1 nov. 2013

Literatura erótica sin censura

Por:  Marta Gonzalez

Tras el arrollador éxito de 'Cincuenta sombras de Grey', de la británica E.L. James, en estos momentos triunfan en las librerías títulos como 'Pídeme lo que quieras' y 'No escondas nada'





La producción de literatura erótica no es cuestión de tiempos modernos. El erotismo y el sexo han estado asociados a la sociedad desde la Antigua Grecia, y el caso de la literatura no es una excepción. A menudo se ha visto sometida a la censura y progresivamente ha formado parte de un tabú, pero hasta hace poco, a partir de las pasadas navidades, con la explosión de ventas que significó la publicación de Cincuenta sombras de la autora británica E.L. James, la literatura erótica se ha convertido en una de las secciones más buscadas en las librerías. 



Lo cierto es que la trilogía, Cincuenta sombras de GreyCincuenta sombras más oscuras yCincuenta sombras liberadas, ha movilizado y abierto de nuevo la producción de este género y "a pesar de la poca calidad de esta obra, el hecho social que ha provocado ha sido muy importante", comenta un librero. El lanzamiento de Cincuenta sombras de Grey abrió puertas a otros escritores, mujeres en su mayoría. Así, obras como No te escondo nada de Silvia Day, y la trilogía Pídeme lo que quieras de Megan Maxwel, han pasado a ser éxitos de venta en las librerías

Años atrás no era común ventilar a los cuatro vientos el hecho de ser aficionado a la literatura erótica pero ahora, estos libros son los más fáciles de encontrar en las librerías, que en ocasiones han incorporado en sus baldas una sección exclusiva para esta trama, lo que antes era un género oculto que se escondía entre otros libros. 

Los lectores, el 90% mujeres y mayores de 40 años según las librerías, busca más obras eróticas que despierten sexo, pasión, envidia, picardía, deseo; lo que ha provocado que aquellos libros que estaban en el olvido se hayan reeditado o hayan vuelto a llegar a las librerías. Ligeros libertinajes sabáticos, de Mercedes Abad, y Elogio de la madrastra, de Mario Vargas Llosa, ambas de la colección Sonrisa Vertical, son un ejemplo. 

¿Se vende lo erótico, sensual y firmemente femenino por si sólo? Los libreros están de acuerdo; es una literatura que se mueve por el boca a boca, que aunque no tenga unas narraciones ociosas, cuenta con una trama que envuelve y engancha, "esas subidas de tono no las hace drásticas, las formas en las que se describe la historia hace que se parezca a la literatura romántica, algunas veces confundiéndola", analiza un librero. 

Ya no sólo es la relación con tintes sadomasoquistas entre Anastasia Steel, una joven virgen e inocente, y Christian Grey, un rico empresario, guapo y con gustos de alcoba más que peculiares que incluyen material de ferretería; ahora también está la historia entre Eric Zimmerman, un prestigioso empresario alemán y Judith, una joven ingeniosa y divertida de la que Eric se encapricha al instante. Todo un alegato a la libertad erótica que independientemente de las opiniones sobre si es una literatura barata o no, deja una cosa clara: el sexo vende y leer sobre ello está a la orden del día.
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