9 jun. 2008

Si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas.

Ramón Enrique Rangel Martínez

El sabio proverbio japonés "si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas" es un llamado a la reflexión y la actitud crítica ante la noticia, información, opinión y el mensaje.

En un mundo mediatizado la TV, radio y prensa construyen historias, generan matrices, exacerban ánimos, promueven valores, provocan reacciones, condicionan y modifican conductas, de manera interesada. Ahora bien, esa capacidad mediática puede ser utilizada para promover el bien, empleando los mismos mecanismos, técnicas y estrategias de manipulación, condicionamiento e inducción que emplean los interesados en el mal. Pero si se quiere construir revolución eterna, es necesario alejarnos progresivamente del empleo de esos mecanismos de control mental, contribuir a que la sociedad evolucione hacia estadios superiores de pensamiento crítico, independencia de criterio y conciencia.

Es necesario fortalecer la capacidad de elevarse por encima de la opinión o juicio de valor ajeno para formar criterios propios; entender el poder que brinda enfrentarse a la persuasión atendiendo elementos de veracidad, integridad, exactitud, sesgo, honestidad, intención, y retar a los ciudadanos a deslastrarse de sentimientos de rechazo automático al otro, posturas egocentristas y sociocentristas naturales, o emociones que obsesionan, fanatizan o enceguecen, para así entender mejor.

Promover en los ciudadanos la reflexión crítica, cuestionamiento permanente, rebeldía racional, lógica sensata, escepticismo juicioso, constituye una tarea imperante que debe promover el Estado Bolivariano, propiciar el estudio y práctica formal e informal de ejercicios de reconocimiento de la verdad, análisis independiente, procesos racionales estándares, manejo de herramientas argumentativas y lógicas, consideración constante de las evidencias reales y objetivas, práctica de la otredad, y entendimiento de las motivaciones, razones o propósitos que regularmente mueven a los emisores e interlocutores; sin caer en el prejuicio, predisposición, incredulidad o la descalificación absoluta o patológica. En esa tarea necesaria, lamentablemente en la actualidad, escuelas y universidades poco colaboran, lo cual profundiza los niveles de vulnerabilidad y permeabilidad social a la mentira y la falsa; pues éstas forman a diario hombres y mujeres para aprender (memorizar) teorías o realizar ejercicios alejados de cualquier cuestionamiento o crítica; les enseñan a asumir irreflexivamente términos, definiciones y caracterizaciones, transmitiéndoles ideas preconcebidas, datos, referencias e informaciones que generalmente favorecen el status quo. En estos centros de aprendizaje, se coarta y/o condena la contradicción a la doctrina, sistema y/o el método la mayoría de las veces; se desprecia la posición auténtica, libre y genuina por ser contraria a lo preconcebido; y olvidan incorporar como ejes transversales de la educación positivos valores y principios, limitándose generalmente a medir conocimientos sin valorar aptitudes, destrezas y actitudes personales o sociales.

Necesitamos pensadores independientes, filósofos, intelectuales autónomos; utilicemos los medios para formarlos, adecuemos las escuelas y universidades para cultivarlos. Y tú te has preguntado alguna vez, ¿Por qué crees en lo que crees? Será… porque simplemente otros creen? porque quieres creerlo? porque así siempre lo has creído? o porque te conviene creerlo.

Fuente: http://www.eldiariodeyaracuy.com/index.php?option=com_content&view=article&id=249:si-vas-a-creer-todo-lo-que-lees-mejor-no-leas&catid=43:opinion&Itemid=64

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