24 mar. 2015

El libro como recurso terapéutico

Por: Soraya Herráez y Rebeca Martín

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Existe una inclinación humana a identificarse con los personajes, incluso con personas reales, a través de las expresiones del arte y la literatura. Este hecho facilita que el libro se convierta en una experiencia de intimidad en la que el lector a través del libro abona el terreno de la autoexploración psicológica. Leer, por tanto, ayuda a descubrir e identificar emociones. 
Con respecto al lector infantil, a través del cuento el niño también puede ver reflejada su situación e identificarse con el protagonista de la historia. De esta manera puede reconocer los sentimientos que están implicados en el desarrollo del relato y puede descubrir en él sentidos que le aclaren su propia situación. Es decir, el libro se convierte en un recurso terapéutico para el niño, y también para el adulto, que puede encontrar en la lectura una manera de explicar situaciones conflictivas para las que a veces es difícil encontrar las palabras. 

A través de los libros de cuentos, álbumes ilustrados, cómics, poemarios, etcétera, es posible encontrar infinidad de oportunidades y mensajes para orientar a los más pequeños ante situaciones complicadas. Son cuentos y otras historias ilustradas que hablan de miedos, tristeza por una enfermedad, o pérdida. Relatos sencillos que a través de las imágenes y/o de los textos, consiguen conectar con el lector. 


Ramón preocupón de Anthony Browne (Ed. Fondo de Cultura Económica, 2006) necesita la ayuda de su abuela para poder dormir tranquilo… y dejar de preocuparse. 

Ana Bergua habla en La abuela necesita besitos (Ed. Proteus, 2010) de que a  veces los mayores no son los que tienen que cuidar de los niños. 

Joaquim Carbó nos presenta en La Gorra (Ed. La Galera, 2000) a Catalina, que lleva una gorra porque ha estado enferma y no tiene pelo.

Lucy Cousins, en Maisy va al hospital (Ed. Serres, 2007) nos cuenta que la ratoncita ha tenido un pequeño accidente y debe ir al hospital. 

El libro puede convertirse en un soporte en el que el niño se apoye y se sienta reconocido como protagonista de la historia. Además, se puede partir de una lectura en voz alta y desarrollar una conversación a partir de ella, o complementarla con actividades artísticas como el dibujo, diseño gráfico, dramatizaciones o propuestas similares. 

Es una forma de demostrar que la lectura puede transformarse en un medio para que el lector se conozca mejor y además se utilice con un fin terapeútico.


Fuente bibliográfica
HERRÁEZ, SORAYA Y MARTÍN, REBECA 2015. El libro como recurso terapéutico. Salamanca rtv al día: El periódico digital de toda Salamanca [en línea]. [Consulta: 24 marzo 2015]. Disponible en: http://salamancartvaldia.es/not/69887/el-libro-como-recurso-terapeutico/. 

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