16 oct. 2013

“El daño es irreparable”

Por: Juan José Mendoza

Fernando Báez, especialista en la destrucción cultural de Irak, viajó en 2003 enviado por la ONU y contó su experiencia en un libro. Estados Unidos lo declaró persona no grata.




En la Biblioteca Nacional de Irak, los libros que esperaban ser catalogados al momento del ataque. (Foto: McGuire Gibson / Copyright © 2003 Oriental Institute, University of Chicago).


Para Fernando Báez, autor del libro Nueva Historia Universal de la destrucción de libros. De las tablillas sumerias a la era digital(Editorial Destino, 2011), el daño que se produjo en Irak es irreparable. Báez, venezolano, licenciado en Educación y Doctor en Bibliotecología, cree que en Irak sucedió un ‘memoricidio’: “Se está asesinando la memoria del pueblo Iraquí. Y se ha asesinado a cientos de intelectuales contrarios a la ocupación.” Una prueba de ello son las 18 bibliotecas más importantes de Irak cerradas al acceso de los lectores o sencillamente destruidas. Él mismo confiesa haber visto en Irak, enviado en 2003 por la ONU para fiscalizar el impacto de la guerra en el patrimonio cultural del país, cómo se destruían libros de autores persas o árabes que nunca fueron traducidos. Y libros antiguos vendiéndose en el mercado negro. También vio a intelectuales iraquíes arrojados en el suelo, apesadumbrados, con pedazos de las tablas sumerias en las manos. Para Fernando no es la quema de libros de Hitler, aquella del 10 de mayo de 1933, el peor estrago de libros de la historia, sino el de Irak. Por eso no sería el de 2003 el único viaje que él haría a Bagdad. Declarado persona non grata por los Estados Unidos, país al que tiene prohibido el ingreso, Fernando Báez continúa contando al mundo lo que ha visto en Irak.

-¿Qué cosas se perdieron en Bagdad?
-Fueron saqueados 100.000 asentamientos arqueológicos en todo Irak, como consecuencia de la guerra. En Bagdad, para resumir, un millón de libros destruidos, 10 millones de documentos del Archivo Nacional quemados, bibliotecas privadas y públicas de instituciones como la Bayt Al Hayma (Casa de la Sabiduría) en cenizas. Destrucción de museos, monumentos. Uno de los primeros ejemplares de Las Mil y Una Noches quemado, así como tablillas antiguas con muestras de escritura cuneiforme. Un daño terrible.


Papeles incinerados en la Biblioteca Nacional iraquí, donde el archivo perdió el 60% de sus colecciones. (Foto: McGuire Gibson)

Báez se despacha en su libro sobre la destrucción, a lo largo de 480 páginas, con la enumeración de las catástrofes bibliográficas más importantes de la historia: de las Tablillas sumerias a la era digital, pasando por los 500 mil rollos de papiro de la Biblioteca de Alejandría, el incendio de Londres de 1666, la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra, la Guerra de Irak. Y enumera libros precisos: La República de Zenón de Citio, en su tiempo más leída que la de Platón. Y nos recuerda, sencillamente, que nos faltan todos los libros de los cínicos, los pirrónicos, los escépticos, los estoicos. Y que, de las 82 tragedias de Eurípides, sólo nos llegaron 18. El libro de Báez es sólo un resumen. Su lista completa, que se mantiene inédita, posee tres tomos de 2000 páginas cada uno. Es tal la cantidad de libros que nos faltan que imaginar una mínima parte de ellos nos brinda ideas muy diferentes de las que tenemos de la literatura y de la historia del pensamiento.

En ese contexto, la catástrofe de Irak es comparable con las más grandes de la historia: “Una catástrofe terrible fue el incendio de la Academia de Ciencia de Egipto, con miles de obras destruidas, incluida una edición de la gran enciclopedia que compilaron los franceses tras su ida a Egipto con las tropas de Napoleón y que intentaba ser un resumen de toda la cultura clásica antigua.”

Pero en materia de destrucción no todo es historia. Los estragos continúan, y no sólo en Irak: “En Malí, África, la biblioteca de Ahmed Baba fue atacada y hubo miles de manuscritos quemados, el resto de las bibliotecas se salvó de la furia yihadista radical porque sus bibliotecarios habían escondido los libros y habían huido clandestinamente. Algún día habrá que contar ese capítulo de apasionada defensa de la cultura.”

3 comentarios :

Gloria Padrós de Henning dijo...

NO NOS VAYAMOS TAN LEJOS! EN ROSARIO HACE MENOS DE UN MES QUEMARON 4000 LIBROS Y DOCUMENTOS QUE SE ENCONTRABAN EN LA IGLESIA METODISTA NORTE, DONDE FUNCIONABA UN CENTRO DE MEDH MOVIMIENTO ECUMÉNICO POR LOS DERECHOS HUMANOS. TAMBIÉN EL DAÑO ES IRREPARABLE. SON MENTES ENFERMAS CREO YO. Gloria Padrós de Henning

Charito V. dijo...

Agradecer a Fernando Baez, por su constancia en la denuncia de la destrucción documental a nivel de muchos países, ya en el 2005 también apoyó la indignación que sentimos los bolivianos cuando se destruyeron documentos y libros de la biblioteca del CEJIS en Santa Cruz-Bolivia.
Ahora este libro es un importante aporte que refleja la barbarie de lo que son capaces de hacer por mantener la hegemonía política y el que sea declarado persona no grata para EE.UU. será un alago porque se está en la línea correcta.

Isabel Garin dijo...

Creo, como Charito V., que EEUU haya declarado persona non grata a Fernando Baez es un reconocimiento a sus denuncias. Recuerdo también que el Secretario o Ministro de Cultura de EEUU renunció a su cargo, incapaz de hacer nada por detener el saqueo de los bienes culturales cuando la invasión a Irak. Es una constante: cuando se invade o se reprime se ataca a los pueblos y a los libros.

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