15 abr. 2011

Se acaban los libros físicos

Dibujo Gaturro por Nik


Por:  Jose Camilo Daccach T.   



El paso de la música análoga al formato digital fue más largo de lo que requería por las "patadas de ahogado" que daban los que no querían el cambio. En el tema de los libros, los cambios vienen desde las mismas librerías, permitiendo un desarrollo muy ágil.

No hace mucho, requeríamos de algún dispositivo que diera vueltas a un disco, de acetato o CD, para escuchar música. Primero fue el cambio de formatos de discos análogos que requerían de aquellos tornamesas con agujas, que hoy solo se ven en museos o “maltratados” para hacer scratching en las discotecas, a formatos de discos digitales en CD’s. 

Luego fue el cambio de formato, de grabaciones digitales de gran tamaño donde en un CD solo se incluían hasta 60 minutos de música, a tener formatos de compresión como el MP3, que permite casi reducir a la décima parte el tamaño de un archivo de música sin comprometer su calidad.

El cambio más reciente, liderado por Apple con su iPod, de todos los colores, sabores, tamaños y funcionalidad, fue deshacerse del todo de los discos, de cualquier tipo, para reemplazarlo por dispositivos de almacenamiento de estado sólido, sin partes que se mueven para reproducir la música favorita del dueño del dispositivo. Se agregan además funciones de búsqueda, calificación, clasificación, y demás funciones propias de un buenmanejador de una biblioteca de música.


La industria giró en torno a esta digitalización y ahora ya no se compran discos en las tiendas, sino que se descargan canciones por internet. Los equipos de sonido pasaron de ser esos grandes aparatos electrónicos, a pequeños dispositivos con sonido espectacular en donde poner el iPod para que la música se pueda compartir. No se pueden negar los múltiples beneficios recibidos, para todos y a pesar de la “batalla” que libró la industria discográfica, que obtenemos hoy con esta digitalización, que está para quedarse. 

Ahora le ha llegado el turno a la literatura, los libros, las revistas, los periódicos y en general cualquier medio físico de transmisión de información. El reemplazo de medio, de papel a electrónica, se ha dado hace ya varios años, a través de portales o sitios Web para el caso de los periódicos por ejemplo, o “revisteros” electrónicos donde se puede leer prácticamente en forma gratuita o a costos despreciables, cualquier revista. 

Ha sido menos “batallado” el proceso de digitalización de la información, porque el modelo de negocio de buena parte de este contenido informativo se basa en la venta de publicidad. Y sea venta de publicidad para un periódico impreso, o para las páginas del portal, la transión se ha hecho más sencilla, sin embargo se han cerrado ya muchos periódicos de esos considerados tradicionales y serios, por no haber podido hacer la migración de formatos físicos a digitales. Otros siguen dando “la pelea” generando contenido exclusivo para el formato físico, sin embargo no creo que esta estrategia perdure. 

No hay todavía un estándar para los libros, como si lo hubo para la música con el MP3, hay varios formatos de libros digitales y cada fabricante del dispositivo tiene su propia versión para aplicarlo. Amazon, la “librería” más grande inició esta migración en un proceso de canibalización, contrario a lo que se hizo en la industria discográfica. Inclusive Amazon indicó que su objetivo no es vender dispositivos de lectura, pero que tuvo que construir y lanzar el Kindle porque era para allá donde iba la industria. 

Hoy la existencia de otros lectores, como el Nook de Barnes & Noble, la competencia “física” de Amazon, el iPad y demás tabletas le van dando la razón. Estas empresas siguen siendo vendedoras de libros, no de equipos de electrónica, pero entienden que la tendencia del mercado es difícil de rebatir y combatir. Así como el PDF y el Open Document Format, más el primero que el segundo, se han convertido en estándares para documentos, se espera salga un estándar unificado para libros digitales. 

No se puede negar la bondad de poder cargar en un pequeño dispositivo, toda una biblioteca. Para los que leemos varias cosas a la vez, el dispositivo es fabuloso, y se nota especialmente cuando se debe hacer la maleta para viajar. Además de todas las funciones requeridas a un clic con el dedo: diccionario para revisar palabras que no entendemos, resaltar contenido y hacer anotaciones al margen, y hasta “doblar” la punta de la página para marcar por donde vamos leyendo.

Hace falta el olor de las páginas y la tinta, pero solo un poco, y rápidamente vamos cambiando cantidades de libros físicos, por sus contrapartes digitales, así como pasamos del vinilo o acetato al cd y luego al iPod.

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