26 oct. 2013

Los ordenadores pueden motivar al alumno, pero la memoria es fundamental

José Antonio Marina, filósofo y profesor, ha publicado infinidad de ensayos, ha montado una 'universidad de padres' y acaba de lanzar una 'escuela de parejas'; una actividad frenética para clamar por un cambio educativo radical, que implique a toda la sociedad. 
- ¿Debemos integrar las nuevas tecnologías en la educación?
- Las nuevas tecnologías son un medio fantástico, pero no producen conocimiento solo por el hecho de estar conectados. Ni siquiera por la facilidad con la que se puede encontrar información. Son herramientas que, para ser útiles, requieren que delante de la pantalla haya una persona que sepa utilizarlas. Un burro conectado a Internet sigue siendo un burro.
- ¿Cómo pueden aprovecharse?
- Tienen un gran poder de motivación. Empezamos a tener estudios sobre su eficacia en las aulas y hemos comprobado que quienes resultan más beneficiados por el uso de las nuevas tecnologías son los alumnos menos aventajados porque el modo de presentarles la información puede interesarles más, quitarles miedos y facilitarles la comprensión. Pero el aprendizaje tiene un aspecto muy repetitivo: para aprender una cosa, hay que repasarla y ahí se utilizan menos.
- ¿Y podrían usarse más?
- Pueden hacer que la repetición sea más amena, pero la memoria sigue siendo fundamental.
- ¿Acaso debemos reivindicar la memoria?
- ¡La memoria es el órgano del aprendizaje! Se está extendiendo la idea de que para qué voy a aprender una cosa si la puedo encontrar con rapidez en Internet. Eso es un disparate educativo. Siempre comprendemos e inventamos a través de nuestra memoria personal. Por eso la educación es el cuidado de nuestra propia memoria. A mí me gusta decir, un poco para escandalizar, que hay que ser muy tonto para decir que la memoria es la inteligencia de los tontos. Porque es la inteligencia de los tontos y de los listos. La de todos.
-Vayamos a las recomendaciones concretas. ¿Cómo deben actuar los padres?
-Respecto a Internet, que controlen su uso, dependiendo de la edad que tenga el chico. Internet tiene dos cosas malas. En primer lugar, se puede acceder a información o a relaciones poco convenientes. Y luego, como resulta tan divertido, pueden gastar una enorme cantidad de horas. ¡Y decíamos que la televisión era un peligro porque metían tres horas diarias! Internet es mucho más adictivo.
-Usted también plantea que las nuevas tecnologías pueden acarrear efectos perniciosos sobre la sociabilidad de los niños.
-Todos estos juegos encierran mucho al niño y le impiden hacer lo que el niño realmente quiere: jugar con otros niños. Aparatitos como la 'Playstation' son muy divertidos, pero acostumbran al niño a un juego solitario. Y eso encierra un problema social porque el niño adquiere las primeras reglas de convivencia precisamente con los juegos: ahí aprendes que a veces tienes que ceder ante el otro, que no puedes irte cuando te da la gana, que tienes que jugar en equipo... Lo contrario favorece un individualismo que hace que nos convirtamos en seres de muy difícil vinculación.
-Los griegos advertían: 'nada en exceso'. ¿Podemos aplicarlo también para las nuevas tecnologías?
-Sin duda. No hay que caer ni en la tecnofobia ni en la tecnofilia. Hasta ahora solo hablábamos de intuiciones, pero ya tenemos estudios que cuestionan las alegrías informáticas en la escuela. No vale para nada tener a todos los niños con su ordenador; no tenemos seguridad completa de que mejore el aprendizaje, salvo en las etapas de la motivación y de la comprensión.
-¿La figura del profesor sigue siendo importante?
-Es la clave. Tenemos que ir a más profesores. Las nuevas tecnologías, en el aula, sí nos pueden ayudar a acomodarnos a las diferencias de los alumnos porque permiten personalizar mucho los programas. Ahora un profesor puede, con la ayuda del ordenador, adaptar sus explicaciones al ritmo de cada alumno. Pero para eso necesitamos un tipo distinto de profesor, que sea capaz de trabajar en clase a varias velocidades distintas. Necesitamos formar mejor a los profesores.

1 comentario :

asctquinteros@gmail dijo...

Sí, yo trabajo en una biblioteca popular, y he comprobado que la mayoría de los niños y jóvenes no saben escribir a mano, conocen muy poco el abecedario, y no tienen una redacción de textos coherente.La computadora es una gran herramienta ,pero muchísimos chicos lo usan como un juguete.Pasan muchas horas frente a una computadora pero no lo usan provechosamente.Esther López.Canelones .Uruguay

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