20 abr. 2015

No sólo es cuestión de libros






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Jarrones, portarretratos, objetos de colección, aparato de televisión y por supuesto, los libros. Las bibliotecas y repisas son elementos que, por sus características propias, pueden cumplir diversas funciones y a los que podemos darles múltiples usos. 
No son muebles propios de un ambiente; todo lo contrario, por su versatilidad se adaptan a todas las salas. Incluso, son importantes en dormitorios y salas de juego. En cada sector contienen objetos propios, organizando y además decorando.   
Cuando se dispone de un espacio propio para la lectura, las bibliotecas suelen ser una muestra cabal de la estética. De cualquier material y con estilos diversos, una biblioteca personal puede ser también un espacio que combine la relajación con el aprendizaje personal.

Si se ha destinado un sector propio para los libros, ese ambiente debe ser agradable y proporcionar una sensación de calidez. Por ello, hay que prestar especial atención a la iluminación (tanto natural como artificial), para generar un confort visual que potencie no sólo la facilidad sino también el placer de la lectura. En ese marco, emplear focos direccionales servirá para llamar la atención sobre determinados objetos. 
En grandes ambientes
“Son la pieza perfecta para separar ambientes sin entorpecer y cerrar visualmente el espacio”, acotan desde Interiores Bap. Como en muchos otros muebles, suelen ser un recurso al que se acude frecuentemente al momento de separar grandes sectores, como en el caso de salas o habitaciones abiertas, o bien, en viviendas de tipo loft.
Así, una biblioteca a medida y con un adecuado diseño puede hacer de tabique o pared entre diferentes zonas: un dormitorio abierto y la zona de estar, o la separación entre un salón y una zona exclusiva de trabajo. 
Espacios de guardado
Si los libros no son los protagonistas principales, podemos obtener un excelente espacio de guardado. Fallabella propone una novedosa línea de bibliotecas con bodegas especiales para espacios reducidos. 
Evitar el desorden es fundamental, y un uso debido permitirá resaltar la estética del lugar.
En estos casos, hay que tener en cuenta las alturas. “Así, de la línea visual de los ojos hacia abajo, colocar las cosas de mayor uso y reservar las zonas altas para los objetos que menos se utilizan. Es conveniente dejar los lomos de libros y revistas en la parte exterior, para una fácil localización”, sugieren desde Decor Inter´s.
Puede reservarse un pequeño espacio para objetos con valor afectivo, o simplemente aplicar soluciones prácticas para los de uso cotidiano. Las cajas y cestas son una buena y funcional opción para guardar pequeños elementos que se van acumulando.
“En una sala de juegos, las estanterías de una biblioteca bien pueden cumplir la función principal de ofrecer el  espacio para el almacenaje de los juguetes, y también para instalar una pantalla de televisor y consolas de juegos. Además, son buenas receptoras de los equipos de audio”, concluyen desde Leblon Equipamientos. 
En el cuarto de los niños
 
Cuando los niños son pequeños, las bibliotecas cumplen una función de guardado de juguetes. A medida que crecen, los chicos necesitan almacenar sus libros, muñecos de colección y álbumes de figuritas, entre otros objetos. 
En caso de tener poco espacio, conviene colocar los muebles de manera vertical. Otras veces, resultan apropiadas para guardar trofeos y cuadros. Pueden ser abiertas para todo lo que se quiere mostrar, y también con puertas para disimular aquello que no se quiere exhibir.
 
 
Las repisas flotantes
 
Su diferencia sustancial con respecto a una biblioteca tradicional es que no se aprecia ningún soporte que las una a la pared: parecen suspendidas o flotantes. Aliadas del estilo minimalista, al ser de líneas sencillas y formas geométricas simples, las repisas flotantes se adaptan fácilmente a diversos entornos. 
Para que se destaquen, hay que cuidar que no estén acompañadas de una cantidad exagerada de muebles alrededor. Son ideales para colocarlas sobre un mueble bajo como un aparador, una mesa o un sillón largo, y así aprovechar el espacio que está encima de ellas.

Fuente bibliográfica
No sólo es cuestión de libros. La Voz del Interior [en línea] [sin fecha]. [Consulta: 20 abril 2015]. Disponible en: http://www.lavoz.com.ar/casa-diseno/no-solo-es-cuestion-de-libros. 

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