23 jun. 2008

Guardiana del futuro, con 190 años de historia


Unos 120 mil volúmenes, tres mil publicaciones, más de 3.500 usuarios y mil socios activos es el capital de la entidad.

Rosa Bertino
Especial

La disposición del entonces gobernador Manuel de Castro resultó profética y marcó un rumbo institucional. “Ábrase la Biblioteca, para la Universidad y para el público”, ordenó de Castro un 26 de setiembre de 1818. Y la biblioteca se abrió. Nunca se cerró y cada año recibe más visitas, hoy en su mayoría virtuales, como corresponde a la actualidad.

La Biblioteca Mayor cumple 190 años con una cartera de 3.500 usuarios, de los cuales mil son socios activos. Hay días que tienen que colgar el cartelito de “No hay lugar. Regrese más tarde, por favor”, en la parte trasera de la Facultad de Derecho y ex Rectorado, en Obispo Trejo 242. Sin embargo, lo más destacable no es la cantidad sino la calidad y actualidad del servicio.

La Biblioteca Mayor es el sitio donde un libro, un diario o un documento están prácticamente seguros de encontrarse con el lector o investigador. “Los registros indican que tenemos 90 por ciento de satisfacción en la búsqueda del material solicitado”, se ufana la directora, Rosa Bestani. Y lo atribuye a la calificación y disposición de los 23 empleados de la institución.

En el recóndito primer piso, la Biblioteca Mayor de la UNC impacta al visitante. Son 1.288 metros cuadrados poblados de estanterías que llegan al techo. Albergan 120 mil volúmenes y más de tres mil publicaciones. El material está perfectamente catalogado, y disponible en cuestión de horas o minutos. También atesora 29 incunables. Veintitrés de estas obras artesanales (anteriores a la invención de la imprenta, alrededor de 1450), corresponden a la donación de la familia Ferrer Vieyra y están alojados en el Museo de la UNC, para su comodidad y exhibición.

La ebanistería del piso superior es formidable. El aroma del papel es inconfundible. La visión de conjunto, salpicada por una Genealogía de los dioses paganos, de Boccaccio, o un ejemplar del Paraíso perdido, de Milton, parece salida de una novela de Umberto Eco o Ruiz Zafón, dos autores fascinados con esos sitios imaginarios donde los libros están a salvo de las inclemencias del tiempo, la barbarie o el olvido.

Lo que vendrá. Tres meses antes del 190º aniversario, se aceleran los festejos que culminarán con el Congreso Internacional a realizarse del 24 al 26 de setiembre próximo. Participantes de toda Latinoamérica se han preinscripto para los 40 simposios y el centenar de mesas libres programados.

Más que en el pasado, el acento está puesto en el presente y el porvenir de la palabra escrita. “El valor de esta biblioteca va mucho más allá del espacio que ocupa en el enclave de la Manzana Jesuítica, declarada Patrimonio de la Humanidad”, apunta Rosa Bestani. Por cierto, en el pasado, la Mayor privilegiaba el conocimiento y el estudio como forma de acercarse al Creador. Aunque recién a comienzos del siglo XIX se abrió a la comunidad. “Quienes la caminan hoy recorren más de cuatro siglos de historia, que se dimensionan en la Librería Jesuítica, fiel reflejo del saber científico y teológico de su época, o en los manuscritos de nuestro Código Civil, redactado por Dalmacio Vélez Sársfield”, dice Bestani y agrega que también en las constantes adquisiciones que integran la reciente colección denominada Pilares de la Ciencia.

“La Mayor”, como la llaman los usuarios, es un hormiguero de estudiantes, investigadores y lectores comunes. En el Centro de Documentación están recuperando, y pasando a microfilme, colecciones completas de los diarios locales Los Principios, Córdoba y La Voz Del Interior . Los números viejos de este diario acaparan casi 70 por ciento de consultas en ese rubro.

Fuente: http://www2.lavoz.com.ar/08/06/22/secciones/sociedad/nota.asp?nota_id=215433



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