20 ago 2009

Experto dice que Internet ha convertido las bibliotecas en "centros de servicios" en vez de "almacenes de libros"



BAEZA (JAÉN), 20 Ago. (EUROPA PRESS) -

El profesor de la Universidad Jaume I de Castellón Jordi Adell Segura aseguró hoy la revolución que ha supuesto Internet en todos los ámbitos ha provocado que las bibliotecas pasen "de ser grandes almacenes de libros a una especie de centros de servicios".

En declaraciones a los periodistas, Adell explicó que tanto alumnos, profesores como toda la comunidad en general puede acceder a información de todo tipo desde las bibliotecas, gratuitamente o pagando un importe, mientras que "antes documentarse era una labor que costaba años de esfuerzos".

"El espacio docente se está transformando aunque menos rápido de lo que algunos quisiéramos, pero está claro que las enciclopedias y otros manuales de papel cada vez tienen menos sentido, porque lo digital no necesita un formato determinado ni máquinas fotocopiadoras para su multiplicación", apuntó Adell.

Por otro lado, el profesor reclamó que los profesionales de todos los ámbitos tienen la responsabilidad social de "estar al día", ya sean médicos, arquitectos o abogados, por lo que el curso que dirigió esta semana dentro del marco de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Baeza (Jaén) pretendió mostrar a docentes y otros trabajadores y estudiantes cómo aprovechar las herramientas que ofrece la web para desarrollarse personal y profesionalmente.

En este sentido, Adell expuso las ventajas que ofrece el sitio web 'FriendFeed', creado por un grupo de ex trabajadores de 'Google' y que recientemente compró la red social 'Facebook'. "Con 'FriendFeed' puedes relacionarte con miles de profesionales, acceder a sus obras y a las que ellos establecen como favoritas de forma sencilla y acercando al usuario una serie de servicios que están dispersos físicamente", admitió el profesor.

19 ago 2009

La biblioterapia y sus aplicaciones


Siempre he considerado que los libros son una excelente compañía, incluso aunque sean electrónicos (hay que adaptarse al desarrollo tecnológico), nos ayudan en muchos ámbitos de nuestra vida, para adquirir conocimientos, para desarrollar nuestra imaginación “viviendo” increíbles aventuras aunque sólo sea en nuestra mente, para disfrutar de agradables momentos de ocio, etc., pero en esta ocasión vamos a hablar de una utilidad de los libros que no suele ser tan conocida.

A pesar de aparecer en bastantes manuales de psicología clínica, en algunos citada de pasada junto con otras técnicas y terapias, en otros dedicándole un epígrafe o incluso algún capítulo entero, mucha gente ignora que la biblioterapia se puede utilizar en el tratamiento de algunos trastornos psicológicos, también es bastante desconocida la manera en la que se aplica y cómo puede ayudar no sólo a quienes tienen problemas, sino también a cualquier persona que necesite cierta orientación psicológica para desenvolverse mejor en alguna faceta de su vida (familiar, social, laboral, etc.).

Revisando definiciones de biblioterapia, encontramos una definición muy acertada realizada por Caballo y Buela-Casal (1991) explicando que se trata del “empleo de materiales escritos (manuales de autoayuda) para ayudar a los pacientes a modificar su conducta, sus pensamientos o sus sentimientos”.

No obstante, como es evidente, no suele aplicarse a todos los pacientes ni en todo tipo de trastornos o problemas (Feixas y Miró, 1993); tampoco se refiere únicamente a la lectura de determinada bibliografía, recomendada por el terapeuta sobre el tema problemático, sino que también implica comentarios adicionales a dicha lectura debatiendo, los contenidos de la lectura y sus interpretaciones, con el terapeuta (Cobos y Gavino, 2006; Fortkamp, 2005; Gold, 2008; Cantero y Moruno, 2005).

Requisitos para utilizar con éxito la biblioterapia

La bibliografía:

La selección de la bibliografía debe ser un espejo donde el individuo vea reflejado el problema existente y busque las soluciones al mismo, aunque hay que tener en cuenta que un libro puede originar distintas reacciones en función de las vivencias personales de quien lo lea y, en ocasiones, puede resultar interesante la asociación de imágenes al texto, como en los cuentos infantiles, por tener un mayor efecto terapéutico (Gold, 2008); ha de ser completa pero breve, para asegurarse de que va a ser leída por el paciente, debe ser sencilla de leer, no ha de ser excesivamente técnica, procurando que sea clara y amena (Cobos y Gavino, 2006).

La bibliografía utilizada puede ser de dos tipos (Gold, 2008):

  • Especializada o específica del tema.
  • Ficción: cualquier tipo de género, relacionado o no con el problema del paciente. Resulta mucho más sencillo llegar a identificarse e implicarse con personajes ficticios puesto que, en los cuentos o en las novelas, los conflictos son intensos y personales, pero se pueden ver con cierta perspectiva ya que están distanciados en un tiempo y lugares remotos.

El paciente:

Debe saber leer y además tener habilidades de lectura que sean adecuadas al nivel de lectura necesario para abordar el manual recomendado y, por supuesto, leer lo señalado por el terapeuta (Caballo y Buela-Casal, 1991; Cobos y Gavino, 2006).

Durante la lectura el individuo puede pasar por una serie de fases como son (Gold, 2008):

  • Identificación con el personaje y los hechos de la trama.
  • Involucración emocional con liberación de emociones.
  • Auto-reconocimiento. Identificación de las posibles soluciones a sus problemas.

Por último, y no por ello menos importante, ha de atender y participar en el debate con el terapeuta (Cobos y Gavino, 2006).

El terapeuta:

Los clínicos deberían estar al día en cuanto a publicaciones que pueden resultar adecuadas a pacientes con diferentes tipos de necesidades, que puedan ser útiles y estar actualizadas (Brown, 2003); determinar las necesidades particulares de la situación, establecer los objetivos de la terapia, seleccionar los libros que reflejen la situación o sentimientos experimentados por el paciente, realizar las selecciones adecuadas al nivel de lectura, fomentar la lectura y la relectura, hablar sobre los sentimientos expresados por los personajes adecuando el lenguaje durante el debate al nivel cultural del cliente y evaluar la consecución de objetivos (Cobos y Gavino, 2006; McCloskey y Bulechek, 2005).

Aplicaciones

La biblioterapia se utiliza sola o como parte de un conjunto de técnicas (Cobos y Gavino, 2006); puede realizarse de forma individualizada o de forma grupal y es un método cada vez más utilizado en los tratamientos de depresión, relaciones de pareja, autoestima, duelo, prevención y tratamiento del “burnout” (Gold, 2008); como apoyo en el TDC (Trastorno Dismórfico Corporal) (Rosen, 2002); algunas personas con conductas de riesgo o con TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria) pueden tomar mayor conciencia de sus alteraciones (Sevillano, 2001); los trastornos sexuales de la mujer (Hyde, 1995); se ha aplicado con éxito en problemas en la relación sexual, control de la conducta disruptiva de los hijos, enuresis y sobrepeso (Cobos y Gavino, 2006); en el caso de adultos con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad), es recomendable junto con la psicoeducación y el entrenamiento en habilidades específicas (Frances y Ross, 2002); a quienes se les ha diagnosticado recientemente algún trastorno y a sus familiares les puede resulta útil para comprender mejor la naturaleza del trastorno (Brown, 2003); puede ayudar al paciente a adquirir mayor conocimiento acerca de las AVD (Actividades de la Vida Diaria) y cómo llevarlas a cabo, o para tomar conciencia de la importancia de realizar determinadas actividades como hacer ejercicio de forma regular o adoptar otros hábitos saludables (Cantero y Moruno, 2005).

Según Cobos y Gavino (2006), “se recurre a ella cuando uno de los problemas del cliente es la falta de información y se considera que al leer sobre el tema se le van a aclarar dudas y solucionará su problema, ya que la persona no realiza la conducta adecuada, o la ejecuta mal, porque desconoce la manera de llevarla a cabo adecuadamente”.

Algunos libros y sus posibles indicaciones

Dª. Elia Roca, en su página web recopila una lista de libros de autoayuda recomendados para pacientes que lo necesiten, clasificándolos en tres epígrafes: Autoestima, Habilidades sociales y Otros. Además su página web también dispone de información y documentos muy interesantes tanto para los profesionales como para los pacientes.

Un libro muy recomendable, que ya he citado en otras ocasiones, es Cómo superar el descontrol emocional de Dª. Amelia Catalán.

Referencias bibliográficas:

Brown, T.E. (2003). Trastornos por déficit de atención y comorbilidades en niños, adolescentes y adultos. Barcelona: Masson. Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).

Caballo, V.E. y Buela-Casal, G. (1991). Técnicas diversas en terapia de conducta. En V.E. Caballo (Comp.), Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta (pp. 777-816). Madrid: Siglo XXI de España.

Cantero, P.A. y Moruno, P. (2005). Actividades de la vida diaria en salud mental. En P. Moruno Miralles y D.M. Romero Ayuso,Actividades de la vida diaria (pp. 219-260). Barcelona: Masson-Elsevier. Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).

Cobos, P. y Gavino, A. (2006). Técnicas basadas en la información. En A. Gabino (Coord.), Guía de técnicas de terapia de conducta (pp. 13-21). Madrid: Pirámide.

Feixas, G. y Miró, M.T. (1993). Aproximaciones a la psicoterapia. Barcelona: Paidós.

Fortkamp, C. (2005). Biblioterapia: Atividades de leitura desenvolvidas por acadêmicos do Curso de Biblioteconomia da Universidade Federal de Santa Catarina. Biblios, 21-22, 13-25. Disponible en internet (consultado el 3 de abril de 2009).

Frances, A. y Ross, R. (2002). DSM-IV-TR: Estudio de casos. Guía clínica para el diagnóstico diferencial. Masson: Barcelona. Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).

Gold, J. (2008). Biblioterapia. En P. Aguirán Clemente et. al., Guía de prevención de Burnout para profesionales de Cuidados Paliativos(pp. 57-61). Madrid: Arán. Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).

Hyde, J.S. (1995). Psicología de la mujer: La otra mitad de la experiencia humana. Madrid: Morata. Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).

McCloskey, J. y Bulechek, G.M. (2005). Clasificación de intervenciones de Enfermería (NIC). Madrid: Elsevier. Disponible en internet(consultado el 30 de marzo de 2009).

Rosen, J.C. (2002). Tratamiento cognitivo-conductual para el Trastorno Dismórfico Corporal. En V.E. Caballo (Ed.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 1): Trastornos por ansiedad, sexuales, afectivos y psicóticos (pp. 407-440). Madrid: Siglo XXI. Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).

Sevillano, J.P. (2001). Evaluación y motivación en los trastornos de la conducta alimentaria. En E. García-Camba de la Muela, Avances en Trastornos de la Conducta Alimentaria: Anorexia Nerviosa, Bulimia Nerviosa, Obesidad (pp. 75-92). Barcelona: Elsevier-Masson.Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).

Fotografía: Flickr

Fuente: Reflepsiones.

Del manuscrito al 'e-book'


Por: Enrique Meneses


Todo cambio supone la ruptura de una rutina. La Naturaleza tiene miedo al vacío pero éste se produce para mucha gente cuando ve sus costumbres alteradas. Recuerdo un día que recibí en El Cairo una carta de mi madre echándome una bronca porque yo la había escrito a máquina, con mi Adelita, una portátil de la década de los cincuenta. Era una falta de consideración hacia la familia, a pesar de que mis progenitores eran periodistas. Todavía hoy es frecuente dejar el inicio y la despedida en una carta para personalizarla de puño y letra, a ser posible, con tinta azul. El rojo es para la censura y el negro para los pésames. Todo un mundo de significados nacidos en torno a la escritura manuscrita.

Como sucediera con otros inventos, el libro electrónico tiene sus detractores desde el primer momento. Aquellos coches de principios del siglo XX, que cortaban la leche de las vacas cuando éstas veían pasar un Levasseur por las carreteras de Normandía, pronto se multiplicarían una vez convertidos en objetos de deseo universales. Gutenberg dio el golpe de gracia a los copistas y miniaturistas que laboraban con paciencia y esmero, en el frescor de sus conventos, los misales y libros de oraciones de la nobleza. Convertidos en auténticas joyas, que las artes gráficas reproducen en facsímiles para disfrute del vulgo, los incunables más famosos acaban en las bibliotecas de los enamorados de los libros. Al igual que ellos, también hay amantes de los coches antiguos que compran y miman como auténticos tesoros. Puede que un día, hartos de abatir 15 árboles para obtener una tonelada de papel, aceptemos la solución electrónica como sustitutivo ecológico del libro tradicional a la vez que muy enriquecedor en relación con el que conocemos actualmente.

El e-book, o e-libro, no sólo preserva los pulmones de la tierra, cada vez más dañados por la mano del hombre, sino que eliminará con el tiempo la necesidad de disponer de bibliotecas caseras. Todos los libros estarán al alcance de nuestra mano -nunca tan bien dicho- en el idioma que deseemos. La letra podrá modificarse tanto en su tamaño como en la familia tipográfica. Los e-libros dispondrán de excelentes diccionarios incorporados en cualquier lengua. Los mismos textos podrán llegarnos en el idioma original o en la traducción que deseemos. Los libros podrán llevar explicaciones adjuntas del mismo autor para esclarecer dudas. No será necesario molestar a nuestra pareja que desee dormir si nosotros queremos leer porque el libro electrónico trae su luz incorporada y graduable en la misma pantalla.

La industria editorial se adaptará a la situación. Comprará los derechos de las obras a los autores y los editará, en el sentido etimológico de la palabra. Negociará posibles traducciones con editores de otros países, se encargará de la promoción de los títulos de sus autores y prestará asistencia jurídica en caso de litigios. Luego cobrará las descargas a partir de la cuenta de cada comprador. Habrá precios diferentes para quien desee conservar para siempre los libros o sólo para leerlos una vez. Abre infinitas posibilidades de comercialización. Y dentro de unos años nos parecerá imposible haber vivido sin nuestro e-book, en el que la voz de un actor famoso nos leerá el Quijote si somos ciegos o queremos saborearlo hasta con música medieval.

Enrique Meneses (Madrid, 1929) es periodista y ha cubierto algunos de los acontecimientos clave del siglo XX. Es autor de las memorias Hasta aquí hemos llegado (Ediciones del Viento) . Su blog es: http://www.enriquemeneses.com/

Lectores cautivos


El concepto de lectores cautivos lo he escuchado en el campo de los medios masivos, considerándose como tales a los lectores seguros, habituales, de una revista o diario. También se habla de audiencia cautiva para el caso de los medios audiovisuales, diferenciándose así al lector, oyente o televidente ocasional. A los medios, para sus campañas y para plantear sus estrategias periodísticas, les interesa el carácter de consumidores estables.

Me cautivó el término cautivo, pero, buscando en el DRAE, me entero que ese término se asigna a los prisioneros de guerra, y que se usó especialmente en tiempos de las Cruzadas, para los cristianos capturados por los musulmanes. Obviamente, no tiene nada que ver esa historia con el sentido a que nos referíamos en los medios masivos.

¿O será que hemos sido hechos prisioneros en la guerra entre los medios, esa que se llama competencia?

16 ago 2009

Educación 2.0: hacia un aprendizaje colaborativo



Un catedrático español afirma que los aportes de la Web 2.0 -versión superadora de la Internet- abrirá un abanico de posibilidades para docentes y estudiantes. Interactividad y participación on-line en la coproducción de contenidos educativos, las claves.

EL VÍNCULO ENTRE PRÁCTICAS PEDAGÓGICAS Y COMUNICACIÓN DIGITAL

Luciano Andreychuk

landreychuk@ellitoral.com

Ejercitemos la imaginación: pensemos en un/a docente -de secundaria, pongamos por caso- que prepara su clase para el día siguiente. Sobre la mesa de trabajo hay fichas, recortes de revistas educativas, fotocopias con actividades, libros de gramática y ciencias sociales, y un viejo tomo de la enciclopedia universal Salvat que el tiempo ha dejado amarillento. Pero hay, además, un elemento moderno que se incorpora a esta postal tradicional: un pequeño ordenador portátil -o netbook- con conexión a Internet.

Este docente imaginario prepara sus actividades escolares desde una perspectiva múltiple: revuelve los papeles, garabatea apuntes e ideas en forma manual, organiza fichas de trabajo; pero también recurre a la computadora y prepara una actividad multimedia para los alumnos, con audios, fotos y videos; está conectado a Internet, así que discute on-line con otros docentes sobre la producción de una actividad conjunta; poco después, responde consultas a sus alumnos, guiándolos en un informe de lectura, y acepta de ellos que agreguen entradas -posteen- con sugerencias. También, por si acaso, actualiza su blog personal para que los chicos estén al tanto de la prueba que se aproxima.

¿Ésta es la educación que se avecina? Parece que sí: las prácticas tradicionales de enseñanza se van integrando a una nueva concepción de la pedagogía apoyada en la comunicación digital de última generación. Y la Web 2.0 -versión superadora de la Internet- otorga más aplicaciones orientadas a la interactividad entre usuarios, consolida el concepto de web participativa en la producción de contenidos conjuntos -entre muchos usuarios colaborativos-, entre otras características. Y, con esto, el acto de enseñar y aprender dispondrá de nuevas herramientas.

Interacción/colaboración

Para el Dr. Julio Cabero Almenara -catedrático de la Universidad de Sevilla, España-, quien recientemente ofreció una videoconferencia sobre estos temas en el Paraninfo de la UNL, “las nuevas tecnologías no son la panacea que resolverá todos los problemas educativos y pedagógicos que nos aquejan. Pero sí abren escenarios de comunicación muy atractivos donde los profesores -de cualquier nivel- podremos conseguir instancias facilitadoras para una educación mas dinámica y participativa, con mayor interactividad entre docentes y alumnos.

“El uso de la tecnología 2.0 implica pensar que podemos reelaborar contenidos educativos de una nueva forma, pero sin perder el objetivo de nuestra misión, que es enseñar. Ahora, con la educación 2.0, alumnos y profesores (de los distintos niveles) ya no somos meros receptores de información, sino coproductores de información; podemos crear colaborativamente contenidos educativos”, dijo Cabero Almenara. “Al dejar de ser receptores pasivos y al volvernos sujetos activos de los contenidos, se le va dando forma a lo que se conoce como inteligencia colectiva”.

Conocimiento significativo

Según el especialista, éste es el destino -la tecnología digital- de la educación para los tiempos que vienen. Lo cual no quiere decir dejar de lado ni mucho menos negar otros soportes educativos: “La mejor tecnología es la que nos permite resolver un problema en el proceso pedagógico, pero en ocasiones ese problema se podrá resolver con apenas una simple fotocopia”, señaló. El aporte educativo de una tecnología no estará, entonces, en sus características técnico-instrumentales, sino en cómo esta tecnología puede resolver problemas de comunicación”, subrayó el catedrático.

El docente y un nuevo rol

La web 2.0 da una nueva arquitectura del intercambio participativo entre docentes y alumnos. “Estas herramientas 2.0 (interactividad, intercambio y colaboración on line) nos llevarán (a los docentes) no ya a reproducir meramente información, sino a producir y co-producir colaborativamente materiales educativamente significativos. El rol del docente será eminentemente activo”, señaló el Dr. Julio Cabero Almenara.

Todo esto implica trabajar con más herramientas de comunicación (e-mail, blogs, redes sociales, etc.). “Esta cultura de la colaboración, entendida totalmente por fuera del ocio y del entretenimiento social, se volverá una pieza clave en el desarrollo del proceso pedagógico”, concluyó.

/// una síntesis

La web 2.0 implica el pasaje de una Internet más estática a una web más dinámica. Esto, en lo que respecta a procesos educativos, significará mayor interactividad entre alumnos y sus profesores. Es el pasaje a un modelo de información centralizado a otro distributivo.

No es una “revolución” tecnológica, sino una actitud social, interactiva, colaborativa y participativa frente al uso de las nuevas tecnologías en educación.

El usuario tendrá más capacidad de gestionar, qué, cuándo y cómo publicar. El ciudadano como creador activo de conocimiento. Esto consolidará la inteligencia colectiva.

/// LA CLAVE

Los riesgos

“Cuidado, que a manos de estas nuevas herramientas se puede caer en el pensamiento débil, repetitivo y no constructivo. Muchas veces, la interactividad se vuelve ruido y confusión”, advirtió el catedrático español.

Web 2.0

es definida como

la segunda generación en la historia del desarrollo de tecnología web, basada en una amplia gama de servicios y aplicaciones, como las redes sociales, los blogs, etc., que fomentan la colaboración y el intercambio de información.

Fuente: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2009/08/15/educacion/EDUC-01.html


15 ago 2009

Bibliotecas

De la Británica de Londres a la Coránica de Chinguetti, asombran al mundo con sus miles de volúmenes y documentos.







El Viajero sabe que en el mundo existen innumerables bibliotecas. Porque una biblioteca no es por cierto un edificio, sino -como dice su raíz griega- una "caja de libros"; es decir, un lugar donde se guardan y se conservan libros.

Es cierto que en estos tiempos en los que el escáner e Internet alzan al ciberespacio todo lo que puede guardarse en las estanterías, algunos ponen en duda el destino de estos grandes bancos de papel donde se guarda la memoria del mundo. Sin embargo, cuesta admitir que su suerte pueda estar echada. En los últimos años, la creciente curiosidad y la necesidad de abstraerse de tanto destino prefabricado, ha generado una suerte de corriente turística por las grandes bibliotecas del mundo.

Como sabe El Viajero, la biblioteca más grande de que se tenga memoria es la mítica Biblioteca de Alejandría, que aparece mencionada en escritos del año 180 antes de nuestra era. Se dice, y El Viajero no duda, que en su apogeo supo tener unos 700.000 manuscritos, que equivalen aproximadamente a unos 100.000 libros impresos de hoy. Sin la prosapia de aquella biblioteca casi imaginada, la Biblioteca del Congreso (Library of Congress) de Estados Unidos, ubicada en Washington DC, es en el presente la más grande y majestuosa del mundo. Como un gran pulpo, se explaya en tres edificios que reúnen, en conjunto, más de 138 millones de documentos.

Como sabe El Viajero, esa megabiblioteca tiene más de 30 millones de libros en 470 idiomas, más de 61 millones de manuscritos y la colección más grande de libros raros y valiosos. El Viajero encuentra en esa gran biblioteca una joya que sólo degustan los grandes paladares: una de las únicas cuatro copias, en perfecto estado, de la Biblia de Gutenberg. Organizada en veintinueve salas de lectura, El Viajero Ilustrado reconoce que se puede visitar con la atribulada resignación de aquel que sabe que apenas podrá espiar una minúscula porción de un patrimonio virtualmente inabarcable.

Como los grandes museos -y El Viajero piensa en el Palazzo degli Uffizi, en el Musée du Louvre o en el Museo Nacional del Prado-, las grandes bibliotecas también ofrecen una pálida muestra de lo que atesoran, y no es porque no quieran, sino simplemente porque sería imposible.

Gran parte de los países occidentales tiene su biblioteca nacional y en la mayoría de los casos, son lugares dignos de visitar. La grandiosidad de sus edificios, antiguos o modernos, y los tesoros bibliográficos bien merecen un día ilustrado.

Además de la mencionada, sobresalen la Nacional de España y claro está, la Biblioteca Nacional de Francia, una de las más grandes del mundo. El Viajero no olvida la Biblioteca Nacional de la Argentina, y su imponente edificio en pleno barrio de Recoleta.

La legendaria Biblioteca Británica, creada en el siglo XVIII, actualmente funciona en su propio y deslumbrante edificio en St Pancras, 96 Euston Road, donde la modernidad ha desplazado a la tradición, pero la comodidad y la belleza siguen siendo primordiales. The London Library atesora libros, mapas, periódicos, partituras, patentes, manuscritos y sellos. Tiene 625 kilómetros de estanterías que crecen 12 kilómetros cada año. El Viajero intenta, cada vez que puede, escudriñar en un cuaderno de notas de Leonardo da Vinci, en algún manuscrito de Jane Austen, o espiar alguna partitura original de Händel o de The Beatles.

Pero claro, hay bibliotecas que por antigüedad y despliegue resultan insoslayables. La Biblioteca Nacional de China (NLC) tiene 2,6 millones de libros antiguos clásicos. Gracias a la tecnología, El Viajero sabe que hoy, Internet, permite ver esos documentos.

Menos conocidas pero sobrecogedoras son las Biblioteca Coránica de Chinguetti, en Mauritania, o la sobria grandiosidad de la Bibliothèque de Alençon, en Francia. Y El Viajero no puede olvidar la biblioteca mexicana José Vasconcelos, con sus magníficos jardines; ni claro, las grandes bibliotecas universitarias de Estados Unidos. Sobre todo, la de la Universidad de Harvard, considerada una megabiblioteca de más de 15 millones de volúmenes.

La cantidad no hace a la calidad, pero tal reservorio de inteligencia reducen a El Viajero a una pequeñez conmovedora y en esas salas espaciosas sólo le parece escuchar el eco de aquellos versos de Borges que dicen: Lento en mi sombra, la penumbra hueca / Exploro con el báculo indeciso, / Yo, que me figuraba el Paraíso / Bajo la especie de una biblioteca.


Caillou bibliotecario

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