7/7/2011

La labor del bibliotecario escolar como mediador en la promoción de la lectura en la escuela multigrado


Por: Nurman Colón Mustelier (CV)
Universidad de Ciencias Pedagógicas “Frank País García”, Cuba
nurmancm@ucp.sc.rimed.cu
 




Resumen:
La biblioteca escolar es un lugar de trabajo reconocido como centro promotor de cultura y desarrollo integral de la comunidad, al lograr el cumplimiento de la función social de promover y desarrollar hábitos de lectura y de crear lectores asiduos y espontáneos, difundiendo las tradiciones culturales de la nación y del entorno más inmediato hacia donde irradia la actividad pedagógica y cultural de la escuela y lograr la satisfacción de las necesidades formativas, informativas, recreativas y culturales de la población. 

Para ello, se dispone de un bibliotecario escolar que debe desempeñar funciones específicas, reunir una serie de requisitos imprescindibles para el exitoso desempeño de las mismas, poseer determinadas cualidades y ejecutar un conjunto de actividades o propuestas lúdicas, que los identifican como mediador para la promoción de la lectura, sobre todo si su radio de acción es la escuela multigrado, donde por las características de los escolares, sus familiares y del contexto de la comunidad donde está enclavada, a partir del despliegue de una labor estratégica para alcanzar los objetivos de la educación primaria y la formación de lectores asiduos.

Palabras Claves: bibliotecarios escolares, función del bibliotecario, cualidades del bibliotecario, centros operativos, escuela multigrado, promoción de lectura, actividades de promoción. 



La biblioteca escolar es un lugar de trabajo, aventura, investigación, lectura, encuentro y pone a disposición del centro todos los materiales que atesora, lo que permite el acceso a la cultura ya que los escolares pueden acudir a ella a leer, consultar sus documentos, llevarse libros prestados y hacer uso de cuanto posee. Como centro promotor de cultura y pilar del desarrollo integral de la comunidad puede y debe participar con su esfuerzo creador en la satisfacción de las necesidades formativas, informativas, recreativas y culturales de la población.

Tiene la función social de promover y desarrollar hábitos de lectura y de crear lectores asiduos y espontáneos; debe difundir las tradiciones culturales de la nación, y del entorno más inmediato hacia donde irradia la actividad pedagógica y cultural de la escuela. Esta función debe proyectarse al entorno comunitario y al entorno familiar.

Las bibliotecas escolares son centros dinámicos de recursos para el aprendizaje, es un componente del proceso docente educativo y como tal se inserta en el proceso de enseñanza aprendizaje, al proporcionar los modos, vías y estrategias para el desarrollo de habilidades en el uso de la información, a la vez que se trabaja para contribuir con la formación y desarrollo de habilidades lectoras y el gusto e interés por la lectura como medio indispensable para el desarrollo de las capacidades intelectuales y el conocimiento científico, tecnológico y artístico de los usuarios de la comunidad donde se encuentra enclavado el centro.

Para alcanzar tales propósitos se dispuso de un bibliotecario escolar, entendido como aquel profesional de la información encargado de precisar y utilizar todos los mecanismos y recursos que intervienen directa o indirectamente en la promoción cultural y la creación de hábitos de lectura, comenzando desde el preescolar. Corresponde a él despertar el interés de los lectores por temas variados que van desde la lectura de obras recreativas, hasta aquellas que abarcan otras ramas del saber.

El desarrollo del hábito de lectura en los niños es un componente esencial de su formación integral y en particular de su cultura general necesaria para hacer realidad lo que ha expresado el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz de que Cuba ha de ser el país más culto del mundo.

Para ello el bibliotecario escolar debe lograr establecer un ambiente apropiado para la lectura, seleccionando medios para el desarrollo de diferentes intereses, organizar los materiales y facilitar el acceso a estos para contribuir a desarrollar aptitudes para la leer, opinar y evaluar la información, enseñar cómo utilizar fuentes externas para la información adicional, poner a disposición de los maestros todo tipo de material para apoyar los objetivos de los planes y programas de estudio, así como tener en cuenta las perspectivas esenciales para su desempeño.

El bibliotecario escolar deberá lograr un impacto importante en el ambiente donde se desenvuelve, y concretar en la biblioteca escolar el concepto de cultivar la cultura y la lectura dentro de su entorno educativo. Para enfrentar estos retos el bibliotecario necesita estar informado y desarrollar competencias que le permitan desempeñarse profesionalmente, con diferentes procedimientos para la potenciación del pensamiento, y lograr combinar el conocimiento, la iniciativa, la comunicación y las nuevas tecnologías en beneficio de sus funciones.

De ahí que cuente entre sus tareas esenciales la de realizar actividades dinámicas, creativas y recreativas encaminadas a la promoción de la lectura, dirigidas a los miembros de la comunidad escolar, con el objetivo de fomentar en el alumno el interés por la lectura, cuya finalidad es ayudar a leer y escribir, siendo estas habilidades esenciales que determinan la formación del futuro lector.

El cumplimiento de su rol como promotor de la lectura permitirá que la biblioteca se convierta en un entorno motivador de la imaginación y enseñanza de valores éticos y estéticos. Los bibliotecarios escolares se encargan de determinar los materiales necesarios que integrarán la colección, la cual comprende materiales bibliográficos impresos y en soportes tecnológicos, útiles y actuales para la atención de las necesidades de los escolares.

Este profesional de la información, como promotor de la lectura, debe actuar como un agente de cambio en la institución donde labora, debe integrarse activamente al trabajo de los restantes agentes educativos para que contribuya al desarrollo de la comunidad que atiende y para la cual fue creada la unidad de información. Por consiguiente, promueve y facilita la relación del lector con el conocimiento y el descanso que proporciona la lectura consciente; sugiere y propicia el aprendizaje personalizado y grupal de los lectores; socializa con otros agentes formadores de lectores (docentes, padres y otros familiares) el trabajo promocional de la lectura. También busca la relación entre el mundo cotidiano del niño y el desarrollo del pensamiento crítico y creativo. 

Estas condiciones lo ubican en una óptica relacionada con el conocimiento y su desarrollo personal, para que pueda orientar al lector en la búsqueda y crecimiento personal, desde sus intereses y necesidades académicas, profesionales, laborales o personales.

Debe emplear un discurso ético y estético, concebir la sociedad, el hombre y la sociedad como componentes indisolubles de su labor, tener en cuenta factores sociológicos que le permita a través de la promoción de la lectura intervenir en el desarrollo comunitario, al trabajar con los miembros de una comunidad que vive en determinadas condiciones, respetando sus creencias, tradiciones, intereses y necesidades particulares.

El bibliotecario no solo debe promocionar y divulgar los textos, sino atraer a sus usuarios a la utilización de los servicios de la biblioteca, que se interesen por conocer las nuevas adquisiciones llegadas a la misma. Este profesional de la información no debe convertirse en un velador de libros sino en un formador de lectores, al promocionar la lectura de un buen libro.

Otro elemento trascendental en el quehacer del bibliotecario es el dominio de determinados aspectos psicológicos de la personalidad de los sujetos, ya que su actividad involucra a individuos con características, necesidades, intereses y condiciones bio-psico-sociales diferentes y particulares; lo cual tendrá presente para darle la posibilidad al sujeto lector, de encontrar en la lectura de los textos la manera de ampliar su visión del mundo exterior y resolver su mundo interior.

Los fundamentos pedagógicos que distinguen la función del bibliotecario promotor de la lectura, en su quehacer permanente, lo caracterizan como un docente comprometido con los cambios de una sociedad en desarrollo, en la que tiene un papel significativo e influyente las tecnologías de la información y la comunicación, a través de las cuales debe combinar y complementar la forma tradicional de leer, de asumir las lecturas y los procesos de búsqueda, recuperación y uso de la información para la formación de usuarios que se apropien de los conocimientos, disfruten lo leído, y lleguen a crear; es decir, convertirlos en lectores asiduos y espontáneos.

Entonces, desde la perspectiva psicopedagógica, se plantea que el bibliotecario como promotor de lectura y facilitador de la información se considera un mediador, puente o enlace entre los libros y los primeros lectores, y entre estos y las tecnologías de información y la comunicaciones, como herramientas que propician y facilitan el diálogo entre ambos, al ofrecerles a los escolares los materiales educativos, las vías y diversas acciones para realizar sus tareas o labores de recreación literaria.

El bibliotecario promotor funcionará como mediador, como puente o enlace entre los libros y esos primeros lectores, lo que propiciará y facilitará el diálogo entre ambos. Es el facilitador de la información, se encarga de brindar a los escolares los materiales educativos que ellos requieran para realizar sus tareas o labores de recreación. Deberá lograr que la promoción de la lectura sea el eje esencial de sus servicios, y no únicamente un servicio más centrado en la oferta de un conjunto de actividades o propuestas lúdicas.

En el ámbito de la comunidad rural la promoción de lectura es un acto de animación socio-cultural, Ander-Egg, (1985), lo define como: "Un conjunto de técnicas sociales que, basadas en una pedagogía participativa, tienen por finalidad promover prácticas y actividades voluntarias que con la participación activa de la gente, se desarrollan en el seno de un grupo o comunidad determinada, y se manifiestan en los diferentes ámbitos de las actividades socioculturales que procuran el desarrollo de la calidad de la vida."

En las bibliotecas de las escuelas rurales, la prestación del servicio bibliotecario se efectúa mediante el servicio circulante rural. El mismo implica la existencia de un centro operativo que extienda los servicios bibliotecarios a varias escuelas rurales de una zona determinada.

Los centros operativos son las unidades de base mediante las cuales se presta el servicio bibliotecario a las pequeñas escuelas rurales y es el lugar en el que radica el bibliotecario con sus fondos. El trabajo de este es ambulante.
Estos centros se sitúan en una biblioteca escolar u otro lugar destinado a este fin, y deben tener presente las siguientes características:

  • Que sea de fácil acceso para viabilizar el traslado de la colección de libros hasta las escuelas.
  • Debe reunir condiciones de seguridad.
  • Contar con el espacio suficiente para situar la colección.
  • La cantidad de escuelas que atienden estos centros está en dependencia de la matricula, la distancia entre las escuelas y la complejidad del terreno. La zona de préstamo no debe exceder las cuatro escuelas.

Para ello es necesario contar con un profesional bibliotecario que debe ser el mediador entre las fuentes y los usuarios, pero que para efectuar esa mediación, cumple con una serie de habilidades y competencias, siendo una de las más importantes, el transformarse en un gestor de Información que es capaz de trabajar multidisciplinaria e interdisciplinariamente en pos de los servicios y el bien común de la población en que se inserte su trabajo.


Por tanto, el bibliotecario escolar como mediador para la promoción de la lectura deberá desempeñar las siguientes funciones:

  • Preparar, desarrollar y evaluar actividades con el fin de crear y fomentar lectores asiduos espontáneos.
  • Ayudar a leer por el placer de leer, diferenciando claramente la lectura obligatoria de la lectura voluntaria.
  • Orientar la lectura extraescolar.
  • Coordinar y facilitar la selección de lecturas, según la edad y los intereses de sus destinatarios.

Para poder cumplir las funciones antes descritas, el bibliotecario escolar como mediador para la promoción de la lectura, debe reunir una serie de requisitos imprescindibles para el exitoso desempeño de sus funciones. Estos son:

  • Ser un lector habitual.
  • Compartir y transmitir el disfrute de la lectura.
  • Tener dominio de las características de los escolares, familiares y comunidad, así como capacidad para promover su participación.
  • Aportar cierta dosis de imaginación y creatividad.
  • Creer firmemente en su trabajo de mediador: compromiso y entusiasmo.
  • Ser capaz de acceder a diversos canales y fuentes de información.

Poseer una formación literaria, psicológica y didáctica, que le posibilite, entre otros, conocimientos sobre:

  •   El proceso lector y las habilidades que facilitan la lectura.
  •  Las lecturas literarias: obras que pueden ser necesarias en la formación literaria del escolar, al margen de las lecturas escolares que forman parte del currículo.
  • La teoría y la práctica de técnicas y estrategias de lectura.
  •  La Literatura Infantil y sus mecanismos editoriales.
  •   La contextualización histórica de la Literatura Infantil.
  •   La evolución psicológica del individuo en su relación con la lectura.

El bibliotecario escolar, como mediador para la promoción de la lectura, debe conducir, aminar y encausar a los escolares hacia el campo de la lectura, convirtiéndolos en lectores asiduos y espontáneos, y convertir la promoción de la lectura en una actividad que salga de las bibliotecas a las aulas y de esta a la comunidad. Para ello deberá poseer las siguientes cualidades:

  • Perseverancia. La formación de lectores asiduos y espontáneos sólo se logra cuando se realizan actividades de promoción de lectura con serenidad, constancia, tenacidad y coherencia, de manera que garantice la sistematicidad y el desarrollo ascendente del interés y motivación por la lectura.
  • Convicción. Se expresa en el convencimiento de que la formación de lectores se consolida a cualquier edad y en cualquier contexto sociocultural por muy adverso que parezca.
  • Estratégico. Fijará objetivos concretos, proyectando las estrategias que va a elegir para la realización de las actividades de promoción previstas, considerando los libros, materiales y medios a emplear, así como el trabajo en equipo y los métodos más idóneos.
  • Creatividad. Desarrollar fantasía, imaginación, espíritu renovador y crítico, revelando un pensamiento flexible durante el despliegue de la estrategia y actividades de promoción de la lectura.
  • Tolerancia. Mostrar respeto y comprensión hacia los intereses y necesidades individuales de los lectores.
  • Profesionalidad. Preocupación por la superación profesional, actualización constante de las novedades literarias en cualquier soporte y participación activa en eventos literarios y culturales y especializados.

Para lograr este objetivo el bibliotecario debe desarrollar una serie de actividades entre las que proponemos:

  • La Hora del Cuento: actividad donde el bibliotecario narrará o leerá a sus escolares cuentos apropiados para su edad.
  • En las actividades: “Hablemos sobre…”, “Puedo narrar cuentos” y la “Dramatización”, los invita y estimula a que ellos sean protagonistas de las narraciones, con lo que propiciará el desarrollo del vocabulario y la expresión oral.
  • Con la “Exposición y presentación de cuentos” el bibliotecario les hablará de un cuento para luego invitarlos a presentar su cuento preferido, actividad esta que los motivará y propiciará su conversión paulatina en lectores asiduos y espontáneos.
  • Con actividades como “Travesía de exploración textual”, “Identifícalo”, “El personaje y su cuento”, serán capaces no solo de reconocer autores, títulos y personajes, sino que además les irán desarrollando paulatinamente una cultura general, lo que favorecerá su formación integral.
  • Una de las actividades donde los niños pueden ejercitar no solo la lectura, sino que además, practicaran la escritura es la denominada “Mi diario de lectura”, en esta los niños recogerán lo que más les gustó de cada cuento, cuál fue su personaje preferido, así como otras impresiones causadas por lo leído o narrado.



Como se puede apreciar múltiples pueden ser las iniciativas a desarrollar por los bibliotecarios escolares en su función como mediadores y promotores de lectura, sobre todo si su radio de acción es la escuela multigrado, donde por las características de los escolares, sus familiares y del contexto de la comunidad donde está enclavada, debe desplegar una labor estratégica, perseverante, creativa, y profesional con mayor intensidad y compromiso con el cumplimiento de los objetivos de la educación primaria y la formación de lectores asiduos.

 
Bibliografía
Ander-Egg, E. (1985). Metodología para la práctica de la animación sociocultural. Instituto de Ciencias Sociales Aplicadas.
Cruz Durañona, M. (s.f.). Estrategia de promoción de lectura para la biblioteca Juan Cristobal Nápoles Fajardo, del Centro Universitario de Las Tunas. VII Jornada Nacional Bibliotecaria.
Fowler, V. (2006). La Lectura ese poliedro. La Habana: Biblioteca Nacional José Martí.
La biblioteca escolar. Actividades para la promoción de lectura. (s.f.). Recuperado el 12 de diciembre de 2009, de Biblioteca Escolar: http://www.bibliotecaescolar.info/cestahabilitas/
Martí Lahera, Y. (2001). Las bibliotecas como sistemas de Información. Recuperado el 20 de marzo de 2010, de Travesía [en línea]: http://www.travesía.mcu.es.
____________ . (2001). Servicios de Información: sistemas y aplicaciones. La Habana: Editorial Félix Varela.
Rojas Crespo, I. (1982). El Bibliotecario Escolar en la Educación Primaria. Revista Educación, p.22-26.
Yepes Osorio, L. B. (s.f.). La promoción de lectura. Recuperado el 2 de noviembre de 2009, de Fomento Lectura: http://www.oei.es/fomentolectura/articulos.
______________. El animador a la lectura y la escritura: actitudes y cualidades. Recuperado el 2 de noviembre de 2009, de Fomento Lectura: http://www.oei.es/fomentolectura/articulos. 

Fuente:http://www.eumed.net/rev/ced/28/ncm.htm
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