12 oct. 2009

De libros, libreros y runflas que se menean

HISTORIAS CURIOSAS PARA CONTAR EN DÍAS DE LLUVIA

Por Javier Arias
javierarias@eldigito.com

Hace una semana les escribí sobre algunas curiosidades sobre los libros, pero me quedé en las minucias de pesos y tamaños, dejando para hoy las historias más interesantes que cosen y descosen la industria editorial.

Y hablando de industria, qué mejor que empezar, querido lector, con algunos datos de los libros más vendidos de toda la historia. Obviamente, y no hace falta que lo presente, el libro más vendido es la Biblia, ¿o acaso es gratuito que haya una en cada habitación de hotel? La cosa es que la Biblia, desde 1815 hasta 1992 llevaba vendidos nada menos que seis mil millones de ejemplares, sin lugar a dudas mucho papel, menos mal que siempre se edita en papel, justamente, biblia.

El que le sigue son las obras de Mao Tse-Toung, que en 1971 se habían contabilizado cerca de dos mil millones de ejemplares editados. De entre los autores más contemporáneos, es la misteriosa de Agatha Christie la que se lleva las palmas, también con dos mil millones de libritos, muchos de ellos en la mesa de luz de mi esposa.

Algo interesante para comentar con los parientes políticos a la hora del té es el tema de las tiradas. Las tiradas, atento lector, son los números totales que se imprimen de cada libro por vez. Lo que se acostumbra habitualmente en estos días, con un autor medianamente desconocido, como podría ser este servidor –no crea que esto es, justamente, una tirada de lance frente a los ocasionales editores que estén leyendo esto, nada que ver, me ofende-, es una tirada de unos dos mil ejemplares. Lo que nos puede llevar a conjeturar de cuánto fueron las tiradas de los ahora consagrados. Lo voy a sacar de dudas, que para eso estamos. Baudelaire, con “Las flores del mal”, editó precisamente dos mil ejemplares, pero Balzac, con sus primeras novelas, sólo alcanzó los mil quinientos. Proust, con “Del lado de la casa de Swan” arañó los 1750, pero Stendhal, con su maravillosa “Rojo y negro” apenas sumó 750.

Es que muchas veces no hay forma de conseguir la bendición de un inversor con visión de futuro, y la cosa es apechugar y jugarse la casa en la primera impresión. Eso hicieron tipos como el mismo Proust, que financió el primer tomo de “En busca del tiempo perdido”, o directamente auto editarse los libros, que hoy suena a cultura alternativa, pero por esos derroteros pasaron autores como Montaigne con sus ensayos y el mismísimo Rimbaud, con “La estación en el infierno”.

Si hablamos de traducciones, otra vez nos daremos las narices con la Biblia, que ya lleva 2.092 lenguas, de las cuales 566 son africanas. En este apartado, la buena de Christie, de la mano del inspector Poirot y Miss Marple alcanza los nada despreciables 366 idiomas, Julio Verne va por los 229, la ciencia ficción de Asimov suma 128 traducciones y el terror de Stephen King, una de mis debilidades, 106. Increíblemente bastante más atrás en la lista vienen autores como Shakespeare, Marx o Dostoievski, todos con menos de cien.

Pero eso sí, traducidos o no, el escritor mejor pago de toda la historia es, naturalmente, el prolífico de Stephen King, quien en 1989 cobró la friolera de veintiséis millones de dólares a cuenta de sus próximos cuatro próximos libros. Aunque Tom Clancy, otro dios editorial de los best sellers, en agosto de 1992 se embolsó 14 millones de la misma verde moneda por los derechos norteamericanos de su obra “Sin piedad”. Sí, sí, sin piedad facturó ese número.

La cosa es que está visto que hay gente que sí puede vivir de escribir, o sea que uno sigue teniendo esperanzas cada vez que le da al teclado, porque, como dicen, la esperanza es lo último que se pierde. Antes hay un montón de cosas para vender, ¿no?


Nota del autor: Datos extraídos de la página web http://www.juntadeandalucia.es

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