6 ene. 2008

Bibliotecas y lectura


La animación a la lectura es una de las misiones más importantes, si no la principal, de las bibliotecas públicas. No basta con que estas bibliotecas almacenen y organicen documentos: también ha de difundirlos, procurar que todos los ciudadanos de su entorno se conviertan en usuarios de la biblioteca y accedan de este modo a la cultura. El servicio bibliotecario se mantiene gracias a los impuestos que pagan todos los ciudadanos, y por ello hay que conseguir que sus beneficios alcancen a todos.

Esta apertura al ciudadano se muestra, en primer lugar, en los aspectos más elementales: las bibliotecas públicas deben ser edificios atractivos, situados en lugares céntricos; sus fondos deben ser modernos, variados, y, ante todo, han de colocarse de forma que resulten fácilmente accesibles al público. Pero no se pueden contentar con ser lugares abiertos: además, deben atraer a todos sus usuarios potenciales. Y para conseguir este objetivo han de tomar un papel activo, llevando a cabo actividades de animación a la lectura. Estas actividades han de ser lúdicas y vistosas para transmitir la idea de que la lectura es un hábito gratificante.

A menudo se da a entender que la animación a la lectura en el ámbito escolar y en la biblioteca pública es poco más o menos lo mismo. Sin embargo, hay varios aspectos que indican su radical diferencia:

Mientras que la animación a la lectura desde el ámbito escolar se dirige casi en exclusiva a niños y jóvenes, las actividades de animación de las bibliotecas públicas deben abarcar todas las edades.


Los centros docentes no necesitan hacer actividades que atraigan a sus usuarios. Las bibliotecas, sin embargo, han de ganárselos. Por esta razón, hay toda una “familia” de actividades (las de atracción) que son cruciales para las bibliotecas, pero no entran en el ámbito escolar.


Como consecuencia de lo anterior, la biblioteca pública ha de esforzarse en difundir las actividades que organiza, para que sus usuarios potenciales –todos los ciudadanos- se puedan beneficiar de ellas.


Todo esto no debe hacernos olvidar que la colaboración con los centros educativos de la localidad ha de ser constante (en los puntos dedicados a las diversas actividades se indicará puntualmente cuáles de ellas se prestan más a este tipo de colaboración), y que siempre se debe intentar incidir en el ámbito de la familia. La animación a la lectura es un triángulo con tres vértices –familia, escuela, bilioteca- que se interrelacionan entre sí y se refuerzan mutuamente; y sea cual sea el vértice en el que nos encontremos, habremos de tener en cuenta los otros dos.


Fuente:http://fenix.cnice.mec.es/bibliotecaspublicas/biblioteca_y_lectura.html

1 comentario :

Anónimo dijo...

hola. soy estudiante de bibliotecologia de la ciudad de La Plata. Me interesó el articulo porque estoy trabajando en un proyecto para atraer usuarios a una biblioteca popular de mi barrio. Si pudieran recomendarme bibliografia sobre el tema, me seria de gran ayuda. Mi mail es reginaru15@hotmail.com, muchas gracias!

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