15 jul. 2012

En defensa del estereotipo de las bibliotecas


Steven Bernstein sostiene que con el crecimiento a escala mundial de las redes sociales y los dispositivos móviles, las bibliotecas se están dando cuenta de que la ‘sociedad vive en una matriz de distracción de la que quiere salir’. Ello es debido, afirma, al acceso constante a la información a través de los dispositivos digitales que, si bien ha mejorado la vida de las personas, también ha reducido su atención y productividad. Bernstein revela que, aunque durante décadas los bibliotecarios han intentado desprenderse del estereotipo asociado a su profesión, y que él denomina el shhhhtereotipobibliotecario, en clara alusión a la onomatopeya del silencio (shhh) que suele asociarse a las bibliotecas, hoy en día estas deben restablecer su condición de lugares de contemplación y reflexión.

Y para ello, Bernstein, bibliotecario en la biblioteca Elihu Burritt de la Universidad Central de Connecticut en Estados Unidos, da cuenta de las recomendaciones planteadas por Jessie L. Mannisto en favor de que las bibliotecas recuperen su condición de lugares de reflexión, en un artículopublicado en Library Journal.


Jessie L. Mannisto, investigadora asociada en la Office for Information Technology Policy (OITP) de laAmerican Library Association (ALA), espera que estos consejos, incluidos en un reciente informe elaborado para la ALA, contribuyan a mitigar los impactos negativos de la constante conectividad en que se encuentra inmersa la sociedad actual. Estas son las recomendaciones que sugiere Mannisto en su informe:
  • Proporcionar espacios desconectados. Mannisto sostiene que este es quizás el servicio más fácil de implementar, ya que solo requiere la creación en la biblioteca de una zona tranquila en la que se guarde silencio, y donde los dispositivos conectados estén prohibidos. Este espacio, en su opinión, debe ser simplemente un área tranquila y cómoda en la que los usuarios de la biblioteca puedan involucrarse con los materiales que han encontrado. A su juicio, este espacio desconectado debe servir como complemento a las áreas conectadas (laboratorios de informática, salas de trabajo en grupo, centros multimedia y zonas comunes), ofreciendo un refugio frente a ellos pero sin dejar de estar suficientemente próximos para que sus servicios puedan ser utilizados cuando surja la necesidad.
  • Crear Centros de Recursos Contemplativos. Parecidos a los technology playgrounds [áreas de juegos tecnológicos] que están surgiendo en casi todas las bibliotecas actualmente. Mannisto afirma que estos Contemplative Resource Centres [Centros de Recursos Contemplativos] deberían ofrecer herramientas y recursos para el desarrollo de la concentración y el pensamiento. Mannisto sostiene que únicamente estarían a disposición de los usuarios ordenadores con software para evitar que estos se distraigan. Asimismo, la investigadora revela que estos centros también ofrecerían materiales educativos y programas que fomentaran y mejoraran la reflexión solitaria.
  • Promover el debate en torno a temas de conectividad. Para Mannisto, las bibliotecas son lugares donde las ‘ideas se unen’ y ‘el conocimiento se incuba’. En su opinión, las bibliotecas deberían ser un salón para dar a conocer a los usuarios las ‘bendiciones’ y ‘maldiciones’ de la conectividad. Como ejemplo, la investigadora propone que las bibliotecas financien a ponentes, realicen debates literarios y ofrezcan programas especiales sobre este tema.
  • Enseñar ‘Gestión de la conexión’ o ‘Técnicas de enfoque’. En opinión de Mannisto, los profesores encargados de la biblioteca deberían incluir en su instrucción bibliográfica lecciones que insistieran en la reflexión como un componente integral de la propia utilización de la información. La investigadora sostiene que, además de enseñar a citar obras literarias, evitar el plagio, o a buscar en los catálogos, los bibliotecarios deberían enseñar también técnicas para evitar las distracciones y concentrarse en una única tarea.
Steven Bernstein añade a esta lista de recomendaciones realizar con más frecuencia el simple acto de decir ‘shhhh’, tanto a uno mismo como "a los que en están en tu biblioteca". A su juicio, esto es bueno para la sociedad porque “la única forma de consolidar la biblioteca como institución singular y única en la era de la información –afirma- es aceptar nuestro shhhhtereotipo”.



Fuente: http://www.lecturalab.org/story.php?id=3245

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