismo panorama: buscar y pedir libros sigue siendo un hábito vigente, muy vigente. Y el diagnóstico incluye no sólo al pedido tradicional para consultar de libros, sino también a un público creciente que responde a un calendario cada día más nutrido de actividades culturales y encuentros recreativos.
“En estos momentos la cantidad de usuarios está en aumento, y si tengo que buscar alguna razón del crecimiento creo que se debe al precio de los libros. Por 30 pesos bimestrales, que es lo que sale la cuota societaria, los usuarios retiran libros de 400 pesos o más”. Quien lo dice es Vanesa Ramírez Caruso, directora de la biblioteca popular Euforión, creada en 1927 y, con su acervo de 52 mil libros, una de las más tradicionales de la Ciudad. Actualmente tiene unos 600 usuarios, quienes pueden retirar hasta 6 libros por vez con préstamos de 15 días.
“En estos momentos la cantidad de usuarios está en aumento, y si tengo que buscar alguna razón creo que se debe al precio de los libros”

“Los libros online tienen éxito pero no desplazan al libro en papel -asegura Vanesa-. Algunos lectores prefieren leer del papel por una cuestión de comodidad, y otros porque no tienen acceso a una computadora. En mi opinión, creo que los libros en papel y las bibliotecas no desaparecerán porque, gracias a las herramientas 2.0, precisamente, la difusión sigue creciendo en los ámbitos donde se encuentra la gente, como por ejemplo las redes sociales”.
No tan distinto es lo que opina Lorena Possidente, bibliotecaria del centro Florentino Ameghino y para quien “la lectura en papel resiste sencillamente porque aún hay muchos lectores que la siguen eligiendo”. Allí, los casi 2300 socios del lugar tienen a su disposición algo más de 32 mil ejemplares.
“Las nuevas tecnologías no son enemigas de las bibliotecas -sostiene por su parte Norma Mangiaterra, directora de la Biblioteca Pública de la UNLP-. Más bien lo contrario: son complementarias y ayudan para que el número de lectores vaya en franco aumento” (ver “Una multitud”).
Alumnos de escuela, universitarios que buscan libros sobre historia o derecho o simples lectores de ficción que andan detrás de la novela de moda o de aquella historia que alguien alguna vez le contó. Los perfiles, se coincide desde los distintos centros, son muy variados y van desde los más grandes a los más chicos. Algunos por obligación, porque los profesores piden que se busque la información en los libros y no en internet. Otros, como dice Vanesa desde la biblioteca Euforión, porque la ecuación económica siempre vuelve más barata a una biblioteca. Y otros, muchos otros, sólo porque les gusta pasearse entre los estantes plagados de libros y perderse en la silenciosa pasividad que ofrece la sala de lectura de cualquier biblioteca.
“Nuestros usuarios son en mayor medida universitarios y docentes -apunta Mangiaterra-, pero vemos una presencia notable de lectores particulares que hacen uso del fondo documental y retiran obras en préstamos, consultan publicaciones de la hemeroteca o hacen uso de las salas por el sólo placer de disfrutar de un lugar silencioso y bello como el que dispone la Universidad”.
Según la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (Conabip), organismo encargado de financiar y promulgar este tipo de instituciones, en el país hay algo más de 2 mil bibliotecas populares. En La Plata funcionan cerca de medio centenar. Complejos como el de la Universidad, como se dijo, reciben un promedio de algo más de 200 lectores al día en sus salas de lectura, pero tal vez el verdadero fenómeno se observe en las bibliotecas de barrio, esos centros populares que se mantienen gracias al aporte de los vecinos y que, en muchos casos, realizan una tarea que excede por mucho el simple hábito de prestar un libro.
La historia de estos lugares se remonta a los viejos ateneos y círculos obreros, aquellos en los que los militantes socialistas se reunían para difundir ideas positivistas y humanistas. Muchas de estas bibliotecas también fueron fundadas a instancias de Domingo Faustino Sarmiento, quien en 1870 creó precisamente la Conabip con la idea de fomentar la creación y el desarrollo de estas instituciones.
La magnitud del fenómeno y su permanencia en el tiempo, hace que convivan en un mismo movimiento bibliotecas con importantes infraestructuras con otras que funcionan apenas en una habitación, a la vez que las centenarias conviven con otras bibliotecas fundadas recientemente. Mientras algunas se levantan como centros culturales, otras son el único lugar de reunión vecinal; algunas cierran y vuelven a abrir gracias al rescate de sus vecinos, otras son centenarias sarmientinas y no hay quien las mueva, y todavía hay más como aquellas motivadas por difundir sólo la lectura: sea como sea, las bibliotecas populares son bien diversas y eso parece convertirlas en un espacio casi indispensables en el tiempo.
“Las nuevas tecnologías no son enemigas. Son complementarias y ayudan para que el número de lectores cada día aumente más”

Así las cosas, ya sea desde las salas de lectura de la UNLP o desde las habitaciones que tiene para ofrecer una modesta biblioteca de barrio, quienes timonean el rumbo de estos centros coinciden en que, contra cualquier cosa que se pueda suponer, el avance tecnológico de los últimos años favoreció la función de las bibliotecas, sean los complejos con gran volumen de ejemplares o los que crecieron como punta de lanza de las necesidades barriales, y que precisamente parte del boom de lectores y socios que se experimenta tiene su origen en el uso de las nuevas herramientas digitales, las cuales facilitan el acceso al libro buscado y ayudan, al fin y al cabo, a la organización de los catálogos que tienen para ofrecer.

Fuente bibliográfica
Buscar y pedir libros, un hábito que no afloja Diario El Día - La Plata, Buenos Aires, Argentina. www.eldia.com [en línea] 2015. [Consulta: 4 junio 2015]. Disponible en: http://www.eldia.com/informacion-general/buscar-y-pedir-libros-un-habito-que-no-afloja-60036. 

50 Novelas cortas que puedes leer en un día


Con frecuencia tenemos poco tiempo para leer y puede que enfrentarnos a un libro de muchas páginas sea todo un reto. Sin embargo, existen grandes obras de la literatura que se destacan por su brevedad y calidad y que no requieren más que unas pocas horas. Aquí 50 Novelas cortas que puedes leer en un día.

  1. Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll
  2. Aura - Carlos Fuentes
  3. Barrabás - Pär Lagerkvist
  4. Buchmendel - Stefan Zweig
  5. Carta de una desconocida - Stefan Zweig
  6. Crónica de una muerte anunciada - Gabriel García Márquez
  7. Cuento de navidad - Charles Dickens
  8. El corazón de las tinieblas - Joseph Conrad
  9. El coronel no tiene quien le escriba - Gabriel García Márquez
  10. El extranjero - Albert Camus
  11. El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde - Robert Louis Stevenson
  12. El honor perdido de Katharina Blum - Heinrich Böll
  13. El jugador - Fiodor Dostoievski
  14. El marino que perdió la gracia del mar - Yukio Mishima
  15. El paseo - Robert Walser
  16. El pozo - Juan Carlos Onetti
  17. El principito - Antoine de Saint-Exupery
  18. El reino de este mundo - Alejo Carpentier
  19. El verdugo - Pär Lagerkvist
  20. El viejo y el mar - Ernest Hemingway
  21. Estrella distante - Roberto Bolaño
  22. Fantasmas - Paul Auster
  23. Ilona llega con la lluvia - Álvaro Mutis
  24. La casa de las bellas durmientes - Yasunari Kawabata
  25. La invención de Morel - Adolfo Bioy Casares
  26. La llamada de la selva - Jack London
  27. La mansión de Araucaíma - Álvaro Mutis
  28. La máquina del tiempo - H.G. Wells
  29. La metamorfosis - Franz Kafka
  30. La muerte de Ivan Ilich - León Tolstoi
  31. La nieta del señor Linh - Philippe Claudel
  32. La nieve del almirante - Álvaro Mutis
  33. La perla - John Steinbeck
  34. La tía Tula - Miguel de Unamuno
  35. Las cosas - Georges Perec
  36. Las penas del joven Werther - Goethe
  37. Los adioses - Juan Carlos Onetti
  38. Memorias del subsuelo - Fiodor Dostoievski
  39. Mil grullas - Yasunari Kawabata
  40. Niebla - Miguel de Unamuno
  41. Noches blancas - Fiodor Dostoievski
  42. Novela de ajedrez - Stefan Zweig
  43. Para una tumba sin nombre - Juan Carlos Onetti
  44. Pedro Páramo - Juan Rulfo
  45. Pobres gentes - Fiodor Dostoievski
  46. Rebelión en la granja - George Orwell
  47. Seda - Alessandro Baricco
  48. Siddhartha - Hermann Hesse
  49. Un desayuno en Tiffany´s - Truman Capote
  50. Veinticuatro horas en la vida de una mujer - Stefan Zweig

Fuente Bibliográfica
50 Novelas cortas que puedes leer en un día. Guía Literaria [en línea] 2015. [Consulta: 4 junio 2015]. Disponible en: http://guialiteraria.blogspot.com.ar/. 

5 tips para quienes se creen especiales



De niño Steve Jobs lloró porque sus padres biológicos lo dieron en adopción. Pasó su vida demostrando que era importante.





Los Millennials han adquirido la mala reputación de ser una generación de malcriados narcisistas. Aunque no creo que sea justo etiquetar a todo un grupo de personas basándonos sólo en la edad, o cualquier otro criterio, aun si es cierto, ser narcisista no es tan malo como suena.
En realidad, ser presumido puede ser un gran motivador en la vida.
Si realmente te crees muy especial, tienes una necesidad desesperada de ser importante y trabajas duro para probarlo, la lógica dice que lograrás el éxito. Es como la realización de una profecía de éxito personal. Casos así suceden todo el tiempo.

Por: Steve Tobak
Cuando era niño, Steve Jobs le dijo a una niña que vivía frente a su casa que era adoptado. Cuando la pequeña le preguntó si esto significaba que sus padres biológicos no lo habían querido, el futuro emprendedor se puso a llorar y corrió a su casa. Fue entonces que su madre adoptiva le dijo que ella y su marido lo habían elegido específicamente entre un grupo de niños. Desde entonces, Jobs siempre creyó que era especial.
El camino para la realización de la profecía personal es más cíclico de lo que crees. Aunque su familia adoptiva sí lo eligió, Jobs estaba consciente de que sus padres biológicos lo dieron en adopción. Es muy probable que la obra de su vida haya sido resultado del deseo de querer probar que, de hecho, sí era especial.
Este tipo de mecanismos es muy común en las personas altamente exitosas. ¿Y adivinen qué? Creer que eres especial es un gran comienzo, pero sólo es el principio del camino al éxito. No basta con tener motivación, se tienen que tomar ciertos pasos para que se dé la realización de la profecía personal y para que alcances todo tu potencial.
1.Tienes que tener el talento que te respalde
No me importa si es inteligencia, habilidades, instintos o alguna combinación de estos elementos, el punto es que o naces con el talento o usas tu voluntad para desarrollarlo. Claro que puedes ir por la vida pretendiendo que sabes hacer las cosas, pero difícilmente serás feliz contigo mismo si no te preparas para lograrlas.
2.Definitivamente, no basta con tener pensamientos positivos
Muchas personas se confunden en este punto. Los traumas de la niñez pueden iniciar la hoguera de la necesidad de probarte a ti mismo. Enfocarte sólo en las partes positivas nada más sirve para crear una falsa realidad en tu mente que no se traduce en algo positivo en el mundo material.
3.Tienes que trabajar como loco 
Puedes creerte tan importante como Donald Trump o Mark Cuban, pero esa autoestima no valdrá si sólo te sientas a esperar a que te lleguen cosas buenas. La combinación de narcisismo con el sentirse con el derecho de recibir cosas nunca termina bien. Antes que nada, debes trabajar para probar que realmente eres tan importante como te crees. Punto.
4. Debes tomar decisiones inteligentes
Puedes tener la motivación, la inteligencia, el talento, trabajar sin parar, pero al final todo se reduce a las decisiones que tomas para el futuro. Cada elección juega un papel determinante en tu vida y tiene el potencial de transformar tu existencia para bien o para mal. El éxito siempre depende de tomar las decisiones correctas.
5. Tienes que perseverar 
Este mecanismo suele ser eterno para ciertas personas: pueden triunfar y triunfar y nunca sentirse satisfechas. Esto puede ser una maldición o una bendición dependiendo del efecto que tenga en tu vida. Por el lado positivo, esta característica te dará la fuerza para soportar los momentos difíciles.
Al final, aquello que te hace sentir especial también te puede dar la motivación necesaria para lograr grandes cosas y cumplir tu profecía personal.  

Fuente bibliográfica
TOBAK ,STEVE 2015. 5 tips para quienes se creen especiales | SoyEntrepreneur. [en línea]. [Consulta: 3 junio 2015]. Disponible en: http://www.soyentrepreneur.com/28622-5-tips-para-quienes-se-creen-muy-especiales.html. 

30 may 2015

Chirlos: el debate que reabrió el Papa: ¿sirven para educar?

El nuevo Código Civil los prohíbe; los especialistas los rechazan






Las declaraciones del papa Francisco acerca del castigo físico -"dos o tres palmadas en el traste no vienen mal", dijo- provocaron polémica. Sobre todo porque a partir de agosto también en la Argentina esta forma de castigo, que ya resulta extemporánea (aunque habitual), pasará a estar prohibida por ley, cuando rija el nuevo Código Civil.
El padre que golpee a sus hijos podrá ser denunciado ante la Justicia, aunque el Código no habla de cuáles serán las sanciones. Especialistas consultados por LA NACION dicen que el castigo corporal es un planteo de otra época, inconducente y que en muchos casos, lejos de mejorar la conducta de los niños, sólo sirve para que los padres descarguen su bronca por situaciones que no logran manejar.
Otras formas de crianza, como la disciplina positiva, el tomarse un tiempo para pensar (padres e hijos) y hacerlos asumir la responsabilidad por las decisiones son las que se recomiendan para criar hijos felices, con autoestima y buen comportamiento social.
A partir de agosto, cuando entre en vigor el nuevo Código Civil, el castigo corporal pasará a estar prohibido explícitamente, junto con cualquier otra forma de maltrato. El artículo 647 del Código dice: "Se prohíbe el castigo corporal en cualquiera de sus formas, los malos tratos y cualquier hecho que lesione o menoscabe física o psíquicamente a los niños o adolescentes".
Hasta ahora no existía una ley que prohibiera explícitamente el castigo físico por parte de los padres. Por el contrario, el artículo 278 del actual Código Civil, redactado en 1871, señalaba: "Los padres tienen la facultad de corregir o hacer corregir la conducta de sus hijos menores. El poder de corrección debe ejercerse moderadamente, debiendo quedar excluidos los malos tratos, castigos o actos que lesionen o menoscaben física o psíquicamente a los menores". Este texto, que es anterior a la Convención Internacional de los Derechos del Niño, ha hecho que distintos jueces interpretaran que el castigo físico "moderado" estaba incluido entre "los deberes correctivos parentales".
"Se deroga el llamado poder de corrección, por ser ésta una facultad más acorde con la vieja idea dede patria potestad, es decir el padre dueño de la mujer y los hijos, totalmente contraria a la noción de responsabilidad parental. En cambio, el nuevo Código regula el deber de los progenitores de prestar atención y dirección. Y se expresa que para esta labor se requiere un intercambio con el hijo de acuerdo con cada etepa de su desarrollo", apunta Marisa Herrera, abogada especialista en derecho de familia, una de las juristas que redactaron el nuevo Código.
Las estadísticas de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia indican que en abril último, el 24% de las denuncias recibidas fueron de casos de violencia ejercidas contra niñas o niños. En sólo un mes, 285 casos, una cifra que viene creciendo. Y en el 9% del total de casos denunciados, los agresores fueron los mismos padres o madres.
Según un trabajo publicado por la investigadora Elizabeth Gershoff, del Centro para la Disciplina Efectiva de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, las palizas en la cola, los tirones de oreja y los sopapos no mejoran la conducta de los hijos a largo plazo, sino que incrementan las posibilidades de que se vuelvan agresivos, desafiantes, con predisposición a desarrollar un carácter antisocial y a establecer, en el futuro, relaciones violentas. Se estableció una lista de once conductas y experiencias asociadas al castigo físico, diez de esas conductas fueron negativas y sólo una "positiva": un incremento de la obediencia inmediata.
"Los castigos físicos los aplican los padres porque son violentos o porque se sienten impotentes y no saben cómo ejercer la autoridad. El que tiene autoridad la tiene porque es respetado por los demás y no porque ejerce la violencia. Lo que produce es miedo, odio, humillación, descalificación", asegura la psicóloga Eva Rottemberg, directora de la Escuela para Padres, una ONG que da cursos de crianza.
"Todos los niños necesitan límites para crecer sanos, pero el castigo corporal implica dolor físico y sufrimiento psíquico. Es un claro indicador de impotencia y desborde por parte de los adultos", apunta la psicóloga Mónica Cruppi, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).
Algunos especialistas desalientan el establecer límites mediante un sistema de premios o castigos. "Porque el niño puede condicionarse a obtener algo a cambio por su conducta. El resultado es temporal y no ayuda a internalizar valores y a hacerse responsables de su comportamiento. Un límite es una pauta de comportamiento, un aprendizaje y una modificación de una conducta instaurada principalmente por los padres. Hay que enseñarle al niño a generar su capacidad de espera", dice Cruppi.
"Como padres tenemos que pensar en la importancia de predicar con el ejemplo. Los hijos miran nuestra conducta y la imitan. Es necesario que como padres nos planteemos objetivos educativos, en los que ambos estemos de acuerdo y sobre los que trabajemos en conjunto a partir de las distintas situaciones que se presenten", dice Adriana Ceballos, orientadora familiar y directora de la Red Interpadres.
Hay formas de comunicación que resultan más eficaces. "Por ejemplo, no decirles por la negativa, lo que no deben hacer, por ejemplo «no grites» sino «hablá bajo». Cuando un chico entiende el motivo de una pauta, como por ejemplo prevenir un peligro, obedece más rápidamente", dice Cruppi. "La sanción negativa, a diferencia de la positiva que premia el logro, y es muy necesaria para reconocer y estimular a los hijos, tiene que ser acorde con el acto equivocado de un hijo, y también posible de cumplir. Muchas veces, en el fragor de la situación, el enojo lleva a tomar una decisión tajante, tan tajante, que al rato los padres comprenden que es imposible de sostener. Dejar de aplicar la sanción es lo mismo que decirle que todo es posible y que da lo mismo como se comporte", agrega Ceballos.
"El castigo físico es atemporal, tiene que ver con una sociedad medieval que educaba con el castigo porque los hijos debían continuar con el oficio de los padres y los hombres debían ir a las guerras. Se debía educar en la obediencia y sometimiento. Hoy hay que enseñarles a pensar y a respetar, Cuando los padres tienen autoridad, le dicen claramente no, no deben dar ninguna recompensa. Educar con recompensas es pagar por obedecer. Estamos dando un mensaje equivocado", agrega Rottemberg.
Fuente bibliográfica
HIMITIAN, EVANGELINA 2015. Chirlos: el debate que reabrió el Papa: ¿sirven para educar? [en línea]. [Consulta: 27 mayo 2015]. Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/1796226-chirlos-el-debate-que-reabrio-el-papa-sirven-para-educar. 

¿Qué pasaría si nos quedáramos un día sin internet?


LUIS PAREJO


Hace una semana la cadena francesa TV5 Monde permaneció en negro durante casi 24 horas tras sufrir un ciberataque reivindicado por el Estado Islámico. La emisora perdió el control de sus páginas web y redes sociales y se bloqueó todo su sistema informático. Su director señalaba que tardarían semanas en recuperarse y que este atentado tendrá "costes económicos importantes". "Necesitamos tres personas o cuatro para desarrollar una labor que antes realizaba un sólo empleado y tardamos tres horas en hacer algo que antes se resolvía en tres minutos", lamentaba.


Este ejemplo real ocurrido en la cadena gala sirve para ilustrar el caos que generaría un apagón similar a escala nacional. Varios expertos analizan para EL MUNDO las consecuencias que tendría esta desconexión durante 24 horas para un país como España. Para Enrique de la Hoz, experto en ciberdefensa de la Universidad de Alcalá, este día a oscuras "sería una hecatombe a nivel de gestión". "Habría un parón técnico que afectaría a todas las capas económicas, del consumo y de las empresas", analiza José Díez Medrano, experto en comunicación y economía de la Universidad Europea de Madrid (UEM).


·         ¿PODRÍA OCURRIR?

Esta hipótesis no es ningún disparate pues la amenaza de un ciberataque "es real", explica Raquel Ureña, del departamento de Economía y Finanzas de la UEM. Según De la Hoz, una potencia extranjera "puede desenganchar a un país de internet", pervirtiendo el sistema. "Es como forzarte a coger una ruta distinta de la habitual con el objetivo de pasar por un sitio determinando y así que el atacante te pueda observar", ejemplifica.

Tampoco hay que ponerse en el caso extremo de la manipulación por parte de un grupo terrorista. Un sabotaje de las redes también tendría consecuencias nefastas. Este periódico publicaba el martes las inquietudes dentro del Ministerio del Interior por los daños colaterales que podría ocasionar la huelga de instaladores y técnicos de Telefónica.

Este paro, que comenzó a escala nacional el pasado día 7, ha dejado sin línea a centenares de hogares, incluidos los que tienen el servicio contratado con otras operadoras. Según Interior, esto "podría afectar a servicios esenciales como la teleasistencia o la seguridad en la violencia de género", que funciona por control telemático.
Para Ureña, "vivimos en una sociedad en la que manda el llamadoInternet de las cosas. Cada vez más los servicios están conectados unos a otros a través de la Red. Y la amenaza de un ciberataque ya no es una utopía sino algo real. Por eso hay que plantearse si esta conectividad tan global es buena o no", plantea la experta.



·         ¿QUÉ SERVICIOS COTIDIANOS SE INTERRUMPIRÍAN?

Las Bolsas no podrían abrir, pues las transacciones se hacen a través de la Red. No se podría comprar con tarjeta de crédito ni sacar dinero. Los servicios de teleasistencia a las personas dependientes y los contadores de la luz inteligentes se quedarían en stand by. También se perturbaría la actividad en los hospitales y en las redes ferroviarias. "El país prácticamente se paralizaría, sería como estar un día hibernando", analiza Ureña.

El escenario sería especialmente desastroso para las empresas que dependen del comercio electrónico. "Aunque las empresas realizan sus propias copias de seguridad, muchos de los datos serían irrecuperables", dice Ureña. Según Enrique de la Hoz, "las redes privadas de la mayoría de las compañías están conectadas a internet y se quedarían bloqueadas".


·         ¿CÓMO AFECTARÍA AL ESTADO?

Según De la Hoz, el peligro está en los sabotajes a infraestructuras que son sensibles, que usan redes que son accesibles a través de internet y cuyo funcionamiento, si quedase perturbado, podría afectar incluso a la seguridad del país. Es el caso de los mecanismos de monitorización de una ciudad, sus redes de transporte, las de control del tráfico, cualquier centro de control de un ayuntamiento o de la DGT. "En caso de sabotaje a estas redes, el Estado se quedaría a ciegas", dice.

El experto explica que hay muchas infraestructuras que se conectan a redes que usan la misma tecnología que internet y que el Estado las controla de forma remota. Es el caso de las centrales eléctricas. También de los trenes de alta velocidad. Su interrupción desataría un caos. "Lo más importante es ese conjunto de redes sensibles que están detrás y que son accesibles a través de internet", dice.

Este invierno desenchufados tendría también consecuencias a nivel individual. Estaríamos más estresados y más solos, según Javier Díez Medrano, doctor en comunicación de la UEM, pues la sociedad "ha supeditado su funcionamiento tanto a las nuevas tecnologías que sólo el hecho de estar un día desconectados derivaría en un caos".


·         ¿QUÉ CONSECUENCIAS TENDRÍA A NIVEL PERSONAL?

Según explica, estas 24 horas de oscuridad sumirían en un alto nivel de estrés a la generación de los nativos digitales, los nacidos a partir de 1995, con un ratón en una mano y una tablet en la otra. Estos jóvenes "se quedarían totalmente perdidos, pues han vinculado su capacidad para resolver problemas a la existencia de una tecnología", dice.

El impacto sería menor en la generación de baby boommers, los nacidos entre 1945 y 1964, y los que tuvieron una infancia analógica y una madurez digital. Estas personas tendrían, a su juicio, más facilidad para adaptarse y sobrevivir en ese hipotético día de tinieblas.

"La ausencia de internet no perjudicaría su capacidad de comunicarse, tomar decisiones y transmitir información pues llevan toda la vida adaptándose a los nuevos cambios. Los nativos digitales tienen más capacidad multitarea pero siempre en mundos virtuales", dice.
Pone como ejemplo el de una empresa donde los directivos o empleados mayores de 40 años "vivirían el percance como una anécdota mientras que los jóvenes no sabrían cómo defenderse, verían totalmente interrumpida su actividad y pedirían ayuda a los veteranos".


·         ¿CUÁNTO TARDARÍAMOS EN RECUPERARNOS?

Al país "le costaría recuperarse" de las consecuencias de este día a oscuras aunque los daños serían difíciles de cuantificar. "Mucha información se perdería y para algunas empresas sería vital", relata Ureña.

Todos los expertos destacan que la inteligencia de los países "se centra precisamente en tratar de protegerse contra ciberataques y en cómo obrar en caso de desconexión".


Fuente bibliográfica
VILLAÉCIJA, RAQUEL 2015. ¿Qué pasaría si nos quedáramos un día sin internet? ELMUNDO [en línea]. [Consulta: 30 mayo 2015]. Disponible en: http://www.elmundo.es/economia/2015/04/16/552e471de2704e3a3f8b4580.html. 

Trabajo 3.0: freelance, online y por proyectos cortos

Desde casa. Los jóvenes eligen el trabajo remoto y sin atarse a una empresa.

Estar en las nubes ya no es sinónimo de holgazanería o distracción. Actualmente, se está desarrollando un área de servicios profesionales que se prestan directamente desde "la nube". Si bien aún es incipiente en la Argentina, se trata de una tendencia que avanza velozmente, especialmente para perfiles de tecnología, diseño, marketing y comunicación. Esta modalidad crece junto con las plataformas que funcionan como punto de encuentro entre clientes y talento digital.
Freelancer.com inició sus operaciones en Latinoamérica en 2012 -en Argentina y Chile- y tuvo un crecimiento vertiginoso, según informa Sebastián Siseles, director internacional de la firma. Hoy tiene 800.000 usuarios de habla hispana y 145.000 en la Argentina. El promedio de pago por proyecto es de 200 dólares.
"Los jóvenes que están ingresando al mercado laboral no quieren repetir el modelo de trabajo de sus padres y abuelos, que suponía trabajar muchos años en una empresa, con muy poco tiempo libre disponible. En las empresas hay crisis de talento porque los chicos no quieren sumarse a la vida corporativa. A eso hay que agregar que la Argentina tiene una tasa de conectividad de 65%, superior a la de la región. Y así tenés la posibilidad de equilibrar vida personal y laboral, algo que también interesa especialmente a las mujeres", analiza Siseles.
Jorge Araujo, director general de Nubelo.com para América Latina, explica que se denomina "trabajo 3.0" a la modalidad laboral desarrollada exclusivamente online, basada en las plataformas que permiten la gestión del trabajo a distancia. "La diferencia fundamental entre el teletrabajo y el trabajo 3.0 es que en el teletrabajo hay un colaborador en relación de dependencia con una organización, que tiene permitido durante determinado tiempo trabajar a distancia (desde su casa), mientras que el trabajo 3.0 incluye una web inteligente: es un trabajo a la carta, virtual y remoto. Los proyectos se obtienen por una plataforma online que permite generar e intercambiar información y trabajar en red. No requiere de un lugar físico y cada uno tiene la libertad para administrar con flexibilidad la relación entre su tiempo personal y laboral", puntualiza Jorge Araujo. Nubelo -con 55.000 empresas y 350.000 profesionales registrados- realizó un Informe Regional sobre la Industria del Trabajo 3.0 que revela que al 72% de la Generación Y le gustaría dejar su trabajo actual y comenzar un estilo de vida freelance.

Desde la nube
Juan Martitegui, cofundador de MindValley Hispano, desarrolló su empresa -mientras vivía en Malasia- contratando personal a través de la modalidad online. Cuando volvió a la Argentina fundó VirtualiaNet, una academia en la que se enseñan las nuevas profesiones de Internet. Además, produjo el documental Desde la nube (www.desdelanubelapelicula.com), que aborda este cambio de paradigma a partir de la exposición de experiencias personales que destacan sus aspectos positivos pero también da lugar a voces críticas. "Queremos transmitir que existe una forma de trabajar diferente a la que estamos acostumbrados", dice Martitegui.
Con un espíritu similar, Sandra Lopez Lauro y Victoria Miles fundaron MotiVAcional, un portal de capacitación, recursos e ideas para mujeres, que ofrece cursos prácticos y a distancia para emprendedoras. "Volcamos nuestra propia experiencia en consultoría tecnológica, asistencia virtual y marketing online", cuenta Victoria Miles, que trabajó muchos años en multinacionales como asistente ejecutiva y luego tomó un camino independiente. "Hay que aprender a trabajar a distancia y vender servicios, a organizar tu vida y tu negocio. Capacitamos sobre cómo arrancar, armar una estrategia, vender, todo a partir de tácticas concretas", afirma Victoria.

CLAVES
Cómo conseguir trabajos freelance
* Identificar qué tareas concretas realizar y ofrecer.
* Investigar si estas tareas están siendo demandadas en portales de trabajos freelance.
* Capacitarse en las habilidades, herramientas y tecnologías necesarias para trabajar de manera remota o a distancia.
* Diseñar una estrategia y un plan de acción para conseguir trabajos freelance.
* Familiarizarse con la idea de tener que vender los servicios.
* Evaluar y definir cuánto cobrar por estos servicios y/o tareas específicas.
* Ser o convertirse en experto en algún tema en particular.
Fuente: MotiVAcional.

Fuente bibliográfica
BROITMAN, ANA 2015. Trabajo 3.0: freelance, online y por proyectos cortos. Clarin.com [en línea]. [Consulta: 26 mayo 2015]. Disponible en: http://www.ieco.clarin.com/recursos-humanos/Recursos_Humanos-trabajo_a_distancia-trabajo_freelance-Nubelo-Freelancers-com_0_1364263879.html. 

22 may 2015

La delgada línea entre bibliotecas públicas y el uso compartido de archivos

Por: Rick Falkvinge


El propósito de las bibliotecas públicas es el mismo que el efecto que tiene el uso compartido de archivos. No se puede defender uno y atacar el otro.





Las bibliotecas públicas comenzaron a aparecer a mediados de 1800. En ese momento, las editoriales enfurecieron, pues llevaban un tiempo haciendo lobby para que el préstamo de libros fuera ilegal porque, en su opinión, leer un libro sin haber pagado antes era “robar”. Como consecuencia, consideraban que las bibliotecas públicas del momento eran un hervidero de criminales y robos (aquellas instituciones eran llamadas “bibliotecas por suscripción”, así que se les tildaba como organizaciones con ánimo de lucro, además).

En ese momento, el Parlamento británico, a diferencia de los políticos de hoy, estuvo en sabio desacuerdo con el lobby de la industria editorial. Los legisladores vieron el valor económico de tener un público educado y culto e introdujeron una ley que permitía la existencia de bibliotecas públicas gratuitas en 1850.

En otras palabras, hicieron excepciones explícitas al monopolio del derecho de autor para beneficiar el acceso a la cultura y el conocimiento. En buena parte de la legislación sobre derecho de autor actual dice explícitamente que los dueños de los derechos no pueden objetar la lectura y préstamo de sus trabajos en el contexto de las bibliotecas públicas. Este hecho puede ser rastreado hasta las discusiones de 1850.

¿Esto como difiere de la práctica de compartir archivos de hoy, de la manufactura de una copia propia del conocimiento y la cultura derivada de otras fuentes? ¿Hay alguna diferencia?

Sí, son diferentes. Son diferentes en cuanto a la eficiencia. Allí en donde las bibliotecas públicas pueden educar a un ciudadano a la vez por cada libro original, el uso compartido de archivos tiene el potencial de hacerlo con millones a la vez, todo con el mismo esfuerzo que ya se invierte.  
Las bibliotecas y el uso compartido de archivos no son diferentes en términos de pagos ante los titulares de derechos de autor (ante los dueños del monopolio). Es muy común escuchar que los autores reciben regalías cuando sus libros son prestados en una biblioteca. Esto no es cierto. Los autores reciben una porción de dinero muy diluida en la mayoría de países europeos, que está basada en las estadísticas de lectura de estas instituciones, pero no es una forma de compensación por la actividad en esa biblioteca en particular. La diferencia es crucial.

En cambio, ese dinero “proveniente de las bibliotecas” es una especie de subvención que se otorga de forma unilateral cuando se utilizan los datos estadísticos de las bibliotecas. No es cierto que los autores reciban dinero cuando sus libros son prestados. En algunos casos sí sucede, pero esto es apenas una coincidencia. Cuando un libro de Harry Potter es pedido en préstamo en una biblioteca pública en Suecia, por ejemplo, J.K. Rowling (la autora) no recibe un solo centavo por esto. Cosa que sí pasa con el traductor, como parte de un apoyo para promover la disponibilidad de la cultura en el idioma local, no para compensar al autor. La conexión entre préstamos y compensaciones puede ser derrotada con ejemplos triviales.

Las bibliotecas y el uso compartido de archivos no son diferentes en  el fin que persiguen. El propósito de estas instituciones es poner la cultura y el conocimiento gratuitamente a disposición de tantas personas como sea posible, tan sólo por los grandes beneficios socioeconómicos de tener una población educada y culta. ¿En qué difiere esto de lo que sucede cuando se comparten archivos?

Uno simplemente no puede defender las bibliotecas públicas y oponerse al uso compartido de archivos. Ambas cosas hacen parte del mismo fenómeno, sólo que uno es vastamente más eficiente que el otro. 

Durante la discusión de 1850, un editor argumentaba que, parafraseándolo, “no se puede permitir que la gente simplemente lea libros gratuitamente. Si hay una ley que avale esto, entonces ningún autor va a volver a recibir un centavo por sus libros de nuevo. No se van a escribir más libros si esta legislación es aprobada”. Tristemente, he perdido la fuente original de esta cita, que llegó a mí en febrero de 2009.

En efecto, ningún libro ha sido escrito desde 1850. Y ninguna película o pieza musical ha sido creada desde que, alrededor de 1999, se comenzaron a compartir archivos a gran escala a través de internet. La cosa ha sido así o, más bien, estos argumentos son falaces.

Hemos construido la biblioteca pública más grande de todos los tiempos. Toda la humanidad puede acceder al conocimiento colectivo de la especie 24 horas al día, siete días a la semana, y además contribuir a este repositorio comunitario. Todas las herramientas y la infraestructura necesarias están listas. No hay que invertir un solo centavo en dinero de los contribuyentes para lograrlo. Lo único que se necesita es remover las restricciones que hay para acceder a estos servicios. 

¿Por qué permitimos que una industria se interponga en el camino?


FALKVINGE, RICK 2015. La delgada línea entre bibliotecas públicas y el uso compartido de archivos. ElEspectador [en línea]. [Consulta: 22 mayo 2015]. Disponible en: http://www.elespectador.com/tecnologia/delgada-linea-entre-bibliotecas-publicas-y-el-uso-compa-articulo-560194. 

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