3/7/2008

El formador virtual: ¿una nueva profesión?



Por Beatriz Artus

A lo largo de mi trayectoria como diseñadora didáctica, puedo decir que he logrado resultados exitosos y otros relativamente modestos por su alcance pero sí muy significativos por la experiencia obtenida. Pero lo que quiero compartir con ustedes, mis estimados lectores, es que mi principal éxito considero que lo constituye un camino que jamás abandoné y que estoy convencida de que debo continuar en esta senda: la indagación permanente sobre mi quehacer profesional. Esto también es una invitación para ustedes, porque de este modo contribuiremos a fertilizar el avance del corpus teórico de las disciplinas en las que nos desempeñamos. En este sentido, me gustaría acercarles algunas preguntas, que quizás ustedes también se estén haciendo. Bienvenidas éstas y otras que no contemplo aquí.

¿Cuál es el perfil del formador virtual? ¿Qué competencias técnico-didácticas y comunicacionales debe desarrollar este profesional? ¿El formador virtual es un formador presencial que virtualiza contenidos de aprendizaje? ¿Qué significa virtualizar desde el punto de vista didáctico? Podríamos continuar formulando preguntas orientadas a delinear este nuevo perfil… pero como preguntas disparadoras para el objetivo que persigo aquí, considero ya nos alcanza.

Antes de compartir algunas sistematizaciones conceptuales que he venido haciendo al respecto, quisiera llamarles la atención sobre el estilo de comunicación que he escogido aquí para acercarme a ustedes: el diálogo, y un diálogo con la clara intención de ser amigable. Este es uno de los rasgos más importantes de la modalidad formativa virtual. Nuestra clase no comenzará a partir de ahora, sino que ya comenzó desde que iniciamos nuestro diálogo virtual. Un formador virtual debe poder imaginarse junto con el OTRO, su interlocutor, desde que comienza a escribir lo que denominamos el guión o storyboard. Por ello, nada debe faltar, como si estuviéramos allí, compartiendo un espacio, un tiempo y un lugar en común, y sobre todo, objetivos de aprendizaje en común.

LA ESTRUCTURA DE UN PROCESO DE FORMACIÓN PRESENCIAL

Me aventuro a afirmar que los especialistas en educación, sobre todo quienes trabajamos profesionalmente en lo que denominamos diseño didáctico, reconocemos que un proceso de formación presencial contempla cuatro fases, cada una con sus respectivos objetivos. Estas fases son:

1. Introducción: es la fase de preparación del alumno para el aprendizaje.
2. Desarrollo: es el tratamiento de los contenidos a través de diversas técnicas individuales y grupales.
3. Evaluación: es la verificación de lo que el alumno ha aprendido en relación con lo que le enseñamos.
4. Cierre: es la síntesis conceptual de lo tratado.

Consultar estrategias en: www.artusconsultores.com. "El proceso de enseñanza-aprendizaje en capacitación laboral". Este es el esqueleto de la formación que no puede faltar, como los cimientos de una casa. Luego, cada formador le imprimirá su "sello personal", su propio estilo a este esqueleto básico.

LA ESTRUCTURA DEL PROCESO DE FORMACIÓN VIRTUAL

El proceso de formación virtual posee la misma estructura anterior y tiene sus especificidades. Por lo tanto, ¿cuáles son las preguntas básicas que deberíamos hacernos en cada etapa y de cuyas respuestas surgirán nuestras estrategias de enseñanza? Muchas preguntas compartiremos con las propias de la formación presencial, pero hay otras que se encuentran estrictamente vinculadas a la modalidad formativa virtual. Por otra parte, los didactas no trabajamos solos, sino que en general, tomamos la materia prima del aprendizaje, del experto en contenidos de la disciplina de que se trate. Por lo tanto, mucho de lo que logremos a nivel de diseño didáctico, se encontrará vinculado a los acuerdos que hayamos logrado con este experto. De ahí se desprende la importancia de desarrollar habilidades de negociación, pues como muy bien señala Abraham Pain, la capacitación es un injerto (1) en las organizaciones y […] por tanto los educadores cumplimos el rol importante de hacer percibir su utilidad para lograr determinados objetivos organizacionales.

¿Vemos cada etapa en cuestión?

1. Introducción
Como señalamos antes, esta etapa persigue el objetivo de preparar al participante/usuario hacia el aprendizaje. ¿Cómo lo haremos virtualmente? ¿Qué mensaje de bienvenida le daremos? ¿Cómo explicitaremos los Objetivos de Aprendizaje de tal manera que a nuestro usuario le quede claro qué esperamos que aprenda? ¿Qué temas se abordarán en el curso?¿Cómo lo evaluaremos? ¿Cuándo? ¿Tiene acreditación el curso? ¿Qué tiempo le requerirá la navegación, de modo que lo ayudemos a organizar sus tiempos de estudio? ¿Se les ocurren otras preguntas? ¡Seguro que sí!

2. Desarrollo
Esta fase, a mi juicio, nos representa a los diseñadores, el principal desafío: poner en juego nuestra creatividad, ya que nos estamos comunicando con una supuesta "llegada" a un participante imaginario. ¿Qué le podemos ofrecer para que los contenidos de aprendizaje lo motiven y su motivación se sostenga en el tiempo? ¿Casos cercanos a su realidad de trabajo? ¿Casos de éxito de otras experiencias? ¿Usaremos técnicas de incidentes críticos? ¿Cuál es la técnica que mejor se adecua a la naturaleza del contenido que estamos tratando? ¿Comenzaremos siempre con una actividad disparadora? ¿Usaremos una actividad de cierre? ¿Por qué? ¿Qué ejemplos daremos? ¿Utilizaremos actividades de autoevaluación? ¿Actividades de ejercitación con feedback del tutor-siempre que el curso cuente con éste?

2. Evaluación
Siempre que buscamos alcanzar resultados de aprendizaje, es preciso evaluar el nivel de logro de tales resultados esperados. ¿Cómo lo haremos? ¿Cuál es el momento más apropiado para introducir evaluaciones parciales? ¿Y con relación a la evaluación final? ¿Usaremos una evaluación integradora? ¿Evaluaciones estructuradas del tipo Verdadero/Falso, match in, drag and drop, etc.? ¿Evaluaciones abiertas? ¿Una combinación de ambas?

4. Cierre
Esta es la fase del proceso de formación, donde he observado históricamente mayores dificultades en las prácticas docentes. Es una fase sumamente importante, porque estamos ayudando a "ordenar" la cabeza de la gente. Y se vuelve más significativo en términos de consolidar el aprendizaje, cuando el cierre conceptual lo realiza el mismo alumno/usuario o grupo de aprendizaje. ¿Por qué nos cuesta tanto aplicar cierres bien realizados? Existen varias técnicas interesantes, tales como el mapa y las redes conceptuales, por ejemplo, ¿por qué no usarlas? Entonces debemos preguntarnos: ¿Cómo haremos un breve resumen sobre lo trabajado?

ASPECTOS MULTIMEDIALES

Estos son los aspectos que acordaremos con el solicitante de una solución de aprendizaje virtual. Sabemos que lo ideal es enemigo de lo bueno, de ahí que debamos manejarnos con los recursos disponibles. Resulta obvio señalar que con cuantos más recursos multimediales podamos contar para la construcción del guión didáctico, lograremos una mayor motivación de los usuarios, que, en su mayoría son adultos con poco tiempo para perder. ¿No es así? ¿O muchos de ustedes, estimados, no escucharon o dijeron alguna vez: "no tengo tiempo"?

Básicamente debemos definir:
¿Cuál será la interfase del curso? ¿Cómo se hará la carga de contenidos? ¿Qué tipo de tablas utilizaremos: estáticas, dinámicas, una combinación de ambas? ¿Cuáles serán los lineamientos gráficos?

En cuanto a las pantallas a incluir: ¿Qué cantidad es la necesaria? ¿Por qué? ¿Cómo estimaremos la cantidad de pantallas necesarias? ¿De qué naturaleza serán las pantallas? ¿Cuál será el porcentaje de pantallas estáticas, pantallas con animaciones simples? ¿Y complejas? ¿Se incluirán personajes? ¿Con qué objetivo? ¿De qué naturaleza será la iconografía?

A modo de cierre, estimados lectores, les propongo imaginar un tablero de ajedrez, con esta multiplicidad de piezas y muchas más, que debemos poner a jugar, pero de una manera diferente a la que estamos acostumbrados.

Notas:

1. Abraham Paín: Cómo realizar un Proyecto de Capacitación. Editorial Granica. 2002.

Beatriz Artus es Licenciada en Ciencias de la Educación con Especialización en Tecnología Educativa. UBA. Diseñadora educativa en modalidad presencial y a distancia. Ex Docente Adjunta UBA-Cátedra Prof. Jorge Mosqueira. Capacitadora en el ámbito empresarial desde el año 1996 en compañías de primer nivel. Es autora de múltiples artículos sobre su especialidad y actualmente se desempeña, entre otras funciones, en el desarrollo de propuestas de formación virtual.


Fuente:http://www.elearningamericalatina.com/edicion/ultima/na_3.php
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