27 jun 2016
14 PEQUEÑOS PLACERES QUE SÓLO LOS AMANTES DE LOS LIBROS ENTENDERÁN
Los libros son una de las maravillas menos
apreciadas en el mundo, ellos pueden transportarte a distintos tiempos, épocas
y mundos. Con ellos puedes sentir que todo es posible, y si tú los amas tanto
como yo, seguro que estos pequeños detalles te hacen extremadamente feliz.
1. El
cosquilleo al comenzar una nueva historia.
Esa
chispa en tu interior que te emociona al extremo porque sabes que estás a punto
de descubrir un mundo nuevo.
2. El
olor de un libro viejo.
No hay
nada que se le compare, simplemente es irreemplazable.
3. La
tristeza de terminar un libro.
Esa
emoción que sientes al ver que sólo te quedan unas pocas páginas. Te sientes
feliz por haber experimentado ese libro, pero al mismo tiempo la melancolía te
embarga pues tienes que despedirte.
4.
Cuando encuentras notas en libros de segunda mano.
Notas
que el o los dueños anteriores escribieron, frases, sentimientos, pensamientos,
chistes, etc.
5.
Encontrar a alguien que ame los libros igual que tú.
Es
genial, pues puedes recomendarle tus favoritos y viceversa.
6.
Cuando te dan una tarjeta de regalo para que elijas un libro.
¡Un
libro gratis es como ir a la juguetería!
7. Encontrar
hermosos accesorios para tus libros.
Encontrar
separadores, lámparas, cubiertas, etc.
8. Cuando
hay rebajas en la librería.
Tu
corazón se acelera y sales corriendo para que nadie más te gane ese libro que
tanto quieres.
9.
Hallar ediciones especiales de tus libros favoritos.
Es algo
que deseas con toda tu alma pero que no te esperas, y cuando te enteras quieres
llorar de la emoción.
10. Perder
la noción del tiempo mientras lees.
Creer
que leíste 20 minutos cuando en realidad pasaron 2 horas. ¡Es extremadamente
delicioso!
11.
Encontrar hermosas librerías cuando viajas.
No
puedes evitar entrar, husmear, oler y comprar.
12.
Enterarte que tu escritor favorito sacará otro libro.
Te
espera un mini infarto acompañado de agonía, alegría y paciencia para esperar
el lanzamiento.
13. Leer
en una noche fría.
No hay
nada mejor que arroparte, preparar una bebida caliente y sumergirte en una
historia.
14. Que
un libro logre hacerte llorar, reír, asustarte o emocionarte.
Te has
sumergido tanto en la historia que tienes tus sentimientos a flor de piel.
Fuente bibliográfia
14 Pequeños placeres que sólo los amantes de los libros entenderán. EsLaModa [en línea], 2015. [Consulta: 27 junio 2016]. Disponible en: http://eslamoda.com/14-pequenos-placeres-que-solo-los-amantes-de-los-libros-entenderan.
‘La vida no es un examen’.
Por: Andrea Giráldez
Estaba con mis notas para escribir este artículo cuando vi un breve post de Diego Ojedapublicado en educ@contic: Lo que no entra en el examen. Desde otra perspectiva, el post se relacionaba con aquello sobre lo que había estado pensando en los últimos días: la (in)utilidad de lo que se enseña en las escuelas y en las universidades, el exceso de contenidos y la escasa consideración del impacto real que aquello puede tener en las vidas de los estudiantes.
He hablado de este tema con cientos de profesores, y siempre que lo hago una inmensa mayoría dice enseñar lo que enseña porque lo pone el currículo, ese documento al que algunos llaman “el temario”, que “hay que cumplir”. Cuando lo mencionan, suelo hacer algunas preguntas muy simples:
* ¿Cómo se “cumple” el currículo?
* ¿Todos los profesores interpretan lo mismo cuando leen el currículo de su materia? Si es así, ¿cómo explicamos tanta diversidad de contenidos y enfoques metodológicos en las aulas?
* ¿Quién creéis que cumple más con lo que establece el currículo?: el profesor que sigue un libro de texto, el que tiene una programación estricta que hay que terminar sí o sí, el que trabaja por proyectos (y por tanto hace una selección de contenidos) o el que crea una programación con propuestas a la medida de sus alumnas y alumnos.
En la conversación suelen surgir muchos temas interesantes que nos sirven para pensar en por qué hacemos lo que hacemos y por qué enseñamos lo que enseñamos.
Recuerdo, por ejemplo, a aquel profesor convencido de que debía incluir a 12 filósofos en la programación para evitar que sus estudiantes saliesen del Bachillerato con lagunas importantes en sus conocimientos. Lo curioso es que en la misma conversación había colegas de distintas comunidades, lo que nos permitió descubrir que la cantidad de filósofos varía de una comunidad a otra: en alguna son 8, en otras 12, en otras aún más.
¿Cómo se explica esto? ¿Significa que el estudiante que vive en la comunidad en la que “solo” se exige estudiar a 8 filósofos estará peor preparado? Y, más aún, ¿se trata de aprender sobre filósofos o de hacer filosofía en el aula? ¿Qué es lo que va a tener más impacto en los alumnos? ¿Qué va a despertar en ellos el interés?
Porque convengamos que si uno de los grandes propósitos de la educación es el de formar a alumnas y alumnas capaces de seguir aprendiendo a lo largo de la vida, es indispensable “encender la llama” para que quieran seguir aprendiendo por sí mismos,y esa llama no se enciende con más contenidos, sino con propuestas capaces de despertar un interés genuino y de emocionar. Después de todo, como dice Francisco Mora: “Sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay aprendizaje”.
¿Qué hace pensar a algunos docentes que tienen que enseñar muchas cosas; que la cantidad vale más que la calidad?
Cantidad versus calidad
¿Qué hace pensar a algunos docentes que tienen que enseñar muchas cosas; que la cantidad vale más que la calidad? ¿Por qué parecen convencidos (cuando no obsesionados) de la importancia de terminar “el programa”, un programa que la mayoría de las veces ellos mismos han creado? Desconozco las razones, pero puesta a elegir entre un programa interminable que lleva al rechazo y al olvido y otro más razonable, siempre he preferido optar por este último y hacerme dos preguntas muy sencillas:
* ¿Para qué le podría servir al alumno esto que intento enseñarle?
* ¿Cómo puedo hacer para que el proceso de aprendizaje resulte más interesante y significativo?
Más valen unos pocos temas que dejen con ganas de seguir aprendiendo que un currículo abultado de cosas absurdas que se olvidarán en cuanto pase el examen
* Y claro, hacerse esas dos preguntas ayuda, y mucho, a reducir el tamaño de las programaciones, a seleccionar y a buscar lo que de verdad importa, lo que no solo logrará despertar la curiosidad y emocionar, sino que permitirá sentar las bases para nuevos aprendizajes.
* Ahora bien, una vez encontradas las respuestas hay que tener la convicción de que estamos haciendo lo mejor por nuestros alumnos, de que más valen unos pocos temas que dejen con ganas de seguir aprendiendo que un currículo abultado de cosas absurdas que se olvidarán en cuanto pase el examen, y hay que tener la valentía de no conformarse con la respuesta fácil, esa que hecha balones fuera y culpa al currículo, al inspector o a los libros.
* ¿Y si en vez de dar 15 unidades didácticas, que olvidarán antes de que acabe el verano, hicieses con ellos 5 tareas que nunca olvidasen…?
Fuente bibliográfica
GIRÁLDEZ, ANDREA, 2016. «La vida no es un examen». Educación 3.0 [en línea]. [Consulta: 27 junio 2016]. Disponible en: http://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/la-vida-no-examen-andrea-giraldez/36659.html.
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El cáncer es el mejor negocio del planeta
Por: Valentín Oyarzábal
La enfermedad y el miedo a la muerte se han convertido en el
negocio más lucrativo del planeta, muy superior al de las armas y prostitución.
Hemos confiado ciegamente en los productos que desde el imperio de la
farmacopea se nos han presentado sin rechistar, disminuidos y acomplejados como
niños que hacen caso a las ordenes de los padres porque si no serán castigados.
De ahí que cuando un paciente dice NO a lo que le prescribe su
médico, éste le diga que si no lo hace morirá. El médico se ha convertido en
Dios y sus mandamientos decretos sumarísimos de obligado cumplimiento.
Los galenos son
instrumentos activos de las farmacéuticas que de forma permanente son lobotomizados en congresos,
revistas sesudas con lo último de lo último. La dedicación exclusiva de
comerciales o viajantes médicos donde instruir al doctor sobre las novedades de
los productos que desde los laboratorios se desarrollan, con sus costosas
patentes, en un arte de suerte de vender y vender más que la competencia, que
tiene lo mismo pero modificado por media proteína o mineral, es de todos
conocida. La acción terapéutica es lo de menos, lo importante es amortizar y
lograr pingües beneficios sobre el conejillo de indias, aunque su cuadro, podía
haber sido tratado SIN NINGÚN PRODUCTO. Tengamos en cuenta que no hay un solo
medicamento que no tenga efectos adversos sobre el cuerpo, distinto es el grado
de tolerancia que cada individuo tiene.
Sigamos, los
protocolos oncológicos en su noventa por ciento son inservibles pero,
sobre todo, bombas de relojería, pues aquello que queremos tratar a su vez
es abordado por unos compuestos de venenos abrasivos, tóxicos e invasivos que
actúan en tiempos y espacios impredecibles. Las reacciones de los más de
cuatrocientos protocolos de quimioterapia que están en ventanilla en su inmensa
mayoría crean una base, un abono rico en el suelo de nuestro cuerpo de
información de alto riesgo para nuestra salud en el presente inmediato, pero
con pocas dudas para un futuro más o menos cercano. Muchos de estos protocolos crean cáncer, alteran las células, la
bioquímica, la homeóstasis del organismo. Estas cosas no se dicen al paciente
ni a la familia. Se habla de forma ambigua sobre beneficios y riesgos, costes y
ganancias como si de presupuestos económicos tratásemos. La realidad es otra
bien distinta que no asumen los laboratorios y amparan los propios gobiernos de
los Estados. Desde el principio de la medicina hay una máxima que no se respeta
por intereses crematísticos: "Si no
puedes curar, al menos, no lo empeores".
Actualmente has decenas de nuevos protocolos en fases distintas
contra el cáncer que nos dirán que son para salvar la vida del paciente o
alargarla, cuando realmente lo que estamos haciendo es prolongar su
sufrimiento. ALGO ESTÁ FALLANDO.
Llevamos cien años
investigando sobre el cáncer y hoy existen más cánceres que nunca. Casi nueve millones de personas mueren al
año y las recidivas al cabo de diez años y, no de cinco, como quieren
presentarnos desde la administración sanitaria para que veamos su éxito.
El 40% de las personas
padecerá cáncer o padeceremos, claro está, en la próxima década. Los
éxitos en este campo son una AUTÉNTICA MENTIRA, a excepción de los tumores mamarios que
ha invertido su pronóstico. En la década de los años setenta del siglo pasado
morían el 80% de las mujeres que lo padecían, hoy, el 20%. Pero, ¿realmente han
tenido que ver los nuevos fármacos en este resultado? Poco, realmente muy
poco. Nuestra medicina ha
progresado gracias a la ingeniería nuclear de diagnóstico y a los hábitos de
reconocimiento y seguimiento. Sobre el resto es pírrico el avance, si bien,
se ha alargado la vida o la mala vida del paciente como antes ya he mencionado.
De los cuarenta cánceres más habituales que son protocolizados,
TODOS tiene mejor pronóstico gracias a la detección precoz. Solo añadir que
tampoco hay que abusar de estos medios, pues su efecto radiológico es otro
activador nada despreciable.
Un último dato para terminar este breve análisis: el coste más económico de un tratamiento es
de 20.000 euros, hasta 60, 70 y muchos miles más según sus derivaciones y
metástasis. Un brutal y vergonzoso negocio al servicio de una industria falta
de ética y excelencia.
Si cada día está siendo más complejo acceder a la información de
la célula por mucho estudio del genoma, por muchos oncólogos y dinero que se
pone sobre la mesa de esta estafa colectiva de clase y poder; tal vez, sea el
momento de pararse a pensar por encima de los testículos y los bolsillos.
Señoras y señores, el
cáncer es producto del modelo de vida que el sistema ha creado para seguir
en la fiebre de tener más, ser más y poder más.
Una industria
alimentaria dañina, eso
sí, con todos los permisos y registros de autorización en regla.
Una mala calidad del
aire y las aguas por
otra industria diseñada para la superproducción y la avaricia. Un mundo que no
educa desde la infancia a los niños que al crecer toman hábitos cancerígenos
donde se encuentran el 80% de los cánceres evitables: fumar, beber, mala
alimentación y, por otra parte, una posición enérgica contra los gobiernos y
sus industrias protegidas para que no expulsen sus venenos al exterior,
boicoteando sus productos y tomando el control político, proponiendo a líderes
con conciencia ciudadana que desarrollen leyes de obligado cumplimiento,
interviniendo al instante si no fuese así.
Cuando la vida se vive
sin el estrés contagioso
y una razón y pasión fulgurante, el
cáncer tiene poca cabida.
De cualquier forma la genética es
caprichosa e incierta y aunque para muchos sea inconcebible ésta, tan solo es determinante en un escaso 10%.
Os deseo buena salud a todos y pensemos antes de dejarnos llevar
por el miedo y sus mercaderes.
Fuente bibliogáfica
OYARZÁBAL, VALENTÍN, [sin fecha]. El cáncer es el mejor negocio del planeta. media-tics.com [en línea]. [Consulta: 27 junio 2016]. Disponible en: http://www.media-tics.com/noticia/6578/economia-y-sociedad/el-cancer-es-el-mejor-negocio-del-planeta.html.
21 jun 2016
10 libros censurados alrededor del mundo
Por:
Alberto Piernas
Aunque
en Occidente creamos que la oferta editorial es más democrática que en ningún
otro lugar del mundo, la verdad es algo diferente, siendo varios los
estados o países del mundo que han cerrado las fronteras a ciertas obras, en
ocasiones por motivos más que lógicos y, en otras, no tanto.
Libros
que bien en un determinado momento de la historia desafiaban a cierto
conservadurismo, si bien otros han sido prohibidos por ser demasiado sexuales o
incluso por razones que aún no llegamos a compartir (o entender) del todo.
Alguna
que otra sorpresa se cuela en esta lista de 10 libros censurados alrededor
del mundo.
Alicia en el País de las Maravillas, de
Lewis Carroll
En
1931, la provincia china de Hunan censuró el libro de Lewis
Carroll al presentar animales antropomorfos que actuaban igual que los
humanos, lo cual contribuía según las autoridades locales al “desastre y la
confusión” entre los más pequeños.
American Psycho, de Bret Easton Ellis
Publicada
en 1990, la sangrienta novela que tenía como protagonista al millonario Patrick
Bateman fue censurada en Alemania hasta el año 2000 debido a su violencia
explícita y tono machista. En el estado australiano de Queensland continúa
censurada por motivos similares.
Mein Kampf, de
Adolft Hitler
70 años
de censura después, Mi Lucha, escrito por el Führer en 1925, quedó a
disposición del dominio público en Alemania llegando a venderse hasta 50 mil
copias. Una publicación peliaguda emulada por otros países como Estados Unidos
o España, si bien Países Bajos sigue considerando la publicación del manifesto
nazi como ilegal.
Los versos satánicos, de Salman Rushdie
El
precio de la cabeza de Rushdie aumentó a 3 millones de dólares
recientemente casi dos décadas después de que la publicación de
Los versos satánicos, novela que reducía la fé musulmana a un
mero acuerdo de poder en la antigua ciudad de Jahilia, provocase la
persecución del autor de origen hindú por parte de las autoridades de Irán. El
libro, obviamente, continúa siendo carne de censura en al menos 14 países
musulmanes.
Todo se desmorona, de Chinua Achebe
Publicado
en 1958, la novela más famosa del nigeriano Achebe abarca la vida en los
primeros pueblos africanos evangelizados por la Iglesia anglicana a principios
del siglo XX a través de los ojos del guerrero Okonkwo. Considerada como una
de las mejores novelas sobre la influencia de Occidente en el continente
africano, países como Malasia no dudaron en censurarlo por tratar el
colonialismo de forma negativa.
El diario de Ana Frank
Uno
de los libros más influyentes del siglo XX, escrito por la inocente niña
judía encerrada a esperas de la llegada de los nazis, fue censurado en Líbano
en 2009 por beneficiar el apoyo a los judíos. En un colegio de Alabama también
fue omitido por resultar “demasiado deprimente” para los alumnos.
El código Da Vinci, de Dan Brown
Tras su
publicación en 2003, el best-seller de Dan Brown se convirtió en motivo de
escándalo en lugares como El Vaticano al poner del revés muchas de las
creencias católicas en torno al nacimiento de Jesús o la naturaleza de María
Magdalena. La oposición en ciertos sectores llegó a tal punto que los círculos
cristianos de Líbano lo censuraron en septiembre 2004.
50 sombras de Grey, de E.L.James
La
novela erótica con la que más de una mujer trató de satisfacer sus fantasías
sexuales durante el último lustro fue prohibido en Malasia juntos a las otras
entregas de la trilogía por su sexualidad y fomento de prácticas “sádicas”.
Lolita, de Vladimir Nabokov
Escribir
la historia de un hombre maduro enamorado de una niña de 12 años en 1955 era,
quizás, tratar de adelantarse demasiado a una época que no perdonó la
publicación de la obra de Nabokov, la cual fue censurada en países como Reino
Unido, Francia, Nueva Zelanda o Argentina.
Ulises, de James Joyce
La
novela de Joyce, publicada en 1922, fue vetada en Reino Unido hasta los años 30
debido a su alto contenido sexual. Por su parte, Australia lo censuró desde el
año 1929 has 1953, segmentando la audiencia lectora a mayores de 18 años.
Estos 10
libros censurados alrededor del mundo obedecen a motivos religiosos,
sociales, políticos o, simplemente, a una época que quizás no estaba lo
suficiente preparada para abordar ciertos argumentos. En el caso de otros el
conservadurismo sigue siendo el principal motivo de censura instantánea,
mientras alguno que otro (sí, China) directamente pecan de ser demasiado
susceptibles.
¿Qué
otros libros censurados conoces?
Fuente bibliográfica
PIERNAS, ALBERTO, 2016. 10 libros censurados alrededor del mundo. Actualidad Literatura [en línea]. [Consulta: 19 junio 2016]. Disponible en: http://www.actualidadliteratura.com/libros-censurados-alrededor-del-mundo/.
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