10 nov. 2017

El tesoro de la imaginación

Por: Jorge A. Ceruti 




Hace poco fui al cine a ver la película “It” (El payaso asesino). Era subtitulada y la gente joven (de 20 años para abajo) constantemente en medio de la cinta de suspenso encendía su estúpido teléfono y empezaba a autosatisfacerse electrónicamente. Seis chicas del secundario se sentaron juntas y una (la que sabía) les explicaba todo lo que pasaba (bien fuerte, así todas oían). ¿Motivo? como ustedes explicaron en su nota del día 27 ppdo.: no saben leer, y los que saben, más de 15 minutos de lectura los “perturba” (término de lo más usado hoy día).

Se aplica a todo, desde el consumo de pastillas, manejar alcoholizado o la toma de colegios. No saben entender la trama de una película si no les entra por las orejas (y eso hasta por ahí nomás). En cuanto a los libros, leerlos, ¡ja!... No por nada en la Universidad hubo que incluir la materia “Comprensión de textos”, y hechas las cuentas, de cada 1.000 estudiantes que ingresan a la Facultad se recibe uno.

¿Cuál es la diferencia entre la tribu y la civilización?: los libros. Lo dijo Borges hace tiempo, y las cosas siguen siendo las mismas... Quienes no saben leer libros no saben pensar. Esa frase lo resume todo. Piensen en esto: los dictadores de todo el mundo, en todas las épocas, siempre han sido enemigos de los libros..., pero hoy día, nunca han sido enemigos de la televisión... ¿Por qué? Simple, quite el sonido a un televisor. No podrá soportarlo. En cambio oirá perfectamente la radio... Estas frases son del libro “Fahrenheit 451”, de Ray Bradbury. Lo escribió cuando en Alemania los nazis empezaron a quemar libros (la temperatura a la que arde el papel es ésa). Describe un país futuro en que los libros están prohibidos, con juventudes sin control, desenfrenadas, que corren en autos a toda velocidad, alcoholizados o drogados, oyendo música estridente, agrupándose para no estar solos. ¿Por qué? Porque por dentro están vacíos y les horroriza saberlo. ¿Han visto qué pocas personas viven solas, sin el telefonidiota? Tienen “miles de amigos” por las “redes sociales” y se jactan de eso. Qué extraño, yo sólo ocho amigos reales a lo largo de mi vida y pienso que fui afortunado. El aparatito supuestamente les da seguridad, ¿y si se rompe? bueno... ¿se mueren también los amigos?

Los libros no dan su contenido fácilmente. Son avaros, egoístas. Exigen que pienses antes. Podés cerrarlos y meditar su contenido, y después retomar la lectura cuando gustes, pero a veces es necesario hacerlo varias veces, hasta entenderlo... ¿Comprenden la aversión de los dictadores por los libros y las bibliotecas? Representan el pensamiento libre, y eso es algo que no pueden controlar. Un libro bueno es uno que tarde o temprano se desea releer para meditar, ya no en la trama sino en las palabras que lo forman, oraciones que son los pensamientos del que lo escribió un día. Y todo es conocimiento.


¿Qué significa leer por placer? Simplemente ser libre. Volar con tu imaginación, visitar cada sitio que desees, ser parte del pasado o del futuro, ser lo que quieras... y créanme no es poco. Tal vez no te haga ser mejor. Pero sí te enseña a pensar más y mejor. Un niño de 12 años que no haya leído “Los caballeros del Rey Arturo”, “Robin Hood”, “La isla del tesoro”, “Los tres mosqueteros”, “Robinson Crusoe” o “Las aventuras de Tom Sawyer” es un niño al que se ha privado del tesoro de la imaginación... Un niño al que sus padres enseñan a leer por placer es un niño al que sus padres han hecho un regalo maravilloso. Porque ese chico jamás estará solo. Nunca... y hoy día, son cada vez más y más los niños solos... Eso sí, andan en patota, todos con telefonidiotas en medio de la multitud. Pero siguen solos.


Fuente bibliográfica
CERUTI, JORGE A., 21 de octubre de 2017. El tesoro de la imaginación -. [en línea]. [Consulta: 10 noviembre 2017]. Disponible en: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2017/10/21/udopina/BUZON-02.html. 

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