17 feb. 2014

Leer en los tiempos de las bibliotecas digitales y los libros impresos

Por: Johana Corrales


Hay quienes visitan la biblioteca por un buen libro. Otros, por chicanear. Algunos, para pasar el tiempo. Y están quienes, incluso, van a echarse un sueñito después del almuerzo.
Sea cual sea la razón, todavía hay público que asiste a este recinto. No como antes, por supuesto. O si no que lo diga María Beatriz García, directora de la Biblioteca Bartolomé Calvo, la primera que se fundó en la ciudad.
La funcionaria recuerda que hace unos años las filas para ingresar eran larguísimas. Tanto, que daba la sensación de que no habría espacio suficiente para albergarlos a todos.
Mas los tiempos han cambiado y por más preparados que intenten estar, hay un enemigo que rápidamente los ha ido desplazando. Se trata de la tecnología.
Cada vez hay más personas que prefieren leer los libros desde sus tabletas o dispositivos móviles, antes que salir de sus casas a buscar un libro que probablemente esté prestado o no haya llegado a esa sucursal.

“Ahora desde tu casa y desde un computador puedes acceder a la red de bibliotecas, puedes entrar a nuestra página web, consultar la programación cultural que realizamos mensualmente, prestar libros. Puedes hacer muchas cosas que no implican necesariamente que tengas que llegar hasta la biblioteca”, se defiende la directora.
Los libros electrónicos tienen la posibilidad de agrandar la letra o ajustarla al gusto del lector, gracias a las bondades que ofrecen la pantalla de estos aparatos.
“Yo prefiero los libros en físico. No me gusta leer en aparatos digitales, porque me cansa mucho la vista. Esa es la verdad. No hay nada como acostarse con un libro en la cama”, opina.

Al igual que ella, hay muchos que defienden el papel y consideran que la sensación de intimidad que proporciona tener un libro en las manos, no hay dispositivo digital que se le acerque.
No sabía cómo entrevistar a los usuarios. Todos parecían tan concentrados en sus textos que cualquier comentario que hiciera, sentía, los iba hacer enfadar. Aparte ya había incomodado a muchos con mi presencia. Soy demasiado ruidosa para ese tipo de lugares.
Hacía años no iba a una biblioteca pública y no conocía el sistema, así que en la Bartolomé todo empezó mal para mí. Saludé en tono alto al vigilante y eso incomodó a todos. Más adelante, me pidieron que pusiera mi bolso en un locker, donde tenía que insertar una moneda de $200 o $500 para que cerrara. Por desgracia, no tenía ese valor en monedas , así que la señora que saca las fotocopias me lo prestó.
Comencé a dar vueltas y vueltas por todo el lugar despertando sospechas en los vigilantes que sigilosamente me observaban.
Me acerqué a un señor que leía un libro de pie y con voz muy aguda le pregunté qué por qué seguía viniendo a la biblioteca si podía leer los libros desde su casa.
“Pues verás, me interesan los libros relacionados con mi profesión. Yo soy odontólogo y encuentro muchos libros de medicina, de odontología, eso por un lado, por el otro, ya cuando uno está pensionado tiene que buscar la manera de ocuparse en algo ¿No es cierto? Entonces, esto puede ser una buena terapia de distracción, y a la vez me ayuda a mantener la mente en actividad”, dice Armando Meza.
El odontólogo me confesó que él sí prefiere todo el rito que hay alrededor de ir a leer un buen libro en la biblioteca. Le encanta arreglarse y salir a uno de sus planes favoritos. No sólo va a la Bartolomé, considera que la biblioteca de la Cooperación Española y la de Universidad Tecnológica de Bolívar, son otras buenas opciones.
“Me he acostumbrado al papel, porque pertenezco al tiempo de cuando no existían los computadores, así que me he amañado más con ese tipo de lectura”, manifiesta.
Lo que dice nuestros cibernautas
A través de la página de Facebook de El Universal quisimos conocer qué piensa nuestros seguidores acerca de las bibliotecas y con qué frecuencia asisten a ellas.

Mariana Henao Tavera: Yo no voy mucho a las bibliotecas por falta de tiempo, pero leo muchos libros, trato de descargarlos virtualmente o comprarlos.
Amaury Jimenez: Sinceramente muy poco, ya que la información que necesito la encuentro en la internet.
Mago Menekus Alexander Marín: ¿Para qué si ya tenemos www?
Luis Daniel Monterrosa Gómez: dos veces por semana sacamos un libro a préstamo y a leer.
Laura Kstllar: Voy dos veces al año y no hago nada. Esa es la verdad.
Jim Torriente Barrios: Voy en la universidad en época de parciales y a estudiar más que todo. Aunque voy a joder también. 

Fuente:http://www.eluniversal.com.co/suplementos/dominical/leer-en-los-tiempos-de-las-bibliotecas-digitales-y-los-libros-impresos-151607

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