9 feb. 2014

«La gente joven tiene miedo al libro de papel»


Isabel Allende (Lima, 1942) comienza cada nueva novela un 8 de enero. Es su fecha mágica, el número que trae las musas a la casa de sus espíritus literarios. En 2012, pese a necesitar un descanso para ocuparse de su cuerpo y su alma (como ella misma reconoció), la autora chilena cumplió con su ritual y se puso a escribir el día fijado.
El resultado es «El juego de Ripper» (Plaza & Janés), su primera incursión en el género de la novela negra después de treinta años de carrera. Una historia con los elementos básicos del «thriller», pero aderezada con los ingredientes propios de la narrativa de Isabel Allende: amor, humor, espiritualidad y un toque de pasión. Tras la extraña desaparición de su madre, una joven (Amanda Martín) apasionada de los juegos de rol se ve inmersa en la investigación de una oleada de crímenes en la bahía de San Francisco.
–¿Por qué decidió adentrarse en el género negro?
Quería escribir una novela que estuviera dentro de los cánones del género, pero tomándole el pelo, con un poco de burla, con ironía, con humor. En el género policial es muy importante que existan todas las claves para que el lector adivine quién es el culpable, pero que no las vea, distraerlo con otras cosas. Es un juego entre lector y escritor.
–En sus novelas las mujeres son fuertes, poderosas. ¿Se considera una escritora feminista?
Yo soy feminista como persona. Supongo que lo que yo soy en mi vida se refleja entre líneas en lo que escribo. Generalmente, en mis libros, las mujeres tienen que vencer increíbles obstáculos para obtener lo poco que logran. Pero lo hacen, con una tremenda fortaleza interior en circunstancias que no las ayudan para nada. Esa ha sido un poco mi vida y la vida de las mujeres que he tenido a mi alrededor.
–Es una de las pocas mujeres representantes del boom latinoamericano.
No me consideran del boom. Se supone que yo soy post boom. Ser post cualquier cosa no es muy bueno. En la literatura, una mujer tiene que hacer el triple de esfuerzo que un hombre para obtener la mitad de respeto. Me costó 30 años de escritura y 20 libros para que me dieran el Premio Nacional de Literatura en Chile y estoy muy agradecida, porque me dio una situación de respeto que mis colegas no me habían querido dar. Tenía el público a mi favor, pero no tenía ni a la crítica ni a mis colegas.
–¿Qué queda del realismo mágico?
Los grandes nombres del boom, que eran todos hombres, la mayoría ya están muy viejos, no escriben. Otros están muertos y los que escriben siguen siendo extraordinarios. Mario Vargas Llosa sigue siendo extraordinario. El realismo mágico dejó una marca muy importante, le mostró al mundo quiénes éramos los latinoamericanos y nos mostró a nosotros nuestra imagen en un espejo. Eran un coro de voces muy diferentes, pero armónicas, que fueron fundamentales en nuestra identificación.
–Lleva 26 años viviendo en Estados Unidos. ¿Qué se le ha pegado del carácter yanqui?
Yo siempre fui muy directa y muy práctica, pero se me ha pegado una cosa muy buena, que es el respeto por el espacio de los demás, por su privacidad. Eso no lo tendría en América Latina.
–En España siempre ha sido un fenómeno literario. ¿Qué le parece el debate entre las ventas y la calidad?
Mi mejor premio es la fidelidad de los lectores. Se han vendido 60 millones de mis libros en 35 lenguas. Eso es un premio increíble que muy pocos escritores tienen. El hecho de que uno venda mucho automáticamente te descalifica como best seller. Best seller quiere decir que es mala literatura o que no tiene calidad, lo que no siempre es verdad. Cuando un libro perdura se sostiene solo, digan lo que digan los críticos.
–¿Le gustaría ser recordada?
Yo creo que no voy a ser recordada. La gente que es recordada se puede contar con los dedos de las manos. La idea de trascender es muy masculina. Las mujeres tenemos un sentido de la realidad mucho más realista, aterrizado.
–¿Y qué me dice del e-book?
Los que aman la lectura siguen teniendo el deseo de leer, ya sea en una pantalla o en un libro. Va a llegar un momento en que el libro va a ser un objeto de coleccionista, de museo.
–Pero el libro en papel no va a desaparecer.
No va a desaparecer completamente, pero va a ser inaccesible, porque es mucho más barato y más lógico leer en una pantalla. Además, la gente joven le tiene miedo al papel. Los jóvenes no pueden vivir sin mirar la pantalla. Pero la literatura va a seguir existiendo.

Fuente:http://www.expreso.com.pe/noticia/2014/01/26/la-gente-joven-tiene-miedo-al-libro-de-papel

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